Capitán Paulo Fernando Viegas Nunes,
Ejército Portugués
Vivimos en una era dominada por la información. Los descubrimientos
tecnológicos
están alterando la naturaleza
de la guerra y la manera como nos
preparamos para enfrentarla.
William Perry, Secretario de Defensa de Estados Unidos
El estado actual de los sistemas de apoyo a la decisión está marcado por la
multiplicidad y transitoriedad de los vehículos de información que los alimentan. La
extensión de su aplicación es amplia y decisiva en el campo de batalla moderno,
caracterizada por el uso extensivo de equipo tecnológicamente avanzado.
Dicha evidencia, si bien no es exclusiva, caracteriza la acción de las Fuerzas Armadas
acentuando su importancia a causa del carácter crítico de la información que circula en
sus sistemas de mando y control. La tecnología desempeña, dentro de este contexto, un
papel fundamental, no sólo en calidad de garante de la eficacia de los sistemas de
información existentes, sino, además, como la mejor manera de tornar dichos sistemas
inoperables, vistiendo con ropa nueva un concepto antiguo, pero siempre presente, al que
se le da hoy en día, el nombre de "guerra de información".
Los significativos progresos tecnológicos presenciados en los campos de los sistemas de
telecomunicaciones y de informática nos obligaron a definir y reestructurar nuevos y
antiguos conceptos ligados al transporte y a la utilización de la información, trayendo
para el orden del día y para nuestra terminología actual términos tales como:
digitalización del campo de batalla, integración y globalización de las comunicaciones,
juegos de guerra, C3I y C4I2, Internet militar, hackers, etc.
Dicha cuestión, por su importancia creciente, es hoy el foco de una larga discusión
tanto en el ámbito militar como civil, en un momento histórico cuando uno es testigo de
la internacionalización progresiva de los conflictos y de la economía mundial, donde la
globalización es la palabra de orden.
Esquema Conceptual de la Guerra de Información
La nueva era, en que la ciencia y la industria desempeñan un papel determinante en el
poder destructivo de las Fuerzas Armadas, es caracterizada por la existencia de tres
grandes tipos de armamento que se sucedieron en importancia dentro del conflicto ofensivo
milenario versus el defensivo: las armas de obstrucción (fosas, rampas, bastiones,
corazas y fortificaciones de todo tipo), armas de destrucción (lanzas, arcos, armas de
fuego, piezas de artillería, misiles, etc.) y, por último, armas de comunicaciones
(señales, vectores de información y de transporte, telegrafía óptica, radiotelefonía,
radares y satélites, entre otras cosas). Cada uno de estos tipos de armas dominó un tipo
particular de confrontación: la guerra de sitio para las primeras, la guerra de maniobra
para las segundas y la guerra relámpago para las últimas.
Dicha constatación histórica se expresa también en las obras "La Tercera
Ola"1 y "Guerra y Antiguerra"2, donde se defiende la idea de que las
guerras ocurridas a lo largo de varias épocas son caracterizadas por descubrimientos
tecnológicos revolucionarios que causan "olas" de cambios socioeconómicos.
Según los autores de dichas obras, Alvin y Heidi Toffler, la primera ola (agraria) fue
caracterizada por el cultivo de la tierra y por la domesticación de animales; la segunda
ola (industrial) fue caracterizada por la mecanización, producción a gran escala y por
la división de trabajo; la actual y tercera ola (de información) está caracterizada por
la digitalización, computadoras y la tecnología de información.
Las tesis de dichos autores incluye una definición de los objetivos de las guerras
impuestas por las estructuras socioeconómicas predominantes en las diversas épocas. La
guerra pre-industrial era generalmente materializada por la conquista o el control de los
recursos territoriales. La guerra de la era industrial tenía como objetivo la reducción
y limitación de los recursos de producción de un oponente. Dando por sentado que esta
analogía es válida, las guerras futuras serán trabadas para asegurar el control de
datos, de información y de conocimiento.
De hecho, todo, de aquí en adelante, es una elusión entre la información y la
desinformaciónla veracidad o falsedad. Esto, una vez más, trae a colación el
conflicto entre la espada o la coraza.
Dentro de este contexto, algunos proponen que las estructuras de mando jerárquicas y las
estructuras militares industriales pesadas, creadas para cumplir con las necesidades de la
era industrial, deben ahora dar paso a estructuras más descentralizadas y
"horizontales" de la era de información, como ocurre en las organizaciones
civiles orientadas al campo de los negocios. El éxito de dichas organizaciones que se han
adaptado al mundo moderno de las redes de computadoras, de la comunicación y del
procesamiento de datosy el fracaso de aquellas que no se adaptaronconstituye
un fuerte argumento en pro de la introducción de nuevos procesos de mando y control en el
seno de las Fuerzas Armadas.
Temas Relacionados con la Guerra de Información
"Comunicaciones sin inteligencia son ruido; Inteligencia
sin comunicaciones es irrelevante".
General Alfred M. Gray, C F N/EUA
"El ganar 100 victorias en 100 batallas no es el exponente de excelencia.
Subyugar al ejército enemigo sin combatir constituye el verdadero exponente de
excelencia".
Sun Tzu, El Arte de la Guerra
Guerra de información (Information Warfare) es una de las varias expresiones de sonido
agradable a la que fuimos progresivamente habituándonos a escuchar a lo largo de la
última década, normalmente asociada tanto con la esfera militar como la civil.
A pesar del hecho de que este tema ha sido objeto de varios estudios realizados tanto por
analistas de estrategia como por entidades relacionadas con el área de defensa, nadie ha
podido definir con precisión el término "guerra de información". No obstante,
todos están de acuerdo en algo: en la era digital, la información y su diseminación han
alcanzado la condición de recurso estratégico vital. Ante esta situación, un número
elevado de organizaciones militares y civiles ya han establecido sus procesos y métodos
de trabajo de manera que incluya e integre este "nuevo" concepto en su esfera de
acción.
Lo que el término "guerra de información" significa es realizar las mismas
tareas que solíamos hacer, pero de una manera más rápida, utilizando eventualmente
equipo derivado de la evolución tecnológica de nuestra sociedad. De hecho, en la raíz
de esta expresión no existe nada verdaderamente nuevo. Uno puede constatar que las ideas
básicas del concepto de la guerra de información ya han existido por varios siglos.
El verdadero problema del concepto de guerra de información radica en el hecho que
contamos con un conjunto de antiguos conceptos vestidos con ropa nueva. Dependiendo de con
quién estuviésemos hablando, la guerra de información se materializa a través de:
ataque a los sistemas de comando y control, seguridad operacional, ciberguerra, guerra
electrónica, piratería electrónica (hacking), bloqueo de información, guerra basada en
información e, incluso, la guerra psicológica.
Ataque a los Sistemas de Comando y Control
El ataque a los sistemas de comando y control tiene lugar a través de acciones que tornen
más difícil para el enemigo poder controlar a sus fuerzas y comunicarse con ellas. Esto
incorpora uno de los más antiguos principios de guerra e, incluso, si nuestros
antepasados no lo llamaron guerra de información, probablemente sea su aspecto más
importante. La clave del problema es la capacidad de poder tomar decisiones más
rápidamente que el adversario y pasar enseguida a actuar con base en dichas decisiones.
El ciclo de decisión no encierra en sí nada misteriosoes una realidad de la vida.
Todo aquello que hacemos se construyó con base en ciclos de decisión. En el medio
militar, dicho ciclo de decisión puede encapsularse en el acrónimo OODA (Observar,
Orientar a nuestra decisión para lo que acaba de suceder, Decidir cómo proceder y
Actuar). La guerra de información puede, por ejemplo, impedir nuestra observación. La
falta de información no nos permite orientar a nuestra atención de una manera adecuada,
tomar una decisión y, más importante aún, actuar de una manera eficaz.
Como ejemplo ilustrativo, supongamos que un genio de las computadoras consiguió entrar en
una de las redes que sirve los sistemas de información de la OTAN. El pirata informático
(hacker) eliminó alguna información y alteró datos de manera que pueda crear una falsa
visión sobre lo que estaba sucediendo en el campo de batalla de Kosovo. Después de la
operación, los comandos de la OTAN observarían una versión falsa de la realidad y
terminarían fatalmente tomando decisiones desastrosas como, por ejemplo, bombardear
áreas donde se suponía existieran depósitos de municiones o vehículos blindados
serbios, pero donde, en realidad, estaban situados los campamentos de refugiados
albaneses.
Seguridad Operacional
La seguridad operacional está concebida para garantizar la preservación de nuestros
secretos, así como del lugar donde éstos se mantienen. La seguridad operacional se logra
guardando los documentos secretos en lugares seguros, garantizando que los mensajes
electrónicos sean codificados y no fácilmente accesibles al enemigo y capacitando a
nuestras tropas para que guarden información importante para ellos solamente. Conocido
como OPSEC (Operational Security) en el ámbito civil del mundo de los negocios, este
concepto dio origen a algunos proverbios de la Segunda Guerra Mundial, tales como:
"Loose lips sink ships" (Labios sueltos hunden buques) y "The enemy is
listening" (El enemigo está escuchando).
Guerra Electrónica
La guerra electrónica utiliza medios electrónicos para neutralizar los sistemas de mando
y control enemigos, actuando sobre sus sistemas de comunicaciones y electrónicos,
mientras que garantiza la integridad de sus propios sistemas. Este tipo de acciones existe
desde que los militares comenzaron a utilizar el telégrafo, en 1850. Los equipos
específicos de guerra electrónica comenzaron a surgir de manera eficiente y coordinada
durante la Segunda Guerra Mundial, y constituyen, hoy, un componente común del arsenal de
cualquier ejército.
Ciberguerra
El concepto de ciberguerra, si bien a veces es conocido de manera diferente con relación
al concepto de guerra electrónica, puede ser considerado como parte íntegra de dicho
concepto. Por lo tanto, la ciberguerra incluye la utilización de todas las
"herramientas" disponibles al nivel de electrónica y de informática para
derrumbar los sistemas electrónicos y de comunicaciones enemigos y mantener nuestros
propios sistemas operacionales. Muchas de las acciones a desarrollarse en este campo aún
no se encuentran definidas claramente a causa, en parte, del hecho de que hay equipos
nuevos continuamente y que sólo recientemente es que los militares comenzaron a
considerar este campo tecnológico como una nueva forma de guerra. Algunos elementos de la
ciberguerra aparecen aquí y allí de manera irregular y poco sistematizados, a medida que
las oportunidades de su utilización van surgiendo. Los "cibersoldados" se
encontrarán normalmente confinados a Centros de información de combate (CIC) equipados
con monitores, computadoras y otros equipos de alta tecnología, mantenidos por técnicos
especializados. Su misión consiste en garantizar que los comandantes reciben datos
actualizados de la situación en el campo de batalla.
Hace alrededor de 50 años, la Armada de Estados Unidos introdujo, por primera vez, el uso
de los CIC. Desde ese entonces, su uso se ha expandido. Otras armas de las Fuerzas Armadas
de Estados Unidos y las fuerzas armadas de otros países han comenzado a emplearlos.
Piratería Electrónica
La piratería electrónica (hacking) consiste en una "guerra de guerrillas
electrónica" en la que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, puede
participar. Todo lo que se necesita es una computadora, un módem y algo de
determinación. Este fenómeno es algo reciente debido al hecho de que desde hace apenas
unos años hemos presenciado la introducción de redes de computadoras internacionales a
la que prácticamente cualquier persona puede tener acceso. El Internet constituye el
mejor ejemplo de dicha situación. Una gran cantidad de programadores, técnicos y
curiosos de la informática, con tiempo disponible e intenciones maliciosas, cruzan las
redes de computadoras en busca de fallas o brechas en la seguridad de los sistemas de
información pertenecientes a las Fuerzas Armadas o grandes empresas. Dicha situación ha
tenido lugar de manera consistente por más de una década, aprovechando alguna falta de
organización existente en la estructura de las redes gubernamentales y de algunas
empresas. Durante la última década, se han efectuado algunas tentativas para transformar
el problema de los hackers en una "arma militar". Este proceso no se ha acordado
ni se ha puesto en práctica pero, en virtud de la gran ventaja que uno puede adquirir
penetrando los sistemas de información del enemigo en tiempo de guerra, vale la pena
considerarlo seriamente. Esto sólo sucedió en ficción, pero ya muchos países están
trabajando hacia usar este escenario en el próximo conflicto en que participen.
Hoy, la piratería constituye una estratégica de acción sumamente atractiva para el
terrorismo internacional. Un testimonio de dicho hecho es la noticia difundida por el
Correio de Manhã del 21 de agosto de 1991, según el cual Ramos Horta amenazó a Jacarta
con acciones de terrorismo informático, a ser llevadas a cabo por 100 piratas
informáticos (de Europa, Canadá y Estados Unidos) sobres los sistemas bancarios
indonesios.
Perturbación de la Información
Constituye una variación del concepto implícito de la antigua práctica de bloquear
físicamente el territorio enemigo, impidiéndole de esta manera recibir recursos y
bienes. En vista de la extrema importancia de la información actual, es posible efectuar
una "perturbación de información" real si derribamos los satélites y
destruimos los enlaces por cable y las antenas de microondas que canalizan la información
hacia el interior del territorio enemigo. Después de algún tiempo, será muy difícil
superar esta situación, especialmente en las áreas más técnicas.
Guerra Basada en la Información
Esta es un área más relacionada con el concepto que tratamos de definir. Durante los
años sesenta, se descubrió que los medios de comunicación en masa podían tener un
efecto decisivo en la opinión pública y sobre el proceso de toma de decisiones
políticas. Incluso antes de eso, varios gobiernos de todas las partes del mundo se
percataron de la importancia de poder controlar los medios de comunicación social
(especialmente la impresa) y dirigirlos para la satisfacción de sus propios intereses. A
medida que un número mayor de personas pasó a percibir el modo como los medios de
comunicación trabajanrecopilando y difundiendo informaciónmás personas
comenzaron a participar en el manejo de las noticias, influenciando lo que difundían los
medios de comunicación en masa.
Un buen ejemplo de la guerra basada en la información pudo observarse durante la Guerra
del Golfo Pérsico en 1991 cuando CNN, a través de Peter Arnett, quien estaba en Bagdad,
transmitió para todo el mundo, vía satélite, "la guerra en vivo". Observamos
como Estados Unidos empleaba la televisión para presionar la opinión pública nacional y
de la comunidad internacional.
Irak también intentó, con algún éxito, moldear la opinión pública a su favor. La
causa iraquí permaneció popular entre la población en general de muchos países árabes
y tercermundistas, a causa de la manera como el liderazgo iraquí se aprovechó de la
visibilidad que CNN y otros medios de comunicación internacionales le dieron al
conflicto. La "ofensiva de los medios de comunicación" iraquí tuvo algún
efecto en la opinión pública de las naciones enemigas envueltas en el conflicto.
Ejemplos más recientes de la utilización de los medios de comunicación en masa, en
calidad de elementos de presión sobre la opinión pública y la comunidad internacional,
son el reciente conflicto de Kosovo y el proceso de independencia de Timor del Este.
Guerra Psicológica
Muy utilizada, la guerra psicológica no es más que difundir información engañosa
destinada a desmoralizar el enemigo. Este tipo de acción se continúa empleando
frecuentemente con éxitos particulares. No obstante, hay otro aspecto de la guerra
psicológica que tiene que tomarse en cuenta. La guerra de información se define, en gran
medida, por la manera que se usa la información como arma en contra de las fuerzas
enemigas. Dentro del contexto de la guerra psicológica, podemos actuar sobre la
información que circula en los sistemas enemigos prohibiéndoles la utilización, o
podemos defendernos contra este tipo de acciones, intentando eliminar la información
manipulada por el enemigo y que éste nos hace llegar vía la computadora, teléfono o por
cualquier otra vía, de forma camuflada.
La Guerra del Golfo Pérsico, a menudo citada como la primera guerra de información,
constituye, una vez más, un buen ejemplo de este tipo de acciones. La coalición llevó a
cabo una campaña de guerra psicológica sumamente eficaz sobre las fuerzas iraquíes, al
menos si consideramos la rapidez y la cantidad de soldados iraquíes que se rindieron
cuando las fuerzas terrestres aliadas se aproximaban a sus alrededores. De hecho, se
trataba de una acción planificada, una vez que los panfletos lanzados sobre las tropas
iraquíes les transmitieran exactamente cómo se deberían rendir, y anunciaron las
ventajas de rendirse (convirtiéndose en huéspedes de honor de los sauditas). Para
reforzar la operación, ambos lados usaron los medios de comunicación en un intento de
influenciar la disposición para el combate de las fuerzas enemigas.
Concepto de la Guerra de Información
Las definiciones actuales de la guerra de información son militares en su naturaleza, a
pesar de que mucha gente ahora comprende que la guerra de información no está limitada
al ámbito militar. El concepto de la guerra de información puede ser descrito por la
utilización de información y de equipo que manipula como herramientas (armas) contra los
adversarios.
Los usos no militares de la guerra de información pueden asumir la forma de espionaje
industrial o económico que, por medios de agentes gubernamentales o privados, procuran
obtener una ventaja competitiva sobre un adversario, revelando sus secretos y protegiendo
los pertenecientes a su patrocinador. Naturalmente, esta situación tendrá un efecto
militar directo si estos "infoespías" escogieran como enfoques de su actividad
la tecnología militar.
Las armas de destrucción física no son necesarias para llevar a cabo la guerra de
información, pero, tal como tendremos la oportunidad de verificar, a menudo eso sucede.
De hecho, la mayoría de las herramientas que se usan en la guerra de información son de
tipo no violentas, ya que la información se torna visible en forma de datos, incluso si,
a menudo, está ligada a los sistemas de información militar. Incluso el hombre
primitivo, armado con tan sólo arcos y flechas, tenía un entendimiento muy verdadero del
valor de la información: la posición actual del enemigo, su organización, sus tácticas
de combate y en el campo de batalla en general. De igual manera, el hombre primitivo no
podía darse el lujo de contar con mucha tecnología, pero necesitaba mucha información y
la usaba. Desde el hombre primitivo hasta el hombre de hoy en día, podemos apreciar que
ha habido una evolución en la cantidad de información disponible y el grado de
dependencia que tenemos con relación a la información que no controlamos.
Las fuerzas armadas en los países industrializados se han tornado cada vez más
dependientes en sus sistemas de comunicación y equipo electrónico. La superioridad de
los sistemas de armamento modernos se debe, básicamente, al hecho de que transfieren
datos rápidamente a lo largo del campo de batalla. Si interrumpimos dicho flujo de
información, incapacitaremos los sistemas de alta tecnología.
Por lo tanto, al intentar definir este concepto, podemos decir que la guerra de
información abarca todo aquello que se pueda hacer para proteger que nuestros sistemas de
información no sean explotados, corrompidos o destruidos a la vez que, simultáneamente,
se explotan, corrompen y destruyen los sistemas de información del enemigo. Eso nos
permitirá obtener una ventaja de información necesaria si tuviéramos que enfrentar un
conflicto armado.
Incluso si el uso de la fuerza se torna fundamental en caso de que ocurra un combate, el
uso de la fuerza no constituye la secuencia natural de la guerra de información, como ya
tuvimos oportunidad de confirmar. Muchas veces, la guerra de información no es más que
el obtener la información más rápidamente que el enemigo, y examinarla de una manera
más cuidadosa y eficaz.
Tipos de Armas de la Guerra de Información
Mucho se ha escrito recientemente sobre las varias formas que una guerra de información
puede adoptar. Dentro de este ámbito, se han desarrollado escenarios que involucran
guerras de hackers, guerra electrónica, bloqueos de información, etc. No obstante, dicho
tipo de enfoque es el fruto de un análisis vertical que cuenta con tan sólo unas cuantas
capacidades específicas. No hay un enfoque sistemático a una taxonomía ajustada a las
armas de la guerra de información. Si en lugar de adoptar una definición con base en la
configuración física del arma, las distinguiésemos según sus efectos, llegaríamos a
una matriz de análisis que nos permitiría poder contar con una mayor objetividad
relacional. Por lo tanto, hay tres tipos principales de armas que se pueden usar para
llevar a cabo la guerra de información. Estas pueden producir efectos físicos, de
"sintaxis" y "semánticos".
Efectos Físicos
La utilización de un arma física resultará en la destrucción permanente de los
componentes físicos de la estructura de la información, teniendo como consecuencia la
negación de servicios correspondiente. La complejidad relacionada con estos tipos de
armas es baja, revelando su utilización lineal. Para lograr dicho objetivo, disponemos de
una gran gama de medios que incluye sistemas de armas tales como misiles, explosivos,
sabotaje, etc. Además, actualmente están en desarrollo las llamadas armas de energía
directa. Estas armas, conocidas también como armas de radiofrecuencia (RF), son
dispositivos que destruyen a través de emisiones electromagnéticas en un RF con una
longitud de onda más grande que 1 mm (una frecuencia menor que 3.000 GHz). Este tipo
específico de pulso podría causar más estragos a los sistemas de información del World
Trade Center que los provocados por la bomba que recientemente explotó ahí. Estas armas
son consideradas como un desarrollo muy importante porque permiten el uso de la fuerza
no-letal.
Efectos de Sintaxis
Un arma de "sintaxis" tiene como objetivo atacar la lógica operacional de un
sistema de información, introduciendo atrasos y comportamientos impredecibles en su
funcionamiento. Nuevos virus informáticos, así como sus contramedidas (software
antivirus), se están creando a un ritmo alarmante. Existen actualmente en el mercado
ambientes de programación que realizan la "incubación" de virus, según los
deseos del atacante. Esta clase de armas tiene como objetivo lograr controlar o desactivar
la lógica de las redes y de los sistemas de información visados. Utilizando el software
del sistema operativo o las otras herramientas del sistema, un virus puede hacer que el
sistema actúe de forma diferente a la prevista o, simplemente, sufre grandes atrasos en
su ejecución. Aquí reside el axioma central de la guerra de informacióncontrole
los sistemas de información del enemigo y controlará su proceso de toma de decisiones y
su capacidad de percibir y entender los acontecimientos. En este caso, no existe la
necesidad de destruir la información o los sistemas del enemigo si podemos controlarlos.
La utilización de los virus como arma de la guerra de información tiene como objetivo
designado el componente estructural de la infraestructura de información, es decir, la
lógica operativa del sistema. La utilización de este tipo de armas se torna algo
compleja, siguiendo un modelo estadístico en el proceso de selección de blancos.
Efectos de "Semántica"
El objetivo de un arma de semántica será destruir la confianza que los usuarios
depositan en el sistema de información y en la red que lo apoya, así como a influenciar
la interpretación de información que en ellos circula. El enfoque de este tipo de arma
será la manipulación, modificación y destrucción de los modelos de decisión, y de la
representación de la realidad, construida a través de la utilización de un sistema de
información perteneciente ya sea a un sistema de mando y control militar o a una
organización civil. La complejidad asociada con este tipo de armas es elevada, una vez
que éstas no procuran afectar los sistemas de información propiamente, sino el
comportamiento de los usuarios, influenciado sus decisiones. En un futuro no muy lejano,
los sistemas de información en los ambientes de multimedia constituirán la principal
herramienta de gestión de información. En consecuencia directa de esta situación, el
usuario tendrá que confiar aún más en los procesos automatizados para buscar, accesar,
recopilar, y presentar información durante la fase crítica del procesamiento intensivo
de la información que, como regla general, ocurre en una situación de crisis. El peligro
(u oportunidad) existente radica en el hecho de que lo que creemos es una información
objetiva, siempre reside en un punto de vista específico y, como tal, está expuesta a la
manipulación. Tal como será lógico inferir, esta situación afectará, en gran medida,
el rendimiento correcto del ciclo de decisión.
Esquema para el Uso de las Armas de la Guerra de Información
La tecnología asociada con las armas de la guerra de información no constituye
actualmente un factor limitador. La limitación de su utilización se debe apenas a alguna
falta de conocimiento organizacional, doctrinario y legal sobre estos asuntos.
La determinación de cómo cada una de estas armas de guerra de información se
utilizará, provocó una discusión acalorada sobre la legitimidad de las actividades
clasificadas como acciones de guerra de información. Estados Unidos resolvió este dilema
dividiendo la guerra de información en dos componentes diferentes: guerra de información
ofensiva (GIO) y guerra de información defensiva (GID).
Los militares norteamericanos están especialmente empeñados en el desarrollo de una
capacidad defensiva.5 Dicha opción es considerada aceptable y muchos la clasifican como
una actividad legítima de la guerra de información. No obstante, llevar a cabo
actividades de guerra de información no elimina la necesidad de elaborar procesos de
investigación y de acciones de naturaleza ofensiva. Estas capacidades son activadas
debido a la necesidad de saber las debilidades dentro del sistema en sí. Lo que es un
hecho es que somos llevados a concluir que el desenvolvimiento de este tipo de acciones
requiere una capacidad de guerra de información ofensiva. Por lo tanto, si hablamos de
guerra de información defensiva sin referirnos a la guerra de información ofensiva,
analizaremos tan sólo una cara de la moneda, descartando la sinergia que se necesita de
aquellos que desean conservar la superioridad estratégica en la guerra de información.
La capacidad de analizar las vulnerabilidades constituye uno de los medios de garantizar
que la información fue configurada de manera eficaz y segura. Clasificar las redes de
acuerdo con su dimensión, localizar todos sus elementos estructurales, determinar todos
los puntos de acceso e instalar sensores para efectuar la vigilancia y explotación de los
procesos, son algunas de las actividades que tienen que ser ejecutadas para concretizar un
análisis correcto de las vulnerabilidades. Para llevar a cabo juegos de guerra, la guerra
de información defensiva necesita una capacidad de guerra de información ofensiva para
lograr un nivel de gestión de riesgo relativamente seguro.
Internet y la Guerra de Información
A fines de la década de los años setenta, las computadoras personales (PC) equipadas con
módem progresivamente se tornaron más comunes, poco tiempo después que surgieron las
redes de computadoras. Muchas de estas computadoras pertenecían, básicamente, a empresas
privadas, donde algunos programadores habían diseñado software de bases de datos de
información que le permitía a los usuarios compartir archivos y enviarse mensajes entre
ellos. Este sistema no necesita más que una sola computadora equipada con un módem en el
que corría un software BBS (Bulletin Board System). Cualquier persona que supiese el
número de teléfono de la línea a la que el módem estaba conectado, podía hacer una
llamada y conectarse al sistema. Algunas empresas privadas también comenzaron a adoptar
este sistema, aunque con algunos procedimientos de seguridad adicionales para impedirle el
acceso a personas no autorizadas.
Sin embargo, el sistema que alteraría drásticamente la situación fue el Internet.
Concebida a inicio de los años sesenta, bajo la protección del Departamento de Defensa
de Estados Unidos, adoptó inicialmente el nombre de ARPANET (Advanced Research Project
Agency Network). Esta red apenas comenzó a usarse más ampliamente a fines de la década
de los años setenta. Por lo tanto, las computadoras militares y de las universidades
estaban conectadas a través de líneas telefónicas. Investigadores pertenecientes a la
comunidad científica y personal militar podían comunicarse más fácilmente con respecto
a proyectos técnicos en los que la comunicación escrita era mucho más eficaz que la
verbal. La naturaleza experimental de la red permitió progresar rápidamente, resolviendo
un número elevado de problemas técnicos. El sistema se construyó de tal manera que
cualquier usuario de la red pudiese tener acceso a cualquier otra computadora
perteneciente a esa red. Si bien esta situación podía exponer todas las computadoras de
la red a la posibilidad de algún sabotaje en el sistema, esto rara vez sucedía, por lo
menos al principio. Todo funcionaba bien hasta el momento en que la red se tornó tan
grande que el pequeño número de hackers, que siempre había existido, aumentó
significativamente.
A inicios de la década de los años noventa, el Internet ya constituía una plataforma
internacional y registraba más de 10 millones de usuarios. Muchos de esos hackers
perversos decidieron que era más divertido destruir el sistema que fomentar su expansión
o sostenibilidad. Si bien las personas que usan sus computadoras personales conectadas a
el Internet están, por lo regular, conscientes de las vulnerabilidades, no todas mejoran
sus propios sistemas para incapacitar a los vándalos informáticos. Además, aún hay
duda sobre si el uso de el Internet se tornará o no completamente seguro. El Internet fue
elaborada como un proyecto mal organizado. El gobierno de Estados Unidos, que sufragó el
diseño inicial, ha fomentado el crecimiento de el Internet como una red muy
"suelta". Esto significa que si las partes principales de la red fuesen
destruidas en una guerra nuclear, por ejemplo, las partes sobrevivientes aún podrían
funcionar. Las personas que construyen la red, muchos de ellos voluntarios, también ven
la ventaja de una red descentralizada libre del control tutelar de una autoridad central.
Beneficios y Vulnerabilidades de la Utilización de Internet
Internet consta de millones de computadoras personales individuales conectadas por líneas
telefónicas que, para transferir información, usan software y formatos comunes. Un
usuario puede tener acceso a el Internet a través de su computadora personal o de un
mainframe compartido por miles de usuarios. Cada computadora cuenta con su propia
dirección dentro del ámbito de el Internet, como por ejemplo, brown.edu (una
universidad), army.mil (Ejército de Estados Unidos), mobil.com (empresa multinacional) o
aol.com (una gran cadena comercial). Si bien todas estas computadoras usan un software
común para comunicarse entre ellas, individualmente pueden usar una variedad de sistemas
operativos. Un número cada vez más reducido de computadoras permite que los usuarios
entren a su interior, donde la mayoría de daños ocurren. A inicios de los años noventa,
el sistema se tornó tan grande y complejo que nadie podía decir con exactitud quién lo
controlaba. Incluso hoy en día, aún no sabemos todas las acciones mal intencionadas que
se le pueden hacer a los diferentes tipos de computadoras conectadas a el Internet.
Algunas computadoras son más vulnerables que otras. Todo lo que es necesario es conseguir
acceso a una computadora conectada a el Internet para obtener contraseñas y otra
información que permita el acceso a muchas otras computadoras que también están
conectadas a el Internet. Como respuesta a esta situación, muchas empresas comenzaron a
crear software de firewall, para su propio uso o venta, que permite aislar la parte de la
computadora que está conectada a el Internet de otras partes del sistema de su
computadora. No obstante, en vista de que casi todas las computadoras (desde las
computadoras personales hasta el mainframe) pueden conectarse a Internet y no todos los
sistemas de firewall son idénticos, es imposible lograr el mismo nivel de eficacia.
Internet como Elemento de la Guerra de Información
Las redes de área local (LAN) fueron testigo de un incremento en su uso en la década de
los setenta. Una LAN, tal como lo indica su nombre, consta de computadoras que, por lo
regular, están ubicadas en el mismo edificio y conectadas por cables eléctricos. Cuando
una de las computadoras de la LAN está conectada a Internet, todas las demás
computadoras dentro de esa LAN se tornan, en la mayoría de los casos, accesibles por
cualquier otra computadora conectada a el Internet. Internet se ha tornado demasiado
valiosa para dejar de utilizarla, pero, además, es muy arriesgada de utilizar sin el
peligro de que algún usuario mal intencionado entre en la PC o la LAN. En la actualidad,
esta situación es aún más peligrosa que hace 50 años atrás, cuando las únicas redes
que existían eran las redes telefónicas
Internet trajo consigo algo ligeramente diferente a las redes telefónicas originales.
Estas redes nuevas ahora transportan información multimedia (voz, datos, texto y vídeo)
usando satélites y sistemas de microondas además de los sistemas de cable tradicionales.
Hay un número cada vez mayor de sistemas automatizados en los que las máquinas se
comunican con máquinas con muy poca intervención humana. Estas "máquinas"
controlan los sistemas de energía eléctrica, las comunicaciones y un gran número de
tareas en fábricas o dondequiera que se lleven a cabo tareas repetitivas y fáciles. Si
bien estas tareas son fáciles y repetitivas, a menudo son vitales. Si una de estas
máquinas comete un sabotaje, o si es sabotajeada, una cuidad entera podría quedar sin
energía, una red telefónica en una área extensa podría tornarse inoperable o un banco
podría ser robado.
Esta situación ha contribuido a la importancia cada vez mayor de la guerra de
información. Si una persona tiene la oportunidad de lograr el acceso a uno de estos
"robots", el ser humano podría, a menudo, neutralizar el proceso de toma de
decisiones. Por supuesto, eso, directamente, no le causaría la muerte a nadie, pero el
hecho es que los sistemas militares utilizan varios de estos sistemas automatizados. Por
ejemplo, se calcula que el 90% de las comunicaciones militares utilizan enlaces de datos
comerciales. El usuario individual, el sistema bancario y el DoD utilizan las mismas
líneas telefónicas. Si bien la mayoría de los datos se envían de una máquina a otra
sin ninguna intervención humana, es posible interferir en el proceso si logramos tener
acceso al sistema. Podemos usar códigos secretos para enviar datos, pero esos códigos
pueden descifrarse. Todo aquel que utiliza una red de computadora es vulnerable.
Si bien es cierto que hoy en día no podemos darnos el lujo de no utilizar redes de
computadoras, encontramos que la guerra de información consta, básicamente, de
aprovecharse de esa vulnerabilidad. Muchos sistemas de armamento, radares y cuarteles
generales dependen de la velocidad y funcionalidad que ofrecen los sistemas de
computadoras para garantizar su operabilidad. Cualquier país que intente administrar sus
fuerzas armadas sin estas redes se encontrará en una desventaja enorme ante un oponente
que está completamente interconectado por redes de comunicaciones. No debemos olvidar que
el primer blanco atacado durante la Guerra del Golfo Pérsico fue la red de comunicaciones
iraquí. Una vez dichas redes fueron cortadas, los iraquíes nunca volvieron a recuperar
completamente su capacidad operacional. Esto materializa una guerra de información
acompañada por bombas inteligentes, también producto de la evolución tecnológica
actual. No obstante, también es posible efectuar acciones de guerra de información
usando una computadora personal y una línea telefónica. Nunca antes hubo una situación
en que la guerra estuvo abierta a individuos anónimos sentados ante sus escritorios, en
un lugar remoto, y armados con computadoras personales y otros dispositivos electrónicos.
Hasta donde se tiene conocimiento, no han sido normalmente los hackers organizados quienes
han creado todos los virus en las computadoras. De hecho, la mayoría de estos actos son
perpetrados por hackers individuales y freelancers. Algunos de estos hackers
independientes han llegado a acuerdos con agencias de espías por razones ideológicas,
monetarias, o incluso por razones específicas o desconocidas. Algunos de ellos ya han
sido detectados y arrestados, pero la incertidumbre con respecto a cuántos más faltan
por descubrirse dicta la necesidad imperiosa de garantizar una capacidad de control eficaz
sobre la guerra de información. Lo que a menudo pasa desapercibido dentro de todo este
temor asociado con la guerra de información es que la mayoría de los daños ocasionados
a los sistemas de información es (y siempre ha sido) a causa de errores humanos. Por lo
regular, estos problemas son ocasionados por los usuarios, los programadores, los
diseñadores de hardware y los integradores de sistemas. A menudo es imposible determinar
si un mal funcionamiento del sistema es el resultado de una programación deficiente, un
defecto físico o un ataque de guerra de información. Esta situación condujo a la
elaboración de procedimientos diagnósticos estándar para verificar los defectos comunes
del sistema para facilitar la detección de ataques de guerra de información. Lo que
torna esta perspectiva interesante es que un ataque de guerra de información inteligente
intentaría producir defectos en las redes del enemigo de manera que parezcan como fallas
de hardware o problemas de software. Pero el pensamiento más inmediato y popular, con
relación a la guerra de información, es atacar al enemigo de manera rápida y dura,
utilizando para ello todos los medios a nuestro alcance para derribar sus sistemas de
información. No obstante, varios países consideran la guerra de información como un
medio decisivo de derrotar al enemigo. Salvo pocas excepciones, los países
industrializados cuentan con la mayoría de las computadoras y los hackers.
Los antiguos países de ideología comunista capacitaban a más personas de las que
podían emplear, hecho que originó la existencia de muchos especialistas de computadoras
con tiempo disponible y un cierto resentimiento hacia la sociedad. Desde los años
ochenta, Bulgaria, por extraño que parezca, fue identificada como la fuente de muchos de
los virus de computadoras existentes. Los países no comunistas, como Pakistán, con un
gran número de desempleados con formación avanzada, también han producido muchos
hackers durante los últimos años. Por otra parte, India, que de seguro iba a emplear a
los programadores que formaba, cuenta con un número pequeño de hackers y un potencial
elevado a nivel de guerra de información. A pesar de que también es posible contratar
hackers mercenarios, uno aprende que, como con cualquier otra arma, es el país que mejor
los organice y conduzca el que obtendrá una mayor ventaja. Si bien un puñado de
superhackers que trabajan para un país pequeño puede infligir graves daños a los
sistemas de información de las superpotencias (Estados Unidos, por ejemplo), la
probabilidad de que esto ocurra es algo remoto. Las naciones industrializadas enfrentan
los peligros relacionados con la guerra de información de una manera seria, hecho que
torna esta situación aún más improbable.
Actualmente, los sistemas de información se encuentran constantemente amenazados por los
gobiernos extranjeros, las organizaciones criminales y los hackers. El impacto de las
actividades de los hackers y de sus intentos de intrusión en los sistemas de información
ha aumentado substancialmente debido al hecho de que hay una mayor dependencia de las
organizaciones militares con relación a el Internet.
Por lo tanto, el Internet ha desempeñado un papel importante en derribar fronteras y,
como tuvimos la oportunidad de constatar, es uno de las mejores plataformas para el
desarrollo de las acciones de la guerra de información.
Dimensión Estratégica de la Guerra de Información
El término "guerra de información" se ha estado utilizando cada vez más para
designar de manera amplia un gran conjunto de conceptos relacionados con el fenómeno de
la era de información. Estos nuevos conceptos emergentes de guerra están directamente
relacionados con la idea que la rápida evolución del ciberespaciola
infraestructura de información globalpuede traer tanto nuevas oportunidades como
nuevas vulnerabilidades. La mayor parte de los estudios existentes sobre este tema se
enfocan en una de dichas vulnerabilidades: la perspectiva de que esta situación puede
poner en riesgo los recursos nacionales de gran valor, tradicionalmente situados fuera del
campo de batalla y del teatro de proyección de poder de un país, de tal manera que
afecte tanto su estrategia militar como su estrategia de seguridad nacional.
Hoy en día, el término "guerra de información", en nuestra lengua común, tan
sólo tiene un significado general, y es reconocido por ser inevitablemente dinámico. No
obstante, existe un elemento emergente de la guerra de información que parece ser común
a casi todas las utilizaciones de este término en continua evolución. Definimos esta
área de conflicto emergente donde las naciones pueden usar el ciberespacio para afectar
las operaciones militares estratégicas e infligir daños a la infraestructura de
información nacional como la "guerra de información estratégica". Opinamos
que la guerra de información estratégica merece atención especial y reconocimiento como
una legítima nueva fase de la guerra, con profundas implicaciones tanto para la
estrategia militar como para la estrategia de la seguridad nacional.
En años recientes, la nueva cultura e infraestructura del ciberespacio ha evolucionado
casi exclusivamente fuera del contexto militaraunque el aporte de la ARPANET del
Departamento de Defensa de Estados Unidos para la creación de la Internet es bien
conocidoy ahora ofrece nuevas oportunidades para la guerra de información.
Paralelamente, presenciamos la continua evolución de la política internacional y, dentro
de ese contexto, la inevitable evolución de la guerra, según destacó Clausewitz, como
un instrumento político.3 En este ambiente, surgen naturalmente nuevos intereses para las
distintas naciones, produciendo nuevos dilemas y nuevos blancos estratégicos sobre los
cuales se debe ejercer influencia, incluso con la amenaza del empleo de nuevos (y
antiguos) tipos de fuerzas estratégicas. De igual manera, surgen nuevas amenazas y nuevas
vulnerabilidades estratégicas. Ahora se torna cada vez más claro, como intentamos
mostrar, que la evolución de la guerra estratégica incluirá una amenaza al ciberespacio
y una dimensión de vulnerabilidad que merece definirse como "guerra de información
estratégica".
Guerra de Información Estratégica
En la actualidad, la mayoría de los países industrializados, como Estados Unidos, ya
cuentan con un número impresionante de recursos con base en la información, incluso
sistemas complejos que controlan la energía eléctrica, la circulación de la moneda, el
tráfico aéreo, petróleo, gas y otros artículos que dependen de la información. Los
aliados de Estados Unidos y los posibles socios de la coalición, de igual manera,
dependen de varias infraestructuras de información. Conceptualmente, cuando un potencial
adversario intenta dañar dichos sistemas a través de las técnicas de guerra de
información, esto asume, inevitablemente, un aspecto estratégico.
El escenario anterior contiene un aspecto fundamental de la guerra de información
estratégica: no existe "un frente". Los blancos estratégicos localizados en
Estados Unidos pueden ser tan vulnerables a este tipo de ataque como sus sistemas C3I
(comando, control, comunicaciones e inteligencia) localizados en el teatro de operaciones.
Cuando responden a ataques de guerra de información de este tipo, la estrategia militar
no se puede dar el lujo de enfocarse solamente en sus áreas de interés cuando conduce y
apoya las operaciones. Hoy en día, tenemos que examinar detalladamente toda las
implicaciones de la guerra de información en las infraestructuras existentes que dependen
de una libre gestión de información.
Cuestiones Relacionadas con la Guerra de Información Estratégica
Las redes interconectadas están sujetas a ataques e interrupciones ocasionadas no sólo
por los estados, sino también por la empresa privada, incluso diferentes grupos e
individuos. Por lo tanto, el número de posibles amenazas a los intereses de países, como
Estados Unidos, puede aumentar.
Algunas personas opinan que el grado de dificultad de acceso a los sistemas, que se
mencionó en la discusión de los diferentes tipos de ataques de guerra de información,
puede aumentar si se niega el fácil acceso a las redes y sistemas de control a través de
la utilización de nuevo software de técnicas de criptografía. Otros admiten que esto
disminuiría algunas de las amenazas, pero destacan el hecho de que este enfoque no
eliminaría otros tipos de amenazas a los sistemas de redes por un operador corrupto, un
ataque directo físico, o ambos. Esto, por su naturaleza, tornaría más difícil el
elaborar acciones (estratégicas, operacionales y tácticas) de inteligencia en contra de
los que se oponen a la guerra de información estratégica.
La gran variedad de posibles enemigos, armas y estrategias dificulta, cada vez más, la
distinción entre las fuentes internas y externas de acciones y amenazas de guerra de
información. Este tipo de guerra en particular, básicamente crea nuevos problemas en un
ambiente de ciberespacio. Uno de los problemas básicos en distinguir un ataque de otro
ocasionado por este tipo de guerra de información es que, a menudo, no podremos detectar
cuándo está ocurriendo un ataque, quién está atacando o cómo se está llevando a
cabo. Otra consecuencia de este fenómeno de incertidumbre es la falta de una definición
clara de los diferentes niveles de acción contra un estado, que puede oscilar desde el
crimen hasta la guerra. En virtud de esta incertidumbre, las naciones-estados opuestos a
los intereses estratégicos de un país en particular, podrían abstenerse de las
operaciones militares tradicionales o terroristas y, en su lugar, usar individuos u
organizaciones criminales transnacionales para llevar a cabo operaciones criminales.
Existe también la creciente posibilidad que los agentes de guerra de información podrán
manipular información clave para difundirla al público. Por ejemplo, algunos grupos
políticos y otras entidades no gubernamentales pueden usar la Internet para galvanizar el
apoyo político. También existe la posibilidad de usar técnicas multimedia para
manipular el "hecho" acerca de un acontecimiento en particular y diseminarlo. En
vista de que es cierto que puede haber una capacidad reducida para construir y mantener el
apoyo interno para las acciones políticas controversiales tomadas por los líderes
gubernamentales, una de las maneras más adecuadas de arreglárselas con este problema es
usar la Internet como parte de una campaña de información pública.
Conclusiones
La amenaza de la guerra de información estratégica elimina por completo la distinción
entre los sistemas militares y civiles. La conexión entre ellos complica el proceso de
detección de un ataque de información y el desarrollo de una defensa eficaz. Por lo
tanto, la pregunta incómoda es resolver cómo nuestro gobierno puede proteger su
infraestructura de información, que ni le pertenece ni controla.
Las tecnologías de información se están elaborando simultáneamente en el nivel de
planificación estratégica, como un arma ofensiva del moderno campo de batalla y como un
arma de "ataque logístico", siendo consideradas como un medio para romper la
infraestructura civil de la que el sistema militar enemigo depende.
Debemos tener presente que la guerra de información es un arma de doble filo. Los países
más aptos para emprenderlas son, también, los más vulnerables. La dependencia creciente
en los sistemas de información sofisticados trae consigo un aumento en las
vulnerabilidades de las acciones hostiles, incluso los actos terroristas.
Los ataques teniendo por base la tecnología de información son extremadamente fáciles
de realizar. Los medios son relativamente baratos, fáciles de contrabandear, virtualmente
indetectables y difíciles de asociar. Todo esto, junto con la vulnerabilidad de las redes
de comunicación civiles (que son sumamente atractivas para los terroristas), hace que las
acciones de guerra de información ocupen un lugar importante en el arsenal terrorista.
Actualmente, las soluciones de seguridad existentes, están muy lejos de estar aptas para
enfrentar la posible amenaza que las acciones de la guerra de información representan. Es
probable que esta situación se mantenga hasta que la amenaza se convierta en realidad,
forzando un proceso para elaborar medidas preventivas.
Bibliografía
1. Alvin Toffler, The Third Wave (New York: Bantam Books, 1991).
2. Alvin y Heidi Toffler, War and anti-War: Survival at the Dawn of the 21st Century (New
York: Warner Books, 1995).
3. Carl von Clausewitz, On War, traducido por Michael Howard y Peter Paret (Princeton, NJ:
Princeton Univ. Press, 1976), página 75.
4. Martin Libicki, "The Emerging Primacy of Information", Orbis, 40 (Spring
1996), páginas 261-276.
5. Alvin Toffler, "Onward Cyber Soldiers", Time Magazine, 21 de Agosto de 1995,
Volumen 146, Núm. 8.
6. Arquilla y Ronfeldt, "Cyberwar is Coming!", RAND.
7. Martin Libicki, "What is Information Warfare?", artículo del Institute for
National Strategic Studies.
8. Artículo en la Revista do Expresso, 11 de Junio de 1999, páginas 86-100.
9. Correio de Manhã, 21 de Agosto de 1995, página 20.
El Capitán Paulo Fernando Viegas Nunes, Ejército Portugués, presta servicio en la
Academia Militar en Lisboa, Portugal. Cuenta con una licenciatura y una maestría en
electrónica e ingeniería de computación de la Universidad de Lisboa, con
especialización en las comunicaciones. Su ensayo Prototipo de un teléfono
ISDN fue merecedor del 2o premio de Innovación por Jóvenes Ingenieros
1994, otorgado por la Orden de Ingenieros de Portugal.
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