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La Última Computadora Sana sobre la Tierra

 

Esteban Falcionelli


La Guerra de Información se despojó de su ropaje militar y el campo de batalla, dónde se desarrollará tarde o temprano, lo incluirá a usted como blanco.
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Una vieja película de ciencia-ficción protagonizada por Charlton Heston, sobre las consecuencias de una guerra termonuclear global, mostraba un futuro posible para los días más oscuros de la guerra fría. En ella seres mutantes por la radiación residual de las explosiones atómicas, cazaban a los últimos humanos sanos, a los cuales responsabilizan de su tragedia, para luego establecer un nuevo orden, sin futuro, en mundo oscuro y moribundo.
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En esa película, llamada "El Último Hombre sobre la Tierra", el protagonista finalmente, moría a manos de los mutantes y la raza humana desaparecía de la faz de la tierra.
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Por suerte, los increíbles vaivenes de la política mundial, nos ha librado del horror de una guerra nuclear pero otras amenazas se ciernen sobre nuestras sociedades, que están entrando de lleno en la era tecnológica y quizás en vez de perseguir el último humano sano sobre la tierra, los mutantes informáticos perseguirán la última computadora sana de la Tierra.
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El argentino promedio tiene más de 20 computadoras, ésto no es un error de imprenta o de delirios del autor; es verdad y en realidad el 30 % de la población de nuestro país puede tener más de cien computadoras o procesadores digitales en su haber. ¿Dónde están esas máquinas?
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Empezamos con su auto: el encendido electrónico tiene una computadora, si su vehículo es a inyección tiene dos, si el automóvil es más perfeccionado tiene otras computadoras en el sistema de alarma, el air-bag, en los instrumentos de control, etc., etc. Cuando mira televisión, (acuérdese que tiene un chip de computadora dentro del televisor), su video casettera, el microondas de su cocina, otras más.
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Ahora va entendiendo que la vida de un argentino promedio es controlada por pequeñas o grandes computadoras, chips que están programados para que nuestra vida en un ambiente tecnológico desarrollado, funcione; Y esto no para ahí, su tarjeta de crédito y del cajero automático tiene bandas magnéticas que graban y envían información a computadoras cada vez que usted las usa, el sistema de localización de su teléfono celular monitorea la posición del teléfono que lleva encima y lo graba en los bancos de memoria de una computadora.
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Para darse cuenta del impacto de esta joya tecnológica, el año pasado en Inglaterra un criminal fue convicto porque la ubicación de la escena del crimen había sido registrada como un rastreo digital de su teléfono celular aún cuando el no lo estaba usando, sólo se lo dejó en stand-by mientras cometía el acto delictivo.
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Nuestra vida cotidiana se han facilitado debido a estas pequeñas máquinas. Esas son las buenas noticias. Las malas son que esta dependencia creciente en ellas incrementa nuestra vulnerabilidad a ser blancos de criminales, terroristas, corporaciones y de otros países... En los ambientes militares internacionales de la última década, una nueva forma de pensar la guerra fue desarrollada en base a la revolución tecnológica, ésta se relacionó al principio con la guerra electrónica y el uso creciente de las computadoras, se llamó Guerra de Comando y Control, (C2) luego fue evolucionado como Comando, Control, Comunicaciones e Inteligencia, (C3I) y finalmente C4I, que significa Comando, Control, Comunicaciones, Computación e Inteligencia.
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La explosión tecnológica en el desarrollo de redes de computadoras, comunicaciones digitales y los avances en la tecnología del software, que permitió el nacimiento de un mundo virtual cuya expresión más acabada es la Internet, generó también la posibilidad de que un nuevo campo de batalla naciera, el cyberespacio.
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Los militares han elaborado doctrinas para el combate por el dominio de la información que en parte se han generado de las técnicas de una nueva legión de piratas, que ya no operan en los mares sino entre las olas del tercer milenio: los hackers. Esta nueva forma de combate se llama "Guerra de Información (GI)", (mundialmente conocida por su expresión en ingles; Information Warfare).
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Los hackers, piratas informáticos que usando muchas veces sólo recursos mínimos, logran penetrar las redes de computadora, son una parte de la generación que nació junto con la expansión de la computación y las comunicaciones, y han logrado poner en jaque en repetidas oportunidades a sistemas complejos de computadoras a pesar de las medidas de seguridad implementadas en ellas.
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La GI se ha generalizado y ha dejado de ser exclusivamente militar para convertirse en un instrumento apto para dirimir y ganar en cualquier proceso competitivo. Debido a que casi todas las actividades humanas cada vez dependen más del medio informático, es natural que el ámbito virtual generado por esta tecnología se convierta en el espacio para zanjar conflictos.
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Corporaciones, naciones, sectas, organizaciones y también individuos han comenzado a explorar las posibilidades de combatir y lograr ventajas competitivas de todo tipo a través del uso de las técnicas de la guerra de la información: virus de computadora para destruir información o monitores informáticos, "sniffers", que patrullan las redes de computadoras recolectando información y datos de inteligencia, programas "spoffing" que permiten realizar engaños sobre el flujo de información que proveen los servidores de Internet, negación del servicio de correo electrónico a través de la saturación, usando una técnica llamada "e-mail bombing", etc.
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Sin embargo el ciudadano común tardará cierto tiempo en darse cuenta, que a pesar que no sea un navegante de la Internet, también él estará expuesto a ser víctima de las acciones de la guerra de la información; combates cibernéticos de las corporaciones por obtener primero información sobre los hábitos de consumo de los habitantes, pérdida de la privacidad de datos sobre el estado financiero, o la salud de una persona (lo cual puede significar acceder o no a un empleo), o aún peor ser víctima de un atentado cyber-terrorista, el cual, por ejemplo, inutiliza por medio de virus informáticos las computadoras de control de transito aéreo de un aeropuerto, causando un accidente fatal.
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En definitiva, el dominio de la información, que ha sido convertida en unos y ceros en las increíbles autopistas informáticas, será la clave del poder en el tercer milenio.
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¿Que podrán hacer nuestras sociedades, al respecto?
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Primero, demandar que la problemática de la guerra de la información sea tomada en cuenta dentro de la definición de la infraestructura informática, formando profesionales en todos los ámbitos, no "espías" de ninguna agencia de inteligencia, sí verdaderos profesionales, para que vigilen las redes de computadoras buscando a los cyber-criminales, y generando una estrategia de defensa local que sea compatible con la que se está gestando a nivel mundial.
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Segundo, será necesario crear el marco legal adecuado para sancionar los abusos de los individuos y corporaciones que usen en forma ilícita los medios de la era de la información.
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