Teniente Segundo Daniel E. Magsig -
Armada de Chile
Introducción
Guerra de Información (GI) es un concepto relativamente nuevo que basa la guerra moderna
curiosamente en un elemento que desde la antigüedad ha estado presente en las guerras
desarrolladas por el hombre: la información. Esta última ha sido desde siempre materia
prima en todo proceso de Inteligencia y todas sus actividades están relacionadas con
ella. De lo anterior se desprende que en la GI la Inteligencia tendrá un papel aún más
decisivo del que tiene hoy. Para enfrentar los nuevos desafíos y amenazas que la GI
presenta, la Inteligencia deberá adecuar algunas de sus actividades y determinar el
surgimiento de otras nuevas para cumplir a cabalidad con su papel de apoyo a la toma de
decisiones de los comandos o autoridades en todos los niveles de conducción,
especialmente para ejecutar la GI.
El objetivo del autor es dar a conocer un punto de vista personal sobre el papel del
Sistema de Inteligencia Naval y las orientaciones que debieran tener sus actividades para
adecuarse a la GI y aprovechar sus nuevas capacidades asociadas en beneficio de la Armada.
Antecedentes
En realidad la GI no parece ser algo muy novedoso, pues la mayoría de los elementos que
la componen se han aplicado en la historia al arte de la Guerra: obtención de
información de las capacidades e intenciones del enemigo, negación de información de
nuestras propias capacidades e intenciones, desinformación, engaño, impedir el enlace
entre los comandos enemigos y sus fuerzas, operaciones psicológicas, y un sinnúmero de
actividades directamente relacionadas con la información.
¿Qué es lo nuevo entonces? Primero, el avance tecnológico de hoy en día ha permitido
que los procesos basados en la información alcancen niveles de eficiencia nunca vistos.
Segundo, cada vez es mayor la dependencia de los sistemas militares en la tecnología de
manejo y traspaso de información. Tercero, esta dependencia ha permitido identificar
nuevas vulnerabilidades y debilidades lo que ha propiciado el desarrollo de nuevas
tecnologías y procedimientos para explotarlas y, en consecuencia, sus contramedidas. Y
cuarto, el interés de los conductores políticos de los Estados de desarrollar guerras
más cortas, más baratas y con menos pérdidas de vidas humanas. Como consecuencia de lo
anterior en la actualidad, como nunca antes, la información ha pasado a tener un papel
protagónico en el desarrollo de la guerra transformándose a la vez en "recurso,
arma y blanco" pudiendo incluso decidir el destino de un conflicto antes de que se
inicien las actividades bélicas.
El aprovechamiento de las nuevas tecnologías para lograr la "superioridad en
información en apoyo a la estrategia militar nacional, afectando la información y los
sistemas de información del adversario mientras se refuerza y se protege la información
y los sistemas de información propios", es lo que se ha llamado Guerra de
Información. Por ser GI un concepto relativamente nuevo, aún no hay consenso en una sola
definición, del mismo modo todavía no se ha llegado a un acuerdo en relación a las
actividades propias de la GI por lo que es posible encontrar entre distintas publicaciones
algunas divergencias, a las cuales no está exento este artículo. Sin embargo, en algo
sí se está de acuerdo, las actividades de GI son de carácter ofensivo y defensivo.
Las actividades Ofensivas de GI tienen como objetivo, tanto en tiempo de paz como en la
guerra, la información y los sistemas de información de uso civil y militar y su
propósito es:
- Obtener información del adversario ojalá sin que éste se dé cuenta.
- Alterar o dañar la información ya obtenida y almacenada por el adversario con el
propósito de engañarlo y hacer que éste confíe en la información que utiliza aún
cuando ésta sea falsa.
- Desinformar al adversario proporcionando a sus medios de búsqueda información
totalmente falsa o parte de información verdadera cuidadosamente seleccionada para lograr
un propósito
específico.
- Destruir físicamente información, procesos basados en información y/o sistemas de
información del adversario. Esta actividad resulta bastante amplia ya que comprende desde
el borrado de un disco hasta la destrucción de un centro de mando y control.
- Negación de los elementos o servicios que requieren para funcionar los procesos basados
en información y/o los sistemas de información.
Por su parte, las actividades Defensivas de la GI tienen como propósito evitar que el
adversario ejecute con éxito actividades ofensivas sobre la información y los sistemas
propios.
Materializan la GI la Guerra de Comando y Control (que a su vez se divide en engaño
militar, operaciones psicológicas, guerra electrónica, destrucción física, seguridad
de las operaciones, todas ellas apoyadas permanentemente por la Inteligencia) y los
Ataques de Información, estos últimos materializados por una diversidad de elementos,
técnicas y procedimientos informáticos. Es necesario hacer otras consideraciones. La
información en sí ha pasado a ser un recurso con características muy particulares, su
existencia es virtual y no física, el valor de ella en ningún caso tiene relación con
la cantidad de datos que se posean, una misma información puede estar en poder propio y
del adversario y puede ser entregada al mismo tiempo a más de un usuario sin importar en
donde se encuentren.
Por otro lado, aun con sus características de intangibilidad, la información es
almacenada en medios físicos y forma parte de procesos que requieren de elementos con
existencia real. Esto implica que habrá actividades de GI que se desarrollarán
específicamente en un campo virtual, otras en un campo físico y otras que será
necesario realizarlas en ambos. Es la posibilidad de aprovechar el espacio virtual para
llevar a cabo acciones ofensivas sobre un adversario lo que en definitiva da origen a la
GI.
Inteligencia en la GI
Los conductores de la GI deberán conducir sus esfuerzos a identificar, neutralizar,
degradar y/o destruir la malla de información formada por nodos y sus enlaces. Los nodos
son aquellos puntos de la malla de información en donde se concentran los sistemas,
equipos, personal y procedimientos de mando, control e informaciones del adversario ya
sean militares o civiles.
Todas las alternativas para el traspaso de información entre los diferentes nodos son los
enlaces. Pueden distinguirse dos tipos de submallas; la de comando y control, dedicada al
transporte de órdenes, coordinación entre los comandos y difusión de inteligencia y la
submalla de datos, dedicada al transporte de las informaciones obtenidas por los medios de
búsqueda y sensores hasta los centros de análisis o de comando y control. Se debe
considerar que habrá segmentos de la malla de información utilizados indistinta o
conjuntamente para el comando y control y para la transmisión de datos.
Por otro lado, el conocimiento de los nodos y sus enlaces permitirá identificar los nodos
críticos, siendo estos últimos los cuya destrucción o neutralización produce un efecto
negativo inmediato tanto en la habilidad de los comandantes para conducir las operaciones
como del país para mantener sus procesos basados en la información. Para obtener el
conocimiento que se requiere en relación a los nodos y los efectos de su destrucción, en
la ejecución de la GI es posible identificar inicialmente un esfuerzo para obtener la
Información que se requiere seguido por un proceso en que a la información obtenida se
le da la forma más útil que requieren los usuarios para finalmente hacerla llegar a
éstos lo más oportunamente posible. Junto a este proceso de obtención de conocimiento
se desarrollan las actividades ofensivas y defensivas de GI.
Si se observa con atención el proceso de obtención de conocimiento, ejecución de
actividades ofensivas y de protección; es posible darse cuenta de la similitud que estas
actividades tienen con las actividades de Inteligencia materializadas en el Ciclo de
Inteligencia, las Operaciones Especiales de Inteligencia y la Contrainteligencia. El Ciclo
de Inteligencia es, a grandes rasgos, un proceso continuo que se inicia en el momento que
un comando plantea un EEI al órgano de Inteligencia que le presta apoyo iniciándose en
este último la Planificación del Esfuerzo de Búsqueda, etapa en la cual se determina
qué información deben buscar los medios de búsqueda con los que cuenta. Cuando se da
ejecución a la planificación se inicia la etapa de Búsqueda de Información en la cual
los medios de búsqueda explotan las fuentes Abiertas y Cerradas de información a las que
tienen acceso para obtener la información solicitada para posteriormente hacerla llegar
al organismo de Inteligencia. Una vez recibida la información, se inicia la etapa de
Análisis de Información (también llamada Producción de Inteligencia) al final de la
cual se obtiene el conocimiento necesario para dar respuesta y satisfacer el EEI planteado
por el mando. Para terminar, obtenida la Inteligencia ésta debe ser puesta a disposición
de los mandos que la requieren de manera oportuna para que puedan tomar las decisiones
necesarias en su gestión.
Las OOEE de Inteligencia son aquellas actividades, por lo general de naturaleza
encubierta, planificadas, ejecutadas y controladas por una Organización de Inteligencia y
su propósito es prestar apoyos no convencionales a los mandos que lo requieran para el
cumplimiento de su misión. Las OOEE de Inteligencia son de carácter ofensivo pero
también pueden ser ejecutadas con propósitos defensivos pasando a formar parte de las
OOEE de Contrainteligencia. Por su parte, las actividades de Contrainteligencia son
ejecutadas para evitar que el adversario tenga éxito en sus propias actividades de
inteligencia y eventualmente aprovecharlas en beneficio propio.
Lo anterior se materializa por medio de medidas de seguridad pasivas (niegan
información), las medidas positivas de C.I. (engañan al adversario) y las OOEE de
Contrainteligencia (contrarrestan las actividades ofensivas). Si se considera que la
búsqueda planificada de información, la preparación de ésta para que sea útil a los
usuarios y su distribución a quienes lo requieren son etapas de un proceso de la GI cuyo
propósito es entregar a sus ejecutores conocimiento (en este caso relacionado con los
nodos y sus enlaces) y siendo la búsqueda del conocimiento la razón de ser de los
organismos de Inteligencia, entonces estas etapas de la GI corresponden a actividades
propias del Ciclo de Inteligencia, y por lo tanto, de competencia de los Sistemas de
Inteligencia correspondientes a los distintos niveles de comando.
En cuanto a las actividades defensivas de la GI, éstas buscan proteger la información y
los sistemas de información propios tanto de las actividades de búsqueda como de las
actividades ofensivas de GI del adversario con el propósito de otorgar los niveles de
seguridad adecuados a nuestros sistemas. Por ser la seguridad responsabilidad de los
Sistemas de Inteligencia, las actividades defensivas de la GI deben considerarse parte de
la Contrainteligencia. Si bien tanto el proceso de obtención de conocimiento como el de
otorgamiento de seguridad son actividades inherentes a los Sistemas de Inteligencia, el
caso de las actividades ofensivas de GI es diferente. A pesar que por medio de actividades
de Inteligencia se pueden lograr todos los propósitos ofensivos de la GI, es en este
aspecto donde se pueden identificar actividades ajenas a las propias de Inteligencia,
ellas son específicamente la Guerra Electrónica y la destrucción física, ambos
elementos de la guerra de Comando y Control y eminentemente ofensivos.
Especialmente en tiempo de guerra, la planificación y ejecución de ambas actividades
pueden materializarse con medios totalmente ajenos a los Sistemas de Inteligencia pero aun
así su éxito en gran medida depende de la Inteligencia que se posea sobre los objetivos.
Sin embargo, si es necesario materializar tanto actividades de guerra electrónica como de
destrucción física en tiempo de paz y se requiere que su ejecución no sea evidenciado,
ambos tipos de operaciones deberán ser consideradas como operaciones de inteligencia sean
o no ejecutadas por medios especializados de Inteligencia. Algo parecido a lo anterior
podría señalarse en relación a las Operaciones Psicológicas, las que en algunas
ocasiones son consideradas actividades aparte de la Inteligencia y en otras, parte de
ellas.
EL CICLO DE INTELIGENCIA PARA LA GUERRA DE INFORMACIÓN
Planificación del Esfuerzo de Búsqueda
Como ya se vio, la identificación de los nodos críticos de la malla de informaciones
adversaria es la principal prioridad de los conductores de la GI y para ello requieren
determinar su estructura y los procesos de información que en ellos se desarrollan. Para
orientar el esfuerzo de búsqueda deberá considerarse que la malla de información del
adversario podría dividirse en tres, la de uso exclusivamente militar, la de inteligencia
y la civil. La malla de información militar es aquella diseñada principalmente para la
conducción de los medios militares en la guerra desde los niveles de toma de decisión
estratégicos hasta los tácticos. Forman parte de ella las patrullas de reconocimiento y
sus equipos de comunicaciones, sistemas de recolección de imágenes (satélites,
fotografía aérea), sistemas de SIGINT, enlaces de comunicaciones, sistemas de
obtención, proceso y distribución de inteligencia militar, sistemas de presentación de
panoramas, bases de datos, todos los servicios anexos para sostener la estructura, etc.;
en general, todos los elementos que componen la submalla de comando y control y la
submalla de datos.
En aquellos países en los que existen Sistemas de Inteligencia a nivel nacional y en
algunas actividades especializadas ejecutadas por los Sistemas de Inteligencia de las
Fuerzas Armadas, podría esperarse una malla de información exclusivamente orientada a
actividades de Inteligencia. A diferencia de la malla de información militar, la de
Inteligencia cumplirá su papel principal tanto en tiempo de paz como en la guerra y se
encuentra formada por los medios de búsqueda de información y sus elementos de
transmisión, los sistemas para procesar la información y difundir la inteligencia y los
sistemas para materializar actividades ofensivas y defensivas de GI. En algunos casos, la
malla de información de Inteligencia podría incluso aprovechar parte de las mallas de
informaciones del adversario.
La malla de información civil la componen todos los sistemas para la manipulación,
almacenamiento y traspaso de información utilizados para fines no militares o de
inteligencia, ya sean gubernamentales o privados, como por ejemplo las bases de datos de
empresas privadas y públicas, sistemas de control de la aeronavegación, redes de
comunicaciones y datos de organismos públicos o privados, emisoras de radio y
televisión, bibliotecas, sistemas de control de la distribución de gas, agua y
electricidad, banca electrónica, etc.
Ninguna de las tres mallas nombradas es independiente de las otras. La militar,
especialmente en tiempo de guerra, deberá ser capaz de recibir o entregar información a
los sistemas de información e Inteligencia y estos deberán integrarse a los militares
para contribuir al esfuerzo de la guerra; en tiempo de paz, la integración de ambas
mallas deberá contribuir a la planificación y su comprobación. Ahora bien, tanto la
malla militar como la de inteligencia se verán apoyadas en la civil por cuanto en la
actualidad es cada vez mayor su dependencia, especialmente en el área de las
comunicaciones, a los sistemas civiles. Por otro lado, para a ejecución de algunas
operaciones, como por ejemplo las psicológicas, será necesario utilizar algunos de los
medios de la malla civil como la radio o televisión. Sin duda, los puntos de integración
de las tres mallas señaladas serán los nodos críticos más importantes que deberá
identificar la inteligencia para la GI.
Búsqueda de información
En la época de la GI lo más importante para materializar esta etapa del Ciclo de
Inteligencia es identificar las nuevas posibilidades de explotación de fuentes abiertas y
cerradas de información. Como fuentes abiertas, las redes públicas a nivel mundial dan
acceso a los organismos de inteligencia a una gran cantidad de información en un lapso de
tiempo mucho menor. Organizaciones no gubernamentales de distintos países ponen a libre
disposición de los usuarios de las redes públicas muchos datos de interés.
Por otro lado, información que hasta hace poco no era puesta a disposición del público
en la actualidad se ofrece a la venta, como por ejemplo antecedentes comerciales de
personas, inscripciones en los registros electorales o registros de vehículos
motorizados. Además empresas particulares, como los servicios informativos, se dedican a
la recolección de información de acuerdo a las necesidades de sus clientes. Hay empresas
como la Economic Intelligence Unit con sede en Londres cuyos servicios consisten en
análisis económicos de países o regiones y dentro de éstos, de sectores comerciales
específicos, es más, esta misma empresa ofrece a la venta análisis de la situación
interna de los países que el cliente requiera. Asimismo, la Jane's Intelligence ofrece un
completo panorama de la situación interna de países de distintas regiones del globo. Lo
mismo sucede con las cadenas de televisión que en la actualidad tienen la capacidad de
abarcar acontecimientos en todas las regiones del mundo e incluso ofrecen a sus
televidentes comentarios especializados de distintos ámbitos. Ni siquiera es necesario
estar físicamente en el país en el que se origina la señal para tener acceso a ella.
Canales de Televisión chilenos son vistos hoy en día en toda América y sus noticiarios
o programas especiales son una excelente fuente de información para quienes tengan
interés en Chile.
En cuanto a las Fuentes cerradas, la integración de redes informáticas civiles con las
militares o las de inteligencia ofrece la posibilidad de acceder a información
supuestamente protegida lo que combinado con las actividades tradicionales de explotación
de fuentes cerradas puede poner a disposición de los servicios de inteligencia
información valiosísima. Para efectuar el despacho de la información recolectada a los
organismos de Inteligencia, los sistemas de comunicaciones actuales hacen posible, por
ejemplo, la transmisión en tiempo real de imágenes digitalizadas captadas por una
patrulla de reconocimiento en territorio enemigo hacia el departamento de inteligencia de
una fuerza. Lo mismo puede hacerse desde satélites, aeronaves, vehículos no tripulados,
agentes de inteligencia, buques, etc.
Análisis de información
El gran volumen de información que es posible reunir en mucho menor tiempo por los medios
de búsqueda y la necesidad de los usuarios de la Inteligencia por contar con ella lo
antes posible, hace que los Sistemas de Inteligencia deban incorporar a su producción lo
más complejo en tecnología de la Información. Se requiere más que nunca mayores
capacidades de almacenamiento en bases de datos diseñadas para facilitar a los analistas
la búsqueda de los datos que requieren para sus análisis separando la información
esencial de la que no lo es. Para lo anterior se requerirán mayores velocidades de acceso
y presentación de los datos. Se necesitan herramientas cada vez más poderosas para
efectuar el criptoanálisis de sistemas día a día más complejos. Se requieren
identificar las herramientas informáticas más adecuadas para el análisis de diferentes
tipos como el de sonidos, de emisiones electromagnéticas, de imágenes, de textos, etc.
En el ámbito de la Contrainteligencia, existen en otros países softwares capaces de
escudriñar en las bases de datos comerciales conectadas en red para ayudar a los
analistas a reconocer en ellos algún tipo de relación o patrón de conducta útil para
la identificación o ubicación de, por ejemplo, grupos terroristas o espías operando en
el país.6 Por otro lado, en la presentación de la Inteligencia producida deberán
aprovecharse también las ventajas de la tecnología de información actual, como maquetas
tridimensionales con recorrido en tiempo real, discos ópticos o transmisión de panoramas
a fuerzas de tarea en altamar.
Difusión de la inteligencia
Los órganos de inteligencia requieren, especialmente en tiempo de guerra, incrementar la
velocidad de difusión de la inteligencia producida utilizando la malla de información
propia, militar, civil o una combinación de las tres con un nivel de seguridad adecuado
para proteger la inteligencia en caso que caiga, ya sea por error propio o por capacidad
del adversario, en manos enemigas. Deberán conocerse todas las alternativas de difusión
en caso de que falle alguna y debe identificarse exactamente el camino que sigue la
inteligencia para llegar a los destinatarios que la requieren para identificar posibles
fugas de Inteligencia. OOEE de Inteligencia como actividades ofensivas de GI.
A diferencia de las actividades de la GI asociadas a recolección, análisis, difusión y
seguridad que se relacionan directamente a tareas propias de los Sistemas de Inteligencia
(Ciclo de Inteligencia y Contrainteligencia), no sucede lo mismo con las actividades
ofensivas de GI, las cuales, una vez iniciada la guerra, pueden ser ejecutadas por medios
ajenos a los Sistemas de Inteligencia. Sin embargo, todos los objetivos del aspecto
ofensivo de la Guerra de Información pueden ser alcanzados ejecutando OOEE de
Inteligencia especialmente en la paz. Las OOEE de Inteligencia tienen como principal
característica su naturaleza encubierta, es decir, no son evidenciadas ni antes, ni
durante, ni después de ejecutadas, lo que es especialmente beneficioso para los
ejecutores de la GI pues les permitirá lograr el dominio de la información mucho antes
de iniciada la guerra y sin que el enemigo siquiera se haya dado cuenta de lo que podría,
desde evitar el conflicto hasta impedir que el enemigo sea capaz de controlar sus fuerzas
una vez iniciado.
Espionaje
La obtención encubierta de información del adversario ha sido uno de los objetivos
principales de las OOEE de Inteligencia, específicamente por medio del espionaje. Permite
a quien lo gesta tener conocimiento con anterioridad de las intenciones y capacidades del
adversario y a la vez saber cuan profundo es su conocimiento de las intenciones o
capacidades propias con el consiguiente beneficio en la toma de decisiones.
En la era de la GI la actividad del espionaje no debería sufrir mayores cambios en cuanto
a su ejecución, más bien serán los espías los que se encontrarán con nuevas
alternativas para poder acceder a la información de alto valor y celosamente protegida.
En efecto, probablemente no será necesario cambiar los procedimientos de selección,
reclutamiento y manipulación de los espías pues éstos seguirán teniendo las mismas
motivaciones o debilidades humanas que por siglos han sustentado el espionaje. Lo nuevo
que se requerirá de ellos, y por lo tanto de quienes los manipulan, es el conocimiento de
nuevas tecnologías que les permitan extraer información confidencial de los sistemas de
información que manejan en su trabajo diario así como de las técnicas que deban dominar
para poder traspasarla a quienes los "contratan".
Por otra parte, para lograr la obtención encubierta de información puede que ya no sea
necesario estar físicamente en el lugar donde ésta se encuentra. Las tecnologías de
información han permitido que desde un continente a otro sea posible efectuar una
penetración encubierta a bases de datos con información muy reservada sin los riesgos
que involucra la manipulación de un espía o la ejecución de operaciones en territorio
adversario.
Como ejemplo de lo anterior se puede citar un artículo aparecido a fines del mes de
noviembre de 1995 en el diario "The Independent" de Londres. Según revelara, un
"Hacker" logró ingresar en sistemas 7 de información secretos del reino,
incluyendo los del MI5, MI6 y dependencias militares. Según el artículo, entre otras
cosas, el "Hacker" robó información sobre un "refugio" construido
para el primer ministro en el centro de Inglaterra para ser utilizado en caso de un ataque
nuclear. Asimismo logró penetrar en un centro de datos del gobierno donde figuran
direcciones reservadas del personal militar, los teléfonos privados del Primer Ministro,
los de los miembros de la familia real en los palacios de Buckingham y Kensington y de los
organismos de inteligencia británicos. El primer ministro de la época, John Major,
habría reconocido la gravedad del caso y dispuso una investigación para esclarecer esta
falla o debilidad del sistema informático británico. Los sistemas de inteligencia
deberían identificar y explotar todas las ventajas que ofrecen estas tecnologías de la
información para la ejecución del espionaje combinándolas adecuadamente con la
utilización de espías.
Probablemente ya no será necesario, como en la segunda guerra mundial, enviar a un agente
propio a territorio enemigo para contactarse con la persona dispuesta a entregarle los
planes del enemigo. Hoy tal vez sólo sea necesario ubicar una persona dispuesta a dejar
encendido el PC de su oficina para que por medio de Internet un agente navegue por la red
de la que forma parte. Por otro lado, en la era de la información quizás sea más
valioso reclutar a un administrador de redes que a un miembro de la dotación de un buque.
Sabotaje
A diferencia del espionaje, la forma de materializar el sabotaje como OOEE de Inteligencia
en el contexto de la GI podría sufrir varias transformaciones, especialmente debido a las
posibilidades que las herramientas informáticas ofrecen hoy en día para ingresar a
sistemas de información y alterar o destruir en forma encubierta los datos almacenados en
ellos. Pero no sólo la información y los sistemas de información serán objetivos del
sabotaje en la GI sino que también todos los procesos o sistemas que de alguna u otra
forma ayudan a sostener la malla de información de un país. Es así como, por ejemplo,
los altamente automatizados sistemas de producción y control de energía eléctrica se
han transformado en un objetivo tan prioritario como la misma información en el campo de
batalla de la GI.
Las nuevas herramientas disponibles para el sabotaje le dan a éste todo un nuevo campo de
acción en el plano virtual de la GI, incluso con consecuencias concretas en el plano real
o físico. El 25 de septiembre de 1995, en el marco de un ejercicio conjunto de la Fuerza
Aérea y la Armada de EE.UU., personal de la Base Aérea de Hanscom, Massachusetts, logró
penetrar con un PC normal vía Internet a la casilla electrónica de un buque operando en
el océano Atlántico. Una vez conectados, navegaron por los sistemas de comando y control
del buque pudiendo incluso haber dado órdenes falsas de navegación. Un 9 ejemplo de
ataque de información en el campo virtual que podría haber tenido consecuencias en el
campo real.
Operaciones Psicológicas, Subversión e Insurgencia
La influencia de la información sobre las personas y las sociedades es un hecho
incuestionable más aun cuando en la actualidad la velocidad de difusión de las
informaciones, sean verdaderas o falsas, las hacen llegar a los hogares casi
inmediatamente con los consiguientes efectos sobre las familias. La proliferación de
herramientas digitales para la obtención, procesamiento y difusión de imágenes y sonido
hace posible la modificación e incluso la creación de situaciones ficticias con un
efecto psicológico tal sobre los grupos objetivos que pueden ser suficientes para generar
ya sea subversión e insurgencia en la población como alteración de la moral de las
tropas en el campo de batalla. Imaginemos los efectos que podría haber causado en los
soldados alemanes durante la II Guerra Mundial la difusión de una película de Hitler
firmando la rendición.
No sólo la alteración de la realidad puede ser aprovechada en actividades de operaciones
psicológicas, subversión o insurgencia. Las posibilidades que ofrece, por ejemplo,
Internet hace posible que se transmita directa y simultáneamente a millones de personas
información que los gobiernos quisieran evitar, es así como grupos terroristas,
paramilitares e incluso sectas de todo el mundo han aprovechado la red de redes para
conseguir apoyo económico o legitimizar sus acciones. Basta recordar la página Web
editada en favor de los terroristas del FPMR que se encontraban en la Cárcel de Alta
Seguridad, CAS. De la misma manera, es posible esperar que en una operación de
inteligencia se utilice este u otros métodos para hacer llegar al grupo objetivo mensajes
que logren efectos desestabilizadores ya sea en la población como en las FFAA .
Contrainteligencia y Seguridad en la GI
Como ya se dijo, las actividades defensivas en la GI buscan evitar que se materialice
cualquier actividad ofensiva adversaria de GI sobre los sistemas propios y forman
íntegramente parte de la Contrainteligencia. Es en el campo virtual donde se deberán
concentrar los mayores esfuerzos de los Sistemas de Inteligencia para lograr una adecuada
seguridad en la GI. Esta actividad presenta sin duda grandes problemas para su correcta
aplicación. En primer lugar, y como en todo sistema de seguridad, los usuarios serán
reticentes a la implementación de las medidas de seguridad por varios motivos.
Normalmente la seguridad en cualquier ámbito genera gastos que muchas veces los usuarios
no están dispuestos a enfrentar; por otro lado, las medidas de seguridad involucran, en
ocasiones, incomodidades y molestias que hace que los usuarios las eviten.
En segundo lugar, las actividades de seguridad de la GI deben considerar todas las
posibilidades que podría utilizar el adversario para materializar las actividades
ofensivas de GI, lo cual en ocasiones es imposible; por el contrario, para lograr una
acción ofensiva de GI sólo se requiere identificar una pequeña falla en el dispositivo
de seguridad del adversario. Junto con lo anterior, la Contrainteligencia debe considerar
que especialmente en el plano virtual las actividades ofensivas de GI, aún cuando pueden
ser detectados sus efectos, raramente son identificadas como tal. Tal es la dificultad
para lograr los adecuados niveles de seguridad que en EE.UU., país que reconoce su
elevada dependencia a los sistemas de información, los estudios de la Agencia de Defensa
de los Sistemas de Información (Arlington, Virginia) indican que el 88% de los sistemas
computacionales de defensa son fáciles de penetrar. De las penetraciones exitosas, el 96%
no se detecta y lo que es peor, el 95% de las penetraciones detectadas no se informan ni
se responden. Preocupante si se considera que en 1995 la citada Agencia efectuó 38000
ataques de información comprobatorios sobre los sistemas de información del Departamento
de Defensa de ese país. Explotando los mismos métodos que los utilizados para
materializar las OOEE, las OOEE de Contrainteligencia podrán materializar acciones sobre
informaciones que ya posee el adversario con el propósito de engañarlo o desinformarlo.
Para terminar. Es probable que el lector se pregunte si en Chile estamos en condiciones
para materializar actividades de GI o si tanto el País como la Armada se ven amenazados
por actividades ofensivas de GI. Para responderse basta con darse cuenta del nivel de
avance en las tecnologías de la información y en las comunicaciones que muestra Chile en
estos momentos. Si bien en algunos aspectos pueda identificarse algún tipo de retraso en
relación a otros países, en otros podemos decir que estamos al mismo nivel de los más
avanzados del mundo y la tendencia nacional es ir modernizando e interconectando todo tipo
de procesos en los que se vea involucrada la información.
Se debe recordar que las mallas de información de un país o institución no sólo se ven
amenazadas por acciones planificadas por un adversario sino que también por
acontecimientos fortuitos o mal intencionados propiciados ya sea por fanáticos de la
computación así como por hackers o crackers (como le sucedió a la página web que el
Gobierno editó con motivo de la última cumbre iberoamericana realizada en Chile,
ocasión en la cual un grupo de crackers alteraron el contenido de dicha página). Lo
mismo sucede con las FFAA en general y con la Armada en particular.
La modernización de los sistemas de armas, de las comunicaciones y en general la
incorporación de nuevas tecnologías necesariamente involucrará aspectos relacionados
con los sistemas de información y junto a ello las ventajas y desventajas de incorporar
al quehacer diario el campo virtual. La posibilidad de recibir daño en forma fortuita o
por medio de actividades ofensivas de GI dependerá directamente del nivel de dependencia
que se tenga de la información, de los sistemas de información y de los medios de
protección que ellos tengan. Obviamente, toda organización o Institución tiende a la
modernización y ello implica hoy en día la incorporación de nuevas tecnologías de la
Información y procesos basados en ellos y por supuesto la Armada no está ajena a ello.
Así como en Chile, otros países y otras Armadas se ven o verán enfrentadas a los nuevos
desafíos que presenta la GI y posiblemente estén dispuestos a efectuar acciones
ofensivas de GI sobre los sistemas propios, aun en tiempo de paz, especialmente
estimulados por lo inadvertido de su accionar en el campo virtual. Si esto sucede y es
posible detectarlo es necesario considerar las posibles respuestas o acciones que se
deberán tomar. El Sistema de Inteligencia Naval y sus miembros, especializados o no,
deberán prepararse para aprovechar las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías
de la información para materializar el Ciclo de Inteligencia, para reconocer y proteger a
la Institución de eventuales ataques de GI y en caso que se requiera, para ejecutar
actividades ofensivas por medio de OOEE de Inteligencia en el campo virtual o real.
Conclusiones
Los avances de la tecnología en los sistemas asociados a la información y la necesidad
de contar con ella lo más rápidamente posible, ha llevado a que en la actualidad tanto
la información propiamente tal como sus procesos relacionados, adquieran cada vez mayor
trascendencia para la conducción de todo tipo de gestiones tanto en el ámbito civil como
en el militar. La necesidad de asegurar 18 el flujo de las informaciones ha dado pie a la
creación de mallas de información capaces de enlazar en forma permanente a quienes
requieran de esa información. Estas mallas están compuestas por nodos y enlaces de
comunicaciones en los cuales se procesa, almacena y circula la información. Estos nodos y
enlaces han generado un nuevo espacio o dimensión en la cual es posible planificar y
ejecutar actividades que pueden causar daños a un adversario: el espacio virtual.
La Guerra de Información reconoce en los sistemas militares modernos y en la manera de
conducir la guerra una dependencia creciente en las mallas de información e incorpora el
espacio virtual como una nueva dimensión para ejecutar acciones bélicas. Lo anterior ha
permitido identificar nuevas vulnerabilidades y debilidades que hacen posible acciones
ofensivas y necesarias actividades defensivas de GI.
La obtención planificada, el procesamiento y la difusión de información es un proceso
que cumple los mismos objetivos que el Ciclo de la Inteligencia y son equivalentes, por lo
que estas etapas de la GI deben considerarse actividades de Inteligencia. Los Sistemas de
Inteligencia, como responsables de la Contrainteligencia, deben considerar dentro de sus
tareas todas las actividades defensivas de GI así como aquellas que tienen el propósito
de engañar al adversario o de contrarrestar sus actividades ofensivas de GI.
Las OOEE de Inteligencia cuentan en la actualidad con una amplia gama de posibilidades
para ejecutar todo tipo de actividades ofensivas de GI especialmente en el espacio
virtual. En este plano, las herramientas informáticas permiten la ejecución de este tipo
de operaciones con un altísimo nivel de encubrimiento lo que las hace especialmente aptas
para materializarlas en tiempo de paz. Tanto la Armada como el Sistema de Inteligencia
Naval se van modernizando y junto con ello van integrando nuevas tecnologías que traen
consigo vulnerabilidades y capacidades susceptibles de ser aprovechadas en el marco de la
GI. Por otro lado, otras Armadas están haciendo lo mismo y probablemente estén
dispuestas a desarrollar acciones ofensivas de GI sobre sistemas propios por lo que se
requiere estar preparado.
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