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Innovaciones tecnológicas

 

LOGRARON DETENER POR COMPLETO Y LUEGO RELANZAR UN RAYO DE LUZ

Dos equipos de físicos norteamericanos, por primera vez, inmovilizaron la forma de energía más etérea y veloz de la naturaleza. Esto podría ayudar a aumentar la velocidad de las computadoras y la seguridad de las comunicaciones; dicen haber detenido la luz por completo, haberla almacenado y haberla liberado después como si se tratara de una partícula de materia común.

Normalmente la luz se mueve a 297.600 kilómetros por segundo. Medios transparentes como el agua, el vidrio y el cristal reducen levemente la velocidad de la luz, efecto que provoca la inclinación de los rayos de luz y permite a las lentes enfocar imágenes y prismas para producir el espectro.

Valiéndose de un efecto mucho más poderoso, el equipo Walsworth - Lukin demoró y luego detuvo la luz en contenedores de gas especialmente preparados. En este medio, la luz se volvió cada vez más débil hasta finalmente detenerse. Al lanzar una segunda luz, a través del gas, el equipo pudo revivir el rayo original. Los experimentos conducidos por la Dra. Hau lograron resultados similares.

"Básicamente, la luz queda atrapada en el medio y no puede salir hasta que quienes realizan el experimento lo deciden", explicó el Dr. Seth Lloyd, profesor adjunto de Ingeniería Mecánica en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, que está familiarizado con este experimento, agregando: " ¿Quién pensó alguna vez que se podría inmovilizar la luz?". Y anticipó que el mayor impacto de este trabajo podrá verse en tecnologías del futuro, como la comunicación y la informática cuánticas. Ambos conceptos dependen fuertemente de la capacidad de la luz para trasladar la denominada "información cuántica", que involucra a partículas capaces de existir en muchos lugares o estados al mismo tiempo.

Las computadoras cuánticas podrían realizar determinadas operaciones a mucha mayor velocidad que las máquinas actuales; y las comunicaciones cuánticas nunca podrían ser interceptadas. Para cualquiera de estos dos sistemas se necesita luz para formar grandes redes de computadoras. Pero estas conexiones son difíciles sin un almacenamiento temporario de luz, problema que el nuevo hallazgo podría ayudar a resolver.

En la edición de Phisical Review Letters (enero 2001), aparece un documento escrito por los doctores Walsworth, Lukin y otros tres colaboradores al respecto. La Dra. Hau se negó a discutir detalles de su trabajo a raíz de restricciones impuestas por la publicación Nature, donde aparecerá su informe sobre el tema; de todos modos, hace dos años, Nature publicó una descripción hecha por Hau sobre su trabajo, en la que logró demorar la luz a unos 60,8 kilómetros por hora.

Un nuevo paso

Los experimentos de ahora dan un nuevo paso y logran detener por completo la propagación de la luz. "Pudimos mantenerla ahí y liberarla después, y lo que sale es lo mismo que uno envió", dijo el Dr. Walsworth. "Es como congelar un cuadro".

Tanto los experimentos originales de la Dra. Hau sobre disminución de la velocidad de la luz, como los nuevos para detenerla por completo, se basan en un complejo fenómeno de determinados gases llamado "transparencia inducida de forma electromagnética". Esta propiedad permite a determinados gases, como el rubidio, que son normalmente opacos, volverse transparentes al recibir un tratamiento especial.

El rubidio, por ejemplo, absorbería normalmente la luz roja oscura del láser utilizado por el Dr. Walsworth y sus colegas. Pero al dirigir un segundo láser, con una frecuencia ligeramente distinta, a través del gas, los investigadores lo volvieron transparentes.

La Dra. Hau y el Dr. Harris, en el experimento anterior, lograron aminorar la velocidad de la luz, pero no pudieron detenerla porque la "ventana" transparente del gas se volvía cada vez más estrecha y más difícil de traspasar.

Pero el Dr. Lukin, junto con la Dra. Suzanne Yelin del Centro Harvard-Smithsonian y el Dr. Michael Fleischhauer de la Universidad de Kaiserlautern en Alemania descubrieron una forma para pasar por alto esa limitación: sugirieron esperar que el rayo ingresara en el contenedor con el gas y luego reducir suavemente la intensidad del segundo rayo.

"La luz es detenida y almacenada por completo en los átomos", dijo Harris. "No hay otra forma de hacer esto. Se hizo y de forma muy convincente y hermosa".


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CREARAN CHIPS MAS PEQUEÑOS QUE PODRIAN EMITIR LUZ

Científicos italianos obtuvieron luz a partir del silicio, material con el que están construidos todos los microchips. Esto podría derivar en equipos cada vez más pequeños, rápidos e inteligentes

El microchip está presente en prácticamente todos los aparatos electrónicos que dominan la vida cotidiana. Es el cerebro de las maquinas: el encargado de procesar la información, de realizar los cálculos y hasta de dar las órdenes. Conocido también como chip o microprocesador, se ganó un lugar entre los principales personajes del siglo veinte; aunque todavía tiene una asignatura pendiente: emitir luz láser, la forma más rápida y eficiente de transmitir la información digital entre distintos equipos.

Desde hace años, los científicos están buscando la manera de que los chips se conecten entre sí mediante haces de luz. Hasta ahora esto era imposible porque ellos dialogan sólo a través de los electrones, es decir, de la corriente eléctrica. Pero finalmente, los científicos parecen haber dado el primer gran paso hacia el buscado objetivo. Un equipo liderado por el investigador italiano Lorenzo Pavesi, de la Universidad de Trento, logró obtener luz a partir del silicio, la materia prima con la que están construidos todos los microchips que se utilizan actualmente.

"Los resultados que obtuvimos nos lleva a pensar en la posibilidad de una revolución de la tecnología electrónica, comparable a la que se produjo al pasar de la electrónica de válvulas a la de transistores", dijeron a Clarín Néstor Capuj y Héctor Cruz, de la Universidad española de La Laguna, Tenerife, y que forman parte del equipo de investigación. Para ellos, éste es el primer paso hacia una nueva electrónica "óptica", con máquinas cada vez más pequeñas, rápidas e inteligentes.

En miniatura

Cuando sea posible fabricarlos, los chips ópticos reducirán considerablemente el tamaño de los equipos electrónicos. Una notebook, por ejemplo, podría tener el grosor de una tarjeta de crédito, creen los investigadores. Además, tendría revolucionarias implicancias en las redes de computadoras, como Internet. "En la actualidad, las tecnologías utilizadas para fabricar los microchips y los láser son diferentes. Internet está haciendo que se encuentren. Pero gracias a nuestro descubrimiento se puede llegar a una única tecnología para ambas cosas" , dijo Lorenzo Pavesi a La República.

"El desarrollo de Pavesi es importante, pero hay que tomarlo con cautela -dijo a Clarín Mario Marconi, del laboratorio de electrónica cuántica de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA-. Hay que tener en cuenta que estamos recién en el primer paso; todavía falta un largo camino hasta lograr un láser a partir del silicio, y ése es el principal objetivo".

Como muchos otros grupos de investigación que tratan de obtener luz a partir del silicio, el equipo de Pavesi comenzó trabajando con cristales de silicio. Los cristales se producen en el laboratorio a partir de cualquier elemento químico, en este caso el silicio. "Cuando uno tiene un material microscópico, la absorción y emisión de la luz están regidas por esos cristales", explica Marconi.

No bien comenzaron a trabajar, los científicos italianos chocaron con dos problemas. Los cristales de silicio producían una luz muy débil y, además, esa escasa luz se desvanecía muy rápidamente. Pavesi entonces probó con cristales mucho más pequeños, conocidos como nanocristales que, se supone, tienen un comportamiento diferente frente a la luz.

Su grupo le aplicó un láser azul intenso a una plaqueta rociada con nanocristales de silicio y esta vez sí salió más luz de la que entraba. Habían construido el primer "amplificador" hecho con silicio.

¿Será posible?

Pero siguen otros desafíos. Para que pueda construirse un verdadero microchip óptico todavía hay que superar dos barreras;
la primera, lograr que ese nuevo microchip emita una luz tan intensa como la de un rayo láser. Pavesi ya imaginó una solución: "Para superar este inconveniente será necesario rodear los nanocristales con dos pequeños espejos enfrentados. La luz producida por los nanocristales rebotaría en los espejos, formando energía antes de abandonar el chip".

Pero hay un segundo problema, mucho más difícil de resolver. Que el chip genere luz por sí solo, en vez de propulsar la luz dirigida contra él desde el exterior. En los láseres regulares, es la electricidad la que suministra la energía que se convierte en luz. Pero una nueva electrónica, basada en la óptica, debería prescindir por completo de la ayuda de una fuente eléctrica. "Hay algunos trucos en los que se puede trabajar", dijo, misterioso, Pavesi. Pero no dio más precisiones.

Pavesi se resiste a dar una estimación, aunque sea vaga, de cuándo podrían ver los consumidores las primeras notebooks ultra delgadas fabricadas en base a la tecnología de nanocristales de silicio. "En el desarrollo tecnológico uno puede tener un solo cuello de botella y tardar 10 años en resolverlo -dijo. Si tenemos suerte, en 5 o 10 años estará en el mercado. Pero también puede pasar que, debido a dificultades de ingeniería, el láser de silicio nunca llegue al mercado. Es algo muy difícil de predecir".

Una veloz carrera que empezó en la Segunda Guerra Mundial

El anuncio del equipo italiano es un paso más en la superveloz carrera por la miniaturización de la electrónica. Una carrera que se aceleró durante la Segunda Guerra Mundial, ante la necesidad de reducir los componentes electrónicos.

Tras muchos desarrollos, en el año 1947 se produjo la primera gran revolución, con la invención del transistor; construido con silicio o germanio (dos elementos químicos que resultaron ser semiconductores) el transistor fue el primer componente sólido -y muy pequeño- capaz de amplificar una señal eléctrica. Hasta su aparición, esto se hacía con pesadas y muy calurosas válvulas. ¿Quién no recuerda los televisores a válvulas que bien servían como estufa en pleno invierno?.

El paso siguiente fue integrar distintos transistores dentro de un mismo componente. Así, hacia 1958 nació el primer circuito integrado, ahora conocido como microchip. Rápidamente, los circuitos integrados comenzaron a cumplir diversas funciones: ya no era sólo amplificar corrientes eléctricas, los chips también fueron capaces de realizar todo tipo de calculo matemático, hasta los más complejos.

Con la explosión de la informática en la vida cotidiana, el chip llegó al estrellato. Hoy, casi todos los equipos que nos rodean están comandados por alguno de estos pequeños microchips.

De llevarse al mercado, el descubrimiento de Pavesi lograría que los equipos sean muchos más pequeños todavía, y también más eficientes.


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COMPUTACION CUANTICA

RELACIONES ENTRE LA FISICA Y LA INFORMATICA

El propósito es diseñar en el futuro sistemas informáticos de poder extremo

En setiembre de 2000 Intel anunció que su Pentium 4 tendría 42 millones de transistores con capacidad de realizar 8400 millones de operaciones por segundo. La ley de Moore, que sostiene que la potencia de las computadoras se duplica aproximadamente cada 18 meses, se parece, a veces, más a una maldición que a una bendición. Pero la vigencia de esta ley no puede ser eterna, y el Dr Seth Lloyd, profesor adjunto en la carrera de ingeniería mecánica del MIT (Massachussets Institute of Technology), nos da esperanzas que su fin está a la vista.

En un trabajo reciente, el mencionado científico describe la notebook definitiva, una computadora tan poderosa como las leyes de la física lo permiten; tan potente es esta máquina imaginaria que el solo hecho de usarla desencadenaría una reacción termonuclear. En su versión más extrema, son tantos los circuitos que se imprimen en un lugar tan pequeño que todo colapsaría y formaría un diminuto agujero negro, un objeto tan denso que ni siquiera la luz puede escapar de su gravedad.

"Al abrirla -advierte el Dr Lloyd- se anula la garantía"; pese al sentido jocoso de la frase existe un propósito serio para esta hazaña teórica: descifrar los límites absolutos que establece la naturaleza en el campo de la informática. Su esfuerzo parte de una disciplina relativamente nueva llamada física de la informática, que les da a los ingenieros en computación un objetivo por el cual bregar, explorando la noción de que los mismos procesos de la naturaleza pueden ser tomados como cálculos.

La habilidad de los ingenieros para grabar circuitos cada vez más pequeños en chips de silicio hace que mientras más comprimidos están los componentes de estos circuitos, mayor es la velocidad con la que intercambia la información. Los pronósticos de la caducidad de la ley de Moore han sido erróneos porque la mente humana es ingeniosa, ya que dicha ley proviene del ingenio humano y no de la naturaleza.

Los elementos extremadamente diminutos que componen un chip funcionan como interruptores que pueden estar en dos posiciones, on (activado) u off (desactivado), que representan un bit de información, 1 o 0; pese a lo minúsculos que puedan parecer, estos dispositivos, por lo general, están compuestos por mil millones de átomos. Pero los laboratorios ya están experimentando con computadoras en las que un bit se almacena en un solo átomo capaz de girar en el sentido de las agujas del reloj hasta llegar a 1, o en sentido contrario, hasta 0. ¿Y quién puede negar que algún día sea aún más pequeño, con partículas subatómicas como los quarks y los gluones, o incluso las supercuerdas hipotéticas que se utilizan para codificar y manipular información? Pero, finalmente, deben prevalecer los límites que impone la naturaleza. Según el Dr Lloyd, "si creemos en las leyes de la física, entonces las constantes fundamentales de la naturaleza nos deberían indicar dónde tiene que terminar la ley de Moore, allá adonde no podamos miniaturizar más".

Lloyd abordó el problema desde el punto de vista de un consumidor que decide comprar una nueva notebook. "Cuando vamos a comprar una computadora -dice- hacemos dos preguntas básicas: qué velocidad tiene el procesador y cuántos megas de capacidad tiene el disco. Estos son los ingredientes que hacen a la potencia de una computadora. Lloyd supone que su laptop tendría más o menos las mismas dimensiones que una máquina contemporánea, pesaría un kilogramo, y ocuparía un dm3 de espacio.

En primer lugar, se propuso determinar la velocidad en la que esta superlaptop podría realizar cálculos. El factor limitante es la energía: cuanto más rápido trabaja una computadora, más voraz es su apetito. Entonces, ¿cuál sería la energía máxima posible que se dispone para una máquina portátil?. Las especulaciones sobre el futuro de la tecnología de las baterías podrían ser infinitas. Lloyd buscó una respuesta más elemental, partiendo de la teoría especial de Einstein sobre la relatividad.

Si cada partícula del kilogramo que conforma la masa de la laptop se convierte en energía según la ecuación E= mc2, la respuesta es 8,9874 x 1016 joules, o en términos más familiares, 25 millones de megawatt/hora, la cantidad de energía producida por todas las centrales nucleares del mundo en 72 horas. "La máquina estaría canibalizando su propia masa para realizar sus operaciones", reflexiona Lloyd. Ningún ingeniero de Eveready o Duracell jamás pudo sacarle más el jugo a un trozo de materia.

Habría consideraciones prácticas y obvias para controlar (y calcular) lo que llevaría a la fusión termonuclear. (El Dr. Lloyd calculó que el "circuito" de la computadora podría consistir en electrones y positrones antimateria, distinguiéndose unos de otros mediante rayos gamma.) Pero los detalles son importantes. La ciencia de la supercomputadora no trata de lo probable, sino de lo posible. El resto puede quedar en manos de ingenieros.

El próximo paso consistía en determinar la velocidad máxima que podemos obtener a partir de esa energía, cuán rápido los pequeños interruptores pueden ir de 1 a 0, al llevar a cabo sus cálculos. Aquí el Dr. Lloyd recurrió a la mecánica cuántica. Una de las reglas más extrañas que rigen el comportamiento de las partículas subatómicas es el principio de incertidumbre de Heisenberg que, entre otras cosas, especifica una relación simple entre tiempo y energía. Para calcular la velocidad del cambio del interruptor, se multiplica pi por un número llamado la constante de Planck y se lo divide por dos veces la energía disponible. Si esto se aplica a la superlaptop, la respuesta es 5,4258 por 10 elevado a la potencia 1050 operaciones por segundo, alrededor de 10.000 billones de billones de billones de veces más veloz que la Pentium 4. Una computadora con esa velocidad jamás podría llegar a ser obsoleta, no en este universo.

Estos límites se mantendrían vigentes independientemente de los descubrimientos tecnológicos que se puedan dar. "No importa si calculamos con tubos de vacío o transistores o si usamos quarks y gluones o algo aún más exótico como las supercadenas", expresó Lloyd. La relatividad y la mecánica cuántica marcan el límite de qué tan rápida puede ser una superlaptop. Tampoco importa cómo la computadora esté diseñada. La energía puede usarse para alimentar un procesador extremadamente rápido o varios más lentos. En cualquiera de los dos casos, el número máximo de operaciones posibles por segundo es el mismo.

Una vez que estableció un límite máximo para la velocidad, Lloyd quiso ver la capacidad de memoria de la máquina; es decir, cuántos bits de información podría almacenar y manipularse a esas velocidades asombrosas. Cada átomo o incluso cada electrón podría utilizarse para registrar un 1 o un 0, según la dirección de giro. Pero para almacenar la cantidad máxima de información, los pequeños procesadores tendrían que estar libres para poder asumir todos los estados diferentes posibles. En energías intensas, la información podría estar codificada no sólo mediante el giro de una partícula, sino también por la velocidad y dirección en la que se estuviese moviendo dentro de la máquina.

Según Lloyd, "para poder aprovechar al máximo el espacio de memoria disponible, la supernotebook deberá transformar toda su materia en energía". "Un estado típico de la memoria de la superlaptop sería algo así como una explosión termonuclear, ¡o una pequeño trozo del Big Bang! De más está decir que con los problemas de embalaje bastaría para no poder llegar a este límite, aún dejando de lado las dificultades en cuanto a la estabilidad y el control".

Un objeto como éste, cargado con tanta energía, donde sus partículas alcanzaron su máxima libertad, podríamos decir que se encuentra en un estado de entropía máxima. Aunque se la considere comúnmente una medida de desorden -una laptop vaporizada es menos ordenada que otra a temperatura ambiente-, la entropía se halla también íntimamente relacionada con la información; cuanto mayor es la entropía de un objeto, mayor será el número de estados diferentes que sus partículas puedan asumir, y, por ende, mayor será la cantidad de información que pueda almacenar.

Para la superlaptop, la entropía máxima corresponde a una capacidad de información de alrededor de 2,13 por 10 elevado a la potencia 1031 (en bits), mil millones de billones de veces más que las laptops actuales. Lograr una capacidad de memoria tan vasta podría resultar no tan utópico como parece. "Uno podría aproximarse tanto al último límite físico de la memoria sin tener que recurrir a las explosiones termonucleares", acotó Lloyd.

Hasta aquí, el Dr. Lloyd se ha limitado a una laptop con un volumen de un decímetro cúbico. Si éste pudiese ser aún más pequeño, el científico está seguro de que podría comprimir aún más el kilogramo de componentes del tamaño de una partícula, aumentando así la velocidad del flujo de información y reduciendo el tiempo que lleva hacer cálculos extensos, paso a paso. Estaría sacrificando la memoria (habría más espacio para almacenar información) a favor de la velocidad.

Por lo tanto, en el acto final de su experimento, programó la superlaptop para hallarle una solución a un problema formidable (rompiendo con un código similar) y la imaginó reduciéndola cada vez más, hasta llegar al tamaño de una billetera, después al de una tarjeta de crédito, y finalmente al de una estampilla; cada vez más pequeña hasta que su radio llegó a tener un centímetro (10-2 metros), luego una millonésima parte de un metro (1x10-6 m), y luego una mil millonésima parte (1x10-9 m).

Cuando la laptop se redujo a 1x10-27 metros (una mil millonésima parte de un protón), traspuso lo que se llama el radio de Schawarzschild: es tanta la masa comprimida en un espacio tan pequeño que todo colapsa, reduciéndose a un diminuto agujero negro; algunos pueden estar convencidos de que ya tienen una laptop que funciona como un agujero negro, que implosiona en el peor momento posible y traga datos de manera irreversible. Poseer la máquina verdadera sería peor.

Sin embargo, según algunos teóricos, la información que se lanza a un agujero negro no desaparece, sino que aparece en la superficie. Cada pixel de esta pantalla ocuparía la superficie de un Planck cuadrado, 1x10-35 por 1x10-35 metros cuadrados, la más pequeña que se puede concebir dentro de las leyes de la física; otros sostienen que la información sobre todas las cosas que caen en cualquier agujero negro se proyecta de esta manera, que cada uno de estos agujeros está, en un sentido, procesando información.

Visto de este modo, los ejercicios como los realizados por el Dr. Lloyd podrían tener implicancias para la física y la cosmología. "Me gustaría que la consecuencia a largo plazo de este trabajo no sea la construcción de una computadora agujero negro, algo que sería sumamente peligroso, sino ver la posibilidad de comprender cómo la naturaleza por sí misma procesa la información", concluyó Lloyd.

Si las partículas intercambian los bits de datos con tanta facilidad como ocurre con la energía, entonces el universo en sí es una supercomputadora. Y la física se ocuparía de descifrar su programa.

"El de Lloyd es un trabajo muy provocador, no está pensando qué vamos a hacer mañana o en 100 años, sino cuáles son las limitaciones fundamentales que existen para conocer el mundo a través de la informática", le dijo a La Nación el Dr. Juan Pablo Paz, director del departamento de Física de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en una conversación telefónica desde Ushuaia.

Los dos científicos se hicieron amigos en 1990, cuando estaban haciendo sus estudios posdoctorales en el centro de investigación de Los Alamos, y se encontraron en Ushuaia junto a otros investigadores norteamericanos interesados en la computación cuántica, en un evento financiado por la National Science Foundation de Estados Unidos y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica. La idea de la computación cuántica surgió a principios de los años 80, propulsada entre otros por el Nobel de Física Richard Feynman. Especulaban con qué pasaría si se usara un átomo para guardar un bit, -relató el Dr. Paz-, algo que sólo se logró hacer a mediados de los años 90."

En una computadora normal, un bit (un 1 o un 0) se almacena en un granito de material magnetizado (como en la superficie de un disco). "En una computadora cuántica se usa un átomo o un electrón -explicó Paz-; según su posición es un 0 o un 1. Pero además, la mecánica cuántica explica otra propiedad de esos bits cuánticos (qbits): pueden ocupar los dos estados al mismo tiempo, un fenómeno conocido como superposición de estados."

Esto permite a las computadoras cuánticas hacer cómputos paralelos. Por ejemplo, descifrar una clave criptográfica de manera veloz: en una serie de 0 y 1, buscan las dos posibilidades de cada bit al mismo tiempo. Paz es conocido en el mundo cuántico por sus trabajos sobre decoherencia (la influencia del ambiente en elementos microscópicos) y algoritmos para corrección de errores en computadoras cuánticas.

Construyó una computadora cuántica con sus estudiantes adaptando un espectrómetro de resonancia magnética nuclear en un sótano de la Facultad de Ciencias Exactas. "Otra gente lo hace con aparatos más nuevos; el mío tiene 15 años, y ya hay cosas que no puedo hacer. Por eso nos dedicamos a la teoría, donde todavía podemos seguir desarrollando cosas".


Extraído de la Revista Informática de La Nación (16 Oct 2000)



MENSAJES TOTALMENTE SEGUROS

DATOS ENVIADOS POR INTERNET NO PODRIAN SER DESCIFRADOS, YA QUE LA CLAVE PARA CODIFICARLOS DESAPARECERIA APENAS SE LA USA

Un sistema diseñado por un científico de la Universidad de Harvad permitiría enviar mensajes codificados que no pueden ser descifrados ni siquiera por un adversario con un poder informático ilimitado; de ser así, este sería el primer método de codificación totalmente inviolable.

El Doctor Michael Rabin, y su alumno Yan Zong Bing, descubrieron la forma de crear un código basado en una clave que desaparece apenas se la usa; un colega destacó: "Es como en la vieja Misión Imposible, donde el mensaje se quema y desaparece".

Hasta ahora todos los sistemas de codificación usan una misma clave, que consiste en fórmulas matemáticas para codificar y descodificar, una y otra vez y, eventualmente, puede ser obligado a revelarla o alguien puede robarla. Pero, con el sistema de Rabin, el mensaje debería permanecer secreto para siempre porque el código emplea una serie de números aleatorios (generados al azar) para codificar y descodificar el mensaje; estos números nunca se guardarían en la memoria de la computadora.

La codificación propuesta se da a partir de una emision continua de una serie de números generados al azar; por ejemplo, desde un satélite que los transmite tanto al emisor del mensaje como a su receptor, debiendo ambos ponerse de acuerdo acerca de qué porción de esa serie de números utilizarán para montar sobre ella el mensaje. Asimismo, podrán acordar que usarán los números generados a partir de una determinada hora, y conforme capturan dichos números, el remitente los utiliza para codificar un mensaje, y el receptor los usa para descodificarlo.

Sin conocer exactamente qué porción de la secuencia infinita de números aleatorios se empleó para encriptar el mensaje, el intruso no puede descifrarlo; dicha serie de números, una vez transmitida, nunca podrá ser recuperada, ya que no sería factible almacenar la serie infinita de números en ninguna computadora. La esperanza de capturar y almacenar mensajes, por parte de los intrusos, para romper los códigos más tarde, se acabó, ya que sólo se usan una vez y nunca se almecenan. Por eso Rabin habla de "seguridad eterna".

No obstante la buena noticia para aquellos que quieren confidencialidad, no lo es tanto para la Justicia, debido a que una codificación inviolable posibilitaría una multiplicidad de delitos sin temor a ser interceptados; a su vez algunos expertos señalan que el código es poco práctico para mensajes largos, ya que cuanto más grande es, más larga es la serie de números aleatorios necesaria para codificarlo, resultando más difícil enviarlo.

Otros lo cuestionan porque, dicen, se ha magnificado el papel de la criptografía, y si Ud piensa que la criptografía es la respuesta a su problema, es que no sabe cual es el problema; agregan que siempre hay modos de superar las barreras criptográficas y que estos métodos no tiene nada que ver con descifrar códigos. También expresan, ¿quién puede garantizar la honestidad de la persona que programa la computadora?.

El científico argentino Hugo Scolnik, profesor de criptografía de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, indica que el sistema Rabin debe enfrentar muy grandes problemas en su aplicación práctica; "lo novedoso de este desarrollo -expresa- es la utilización de un satélite en el envío al emisor y al receptor una sucesión de números infinita y aleatoria para la codificación del mensaje. Esto es posible gracias al gran volumen de información que se puede transmitir en muy poco tiempo hoy en día".

"En cuestiones de seguridad informática -dijo- siempre juegan un gran papel factores humanos que nada tienen que ver con la criptografía; los hackers hacen mucho de lo que se denomina "ingeniería humana", una serie de métodos para engañar a sus víctimas sin usar una computadora".


Diario Clarín, 17 de marzo de 2001


                                                                                                 




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