Capitán Edward O'Connell, USAF
Teniente John T. Dillaplain, USAF
Recientemente, una nueva clase de armas no mortíferas ha
instigado un considerable interés los círculos de la defensa y de cumplimiento de la
ley, lo que ha resultado en la probabilidad del incremento del despliegue actual de esas
tecnologías en el nivel operativo. La elevación del interés respecto al desarrollo de
medios no letales implica el logro de objetivos políticos, económicos y militares
limitados, y puede sugerir nuevas consideraciones de cómo la inteligencia de la Fuerza
Aérea funcionará apoyando el combate.
Las nuevas tecnologías que apoyan el desarrollo de armas no
mortíferas están algo dispersas y cuentan con muchos participantes potenciales. Sin
embargo, de acuerdo con Don Henry, un especialista de la Oficina de Programas de Guerra
Táctica, Adquisiciones y Tecnología, Subsecretaría de Defensa, "las evaluaciones
preliminares sugieren que el empleo de las armas no mortales en las misiones
convencionales más tradicionales, como en las más recientes operaciones no bélicas,
parece ser más probable que posible."1
El concepto de no mortalidad se ha extendido a pesar
de las objeciones de muchos observadores, que expresan que esas armas pueden ser letales
en ciertas situaciones. Un estudio que en la Rand efectuó el Dr. Gerald Frost, utilizó
el concepto de no mortalidad, definiéndolo como un sistema que puede incapacitar
las aptitudes de un adversario mientras que intenta prevenir la lesión de los no
combatientes, las bajas amigas y adversarias, y el daño colateral.2 De estas
tecnologías, muchas pueden ser potencialmente aplicadas por el poder aéreo.
Los generadores de pulsos electromagnéticos (Electromagnetic
Pulse - EMP) no nucleares, probablemente puedan ser incorporados en los misiles
crucero lanzados desde el aire. El estallido EMP no nuclear es causado por una explosión
convencional que libra un pulso energético de microondas que puede dañar o desarticular
a componentes eléctricos alejados miles de pies.3 Estas armas no sólo pueden
anular a los equipos enemigos sobre el terreno, sino que además también pueden arruinar
o inutilizar funcionalmente centros reforzados, comandos subterráneos, controles,
comunicaciones, computadoras y elementos de inteligencia.4
Otra tecnología prometedora es la de los generadores
acústicos de alta potencia, que son usados para producir infrasonidos (debajo de los 20
hertz y por lo tanto inaudibles). Este sonido de baja frecuencia y gran número de
decibeles es emitido en bandas que resuenan en ciertos orificios del cuerpo, provocando
perturbaciones en los órganos humanos, una visión borrosa, y nausea. Estos efectos se
hacen más severos a medida que el número de decibeles aumenta, y van desde una
incomodidad temporaria que desaparece a los pocos minutos hasta un daño permanente y la
muerte. Otros efectos adicionales sobre los materiales incluyen la cristalización o
fatiga de los metales, daños térmicos, y la separación de los materiales compuestos.5
La empresa Scientific Applications and Research Associates
Incorporated, SARA de Huntington Beach, California, está trabajando sobre aparatos
acústicos que pueden ser incorporados a las aeronaves de alas rotativas o dentro de
municiones de penetración. Los investigadores de SARA entienden que la tecnología
acústica reúne los requisitos de compatibilidad, rusticidad, trasportabilidad y bajo
precio relativo. Las ventajas de las armas acústicas incluyen la posibilidad de graduar
sus consecuencias, el área afectada, y la propagación a través de la lluvia, el humo y
el polvo.6
Un rápido repaso de otras tecnologías no mortales
prometedoras incluiría sustancias químicas especiales, lubricantes antiadhesivos, y
productos antipersonales. Las municiones ópticas, tales como un radiante isotrópico,
podrían ser insertadas en un lanzador de bengalas con el propósito de anular a los
misiles infrarrojos en lugar de simplemente desviarlos de una aeronave. Sustancias
químicas como los superácidos, cáusticos y agentes cristalizadores degradan a ciertos
materiales, mientras que los lubricantes antiadhesivos convierten en inoperables a las
superficies de los caminos. Las tecnologías antipersonal, posiblemente más adecuadas
para las operaciones policiales y especiales, incluyen espumas pegajosas, redes que
impiden el movimiento, aparatos para reducir los volúmenes, agentes calmantes, artefactos
productores de destellos, y balas de goma.7
La aplicación de conceptos no letales en la USAF
puede cubrir una amplia gama de escenarios, que va desde la penetración aérea encubierta
de fuerzas de operaciones especiales durante una acción antiterrorista, hasta una
aplicación más amplia del poder aéreo en apoyo de una crisis y conflictos menores (Crisis
and Lesser Conflicts - CALC). El empleo de armas no mortíferas como aumentadoras de
potencia en un conflicto regional mayor (Major Regional Conflict - MRC) puede ser
corriente en los futuros modos de hacer la guerra.
El factor que impulsa el desarrollo de los conceptos no
mortales es el énfasis creciente sobre la limitación de las bajas de ambos lados
durante un conflicto. Como hemos sido testigos en todas las operaciones americanas desde
Tormenta del Desierto, la aparición de los medios de comunicación globales ejp. Cable
News Network [CNN] ha sido una consideración clave en la conducción de la guerra. Un
ejemplo de ésto fue el proceso de decisión que condujo al ataque con misiles crucero a
los cuarteles generales iraquíes de inteligencia. Antes de autorizar el ataque, el
Presidente Bill Clinton quiso saber con precisión cuántas bajas civiles se podían
esperar. Cuando el Gral. Colin Powell, presidente de los Jefes de Estado Conjuntos, le
informó el número probable (12), el presidente aprobó el ataque.8 Esto nos
muestra que las operaciones militares individuales están siendo examinadas en lo niveles
más altos para determinar la potencial reacción de la prensa respecto de las bajas
civiles. En lo sucesivo podemos esperar actitudes similares, donde el daño colateral
será una parte esencial en toda orientación política de las autoridades del comando
nacional (National Command Authorities - NCA). Como Alvin y Heidi Toffler lo
señalaron en War and AntiWar, es probable que las guerras futuras sean
progresivamente de baja a media intensidad.9 Precisamente, estos son los tipos
de conflictos donde las aplicaciones no letales pueden jugar un papel prominente. El
ámbito de mayor cautela que se genera por consenso en las guerras de coalición y en
operaciones de mantenimiento de la paz, tiende a hacer de los conceptos no mortales una
opción atractiva para modificar el comportamiento del enemigo.
En términos prácticos de la Fuerza Aérea, los conceptos no
letales no parecen constituir un punto de partida para la evolución normal del poder
aéreo. Desde las campañas aéreas de la II Guerra Mundial, hemos asistido a un
mejoramiento estable de la precisión de nuestros sistemas de armas, del mismo modo que al
progreso de la especialización de las plataformas y las armas que lanzan. El saldo de
esta evolución ha sido la capacidad de destruir con mayor eficacia blancos críticos al
mismo tiempo que se reducían los daños colaterales. El despliegue de un vasto
dispositivo de municiones no mortales en los conflictos futuros, sin duda nos impulsará a
profundizarlas. Por eso, los que toman las decisiones deberían comprender que cualquier
tendencia a una guerra más limpia y segura es un proceso donde la inversión en munición
más avanzada, plataformas armadas, entrenamiento y la inteligencia se negocia por menores
bajas, menos daño colateral, y la neutralización del factor CNN.
La situación que se presentó a los planificadores de la
Guerra del Golfo con los aviones MiG iraquíes estacionados en frente del templo de
Ziggurat durante Tormenta del Desierto, brinda alguna evidencia sobre los beneficios
potenciales que la Fuerza Aérea puede lograr de los conceptos no mortíferos. En aquel
momento, los planificadores del componente aéreo de las fuerzas conjuntas, involucrados
en aplicar el esfuerzo sobre los objetivos aéreos iraquíes, tuvieron que afrontar el
problema de cómo atacar dos aviones enemigos al descubierto pero estacionados en
proximidad de uno de los símbolos culturales más significativos de ese país.10
Debido a la preocupación originada por el probable daño que se causaría en el templo,
considerando las leyes sobre conflictos armados (Laws of Armed Conflicts - LOAC),
los planificadores podían dejar de retenerlo para el ataque.11 Había datos e
imágenes precisos sobre la ubicación terrestre (desarrollo del objetivo) de un blanco
válido (aviones al descubierto) aunque en razón de la falta de armas apropiadas, tales
como super cáusticos o agentes cristalizadores, el blanco podría no haber sido atacado
con seguridad según las recomendaciones aconsejadas y las intenciones para limitar el
daño a los objetos culturales e históricos.
Los recientes esfuerzos de la inteligencia de la Fuerza
Aérea para apoyar mejor a los combatientes en la guerra, mediante la reubicación de
sistemas y personal adelantado en los centros de operaciones aéreas, también nos
equipará mejor para sostener las operaciones no letales. Cada una de las misiones de la
Fuerza Aérea descritas más arriba, desde las CALCs a las MRCs, requerirán el
tradicional nivel de apoyo proporcionado por la comunidad de inteligencia. No obstante,
algunas misiones demandarán un apoyo especial de inteligencia a los
planificadores, operadores, plataformas de lanzamiento y armas. La comunidad de
inteligencia, junto con oficiales de armamento y operadores, tendrán que determinar la
mezcla informativa apropiada que exigirá el apoyo de la operación no mortal. Del mismo
modo, la comunidad tendrá que aprender a traducir los objetivos y la orientación sobre
el estilo noletal de hacer la guerra, básicamente a través de un estudio no tradicional
del objetivo y del proceso relacionado con el armamento, para recomendar cursos de acción
que deben planear los operadores y luego ejecutar.
Un modo viable de examinar las implicancias de los conceptos
no mortíferos en la inteligencia de la Fuerza Aérea es desarrollar el proceso
relacionado con los blancos (incluidos los no mortales) a través del esquema Rand, desde
las estrategias hasta las tareas.12 Procediendo de este modo, observamos que el
proceso actual sobre objetivos de la Fuerza Aérea, asociado con la existente colección
de recursos, no es necesariamente inapropiado para apoyar efectivamente los conceptos no
letales. No obstante, el incremento de la demanda sobre el ingreso de ciertos datos, puede
exigir algún ajuste en el detalle del proceso.
En Tormenta del Desierto, como hemos visto, algunos objetivos
no fueron atacados debido a la preocupación sobre los daños colaterales. Pero los
conceptos no letales, una vez desplegados como armas, les darán a los elaboradores de las
decisiones en los comandos más flexibilidad en la etapa de aplicación de la fuerza,
habilitándolos para retener objetivos que de otra manera podrían no ser atacados. En un
conflicto de mediana o alta intensidad, el proceso normal relacionado con objetivos
proveerá un pequeño número de blancos residuales que podrán demandar armamento no
mortal. Un conflicto de baja intensidad o un ataque limitado único puede entrar
totalmente en el campo de lo no mortífero, en razón del interés expresado por los que
hacen las decisiones nacionales. (En función de la escala del conflicto, el comando puede
consistir en una célula de planeamiento de misiones a nivel de escuadrón, la
intervención de un centro de operaciones de un ala [Wing's Operations Center -
WOC], o en el centro de operaciones aéreas [Air Operations Center - AOC] que apoya
al comandante del componente aéreo de las fuerzas conjuntas [Joint Forces Air
Component Commander - JFACC].) Los oficiales de inteligencia tendrán que asistir a
los planificadores dividiendo el conjunto de objetivos en categorías letal, no letal, y
mixta.13
El centro del apoyo de inteligencia para los conceptos no
mortales se instalará en la célula de evaluación ubicada dentro de la infraestructura
de comando. En el futuro, la evaluación de los objetivos potenciales cambiará de una
simple tarea a un trabajo múltiple, involucrando la intervención de expertos
interdisciplinarios de variados campos de apoyo no tradicionales (meteorología, física,
química). Los especialistas de inteligencia tales como los de objetivos, quienes han sido
entrenados para amalgamar todas las fuentes de inteligencia, constituyen un recurso no
imaginado que se puede aprovechar en la evaluación de la tarea de traducir información
múltiple para las operaciones no mortales. El apoyo de los conceptos noletales requerirá
el pronto acceso a las informaciones de fuente abierta. Los especialistas en sistemas de
inteligencia de la Fuerza Aérea tienen que determinar en tiempo de paz los caminos hacia
la información para asegurar un fácil acceso a esos datos en tiempo de guerra. La
dificultad es que esta tarea tiene que ser realizada en forma pública, pero con un perfil
bajo. En el futuro, probablemente podamos tener acceso interactivo a las bases de datos
que no dejan huellas, proporcionándonos fuentes de información sobre objetivos que
habitualmente no están designados.14
Sin medidas de eficiencia (Measures of Effectiveness -
MOE) habituales para los conceptos noletales, los analistas de inteligencia ayudarán a
los planificadores del comando a establecer MOEs para la evaluación y cálculo del daño
en combate (Battle Damage Assessment - BDA) mediante el estudio de opciones
alternativas con participación de expertos interdisciplinarios, básicamente apelando a
redes interactivas de video. Un ejemplo de ésto, puede ser el uso potencial de
generadores acústicos instalados en armas de penetración especialmente configuradas. Los
planificadores pueden necesitar conferenciar con los oficiales de armamento y geólogos,
recurriendo a videos para mostrarles el puesto de comando subterráneo que están
estudiando, y para observar su experiencia en la evaluación de la probable eficacia de
las ondas acústicas que se propagan a través de una formación particular de rocas o de
tipo de suelo.
Los especialistas de inteligencia encargarán la tarea de
vigilancia para obtener imágenes de inteligencia (Imagery Intelligence - IMINT)
más especializadas y señales de inteligencia (Signals Intelligence - SIGINT)
sobre la evaluación de daños. Una de las propiedades significativas de algunas de las
probables armas no mortales es el tiempo que demora en hacer efecto. La figura 4 indica
que podríamos tener que esperar varios minutos o hasta horas para que el efecto comience
a hacerse sentir.15 En orden a registrar esos efectos no mortales, se puede
requerir que el avión que lanza el armamento aumente el tiempo de sobrevuelo sobre el
objetivo, exponiéndose a la vez a un mayor riesgo de las defensas enemigas. Los aviones
de reconocimiento táctico pueden ser encargados de tomar imágenes programadas para los
instantes previos al comienzo del efecto de las armas, o bien, si se requiere una
vigilancia constante en una zona de alto riesgo, la mejor opción pueden ser los
vehículos no tripulados (Unmanned Aerial Vehicle - UAV) y los aparatos de control
remoto (Remotely Piloted Vehicle - RPV). Algunos efectos sólo pueden ser
percibidos por personal en el terreno. Por esa razón, podemos esperar un rol más
importante para la inteligencia humana (Human Intelligence - HUMINT) en sostén de
los conceptos no letales, con un mayor acceso a los sistemas de archivos clasificados,
conectándonos con bases de datos de países miembros de la coalición, agencias
nacionales, y servicios similares.16
Una parte del debate concerniente al desarrollo de armas no
mortales será cómo integrarlas en unidades operativas. En un contexto más amplio, a
medida que las armas se hacen más conocidas, eventualmente se convertirán en otra
herramienta a disposición del comandante.17 Sin embargo, en el ínterin
podemos ver una distribución más limitada de tal armamento. El empleo de una fuerza no
letal en un escenario de imposición de la paz o de ataques limitados, puede demandar un
rápido despliegue del poder aéreo bajo la forma de un escuadrón especializado. Esto
refuerza aún más la nueva regla sobre la aptitud del personal, analizada en Reengineering
the Corporation por Michael Hammer y James Champy (en este caso, oficiales de
inteligencia a nivel de escuadrón), para enviar y recibir información, no importa donde
estén.18
Con una curva de aprendizaje inicialmente más alta, aceptada
por todos los interesados en el proceso relativo a objetivos no mortales, la preparación
de la misión puede hacerse más problemática desde el punto de vista del planeamiento.
Como se observó al estudiar recientes esfuerzos para forzar la paz en Somalia, los
elaboradores de la misión y los ejecutores en los niveles bajos no podían acordar el
tiempo necesario para aprobar y despachar las solicitudes de información HUMINT sin un
efecto negativo para el éxito de la misión. El estudio de casos de ataques aéreos de la
Operación Southern Watch en enero 1993, demuestra que tenemos que avanzar nuestra
idea de planeamiento de detalle, de manera que esa información sea comunicada más
eficientemente a los ejecutores de la misión.19 En función de la distinta
naturaleza de los potenciales conceptos no letales, cuando hay que hacerse cargo de
ataques contra la infraestructura o realizar el preplaneamiento riguroso de objetivos,
para el personal que está en la etapa de preparación de la misión será más importante
reducir la confusión y el trabajo superfluo, participando activamente en el planeamiento
de detalle mediante sistemas de video interactivo directo. Cuando los planificadores de la
misión desarrollen ataques contra las fuerzas enemigas, o consideren problemas
estrechamente vinculados a los objetivos como en Bosnia, necesitarán proporcionar a los
operadores una oportuna inteligencia no letal.20 Los especialistas de
inteligencia en este nivel pueden necesitar acceder a un circuito informativo integrado
por varios archivos conteniendo bloques de datos (desde la composición del metal de los
tubos de la artillería serbia hasta la ubicación actual de cada pieza).
Para apoyar las operaciones no mortíferas, los ejecutores de
la misión pueden ser seleccionados en base al valor que sumen a las funciones BDA. En las
operaciones Tormenta del Desierto y Southern Watch, el daño causado por los
ataques realizados por F16 y F18 usando armamento con espoletas de proximidad contra los
radares iraquíes, no era fácilmente confirmado en razón de las dificultades de analizar
las imágenes para establecer los daños causados por los fragmentos en los trasportes de
radares. Eso se agregaba a la falta de aeronaves con sensores BDA para confirmar las
explosiones en los blancos. Tales controversias se exacerbarán aún más con las nuevas
evaluaciones MOEs de las operaciones no mortales, en las que el efecto puede ser el
resquebrajamiento del metal o la falta de adherencia de un camino pavimentado. Aparatos
como los mecanismos de incapacitación acústica producen efectos que agregarán aún
mayores problemas a nuestra actual preocupación y a nuestros sistemas de colección.
En una nueva era marcada por los informes globales inmediatos
de la prensa (fuera de nuestro control en cierta medida), al igual que la probabilidad de
operaciones de imposición de la paz más limitadas, los blancos pueden ser seleccionados
atendiendo al criterio de facilitar la evaluación de los daños. Si la inteligencia de la
Fuerza Aérea carece de los protocolos y sistemas instalados para asesorar sobre conceptos
no mortíferos, inadvertidamente podríamos contribuir a que la percepción del comandante
en jefe (CommanderinChief - CINC) considere prohibitivo el empleo del poder aéreo.
En lugares donde los CINCs han recibido estrictas instrucciones para limitar las bajas y
los daños colaterales, deberán tener una buena visión de lo que podrá hacer una fuerza
no mortal y cómo podrán ser verificados los resultados. De otro modo, no aceptarán los
riesgos asociados con su empleo.
Desde la Guerra del Golfo, la brecha entre el desarrollo de
la tecnología no letal y las capacidades de la inteligencia para apoyar al comando, la
preparación de la misión, y su ejecución, se está cerrando rápidamente. A pesar que
muchos conceptos no mortales todavía están en las etapas de desarrollo y primeras
demostraciones, los especialistas en sistemas de inteligencia y los ingenieros de
comunicaciones necesitan estar seguros que cuando ellos definan futuros caminos para la
información, deben tomar en cuenta todos los impedimentos que afecten el exitoso apoyo de
los conceptos no mortíferos. El Jefe de Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Merrill
McPeak ha manifestado sus pensamientos sobre tecnología no mortal:
"Tenemos que referirnos a las denominadas tecnologías
noletales en términos humanos, pero efectivas en cuando a la inutilización de los
sistemas o la degradación de sus capacidades. . . . Lo admito, esto se parece un poco a
James Bondish; no es algo que procedería de un tipo que está empleando una gran cantidad
de tiempo en arrojar fuego y acero sobre el blanco. Pero creo que es la clase de
pensamiento creativo que todos tenemos que elaborar."21
Desde la perspectiva de la inteligencia, la Fuerza Aérea es
adecuada para encabezar el eventual empleo de armas no mortales. Como lo enfatizó el
Gral. McPeak, la oportunidad del pensamiento creativo se da ahora, antes de que tales
armas se conviertan en operacionales.
Notas
1. Sr. Don Henry, especialista de la Oficina de Programas de
Guerra Táctica bajo la Secretaría de Defensa, Adquisiciones y Tecnología, entrevista
por el autor, 2 de agosto 1994.
2. Exposición en la Rand, Gral. de Brig. William S. Hinton,
Jr., Comando de Combate Aéreo, tema: "Application of Nonlethal Weapons for Air Force
Missions," junio 1994.
3. "ALCMs Given Nonlethal Role," Aviation Week
& Space Technology 138, Nº 8 (22 de febrero de 1993), 20-22.
4. Barbara Starr, "Proliferation: The New High Ground
for USA," Jane's Defence Weekly, 14 de mayo de 1994, 1.
5. Dr. Gerald Frost y Dr. Calvin Shipbaugh, GPS Targeting
Methods for NonLethal Systems, Rand Publication RP262 (Santa Mónica, Calif., Rand
Corporation, 1º de febrero de 1994), 3.
6. John P. Dering, científico, SARA Inc., entrevista por el
autor en SARA, Inc., Huntington Beach, Calif., 3 de junio de 1994.
7. Frost y Shipbaugh, GPS Targeting Methods, 3.
8. "National Affairs," Newsweek, 12 de julio
de 1993, 20.
9. Alvin y Heidi Toffler, War and AntiWar: Survival at the
Dawn of the 21st. Century (Nueva York: Little, Brown and Comapny, 1993), 56.
10. El entonces Tte. Cnel. Dave Deptula, USAF, entrevista por
el Cap. O'Connell en la 33 TFW, Base Aérea Eglin, Fla., 22 de junio de 1992.
11. Los autores saben que el avión MiG estacionado en frente
del templo era una táctica para atraer ataques. Entonces, cualquier ataque sería un
problema en luz de las sensibilidades árabes y el impacto a la coalición.
12. El modelo de la figura 2 fue ideado por los autores,
usando el esquema de estrategias hasta las tareas de Rand.
13. El gráfico de la figura 3 fue desarrollado de acuerdo
con la orientación del Gral. de Div. Kenneth Minihan, USAF, AIA/CC, 17 de mayo de 1994.
14. Dr. Bruce Don, Rand Corporation, investigador antiguo,
Critical Technologies Institute, entrevista por el Cap. O'Connell, 15 de noviembre de
1993.
15. Exposición Rand, "Application of NonLethal
Weapons."
16. JCS/J7, Joint Publication 20, Joint Doctrine for
Intelligence Support to Operation, VII6.
17. Reunión con los autores, Gral. de Brig Ervin Rokke,
USAF/IN, tema: "Nonlethal Concepts, Implications for Air Force Intelligence," 7
de junio de 1994.
18. Michael Hammer y James Champy, Reengineering the
Corporation (Nueva York, Harper Business, 1993), 96.
19. Exposición Rand Reunión en Rand, Brig. John
Casciano, USAF/INX, tema: A Targeting Process for the Future: Implications of Case
Studies, 6 de octubre de 1994.
20. Air Force Intelligence Modernization Plan (AFIMP),
sumario ejecutivo, 9 de marzo de 1994, editado por el Cap. Yulin Whitehead, AF/INXX.
21. Gral. Merrill McPeak, Jefe de Estado Mayor de la Fuerza
Aérea, Ensuring Technology Preeminence of US Air and Space Forces, discurso en la cena
del Scientists Group, Base Aérea Andrew, Md., 5 de enero de 1994.
Biografia
El Capitán Edward P. O'Connell (BS, University de
Maryland; MS, Joint Military Intelligence College) es un investigador que representa al
jefe ayudante para inteligencia del Estado Mayor General, Cuartel General USAF, en la
Rand Corporation. Durante la Operación Escudo/Tormenta del Desierto prestó servicios
como asesor de la Agencia de Defensa e Inteligencia, condujo un grupo de trabajo sobre
objetivos misilísticos móviles auspiciado por el J2, y estuvo en Irak en un equipo de
evaluación de daños apoyado por la CENTAF. Recientemente trabajo en el USS Kennedy,
proporcionando apoyo de inteligencia durante los primeros lanzamientos con paracaídas en
Bosnia. El Cap. O'Connell es un graduado distinguido de la Escuela de Inteligencia Militar
Conjunta.
El Teniente John T. Dillaplain (BS, Texas A & M
University) es jefe de apoyo a la investigación en un elemento de la Fuerza Aérea dentro
de la Rand Corporation. Presta servicios de seguridad para la autenticación de los
investigadores del Project Air Force y realiza el enlace entre la Fuerza Aérea y
la Rand Corporation. Este es su primer destino después de haber completado el
Curso para Oficiales de Aplicación de Inteligencia en la Base Aérea Goodfellow, Texas.
|