PROTECCION DE ESTADOS UNIDOS EN
EL ESPACIO CIBERNETICO
Martin C. Libicki
En condiciones normales, la caída de una sociedad inmobiliaria mediana
en California hubiera generado pocas noticias -hasta que se revelaron los motivos de su
fracaso: había sido saqueada por piratas informáticos, supuestamente de China. Debido a
que sus fundadores eran élites de países que disputaban algunas islas a China, el ataque
fue representado como un golpe doble: contra estos países y contra Estados Unidos, un
aviso de que su territorio ya no era un santuario. En cuestión de horas, distintas
instituciones financieras vecinas, propietarias de proveedores de servicios telefónicos
locales alternativos, encontraron que sus servicios telefónicos (y sus datos) estaban
interrumpidos. Los expertos de seguridad informática, llamados al rescate, informaron que
las redes de datos de sus universidades habían sido invadidas. Un nodo de FAA en Fresno
misteriosamente salió de línea durante varias horas en las horas pico de la mañana. A
esto siguió una repentina revaluación de la integridad de los sistemas en toda la Costa
Oeste. Una empresa de chips para computación descubrió bichos ocultos en un producto
fundamental. El Comando Estadounidense del Pacífico encontró anomalías en sus datos de
Despliegue de Fuerzas por Etapas de Tiempo. Siete de los comodoros del Comando, que
sospechaban extorsión, decidieron verificar sus archivos de crédito; tres tenían
errores sospechosos.
El pánico reverberó. En el Congreso muchos se pusieron de pié para
exigir una respuesta política a lo que consideraban un ataque "Pearl Harbor
Digital" por parte de los Chinos. El gobierno se vio obligado a pedir a China que
demostrara su inocencia en estos ataques, un pedido que fue rechazado con indignación.
Los pequeños inversores inundaron el mercado de valores y el Dow cayó cientos de puntos.
Las ventas de colchones aumentaron vertiginosamente.
Con cada semana que pasa, Estados Unidos parece ser más vulnerable a
los ataques a su punto débil -su Infraestructura Nacional de Información (NII). A medida
que su vulnerabilidad al ataque se confunde por metamorfosis en metáforas militares, la
lógica de la defensa nacional hace su contribución. La protección de la nación exige
que alguien esté a cargo. Por reconfortante que sea esta lógica, esa asignación de
tarea sería un error. Si este tema se encara con seriedad, sus partidarios enfrentarían
y deberían enfrentar una oposición que los haría extrañar las discusiones felices
sobre el chip Clipper.
El problema no es que la seguridad informática no sea importante. Por
el contrario. Es obligatorio que el Ministerio de Defensa asuma que cada vez que realice
actos controvertidos sus sistemas serán los blancos de piratas informáticos con malas
intenciones. Los operadores de los sistemas comerciales deben ser los responsables por los
daños provocados a otros, cuando sus sistemas estuvieron involucrados. Aquellos que
introducen aplicaciones nuevas necesitan considerar su potencial de uso con fines
malignos. Sin embargo, ninguno de éstos respalda la idea de que la tarea cotidiana de la
seguridad de sistemas contra el enemigo externo se puede asignar a un Comandante en Jefe y
de este modo se puede colocar firmemente en camino hacia una solución. Hacer esto revela
una incomprensión absoluta tanto de las computadoras como de la seguridad nacional. Esto
sugiere que el problema (en las palabras utilizadas para describir el Imperio
Austro-Húngaro de fin de siglo) "es desesperante pero no es grave".
La mayor parte de la NII es privada, y ya existen herramientas para la
seguridad computarizada (incluso contra ataques determinados). Por lo tanto, el argumento
contra un CINC NII es que la autodefensa ofrece de lejos la mejor seguridad y,
paradójicamente, está viciada cuando la seguridad de información se considera un
problema de defensa nacional.
La NII y la Seguridad Nacional
¿Por qué las personas se preocupan por ataques contra la
infraestructura nacional de información?
En primer lugar, la economía estadounidense cada vez depende más de
los sistemas de información; los sistemas analógicos se están digitalizando; los mismos
sistemas digitalizados están reemplazando a los humanos (por ejemplo, cajeros
automáticos, sistemas de correo de voz). Las pantallas de video -los portales al aspecto
de entretenimiento informático de la NII- pueden llegar a dominar también las horas no
comerciales de Estados Unidos.
En segundo lugar, los sistemas de información se conectan por vía
telefónica y de correo electrónico. La interconexión ahorra horas de trabajo, promueve
la cooperación en el lugar de trabajo, y permite la administración a distancia (por
ejemplo, sistemas de control de supervisión y de adquisición de datos [SCADA]) pero
también permiten que la destrucción se filtre desde el exterior, o incluso desde el
extranjero. Cuando los sistemas se pueden infectar entre sí, es más difícil contener la
mala intención.
En tercer lugar, cada vez se transfiere más trabajo desde
0macrocomputadoras a minicomputadoras. Ambas arquitecturas, diseñadas para transportar
las joyas de una empresa, convierten a los usuarios en ciudadanos de segunda clase,
limitan su acceso a los programas, y toman en serio a la seguridad. Las PC fueron
diseñadas para que todo sea accesible; las estaciones de trabajo UNIX fueron diseñadas
para compartir información. Estas últimas son mucho más vulnerables.
En cuarto lugar, muchas propuestas de innovaciones de sistemas implican
nuevos riesgos de seguridad. Algunos browsers Web y macros de planillas de cálculo
permiten que los imprudentes descarguen virus en sus sistemas. Los objetos distribuidos en
las redes y los agentes de programas pueden introducir problemas similares. Si los
sistemas se reconfiguran en base al aprendizaje -una respuesta probada y demostrada ante
sospechas de corrupción-, comenzar de cero con medios originales puede no funcionar tan
bien.
Estos cuatro factores, especialmente cuando están combinados, sugieren
que el desafío a la seguridad informática importará mucho más para el bienestar
estadounidense en el futuro que en la actualidad.
Sin embargo, ¿esto convierte a la protección de la NII en un tema de
seguridad nacional? Si, en cierto modo. En primer lugar, cuanto más dependa un país de
la integridad de su infraestructura de información, más riesgos tendrá de sufrir
ataques a la misma. La amenaza de la guerra de información -trastornos masivos para
algunos- puede reemplazar la amenaza de destrucción masiva de la guerra nuclear. Otros
consideran a la piratería informática como la manera en que un competidor asimétrico
puede mantener a Estados Unidos fuera de su propio campo (y de esta manera obstaculizar
nuestra ventaja en la guerra convencional). En segundo lugar, la guerra de información
son documentos terroristas menos sangrientos, pero potencialmente más efectivos. Así
como Estados Unidos es poroso hacia su pueblo, es mucho más poroso ante corrientes de
datos en mal estado. Una conexión telefónica o de correo electrónico es suficiente para
acceder a gran variedad de computadoras, saltando con ligereza de un nodo a otro, hasta
que se encuentra una vulnerabilidad importante. En el espacio cibernético, el riesgo de
detección es bajo; el riesgo de captura y castigo es incluso menor. En tercer lugar, el
Ministerio de Defensa depende cada vez más de la NII (el 95 por ciento de sus
comunicaciones salen de sus propios sistemas en algún momento) a medida que sus activos
son repatriados y las existencias se convierten en la norma. De este modo, dejar esta
infraestructura desprotegida puede socavar los modos convencionales de defensa nacional.
La guerra de información se ha convertido en el continente oscuro de
las amenazas. Es más lo que se ignora que lo que se conoce. Esto debería justificar una
perspectiva en vez del pánico. Como tal, este ensayo destaca distintos puntos:
-La mayoría de las amenazas son comunes (y por lo tanto están
autocontenidas).
-En la guerra de información, como en cualquier otro lado, existe una
compensación entre riesgo y efecto.
-En teoría, las defensas son manejables si se toman en serio.
Los beneficios de atacar la infraestructura de información de
una nación no son claros.
-Los propietarios de sistemas se deben proteger a sí mismos; si caen,
el gobierno no puede reemplazarlos.
A continuación siguen algunos requisitos y prohibiciones que debe
tener la política del Gobierno.
Amenazas Comunes y Extraordinarias
El abuso de los sistemas se produce de distintas formas. Algunos son
comunes; dependen de motivaciones que generalmente se presentan (por ejemplo, avidez,
aburrimiento). Algunos son extraordinarios e imprevisibles. En general se puede esperar
que los propietarios de sistemas se protejan contra las amenazas cotidianas cuyas
probabilidades y patrones futuros se pueden deducir de su pasado. Más preocupantes son
las amenazas cuyo efecto es extraordinario debido a que surgen de acciones concertadas de
una única fuente de mala intención.
Los abusos deliberados de sistemas, muchos de los cuales
podrían ser ataques de piratas informáticos, se producen
aproximadamente de seis maneras:
-robo de servicio (por ejemplo, fraude de llamadas de
teléfono celular),
-adquisición de datos objetivos (por ejemplo, resultados de
investigaciones),
-adquisición o modificación de datos subjetivos (por ejemplo,
antecedentes crediticios de una persona),
-robo de activos (por ejemplo, desfalco),
-corrupción de datos almacenados o en movimiento (por
ejemplo, sabotaje), e
-interrupción del servicio de información (por ejemplo,
telefonía) o de servicios anexos (por ejemplo, distribución
de electricidad).
La interrupción de servicios de información se puede realizar, no
sólo porque sí, sino también para fines secundarios; entre los ejemplos se pueden
incluir, corromper datos médicos para perjudicar a individuos, buscar control con fines
de chantaje.
Algunos ataques no son más que versiones de tecnología avanzada de
salir a pasear en un automóvil sin permiso de su dueño, con pocas consecuencias
permanentes. Otros son mucho más graves. Por ejemplo, debido a que la avaricia es eterna,
el motivo para irrumpir en un banco y robarlo siempre está presente, ya sea que Estados
Unidos esté bajo ataque o no. Lo mismo sucede en el caso de robo de servicios. Las
amenazas contra individuos ("La Red"), aunque son una herramienta potencial de
la guerra de guerrilla, posiblemente estén motivadas por enojos e inquinas privadas. Un
cuarto caso, el robo de datos objetivos, es la versión de tecnología avanzada de la
protección de información confidencial -algo que el Ministerio de Defensa considera
seriamente día a día.
Las últimas dos, corrupción e interrupción, caracterizan mejor la
naturaleza inesperada y malévola de la guerra de la información. Debido a que el
perpetrador gana muy poco para sí mismo, su perpetración requiere un objetivo externo y,
en su mayor parte, una estrategia concertada y tiempo para realizarla.
Los sistemas que enfrentan un patrón de amenaza conocido (y que
soporta todo o la mayor parte del costo de un ataque) pueden determinar un nivel óptimo
de protección. No existen motivos para creer que proporcionan menos protección contra
ataques que contra otras amenazas a su bienestar (por ejemplo, raterías en tiendas,
desfalcos, juicios contra clientes). La verdadera preocupación es una amenaza que no
existe en el ambiente del entorno -y por lo tanto una para la que existe menos protección
natural.
Compensación entre riesgo y efecto
Los sistemas pueden ser atacados de tres maneras: (1) por medio de
equipos o de programas de sistema corruptos; (2) utilizando a alguien dentro de la
organización; (3) por medio de piratería informática - además de la combinación de
los mismos (por ejemplo, que alguien de adentro revele vuinerabilidades y facilite la
piratería). Los ataques físicos (por ejemplo, perturbaciones, microondas, shot and
shell) también son posibles, pero en general sólo son útiles para negar el servicio;
con frecuencia requieren la presencia en el lugar, y por lo tanto implican un riesgo mucho
mayor. Por estos motivos, no son el tema de este ensayo.
La primera, equipos o programas corruptos, se puede resumir en el mito
del empleado falso de una empresa de microprocesadores estadounidense que falsifica cada
chip de una PC, que entonces funcionan mal simultáneamente, justo cuando más se
necesitan. ¿Cómo garantizar la simultaneidad cuando nunca se explica el descubrimiento
prematuro? Una amenaza ligeramente más posible es un bicho implantado en un sistema
específico (por ejemplo, una computadora jet que es incapacitada por una señal desde el
terreno, un parche no autorizado en programas del sistema).
El segundo método, la connivencia o complicidad de alguien con los
privilegios correctos es más probable. En esta era de la racionalización, hay abundancia
de empleados y ex empleados descontentos. Sin embargo, no todas las manzanas podridas
perjudicarán a la sociedad. Durante la Guerra del Golfo, se dejaron planes de guerra
sensibles en un automóvil y alguien los robó; fueron devueltos inmediatamente con un
comentario de que el perpetrador, en tanto que era un ladrón, de ninguna manera era un
traidor.
La explotación de la corrupción, tanto dentro del sistema como entre
usuarios de confianza, tiene ventajas evidentes, especialmente cuando se utilizan contra
sistemas que no están bien asegurados. Sin embargo, el riesgo de ser atrapado es mucho
mayor, debido a que la cadena de responsabilidad es más directa (y la cantidad de
sospechosos en cualquiera de los casos es mucho menor que los muchos millones de personas
con acceso telefónico). Reclutar dichos individuos desde afuera implica riesgos similares
parecidos a los del reclutamiento para inteligencia; indican un sistema que está siendo
controlado en caso de ataque. El hecho que no haya surgido ninguna conspiración a la luz
sugiere que hasta la fecha la cantidad de intentos ha sido pequeña. Cuanto mayor es el
riesgo, más posibilidades hay de que pueda penetrar una gran cantidad de sistemas sin ser
detectado; utilizar a personas de adentro es un camino mejor para el ataque oportunista o
intermitente, que para el ataque sistemático.
Esto deja las puertas abiertas para el pirata informático. La mayoría
de los sistemas tienden a dividir el mundo en por lo menos tres partes: personas externas,
usuarios, y superusuarios. Una rata de ataque popular para las computadoras conectadas por
Internet consiste en (1) utilizar un ataque de contraseña de manera tal que la persona
externa es un usuario, y (2) utilizar debilidades conocidas de los programas UNIX para que
los usuarios puedan acceder a privilegios de superusuario. Una vez que ya es un
superusuario, el pirata informático puede leer o modificar archivos de otros usuarios o
incluso el sistema mismo; controlar el sistema atacado; facilitar su nueva entrada al
sistema (incluso después de que se apliquen medidas de seguridad más estrictas); e
insertar códigos rebeldes (por ejemplo: un virus, una bomba lógica, un virus Troyano,
etc.) para su posterior explotación.
La cantidad de daño que puede hacer un pirata informático sin ser un
superusuario depende de la manera en que los sistemas asignan privilegios. Un simple
usuario telefónico puede hacer muy poco al sistema. Las redes de computación tienden a
ser más vulnerables ante los abusadores, especialmente cuando se otorgan determinados
privilegios sin medirlos. De hecho, cualquier sistema con suficientes usuarios está
destinado a tener unos pocos que pueden abusar de recursos, robar datos, o arruinar los
trabajos. En tanto que los mecanismos para mantener a los usuarios fuera del sistema son
importantes, desde un punto de vista de seguridad, limitar lo que pueden hacer los
usuarios autorizados tiene más importancia aún.
Un método variable de ataque -sólo aplicable a las redes de
comunicación abiertas al público- consiste en inundar el sistema con comunicaciones o
pedidos de servicio improcedentes. Dicho ataque es especialmente útil en un sistema donde
el servicio es gratuito o donde se puede evadir la responsabilidad. La debilidad de dicho
ataque es que requiere fuentes múltiples separadas (para minimizar el descubrimiento) y
que su efecto sólo dura mientras siguen entrando llamadas. Debido a que en Estados Unidos
los canales de comunicaciones tienden a estar mucho más congestionados que los que salen
al exterior, los sitios del extranjero constituyen un mal punto desde donde iniciar un
ataque de inundación.
Sistemas que se pueden proteger
Aunque muchos sistemas de computación se ejecutan sin tener demasiado
en cuenta la seguridad, de todos modos se pueden hacer seguros. La teoría fundamental es
que la protección es un punto que se debe resolver en una cuadrícula bidimensional. Una
dimensión es el grado de acceso: de completamente cerrado a completamente abierto. Es
innecesario agregar, que un sistema que mantiene a todos los chicos malos afuera hace que
resulte difícil o imposible que los chicos buenos hagan su tarea. Por lo tanto, la
segunda dimensión son los recursos (dinero, tiempo, atención) contra la sofisticación.
Un sistema sofisticado mantiene afuera a los chicos malos sin mantener también afuera a
tantos chicos buenos, y viceversa.
Para comenzar con el método evidente, no se puede irrumpir en un
sistema de computación que no recibe ningún tipo de información desde el mundo exterior
(y no se puede simplemente rociar un virus en el aire con la esperanza de que una
computadora se contaminará). Si el programa original es de confianza (y la Agencia de
Seguridad Nacional [NSA] ha desarrollado pruebas de múltiples niveles de confiabilidad),
el sistema es seguro (dejando de lado la eficiencia). Por supuesto, dicho sistema cerrado
tiene un valor limitado. El desafío consiste en permitir que los sistemas acepten
información desde afuera sin que al mismo tiempo permitan que los programas operativos
centrales se vean comprometidos. Una manera de impedir este compromiso consiste en manejar
toda la información que entra como datos para analizar -un procedimiento en el cual la
computadora decide qué hacer mediante el análisis de lo que dice el mensaje- en vez de
como un código de ejecución directa. Entonces, la seguridad consiste en garantizar que
ninguna combinación de respuestas de la computadora a los mensajes pueda afectar un
programa operativo central, de manera directa o indirecta (prácticamente todos los datos
generados de manera aleatoria tienden a resultar en mensajes de error cuando son
analizados).
Lamentablemente, los sistemas tienden a aceptar los cambios de los
sistemas operativos centrales, constantemente. En ausencia de filtros más sofisticados,
puede ser necesario contar con una estrecha cortina de seguridad alrededor de los pocos
superusuarios a los que se les permite realizar cambios (quizás tengan que trabajar desde
terminales específicamente conectadas a la red -una opción en el sistema operativo VAX
Digital).
Las técnicas de cifrado y especialmente las signaturas digitales
brindan otras herramientas. El cifrado se utiliza para evitar el acceso a archivos y para
permitir que se envíen contraseñas por canales poco seguros. Las signaturas digitales
permiten la creación de enlaces sólidos entre mensaje y mensajero. Una signatura digital
se utiliza para crear un mensaje embrollado en una clave privada para la cual sólo existe
una clave pública. Si la clave pública de un usuario puede revelar el embrollo y el
embrollo es compatible con el mensaje, el mensaje se puede considerar designado e
impoluto. De este modo, los sistemas de computación pueden rechazar mensajes sin
signatura (y se puede rastrear con más facilidad a las personas rebeldes dentro de la
organización). La clave privada nunca tiene que ver la red (donde se la podría detectar)
o ser almacenada en el sistema (donde la persona no confiable la podría revelar). Se han
explorado las signaturas digitales para la generación de direcciones Internet, y para
browsers Web seguros. No sólo los usuarios, sino también las máquinas y quizás los
procedimientos individuales, utilizarán las signaturas digitales. (Lamentablemente, una
signatura digital segura necesita tener una extensión de 512 a 1024 bits, y por lo tanto
es más difícil de memorizar; el uso por parte de humanos puede necesitar esquemas
codificados de equipos junto con números de identificación personal a fin que al robar
el equipo no se revele toda la clave).
La mayoría de los problemas de seguridad de sistemas se pueden dividir
en descuidos de los usuarios, descuidos de los sistemas, y equipos malos. Entre los
descuidos de los usuarios se incluyen contraseñas mal elegidas, o contraseñas que se
dejan en lugares públicos. Del mismo modo, entre los descuidos de los sistemas se incluye
un régimen de seguridad que permite que los usuarios elijan sus propias contraseñas (o
que por lo menos no rechaza las evidentes), que no suprime contraseñas o puertas falsas
defectuosas, que no instala parches de seguridad, o que permite a los usuarios acceso
suficiente a los recursos totales del sistema para leer o escribir archivos a los que no
deberían tener acceso (en especial, cuando estos archivos controlan procedimientos
importantes). En los equipos malos se incluyen bichos que superan los controles de
seguridad, o que permiten que usuarios errantes hagan fallar el sistema o, en general,
cualquier cosa que torne a la seguridad innecesariamente difícil o discrecional.
El jefe del Equipo de Respuesta ante Emergencias Informáticas
(Computer Emergency Response Team - CERT) una vez calculó que más del 90 por ciento de
todas las irrupciones declaradas fueron posibles porque los piratas informáticos pudieron
explotar debilidades conocidas pero no corregidas de los sistemas (por ejemplo, el método
que utilizaron los piratas para ingresar a la computadoras de Rome Laboratory en 1994 y a
las computadoras de Los Alamos en 1996 fue un bicho suelto en el programa de envío de
correo de UNIX que se utilizó para el famoso incidente Internet Worm en 1988). El resto
entraba en la categoría de nadie-sabía-qué-hacer, pero la mayoría de estos era
comprendida como teóricamente posible, aunque el método exacto utilizado no lo fuera.
Debido a que la mayoría de los sistemas operativos de PC y de
estación de trabajo suponen un mundo benigno, es difícil volver a escribirlos para
asegurarlos contra los piratas más expertos; cuanto más complejas son las disposiciones
del software y de la seguridad mayores son las posibilidades en general. En cuestión de
seguridad, lo primitivo a menudo es superior a lo sofisticado; hay que probar menos
configuraciones. No todos los sistemas pueden ser violados con un ataque suficientemente
grande; la calidad del sistema de seguridad es lo que cuenta.
Sin embargo, contra el terrorismo, el mercado NASDAQ virtual se puede
asegurar con mayor confianza que el piso de acciones NYSE real -aunque nada más sea
porque la tecnología permite que el dueño de un sistema controle todos los puntos de
acceso y examine de manera detallada todo lo que ingresa. En el mundo físico, en las
vías públicas, no se puede controlar con tanta facilidad, el movimiento de artículos no
se puede controlar con tanta precisión, y la cercanía y la fuerza son muy importantes.
Vulnerabilidad de la NII
¿Cuán vulnerable es la NB? Lamentablemente, nadie lo sabe. Los
incidentes públicos de irrupciones telefónicas, piratas de Internet, y robos bancarios
pueden ser la punta del iceberg o no. La sabiduría popular es que a las víctimas no les
gusta hablar sobre cómo fueron atrapadas, pero la decisión de Citibank de enjuiciar
(antes que pasar por alto) a los perpetradores de un delito informático bastante grave
(U$S 400.000 transferidos y otros U$S 10.000.000 listos para transferir) sugiere un cambio
en la percepción y en las perspectivas sobre declaración de delitos.
¿Cuánto cuesta el delito en computación? El cálculo exacto del FBI
es entre U$S 500 millones y U$S 5 billones; en la misma liga que el fraude con teléfonos
celulares (aproximadamente U$S 1 billón) y el fraude de conferencias interurbanas desde
centrales privadas. Muchos de estos cálculos se deben comprender cuidadosamente. Por
ejemplo, la mayoría de los desfalcos en la actualidad son delitos informáticos debido a
que allí es donde se llevan los registros financieros; pero los desfalcos evidentemente
son anteriores a la computación. El costo de una llamada robada es mucho menor que su
precio, porque de otro modo posiblemente la llamada no se hubiera realizado. La mayoría
de los sistemas telefónicos tienen capacidad excedente; y el precio de una llamada
telefónica incluye servicios, tales como facturación, que los delincuentes no necesitan.
Para una empresa, el costo de que sus competidores examinen su información de
Investigación y Desarrollo en general es mucho menor que el costo de producirla en primer
lugar. La mayor parte de la información de Investigación y Desarrollo es específica de
los propios productos y procesos de la empresa y de otro modo es improcedente; gran parte
de su valor consiste en conocimiento implícito y en lo que enseña a los investigadores;
y de todos modos, gran parte del resto de la información se publica.
El CERT recibió más de 2000 informes en 1994 (un aumento acorde al
crecimiento total de Internet - pero en la actualidad el CERT es sólo uno de más de
veinte centros incidentes, aunque es el que todos conocen). La Agencia de Sistemas de
Información para Defensa utilizó herramientas de distribución pública para atacar
sistemas de defensa no confidenciales. Funcionó ocho veces de un total de nueve. Sólo
una víctima en veinte supo que había sido atacada; y sólo una en veinte de
"éstas" lo denunció como debía. Si esta proporción de 400:1 es indicativa -y
las pruebas de la Armada también reflejan esto- entonces 2000 informes representan un
millón de irrupciones en Internet, incluso cuando muy pocas provoquen daños reales.
Dicho esto, Internet, excepto en pocas y lamentables excepciones (por
ejemplo, la logística militar), no es utilizada para tareas fundamentales para objetivos
en la economía. Por ejemplo, si algunos piratas informáticos invadieran e hicieran caer
la red aquí, en la Universidad de Defensa Nacional, sería difícil distinguir las
consecuencias de esto de las muchas veces que la red se cae por sí sola. De manera
similar, alguien que irrumpe en las computadoras de la Universidad de Defensa Nacional
buscando información (ninguna que, por supuesto, fuera confidencial), en el mejor de los
casos, encontraría copias de artículos cuyos autores hubieran estado más que conformes
de hacer circular bajo pedido.
Un motivo de las demoras en la seguridad en computación es que los
incidentes de irrupción hasta ahora no han sido acuciantes. Aunque muchas instalaciones
han sufrido irrupciones desde gateways Internet, la Internet misma ha caído sólo una vez
(el gusano Morris en 1998). De todos modos, Internet, con sus suposiciones benignas,
apenas si puede ser un representante de los sistemas en general; si también se convierte
en un sistema fundamental para objetivos cuyo compromiso es un problema grave, debe
evolucionar y necesariamente se tornará más segura. De igual manera, el sistema
telefónico nunca ha sufrido un fallo catastrófico, y nunca se demostró que ninguna
interrupción de servicio importante se debiera a piratería (el incidente más grave que
afectó a los teléfonos en el noroeste en enero de 1991 se debió a un parche defectuoso
del programa). Jamás ningún sistema financiero ha tenido su integridad institucional en
riesgo por ataques de piratas. Se puede esbozar un paralelo con la seguridad del sistema
ferroviario de la nación: es fácil sabotear las vías desprotegidas de trenes rurales, y
con resultados mucho más siniestros que los del fallo de una red, pero, hasta hace poco
tiempo, no se habían producido sabotajes en cincuenta años.
Sin embargo, la seguridad informática en demasiados lugares es
demasiado débil como para soportar los ataques sistemáticos. Se consideraba que los
sistemas eran seguros debido a que los piratas realmente brillantes eran pocos; en la
actualidad, en las redes públicas de piratería circulan herramientas fáciles de usar. A
la inversa, un sistema que es fácil de violar de una manera puede no ser tan fácil de
violar de otra manera. Lo que debemos cuidar no son los miles de conmutadores del sistema
telefónico estadounidense, sino las computadoras de punto de transferencia de señal
(STP) que son muchísimas menos. Los transgresores telefónicos atacan el sistema por
medio del ingreso y la modificación de las muchas bases de datos que indican el estado de
las llamadas y los números telefónicos. Supuestamente, con modificaciones suficientes,
se pueden interrumpir todos los servicios telefónicos -pero únicamente mientras las
bases de datos estén modificadas. Es mucho más difícil insertar un bicho en el sistema
operativo de una computadora; el acceso a tales puertos está estrechamente controlado.
Aunque las computadoras STP están interconectadas por protocolos Internet, estudios
serios sugieren la dificultad de que una infecte a otra.
¿Alguien puede desestabilizar el mercado de valores de una nación al
mezclar los registros comerciales del día anterior (como en Deuda de Honor de Tom
Clancy)? Es posible, pero es fácil olvidar cuántas computadoras administradas por
separado registran cada trasferencia de acciones (es decir, la empresa que realiza la
transacción, cada uno de los sistemas de los dos agentes, además de los sistemas de cada
cliente, etc.) Un simple trámite de archivar cada transacción en un medio de archivo
leído ocasionalmente (CD-ROM para quien cuenta con tecnología avanzada, copias impresas
para el resto de nosotros) frustrará todo intento de corrupción posterior, detectará
fallas consistentes en el procesamiento, y algunas veces verá otras fallas que
deliberadamente son intermitentes.
¿Se pueden eliminar los activos de un individuo mediante la
eliminación de su cuenta bancaria? Una cuenta bancaria fundamentalmente es una
obligación del banco de hacer reintegros a un depositante. Esta obligación no desaparece
porque los registros bancarios de la misma no se pueden encontrar fácilmente.
Finalmente, la confiabilidad de un sistema no sólo implica sus
defectos sino también su capacidad para detectar su propia corrupción, la existencia de
archivos y capacidades de datos de respaldo, la robustez general del sistema (que incluye
su redundancia de encaminamiento), así como también su capacidad para restaurar su
propia integridad y aumentar su propio nivel de seguridad en poco tiempo.
Un Pearl Harbor digital
Aunque con un costo modesto se pueden asegurar sistemas importantes de
computación contra ataques de piratería, esto no significa que serán seguros. Los
intentos cada vez más comunes y sofisticados pueden ser las mejores garantías de que los
sistemas nacionales de computación serán seguros. La peor posibilidad es que la ausencia
de incidentes importantes sosiegue a los administradores de sistemas y los haga caer en la
desatención, lo que permitiría que algunos grupos organizados conspiren e inicien un
ataque amplio, simultáneo, destructivo de distintos sistemas críticos. Se ha cerrado la
puerta del establo, pero los caballos ya escaparon. Por este motivo, una secuencia de
pinchazos, o incluso un crescendo en constante crecimiento de ataques, son estrategias
erróneas; crean su propia inoculación. La efectividad estratégica exige que se ataque
masivamente la infraestructura de una nación, de una sola vez. Nunca se ha producido
ninguno de estos ataques, pero hasta el 6 de diciembre de 1941, ningún país tampoco
había sido atacado desde el otro lado del Pacífico.
Es necesario defenderse contra ataques irracionales, pero lo que estos
pueden hacer es limitado. Los ataques racionales son los que importan debido a que su
objetivo no es únicamente causar daños a Estados Unidos, sino también obtener un
resultado político estratégico, con consecuencias duraderas. Dicho ataque, al igual que
su objetivo, puede buscar disuadir a Estados Unidos de realizar actos de seguridad
nacional (por ejemplo, intervenir contra el atacante), u obstaculizar su ejecución (por
ejemplo, una movilización, despliegue, operación, etc.).
En términos de poder, la guerra de piratería informática puede
demostrar ser una pálida sombra de la guerra económica, y tener valor limitado en sí.
Supongamos que los piratas cortaran todos los servicios telefónicos (y, por ejemplo, con
esto, las compras con tarjeta de crédito) en todo el país durante una semana. El hecho
sería destructivo y costoso (incluso más cada año), pero posiblemente sería menos
destructivo que ciertos acontecimientos naturales, tales como nevadas, inundaciones,
incendios, o terremotos -de hecho, mucho menos en función de pérdida de producción que
en una modesta recesión. ¿El inconveniente incitaría al público a exigir la
interrupción del uso del atacante? Es más posible que Estados Unidos desistiría frente
a opositores que son considerados menos valiosos frente a las dificultades. Es menos
probable retirarse frente a un opositor cuyo poder para atacar al sistema económico de
Estados Unidos sugiere el motivo por el cual se debe suprimir a dicho opositor.
Por ejemplo, posiblemente no hubiera sido del interés de Vielman del
Norte contratar piratas informáticos para que destruyeran nuestros sistemas. Ese acto
hubiera infringido el mensaje de que sólo luchaba porque Estados Unidos estaba en su
territorio (aunque estaba mal definido). Dicho ataque no sólo habría comprometido su
impulso para crear respaldo en Estados Unidos para la disolución de sus fuerzas. También
hubiera representado a Vietnam del Norte como a un opositor capaz de lastimar a Estados
Unidos en su país, un acto que hubiera erosionado las advertencias que mitigaban las
operaciones aéreas de Estados Unidos contra Vietnam del Norte mismo.
La manera en que dichos ataques pueden demorar, denegar, destruir o
interrumpir operativos militares es una pregunta más abierta. Se debe esperar que un
enemigo en guerra dispare todo lo que puede contra los sistemas militares de Estados
Unidos (sujeto a las autolimitaciones indicadas antes). ¿Pero existe suficiente potencial
militar en un ataque concertado contra la infraestructura civil como para que amerite
preocupación?
Evidentemente existen vuinerabilidades. Las guerras de la actualidad
requieren un gran volumen de comunicación desde el campo y no sólo con el Pentágono
(digamos, desde su Checkmate en el subsuelo hasta el Black Role en El Riad) sino también
con varias bases de respaldo, puntos de control, cuarteles logísticos, contratistas y
consultores. Una interrupción prolongada de la electricidad, de los teléfonos y/o del
correo electrónico perjudicaría el mando y el control. Debido a la multiplicidad de los
medios de comunicaciones y de los enlaces en Estados Unidos, dicha interrupción tendría
que ser uniformemente generalizada, coordinada y exitosa a fin de tener cualquier tipo de
efecto. Tradicionalmente, un comandante pasaba el tiempo configurando un operativo militar
y poniendo gran parte del mismo en piloto automático un día por vez. En teoría es
posible el control detallado en tiempo real a través de los océanos, pero la historia no
sugiere que la creación de operaciones militares con fuerzas tan grandes y vulnerables
sea algo muy inteligente. Desde este punto de vista, una interrupción que durara horas,
en lugar de días, posiblemente no afectaría mucho los resultados. Muchos servicios
pueden ser restaurados en dicho tiempo a menos que se dañe algún artículo físico de
difícil reemplazo.
El efecto de tal interrupción prolongada en la movilización de tropas
o de suministros es más difícil de medir; estos son procedimientos cuya realización
generalmente lleva semanas o meses. Dejando de lado las entregas que se realizan de la
noche a la mañana, la logística debería poder abordar la interrupción con poco impacto
definitivo; de otro modo, ya está mal diseñada en principio (por supuesto que las
interrupciones cerca del punto de uso son una característica esperada de la guerra).
De hecho, un enemigo con un conocimiento preciso y exacto de cómo se
adoptan las decisiones y cómo se pasa la información entre los militares estadounidenses
puede ingresar al ciclo y efectuar algunos daños para nada triviales. Pero, ¿cuán
fácil es para un adversario conocer esto? Ni siquiera las personas que pertenecen a los
servicios pueden contar con dichas vías, y en la era en que el flujo de información
jerárquica está dando paso al flujo de información en red, la importancia de cualquier
vía es sumamente sospechosa.
La dificultad de diseñar un Pearl Harbor Digital creíble se puede
ilustrar mejor al considerar el mejor escenario hipotético más conocido: "El Día
Después en el Espacio Cibernético" de RANO. En un escenario hipotético básico del
Golfo Pérsico se producen más de veinte incidentes en las infraestructuras de
información de Estados Unidos y de sus aliados. Al final, a pesar de importantes
improbabilidades (por ejemplo, tres incidentes separados vinculados a bombas lógicas
idénticas, el apagón simultáneo de los sistemas telefónicos heterogéneos de la zona
de Washington, subcontratistas rebeldes que afectan lo que en la vida real son sistemas
redundantes triples, caídas de mercados posteriores a la manipulación de una computadora
no especificable), poco se obtiene de los mismos. El pueblo estadounidense encuentra
ciertos fundamentos para el pánico masivo si así lo desea, pero los resultados en el
campo apenas si se ven afectados modestamente.
¿La seguridad se puede socializar?
¿La seguridad de los sistemas es un problema cuya solución se debe
socializar antes que dejar en manos privadas? Consideremos algunas distinciones.
Si un misil extranjero hace impacto en una refinería que explota y
daña a su vecindario, ¿Los daños serían culpa del propietario de la refinería? Nadie
desea pagar el costo de construir refinerías para soportar ataques en tiempos de guerra.
Es mucho más económico socializar el problema de dichos incidentes mediante la
provisión de defensa nacional común.
¿Qué sucede si un francotirador ataca la torre de la refinería con
el mismo fin? Este problema es parcialmente socializado mediante la aplicación del orden
público, pero también entra en las expectativas una disposición razonable contra fallos
en alguna parte del sistema que cree una cascada de acontecimientos.
Cambiemos el francotirador por alguien que esgrime una pistola al azar
y la responsabilidad del refinador será aún mayor. Se debería esperar que los
propietarios de equipos peligrosos adopten precauciones razonables (por ejemplo, cercado
del perímetro, guardias de seguridad).
Finalmente, ¿qué sucedería si un pirata informático en Internet
obtuviera acceso al sistema de la refinería y ordenara que se abriera una válvula
-nuevamente con el mismo fin? ¿Se debería echar la culpa al refinador? Sí; éste
debería conocer todo sobre sus sistemas de información en tanto que el gobierno puede no
conocer nada en absoluto. El refinador debe proteger sus sistemas internos contra
extraños y asegurarse que los acontecimientos generados por los programas -que incluyen
virus- no puedan provocar daños catastróficos.
Huelga decir, que nada de esto excusa al perpetrador quien, en caso de
ser atrapado, es y debe ser sujeto a toda la fuerza de la ley. Por el mismo motivo, cuando
dicha responsabilidad se puede atribuir a un grupo o incluso a un país, también existen
justificaciones por sanciones similares -siempre que las sanciones judiciales se traduzcan
en confiabilidad en las sanciones internacionales.
La fuerza de este ejemplo proviene del hecho de que gran parte de la
NII se encuentra en manos privadas; si los propietarios soportan el costo total del fallo
del sistema entonces tienen todos los incentivos que necesitan para protegerse a sí
mismos. Sin embargo existen algunos sistemas cuya interrupción implica consecuencias
públicas: líneas telefónicas, distribución eléctrica, transferencias de fondos, y
seguridad. Si la amenaza es suficientemente grande, tienen que ser seguros -incluso al
costo de devolverlos a su condición de independientes. En verdad, este es un paso
drástico y pueden ser suficientes soluciones menos onerosas (por ejemplo, sistemas
operativos más seguros). Incluso las soluciones primitivas son económicas en
comparación con otras medidas que adopte el país para protegerse (por ejemplo, la
disuasión nuclear). Es decir, la cantidad de sectores críticos está en crecimiento. La
validación de tarjetas de crédito se está tornando tan crítica para la economía como
las operaciones de transferencia de fondos cada hora. Los sistemas automatizados de los
hospitales están llegando a la condición de sistemas de seguridad críticos para las
tareas.
¿Debe existir un responsable político federal central para custodiar
la NB? En caso afirmativo, ¿quién debe ser? El Ministerio de Defensa cuenta con los
recursos y con la misión de seguridad nacional. Pero sus conocimientos técnicos se
centran en la misma agencia que combate la diseminación de una de las herramientas más
poderosas de seguridad, el cifrado. El enfoque militar de evitar sistemas nuevos que no
cumplan las especificaciones militares es costoso cuando se aplica a tecnologías con
ciclos de vida cortos, y es difícil cuando se aplica a jerarquías externas. NIST, la
segunda opción, cuenta con el talento pero carece de fondos y de experiencia con respecto
a indicar a otros organismos lo que deben hacer. Más allá de estos dos organismos, los
conocimientos técnicos y la misión son más difíciles de encontrar.
El concepto mismo de un único comandante del gobierno para la defensa
de la información es tenue. Todo intento de "recluir en combate" una crisis de
información encontrará al comandante armado con botones que no se adhieren absolutamente
a nada. ¿Por qué? La reparación y la prevención en gran medida estarán en manos de
los propietarios de los sistemas, quienes administran sus propios sistemas y sólo en
ocasiones extraordinarias necesitan convocar los recursos comunes (por lo tanto no existe
un problema de asignación de recursos escasos). Hay pocas pruebas de recuperación o de
sinergia de protección que atraviese los sectores atacados (digamos, empresas de
electricidad, y sistemas de transferencia de fondos). Segundo, en función de la
política, cada sector es diferente, no sólo en función de sus vuinerabilidades y de lo
que puede lograr un ataque, sino también, y más importante, en el orden de políticas
que se pueden utilizar para mejorar su seguridad. Por supuesto que siempre es aconsejable
la coordinación sensata. Un coordinador de gran nivel podría garantizar que los
distintos organismos están haciendo lo que fueron programados para hacer; los
coordinadores de menor nivel podrían trabajar en cuestiones generales (por ejemplo,
infraestructuras de clave pública).
Coda
En cuestión de semanas surgió otra perspectiva sobre los ataques de
piratas informáticos. En efecto, el Fondo había sido atacado por computadora, pero otras
pruebas apuntaban más a una malversación de tecnología avanzada de miembros de
confianza que a piratas informáticos. Incidentes posteriores pudieron haber sido el ruido
de fondo de acontecimientos cotidianos, ampliados por el pánico. Los sistemas de
computación universitarios son invadidos de manera rutinaria. Con todos los beneficios de
la desregulación telefónica, ésta ha empujado a la confiabilidad al borde del margen de
costo-beneficio. Las viejas computadoras de la Agencia Federal de Aviación están
fallando y las computadoras nuevas, al igual que todos los sistemas nuevos, sufrirán la
irrupción de virus. A medida que los chips de computación son más complicados, existen
más lugares para que se produzcan fallos lógicos. Ninguna base de datos grande está
libre de errores (especialmente aquellas que implican el ingreso de datos por parte de
humanos); en un estudio se encontró que tres de cada siete informes de crédito tenían
como mínimo un error. Tal como están, la mayoría de los errores de sistemas nacen como
misterios; algunos se resuelven, otros no. Sin embargo, no existen más motivos para
considerar que cada virus no resuelto demuestra mala intención que para suponer que cada
misterio científico sin explicación confirma la presencia de criaturas alienígenas.
Cosas que vale la pena hacer
A pesar de su naturaleza en gran parte privada, debido a que la NII es
un recurso público, el papel del gobierno no está totalmente injustificado. Pero este
papel se debe circunscribir y centrar cuidadosamente. En esta sección hago ocho
sugerencias de cosas que vale la pena hacer.
1. Imaginemos las vuinerabilidades de la actualidad. Por ejemplo,
¿Cuán vulnerable es la NB? ¿Qué es lo que se puede dañar y con cuánta facilidad?
¿Qué puede ser dañado por ataques externos?; ¿qué es vulnerable a miembros sobornados
o incluso con mala voluntad? ¿Qué sistemas se pueden recuperar de los ataques a medida
que se producen? ¿Qué se debe hacer para aumentar la población de problemas internos en
un sistema? ¿Qué tipo de mecanismos de recuperación existen para regresar al
funcionamiento normal después de una interrupción? ¿Después de un acto de corrupción?
¿Con qué rapidez se pueden emparchar los sistemas para hacerlos menos vulnerables? ¿Se
puede hacer un grupo de preguntas similares sobre la dependencia militar de sistemas
comerciales? ¿Cuán completas deben ser las interrupciones en el teléfono combinado con
Internet para incapacitar los sistemas de operaciones militares?; ¿De qué manera?:
¿operaciones, respaldo cognitivo a operaciones, logística (y en este caso, internas al
Ministerio de Defensa o también externas), movilización? ¿Qué vías administrativas
existen para realizar las comunicaciones militares? ¿Quién sufre cuando el 95% de las
comunicaciones militares que pasan por redes públicas viajan por la red del Ministerio de
Defensa? Un tercer grupo de preguntas se refiere a los conjuntos de programas existentes
en los que funciona la NB: Por ejemplo, ¿el actual UNIX necesita reemplazo, o los
programas conocidos son suficiente? ¿Cuán útiles son los programas de prueba y parche
para los sistemas existentes?.
2. Financiar la investigación y el desarrollo de prácticas y
herramientas de seguridad mejoradas, y promover su diseminación en toda la economía.
Estados Unidos invierte cien millones de dólares anuales en esta área (divididos entre
ARPA, NSA y otros). Entre las áreas de investigación se incluyen sistemas operativos
más robustos, herramientas criptográficas, metodologías de seguridad, pruebas y,
finalmente, normas. Sabemos cómo asegurar los sistemas; no sabemos cómo hacer que este
conocimiento sea automático, interoperativo, y fácil de usar. El espacio cibernético
puede necesitar una seguridad de información equivalente a la del Laboratorio
Underwriters, capaz de desarrollar pruebas estándar para la seguridad de los sistemas.
3. Tomar en serio la protección de los sistemas militares. Debemos
suponer que cualquier nación en guerra con Estados Unidos atacará los sistemas militares
-especialmente los sistemas de logística y movilización no clasificados- de cualquier
manera que pueda: y los ataques de piratas informáticos se encuentran entre las maneras
menos arriesgadas de hacerlo. Supongamos que los operativos de inteligencia extranjeros
están, o pronto estarán, explorando los sistemas estadounidenses en busca de
vuinerabilidades. El Ministerio de Defensa también puede tener intereses legítimos sobre
los sistemas secretos en manos de contratistas y de instalaciones de fabricaciones para
defensa. Puede resultar útil estipular que los contratistas con los militares de Estados
Unidos (incluso las empresas telefónicas) cuentan con fundamentos razonables para
considerar que están seguros. Quizás el Ministerio de Defensa necesita algún método
para analizar el código fuente de un proveedor, en tanto que brinda garantías razonables
de que no se comprometerán comercialmente.
4. Concentrarse en sectores clave -o más exactamente, en las funciones
clave de los sectores clave. Debido a que el gobierno no puede proteger estos sistemas,
puede necesitar persuadir (por medio de distintos dispositivos, tales como contratos,
reglamentación, asistencia tecnológica, prédica fanfarrona) a sus propietarios para que
tomen en serio la seguridad y el respaldo, incluso aunque esto signifique algo tan
primitivo como la recuperación manual. Distintas organizaciones constituyen foros útiles
para analizar la amenaza (por ejemplo, Belicore o el Consejo Asesor en Telecomunicaciones
de Seguridad Nacional para teléfonos [National Security Telecommunications Advisory
Council]; el Consejo Nacional de Confiabilidad Eléctrica [National Electric Reliability
Council] para usinas). El recuento de incidentes sin atribución puede ser especialmente
útil.
5. Promover la diseminación de datos sobre amenazas y la recopilación
de datos sobre incidentes (y no sólo en Internet donde CERT hace un buen trabajo). Los
datos en bruto pueden tener que ser saneados a menos que las investigaciones estén
comprometidas o que sistemas inocentes estén arruinados. Sin embargo, la protección
efectiva de la infraestructura de información pública inevitablemente debe incluir la
política pública, y ninguna política pública que dependa de "si supieras lo que
yo se" es viable.
6. Buscar maneras de legitimar la "cooperación" de sistemas
críticos, en parte mediante la eliminación de determinadas responsabilidades de
consecuencias involuntarias de pruebas autorizadas. La prueba no destructiva de sistemas
de seguridad puede ser insuficiente hasta que mejoren los adelantos tecnológicos; es
decir, sólo los piratas informáticos pueden garantizar que un sistema es a prueba de
piratería. Lamentablemente, los piratas informáticos no son necesariamente los
inspectores más confiables, y las pruebas salen mal (el gusano Moráis se propagó con
mayor rapidez de lo propuesto debido a que en alguna parte de su programa "N" y
"1-N" se confundieron entre sí). Entre paréntesis, dichos sistemas se deben
probar tanto con acceso permitido en el lugar como sin éste, a fin de simular mejor las
amenazas a seguridad nacional.
7. Respaldar la protección de la infraestructura de encaminamiento de
Internet -no porque Internet sea tan importante, sino porque su protección es
relativamente económica. Los routers nacionales e internacionales críticos deben ser
seguros y el Servicio de Nombre de Dominio debe ser a prueba de engaños. Observamos que
no es lo mismo que proteger cada sistema en Internet -lo que resulta costoso e
innecesario.
8. Promover la tecnología y el uso de signaturas digitales, en parte
mediante su aplicación a sistemas de seguridad y no simplemente al comercio electrónico.
Entre las políticas de respaldo se puede incluir la investigación en infraestructuras de
clave privada, que permiten algoritmos, y adquisiciones que generen un mercado para los
mismos.
9. Trabajar con miras a un consenso internacional sobre lo que
constituye mala conducta por parte del estado -y sobre lo que sería un grupo adecuado de
respuestas. Un consenso permite que el resto del mundo administre estados que propagan,
incitan u ocultan los ataques a la información, mediante la limitación de su acceso al
sistema telefónico internacional y a Internet -prácticamente de la manera en que un
consenso similar permite restricciones comerciales similares. Una vez dicho esto, será
más difícil encontrar pruebas de estos casos, y países que de otro modo serian
respetables y que serán perjudicados por dicho embargo podrán convencerse con más
facilidad de que las pruebas han sido inventadas o exageradas.
10. Fortalecer los regímenes legales que asignan responsabilidad por
las consecuencias de los ataques de piratería a fin de que la responsabilidad principal
recaiga sobre el sistema que es atacado -sujeto, por supuesto, a todo lo que se pueda
averiguar sobre el perpetrador real.
Lo que debemos evitar
Esta sección, que aborda directamente el concepto de una Guerra de
Información CINC, detalla lo que es más importante: siete cosas que debemos evitar.
1. Evitar insistir en la guerra de información en la medida en que la
guerra se convierta en la metáfora dominante utilizada para caracterizar los ataques a
sistemas (y no tanto los fallos de sistemas). Cambiar los preceptos desde los conflictos
entre estados hacia la seguridad en computación tiende a suprimir la responsabilidad por
la autodefensa de aquellos cuyos sistemas han sido atacados. No es evidente en absoluto
que la protección en el espacio cibernético debería ser una clasificación más. ¿Por
qué?
Promover la paranoia a menudo es una política mala. La mayoría de los
problemas de sistemas surgen de defectos de diseño, errores humanos, o ambos. Hasta que
no mejore notablemente la confiabilidad de los sistemas, esto será verdad, incluso si la
mala intención está al acecho.
Una vez que algo es denominado una guerra, se disipa la responsabilidad
de la victima por las consecuencias de sus actos. No se debe permitir que una empresa
telefónica, que puede tener que indemnizar a sus clientes por permitir que los piratas
perjudiquen el servicio, pueda declarar fuerza mayor debido a que sostiene que es una
victima de guerra.
La caracterización de los ataques de piratas informáticos como actos
de guerra genera presión para tomar represalias contra los perpetradores, sean reales o
imaginarios. La seguridad informática razonable no es tan costosa como para que Estados
Unidos se vea obligado a entrar en guerra para proteger sus sistemas de información. Sin
embargo, si Estados Unidos necesita una excusa para devolver un golpe -digamos, para
prevenir la proliferación nuclear-, si es necesario puede apelar a la suposición que el
blanco ha auspiciado el terrorismo de la información.
2. Sin embargo, no desperdiciemos muchos más esfuerzos en la
recopilación tradicional de información para la guerra contra los piratas informáticos.
El delito requiere medios, motivos y oportunidades. Los medios -grupos de piratas con
algún acceso a la conectividad (por ejemplo, que no están sentados en Pyongyang)- se
pueden dar por sentado con facilidad. El sesenta por ciento de todos los titulos de Doctor
en Filosofía otorgados en seguridad informática en las universidades estadounidenses
fueron para países islámicos o hindúes. Debemos esforzarnos en las causas para
comprender los patrones de ataque posibles por parte de otras naciones (a fin de conocer
qué es lo que necesita tareas de seguridad). Invirtamos el resto del tiempo en la
oportunidad, que es lo mismo que decir en las vuinerabilidades de los documentos, a fin de
poder solucionarlas.
3. No perdamos tiempo buscando una Infraestructura de Información
Esencial Mínima para toda la NII (en oposición a una para el Ministerio de Defensa).
Dicho listado será indefinible (¿Mínima para hacer qué? - ¿Realizar una guerra
nuclear, proteger una movilización de dos MRC, detener el pánico?), incognoscible
(¿Cómo pueden personas extrañas determinar los procesos fundamentales en un sistema y
garantizar que quedarán igual de un año al otro?) y obsoleto en su ciclo de aprobación
burocrática (la NII está cambiando rápidamente y debe recorrer un largo camino antes de
detenerse). Más específicamente, el gobierno carece de herramientas para proteger sólo
los nodos fundamentales; pero podría tener politicas que promuevan que los dueños de los
sistemas se protejan a sí mismos (y a su vez determinarán qué se debe proteger
primero).
4. No sacrificar la seguridad por otros valores. Por ejemplo, es
difícil ver cómo la NII será segura sin el uso del cifrado; sin embargo, el gobierno
detesta promover su proliferación (por esto el chip Clipper y los controles de
exportación). La controversia parece estar complicando la credibilidad de los intentos
del Gobierno por hacer que la NII sea segura.
5. No hacer demasiado hincapié en lograr que los sistemas
comerciales adopten las prácticas de seguridad existentes que no pueden aprovechar las
innovaciones del mañana -especialmente aquellas que permiten la computación de
colaboración. En efecto, algunos sistemas básicos (por ejemplo, sistemas que controlan
dispositivos peligrosos) deben ser seguros a pesar de todo y, en efecto, muchas
innovaciones esperadas tienen problemas de seguridad que también exigen atención. No
obstante, todo el campo de sistemas es demasiado dinámico para un enfoque rígido.
6. No eliminemos la heterogeneidad innecesariamente; torna más
difícil la interrupción coordinada y conserva vías alternativas. Los enfoques comunes
del mercado con respecto a la seguridad son menos importantes que los protocolos estándar
y las interfaces que soportan aplicaciones entre las distintas industrias.
7. No intentemos hacer politica sin una comprensión detallada de la
manera en que se utilizan los sistemas de información. Los detalles de ingeniería
importan poco en la política nuclear estratégica (el hecho de que exploten es mucho más
importante que la manera en que explotan). Con la seguridad de sistemas, los detalles
mismos son los portales, o las barreras, contra los ataques.
Conclusiones
La idea predominante de que la guerra del siglo XXI posiblemente
consistirá en alternar ataques a infraestructuras de información del enemigo es bastante
exagerada. Dicho ataque se puede producir; incluso aunque sus perpetradores comprendieran
que tienen poco por ganar y lo mucho que se perderá al hacerlo. El punto más importante
es que no es necesario que se produzcan si se presta una pizca de atención a la
posibilidad -y esto probablemente sea suficiente.
Por lo tanto, ¿quién debe cuidar la NB? Si es de uno, entonces
posiblemente lo deba hacer uno. La alternativa es que el gobierno proteja los sistemas, lo
que a su vez exige el conocimiento de los detalles de los sistemas operativos y prácticas
administrativas de todo el mundo -una alternativa que, incluso aunque no violó las
fronteras acordadas en común entre las cuestiones públicas y privadas- de muchos modos
es imposible. El ingreso obligatorio al espacio cibernético no existe -a menos que lo
exijan mandatos de políticas mal orientadas.