Durante los veinte años que comprende la última década del siglo
veinte y la primera del siglo veintiuno, la humanidad experimentará un período de cambio
sin precedentes en la historia del mundo. Nunca antes se habían producido cambios tan
importantes en la ciencia, tecnología, los valores sociales, la población global, y la
polución ambiental, y menos aún en un período tan corto. Estas dos décadas constituyen
nada menos que un cambio de paradigma. Estamos entrando, a un ritmo que cada vez parecerá
más instantáneo, en una nueva era de la historia de la humanidad que no será familiar
para los nacidos en la época del auge de los bebés que ahora predominan en la sociedad
Americana.
Si bien los detalles específicos del futuro que resultará de esta
convergencia son imposibles de predecir, existen algunas nociones amplias que es probable
que se desprendan de esta transición a una nueva era. En primer lugar, se encuentra el
cambio de paradigma -el sistema utilizado para describir la realidad está siendo
rediseñado. La ciencia que explica la conducta de nuestros entornos físicos y, a su vez,
las nociones relacionadas en materia de filosofía, psicología, economía, y valores
sociales están siendo asaltadas semanalmente con nuevos y diferentes descubrimientos e
ideas que parecen ser más precisos que las nociones que adoptamos como verdades
indiscutibles apenas el año pasado o el mes pasado.
En segundo lugar, cuando los cimientos del sistema industrial social
comienzan a temblar, entonces el sistema mismo tiembla. Así, casi podemos afirmar que
cada área significativa de la vida humana estará relacionada con un cambio importante en
los años venideros -y eso incluye nuestra noción de seguridad. En un mundo muy cambiante
poblado de civilizaciones que viven en el mismo momento en condiciones pre-industriales,
industriales y post-industriales, lo que contribuye a nuestra seguridad y lo que podemos
hacer en este aspecto, determinará nuestras prioridades, el rol de los militares, y la
forma en que intentamos influir a los demás.
Si bien los cambios se están produciendo en varios frentes al mismo
tiempo, es evidente que uno de los principales motores y definidores de la nueva era es la
tecnología en general y la informática en particular. Casi de la misma manera en que la
prensa escrita revolucionó quinientos años atrás la forma en que los seres humanos
desplegaban y manipulaban el conocimiento (y al hacerlo lanzaron a Europa a la Era
Industrial), el microprocesador está ofreciendo en forma similar la posibilidad de
generar y distribuir órdenes informativas de magnitud en forma más rápida y eficaz que
la más veloz de las prensas litográficas que existen.
Estos avances cuantitativos también están produciendo cambios
cualitativos. Estamos redefiniendo lo que valoramos. Surge de los aspectos comunes de la
mecánica cuántica, biología, teoría de la administración y computación que todo
apunta a que cada problema humano importante constituye un problema de sistemas. Todo
está conectado entre sí en una red de inmensa complejidad e interdependencia.
El nivel de complejidad es tal que estos sistemas se encuentran
"fuera de control" -al menos en términos humanos. Como resulta evidente a
partir de los intentos prácticamente vanos por manipular la economía, es imposible
predecir lo que resultará del uso de una fuerza diseñada para producir un cierto cambio
de conducta en un sistema amplio y complejo. Siempre parecen haber implicancias de
segundo, tercer y cuarto orden que no formaban parte del plan original. Los sistemas
complejos se ajustan y adaptan a sus condiciones de formas muy sofisticadas y
sorprendentes, a pesar de que las partes componentes son a menudo impulsadas por una serie
de principios muy simples. Debería ser obvio: no existe ningún controlador central que
rija el funcionamiento de las familias, economías, gobiernos, sistemas educativos e
incluso Pentágonos.
Requisitos para Sistemas Saludables
¿Qué contribuye a la salud y el bienestar de los sistemas? En primer
lugar, la "cooperación". Debido a que los componentes de un sistema son
interdependientes, cuando una parte no funciona bien, de alguna manera afecta
negativamente la eficacia y efectividad de todas las otras partes. Esta noción es cada
vez más clara para las sociedades desarrolladas: el bienestar del individuo, empresa,
estado, nación está directamente vinculado a la salud del sistema en el cual todos
funcionamos. Las guerras y otros conflictos siempre parecen causar tantos problemas como
los que resuelven, con un sinnúmero de efectos colaterales negativos no previstos. El
hecho de menoscabar otras partes del sistema siempre resulta en una automenoscabo. De
manera que, incluso en los altos niveles del Pentágono, los líderes militares están
comenzando a creer que la era de las grandes guerras Napoleónicas ha terminado, y el uso
de militares en el futuro podría ser bastante diferente al del pasado. Como en el resto
de la naturaleza, el objetivo es hacer que todas las partes funcionen bien juntas.
Eso sólo sucede si también existe una eficaz
"comunicación" -cooperación con información. El conocimiento debe ser
compartido de manera que cada parte del sistema pueda desarrollarse y adaptarse a los
cambios en el entorno operativo más amplio. Esto da mayor importancia al conocimiento
oportuno y preciso. Convenientemente, la evolución de las redes globales de comunicación
como la Internet y la World Wide Web están acomodando la arquitectura que verdaderamente
permite que el dinero, las ideas y la información transiten casi instantáneamente el
mundo sin fronteras culturales o políticas.
Entonces, en parte debido a que la nueva tecnología lo permite, y en
parte porque sabemos que los sistemas saludables así lo requieren, la relativa
importancia de la información está cambiando. La información -en muchas formas
diferentes- es con seguridad el bien capital del futuro, reemplazando el rol histórico
del dinero y la fuerza física.
Un Nuevo Mundo, Una Nueva Seguridad
Todo esto es otra forma de decir que estamos participando en un paso
acelerado a una nueva era que está produciendo una redefinición de la noción de
seguridad. Tenemos nuevas series de problemas globales que disminuyen los intereses
nacionales tradicionales; estamos advirtiendo que la noción newtoniana de utilizar la
fuerza bruta para crear cambios de conducta es cruda e ineficaz y generalmente aumenta
nuestros problemas; estamos llegando a entender que el mejoramiento de los sistemas
requiere de nuevas mentes y herramientas; y, al mismo tiempo, estamos intentando abordar
el cambio de la métrica utilizada por los seres humanos para establecer valor.
Estas combinaciones de tendencias garantizan que algunos aspectos de la
guerra y los conflictos del futuro serán bastante diferentes de los que fueron en el
pasado. Pero estos cambios no serán ni instantáneos ni uniformes. Los pueblos del
planeta no marchan en filas cerradas hacia la nueva era. La realidad es complicada. La
mayoría de los seres humanos no son participantes de la era de la información. Muchos
están trabajando duro sólo para ser adeptos industrialmente. Otros tantos están
luchando por subsistir. Las diferentes personas ven la realidad a través de lentes
diferentes y naturalmente procuran herramientas diferentes para resolver los problemas.
Entonces, como los Tofflers han sugerido, perseguiremos nuestros intereses en el futuro en
tres frentes: con aquellos grupos que poseen una mentalidad industrial, aquellos con una
visión agraria, y también con aquellos que se encuentran en un punto post-industrial.
Por definición, un mundo post-industrial será fundamentalmente
diferente que la era industrial familiar. Pero al intentar comprender y responder a la
nueva realidad, algo importante debe tenerse en cuenta: nuestras experiencias y
herramientas de la era industrial no serán eficaces en este nuevo contexto que posee
diferentes valores y funciona a partir de nuevas estructuras. Sin embargo, nuestra
inclinación natural es intentar comprender el futuro extendiendo el pasado sobre el
mismo.
Adaptando la Informática a las Antiguas Ideas
Actualmente, por ejemplo, gran parte de la opinión sobre la futura
"guerra de información" (GI) parece sospechosamente familiar -nuevas versiones
de viejas ideas. Los usos tradicionales de los militares han sido simplemente embellecidos
con la nueva tecnología de la información. ¿Qué han hecho siempre los militares?
Quebrar estructuras y matar gente, muchos dirían. Entonces, de la misma forma que en el
mundo comercial, una nueva generación de tecnología es utilizada para mejorar las cosas
del pasado -procesadores de textos que reemplazan a la máquinas de escribir- los
militares están mirando la guerra del futuro con una perspectiva que supone que las
características extraordinarias de la tecnología de la información serán esencialmente
utilizadas para quebrar estructuras y, por lo tanto, matar a la gente en forma más
eficaz.
La fantasía está en todas partes. Los planificadores de la GI suponen
que podemos utilizar las nuevas tecnologías para eliminar las rejillas eléctricas,
degradar los sistemas sensores del enemigo, profanar computadoras, e interceptar líneas
de comunicaciones. Al utilizar la nueva tecnología se apunta a objetivos militares
bastante familiares. Este tipo de creencia se origina en torno a la suposición de que las
cosas valiosas son tangibles y físicas y que la tecnología de la GI es mejor utilizada
como un martillo macho para vencer al oponente. Supone un juego de suma cero, en el cual
si yo daño lo suyo y mantengo lo mío intacto, entonces usted no podrá usar lo suyo. Por
lo tanto, yo "gano".
De la misma manera en que los nuevos usos de las PC originalmente
giraban en torno al manejo de planillas de cálculo en forma más rápida y eficaz, con
seguridad algunos aspectos de la futura GI también incluirán estas misiones
electrónicas tradicionales. Pero, si la información se está convirtiendo en el bien
capital del futuro, entonces las actividades humanas inevitablemente asumirán algunas de
las características intrínsecas de la información -y eso es un mundo realmente nuevo.
Las Cualidades Unicas de la Información
La información, por ejemplo, no es de suma cero. Puede retenerse luego
de haber sido ofrecida. Puede ser imposible determinar que ha sido robada (por ejemplo de
un disco rígido). No es evidente qué información posee uno, y es imposible vaciar el
caudal de información que hay en la mente para determinar lo que uno sabe. Con las redes
globales que existen actualmente, la información puede ser distribuída a cualquier parte
del mundo en forma casi instantánea y a muy bajo costo. A diferencia de las cosas que son
tangibles y pueden ser percibidas, es cada vez más difícil determinar si algunos tipos
de información (como las fotografías) representan la realidad o no.
Nuestros sistemas industriales, económicos y gubernamentales y, de
hecho, nuestras fuerzas armadas, se basan en la noción de que las cosas tangibles y
mensurables son estimables. Pero eso está cambiando. En las próximas décadas, de la
misma manera que las computadoras de escritorio están comenzando a utilizarse para nuevas
aplicaciones que no habían sido inventadas ni eran posibles hace diez años, la GI
evolucionará siendo más congruente con el pensamiento de la época y utilizando nuevas
capacidades que todavía no existen.
La transición será interesante, ya que el nuevo pensamiento de la GI
no se desprende fácilmente de un sistema social e industrial que se deriva
filosóficamente de un mundo basado en lo físico. Es difícil establecer una nueva
lógica -toda una forma de pensar diferente- sobre la forma en que las personas deben
aplicar esta nueva tecnología para lograr sus objetivos. Las interrupciones no son
triviales. La GI no requiere de un campo de batalla literal, por ejemplo. Un individuo
(que puede o no estar asociado con un grupo o estado-nación en particular) puede ser tan
poderoso como miles o millones de personas convencionalmente preparadas. Y entonces, como
veremos, las personas pueden no saber que han sido seleccionadas. De hecho, las
"batallas" más sofisticadas e importantes de la GI del futuro pueden ser
libradas con adversarios que nunca sabrán que fueron "vencidos".
Es probable que la evolución sea bastante rápida. Si bien un
pensamiento sofisticado sobre la GI no existía hace cinco años, ahora más de treinta
países están trabajando para desarrollar las tecnologías. Si la maduración de esta
área crece tan rápidamente como la industria de la tecnología de la información en
general, entonces es probable que se observe un índice de crecimiento anual del veinte
por ciento en materia de capacidades para el futuro. El transistor fue inventado hace
aproximadamente 45 años, y la industria del semiconductor observó incrementos regulares
año tras año. Dicha aceleración apenas ahora se ha traducido en la explosión global
que estamos experimentando.
Debido a que el equipo es intrínsecamente de doble aplicación, y
ahora existe un universo de entendimiento acumulado sobre lo que la tecnología podría
lograr al ser generada por un grupo cada vez mayor de personas que están involucradas en
la misma, es muy posible que el desarrollo de la GI sea más rápido de lo que ha sido el
de la tecnología de la información en general. Cada año hay más personas en el mundo
pensando en el tema, y eso garantiza adelantos regulares.
A diferencia de la mayoría de los temas militares tradicionales, el
mundo comercial tiene intereses en varias áreas relacionadas con la GI. La seguridad de
la información, por ejemplo, es un importante problema para las instituciones financieras
e investigativas. También, a diferencia de la mayoría de otras áreas de actividad
militar, un grupo o individuo interesado "al ingresar al negocio" de la GI puede
establecer una operación de nivel de ingreso con poco más que una PC, un modem y
software disponible. Hay muchas razones para sospechar que la GI será una industria en
crecimiento en los próximos años.
Como se sugirió anteriormente, la primera generación de tecnología
generalmente se utiliza para hacer una tarea familiar en forma más eficaz. Los primeros
"carruajes de propulsión mecánica" realmente lucían como carruajes, con el
conductor sentado afuera en la lluvia y en la nieve. En forma similar, es probable que
muchas personas actualmente utilicen las computadoras más para escribir documentos -como
una máquina de escribir- que para cualquier otra cosa. Se requiere tiempo para que los
diseñadores se familiaricen lo suficiente con los atributos y los puntos fuertes de una
tecnología que evoluciona hacia una segunda generación que produce aplicaciones que
nunca podrían haber existido con anterioridad.
Primera Generación Avanzada de la Guerra de Información
Ya están apareciendo los primeros indicadores de una primera
generación avanzada de la GI. Parecen surgir de una cantidad de tendencias. Una tendencia
parece ser la customización o discriminación. En el mundo comercial, el enfoque
industrial de la producción masiva de grandes cantidades de productos comunes está dando
lugar a la customización. A medida que es más posible describir más completamente los
ítems en términos digitales, controlar los procesos con una tecnología de la
información cada vez más rápida, y comunicarse instantáneamente entre los sistemas, es
cada vez más fácil producir productos unitarios que son únicos y cuestan menos que los
producidos en forma masiva.
Las mayores capacidades en materia de computación y memoria también
producen más definición -más bits para describir algo en particular. Esto permite una
mejor discriminación -la posibilidad de concentrarse en componentes de sistemas cada vez
más pequeños. En lugar de mirar la totalidad de un puente, por ejemplo, la mayor
discriminación comienza a permitirnos con el tiempo considerar una luz, luego un haz de
luz y por último, tal vez, un rayo de luz.
A medida que la capacidad de describir cosas en forma más detallada es
mayor, se logra una mayor comprensión del funcionamiento interno de los sistemas -un
análisis mejor. Siendo la definición cada vez mayor, la relativa importancia de un
subcomponente para el funcionamiento general del sistema es cada vez más evidente.
Entonces, puede apuntarse a unos pocos nodos prioritarios de los cuales depende el resto
del sistema. Piensen en la película "La Guerra de las Galaxias" en la cual la
computadora de la nave ha identificado la única válvula en la estrella de la muerte a la
que Luke Skywalker apunta para lograr el colapso de todo el sistema.
Este tipo de análisis, por supuesto, puede suceder en una variedad de
niveles: mecánico, económico, militar, político, e incluso en términos sociales y
psicológicos. Es probable, por ejemplo, que con suficiente información seamos capaces de
construir modelos de los sistemas de apoyo psicológico que sostienen personalmente
ciertos líderes opresivos. En caso de necesidad, podríamos dirigir nuestros esfuerzos
exclusivamente a los puntos vulnerables que podrían desgastar los cimientos del sistema
que los sostiene.
Los avances en materia de tecnología actualmente permiten el
desarrollo de nuevas clases de armas de información -Infobombas. A pesar de evitar los
principios cinéticos, son bastante destructivas. Las bombas "Knowbot" (robot
del conocimiento) son versiones especializadas de virus de computadora que, navegando a
través del espacio cibernético, apuntan a un chip o componente específico en una
computadora en particular y la inutilizan. Con el tiempo serán autónomos, buscando por
su cuenta el nodo crítico en la ubicación específica que les ha sido asignada,
actuando, tal vez, como glóbulos blancos que navegan siempre en busca de una herida que
necesita impermeabilización.
Winn Schwartau, en su libro, "Guerra de Información", habla
de las armas de frecuencia de radio de alta energía que desde una distancia de, tal vez,
un cuarto de milla pueden enfocar un haz de energía a través de paredes en una
computadora específica. La intensidad de la energía inundará la electrónica de la
computadora y la "freirá", funcionando como una versión localizada de un
impulso electromagnético nuclear.
Lo que todo esto significa es que en el campo de la guerra de la
información estamos dirigiéndonos hacia una era en un futuro no demasiado distante en la
cual herramientas altamente customizadas pueden ser utilizadas contra pequeños pero muy
importantes subcomponentes del sistema identificados específicamente.
Segunda Generación de la Guerra de Información
Todo esto supone que deseamos continuar destruyendo algo o tornándolo
inoperable. Al final, como el antiguo estratega chino Sun Tzu aclaró, la guerra no se
trata de equipos o armas. Se trata de influenciar las mentes de las personas. La guerra
trata de lograr cambios de conducta, y el arte mayor es lograr ese cambio sin disparar ni
un solo tiro. Esa es, por supuesto, la forma en que intentamos funcionar dentro de
nuestras familias, empresas y país. Por lo tanto, parece justo, considerando las
tendencias globales en vigencia, que esta filosofía se extenderá para involucrar más
nuestras relaciones internacionales.
Este viejo consejo suena sospechosamente similar a la nueva
comprensión que tenemos sobre la dinámica de los sistemas. Es mucho mejor influenciar la
conducta de un sistema sin dañarlo que destruir algo que luego deberá ser reparado. En
las amplias vueltas de la historia, parece que la humanidad está dirigiéndose hacia esta
dirección filosófica. A medida que las sociedades fueron evolucionando, claramente se
advierte un movimiento contrario al uso de la fuerza para resolver problemas y a favor de
otras formas más benignas de resolución de conflictos. Si esta tendencia continúa,
entonces podemos prever el día en que gran parte de los conflictos de gran escala para un
país como Estados Unidos gire en torno a la manipulación de información.
La Guerra de Información es Como la Publicidad
Si la primera generación avanzada de esta disciplina utiliza la GI en
estrategias de suma cero contra objetivos físicos, entonces ¿qué podría suceder luego?
¿Cómo sería la segunda generación de la GI?
Bueno, probablemente se parezca mucho a la publicidad -sólo pasando de
la gama de la vocinglería a nuevos niveles de sofisticación y sutileza. Todas las
comunicaciones humanas involucran la manipulación de información. Existen muchas formas
de decir esencialmente lo mismo, pero los resultados variarán ampliamente, dependiendo de
la situación y el enfoque seleccionado. Por lo tanto, nosotros modulamos nuestros cada
día -conversación tras conversación- siempre con el objetivo de lograr determinados
fines.
La publicidad constituye la misma idea procesada sobre una base más
formal. La publicidad prevé a un cierto tipo de persona (ingresos, intereses, creencias),
que se encuentra en un "lugar" en particular (conduciendo, leyendo una revista,
mirando TV), en un determinado momento. Dada esta demografía y psicografía, el
profesional de diseño intenta inventar mensajes, formas, ideas, colores y estilos que
capten la atención del lector/oyente/espectador y lo convenzan para que se comporte de
manera tal de lograr los objetivos del publicista -por lo general para invertir dinero en
un producto o servicio en particular. Por supuesto, el mismo proceso funciona en áreas
intangibles como política, religión, educación o actividades benéficas.
Lejos del Hardware y Hacia las Ideas y Percepciones
Existen una cantidad de conceptos básicos y nuevas capacidades
tecnológicas que parecen estar dirigiéndose hacia esta dirección. En primer lugar,
aparentemente estamos iniciando un cambio de enfoque alejándonos del hardware y apuntando
a las ideas y percepciones. Si, en general, la información se está convirtiendo en el
bien capital de la humanidad y la tecnología es cada vez más efímera, más
transparente, entonces es probable que estas tendencias se manifiesten en el área de la
GI. El hecho que existan pocas cosas, si acaso alguna, más poderosas que las ideas para
cambiar la conducta de las personas, y que ya contemos con tecnología que podría ser
utilizada para cambiar a las sociedades manipulando las ideas e imágenes que reciben,
agiliza esta tendencia.
¿Cómo decidimos lo que está sucediendo realmente en este país y en
el mundo? Los diarios, las revistas, la radio, la TV, y ahora Internet, son los medios que
amplían nuestro conocimiento más allá de la línea de la visión. Dependemos en forma
casi exclusiva de esta red global para informarnos de lo que sucede en el planeta, de
manera que depositamos mucha confianza en la credibilidad e integridad de la prensa y los
medios electrónicos. Debido a que las personas dependen de tal manera del sistema de
información global, presenta una "oportunidad" interesante para manipular la
información que fluye a través del mismo -como todo publicista y político sabe.
Una variación de este tema es el potencial para manipular
"ideas-fuerza" -importantes y poderosas ideas que impulsan a las personas a
actuar. Existen imágenes y conceptos -como los problemas actuales con la contaminación
ambiental, la guerra nuclear, y el aborto- que son tan importantes para algunas personas
que inician significativas conductas en respuesta a los mismos. Por primera vez en la
historia, el sistema de información global ofrece el potencial para orquestar y también
manipular "ideas-fuerza". "Grandes ideas" sofisticadas pueden ser
lanzadas a múltiples niveles del espacio cibernético con la seguridad de que en unos
pocos días prácticamente todos los ciudadanos habrán tenido conocimiento de las mismas.
Podría iniciarse una campaña que, utilizando los recursos creativos de un equipo de
directores periodísticos, productores cinematográficos, comentadores, y otros
profesionales, extendería una cantidad de programas para establecer la importancia de una
idea en particular para luego reforzarla sistemáticamente con el tiempo con material de
seguimiento.
Estaríamos errados si pensáramos en dicho ataque en términos de los
procesos obvios de las actuales campañas políticas o de los intentos evidentes de la
gran cantidad de propagandas televisivas por adquirir su dinero. Aquí estamos hablando de
una campaña sofisticada, clandestina y muy bien orquestada realizada con un nivel de
eficiencia que estará disponible recién dentro de una par de décadas.
Por otra parte, la comunicación de un mensaje de cualquier naturaleza
puede no ser obvia. Los nuevos descubrimientos de la ciencia y la creciente información
sobre los efectos físicos de los medios electrónicos sugieren que en el futuro se
dispondrá de formas más poderosas de comunicación subliminal. Mensajes invisibles
podrían ser insertados en las noticias y en los medios de entretenimientos para ser
recibidos en forma inadvertida por el público. Si bien esto podría ser difícil de hacer
en este país, con seguridad hay otros lugares en los cuales dichas cosas probablemente
podrían ser logradas con facilidad.
Cambiando "la Realidad"
¿Qué sucedería si las palabras que uno escucha por televisión de la
boca de un alto funcionario no fueran las palabras que dicha persona dijo? ¿Que
sucedería si en algún lugar entre la fuente y su set de televisión selectivamente se
cambiaran ciertas palabras? Sería muy difícil para el funcionario reparar el daño luego
del hecho. Lo mismo podría suceder con la prensa modificado una historia, apenas tal vez,
en algún lugar entre el editor y la prensa. La tecnología está evolucionando de tal
manera de permitir esta clase de manipulación, y en torno a esa capacidad potencial casi
con seguridad existirá la posibilidad de lograr dicho truco.
Con la digitalización de la mayoría de los datos, es esencialmente
imposible saber qué es "real". Hasta ahora generalmente podíamos confiar en la
legitimidad de una fotografía, particularmente si se disponía del negativo. Ahora las
imágenes, los sonidos e incluso las impresiones táctiles pueden ser diseñadas en una
computadora y producidas sin ninguna diferencias discernible de la "realidad".
Ya no existe ninguna integridad intrínseca en ningún medio -si es que alguna vez
existió. La tecnología es sólo una herramienta neutral, pero ahora permite, en formas
que no eran posibles antes, jugar con la realidad -creando imágenes y sonidos que son muy
convincentes.
Esta capacidad de manipular la realidad está avanzando en una cantidad
de campos. Una capacidad que se desarrolla rápidamente es la holografía de proyección.
Dentro de 20 años será posible proyectar esculturas livianas de gran fidelidad en el
aire. Parecerá que las personas y las cosas están ahí -pero en realidad no estarán.
Uno piensa inmediatamente en utilizar esto para camuflaje, pero eso es adaptar la
tecnología a los fines tradicionales. Es mejor imaginarlo como ver a alguien en la calle
y no saber si la imagen era una persona o no. O jurar en los tribunales que algo sucedió
porque Ud lo "vio", sin saber nunca que lo que Ud vio en realidad no ocurrió
como Ud lo observó.
Uno podría especular indefinidamente sobre el nexo -el punto final- de
toda esta tecnología y cambios de valores -y probablemente equivocarse, porque es
imposible de predecir. Pero probablemente podamos tener una idea de lo que podría suceder
o, al menos, lo que podría ser posible. Ese panorama es un mundo de guerra que hoy es
prácticamente irreconocible. Es un mundo en el cual las personas informadas cuestionan
seriamente la validez de todo lo que ven y oyen -y al mismo tiempo dependen cada vez más
de la misma red y las mismas fuentes para informarse.
Es un mundo en el cual las ideas, los mensajes y las admoniciones se
concentran en individuos y grupos que nunca se imaginaron que fueron soldados de una
batalla. Las campañas más exitosas, por definición, nunca son públicas. El adversario
nunca sabe que se estuvo en un tiroteo. Esto no presupone que la persona
"pierde" o que se encuentra en una situación peor. Tal vez ni siquiera esté
descontento con su nueva conducta. Recuerde, la noción funciona sólo si la totalidad del
sistema funciona bien. Por lo tanto, es probable que cada vez más, la tecnología de la
información y la GI tengan roles y misiones preventivas, diseñadas para garantizar que
alguna parte defectuosa o débil del sistema sea "ajustada" obteniendo como
resultado un sistema más saludable.
Estas nociones se encuentran tan distantes de la actual comprensión de
la forma en que la humanidad y la guerra funcionan que algunos lectores se burlarán de
las mismas e incluso cuestionarán la posibilidad de un mundo de tal naturaleza. Pero
sólo necesitamos recordar que hace veinte años no existían las computadoras de
escritorio, y la fabricación de papel carbónico era un negocio rentable. No existía el
e-mail, las redes de área local ni Internet. Uno no podría haber imaginado las
"asociaciones virtuales" ni ninguna de la gran cantidad de nuevas ideas que
ahora rigen nuestras vidas. Consideremos la gran cantidad de cambios realizados,
dupliquémoslos debido al desarrollo de la tecnología, y luego despeguémoslo a través
del horizonte. En una forma bastante fácil de entender, podemos ver que será bastante
diferente entonces.
Pero el ritmo de cambios se está acelerando. Si las actuales
tendencias continúan, en el año 2015 habrá 5.000 veces más información en el mundo
que en 1994. Eso significa que tendremos un mundo extraordinariamente diferente al que
actualmente habitamos. Y puedo garantizarles que funcionará bastante diferente al mundo
que ahora experimentamos.
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