El advenimiento comercial de la telefonía móvil de tercera
generación (3G) ha convertido al espectro radioeléctrico en un bien escaso cuyo valor
económico está en alza. 3G significa que aparatos móviles podrán recibir voz, datos,
internet, imágenes de video, música, servicios bancarios, shopping online y varios
servicios nuevos que aún no podemos imaginar, gracias a avances tecnológicos que
permitieron mayor velocidad y mejor calidad de transmisión de información. El
lanzamiento comercial se hará en Tokio en octubre de 2001 e impulsos similares se esperan
en Europa y EEUU en los próximos años.
El proceso de licenciamiento del espectro es clave para el éxito de la
política pública de 3G. Dicho éxito se puede medir a través de dos elementos: el grado
de concentración de mercado y la recaudación por venta. El primero es importante ya que,
aunque se tratará de un oligopolio, se procura que la competencia y desafiabilidad en el
mismo redunde en buenos precios y calidad para los consumidores. Por el lado de la
recaudación, los gobiernos no ocultan su interés por maximizar ingresos por venta de los
derechos de uso del espectro. Europa muestra al respecto resultados mixtos. Reino Unido y
Alemania vendieron cinco y seis licencias de 20 años de duración respectivamente,
recaudando 33.600 millones de dólares y 46.000 millones de dólares, lo que equivale a
621 dólares y 565 dólares por habitante. Otros países obtuvieron resultados muchos más
moderados como Holanda, Italia y Francia, mientras que en Austria, Suiza, Bélgica y
España la recaudación fue magra, generando críticas y controversias.
La diversidad de los resultados europeos se explica principalmente por
el diseño del método de venta elegido, por subasta o "beauty contest". En
particular, donde se realizaron subastas, su diseño influye enormemente en la estrategia
de ofertas, que hacen los potenciales compradores. Por ejemplo, reservar al menos una
licencia para un competidor nuevo siempre es positivo, aunque no es suficiente garantía
de éxito. Los precios de reserva, las restricciones a las transferencias de propiedad, el
tamaño de bandas, el tipo de subastas y en especial las reglas detalladas de cómo pueden
hacerse las ofertas son todos elementos importantes que determinarán el comportamiento
estratégico de los compradores y, por ende, el resultado de la recaudación.
El secretario de Comunicaciones estima que Argentina podría subastar
espectro para uso de 3G a fin de año, calculando ingresos potenciales de hasta 1.500
millones de dólares, equivalente a 40 dólares por habitante. Si bien los valores
europeos no son directamente comparables (ya que en Argentina el PBI per cápita y
penetración telefónica son menores y las primas de riesgo de inversión mayores),
realizando los ajustes necesarios, un buen diseño de subasta, junto a reglas de juego que
protejan adecuadamente derechos de propiedad, permitirían recaudar sumas superiores,
quizás cercanas a los 80 o 100 dólares por habitante.
Para que esto sea posible, sin embargo, es necesario modificar el
reglamento del espectro para definir adecuadamente derechos de propiedad. Si bien el
reglamento actual es un avance con relación a lo preexistente, se establece allí que las
licencias tiene carácter precario, reservándose el Gobierno el derecho de revocar,
modificar o cancelar las mismas, sin indemnización o compensación económica.
Claramente, esto ahuyenta inversores, en particular aquellos que no están familiarizados
con la práctica regulatoria local. Por otra parte, las condiciones de transferencia de
licencias son restrictivas y sujetas a obligaciones técnicas que pueden resultar
innecesarias, restando flexibilidad a las opciones del inversor y, por ende, valor al
negocio.
Puede que la "fiebre" de precios altos por licencias de 3G
haya pasado, ya que calificadoras de inversión consideran que los precios de las
licencias en el Reino Unido y Alemania fueron demasiado elevados. Sin embargo, las
subastas recientes de PCS en EEUU han sido muy exitosas en recaudación. En última
instancia, el comienzo de la comercialización de 3G en Japón y Europa ayudará a revelar
mejor información sobre la disposición de pago de los consumidores por los nuevos
celulares y, por lo tanto, se adecuará el precio de las licencias. Argentina debe
preparar inteligentemente su política pública para este bien estratégico, con un buen
criterio de oportunidad, diseño de subasta y defensa de derechos de propiedad.
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