Carlos Martí Sempere
Analista/consultor de ISDEFE
La industria de defensa nacional es puntera en algunos campos, pero presenta claras
carencias en otros, en los que debe tender a especializarse.
Disponer de capacidades militares superiores a las de un posible adversario es un
requisito esencial para que las fuerzas armadas puedan cumplir con éxito sus misiones.
Una forma de lograrlas es empleando medios y sistemas de armas con mejores prestaciones.
Pero ello sólo se puede conseguir mediante el empleo de un conjunto de tecnologías
avanzadas, únicamente al alcance de naciones con una adecuada infraestructura de
investigación científica y tecnológica y un tejido industrial capaz de desarrollarlas e
implementarlas.
El sector industrial de la defensa, pues, se debe caracterizar por ser capaz de ofrecer a
sus clientes productos muy avanzados, máxime en un mercado como el actual, donde es
esencial una oferta de alto valor tecnológico a otras naciones para consolidar esta
industria.
Al tratar de identificar aquellas áreas de la industria de defensa española en las que
se ha logrado, se está en vías o se debería alcanzar un elevado nivel tecnológico, de
forma que esté en condiciones de suministrar componentes, equipos y productos de elevadas
prestaciones, se comprueba que nuestro dominio de las tecnologías de defensa avanzadas es
modesto si lo comparamos con las principales naciones industrializadas.
Ello es debido fundamentalmente a nuestra pequeña dimensión económica como nación; al
reducido presupuesto para adquirir armamento y material, que impide a estas inversiones
actuar como cebo para lograr el dominio de un sector específico; al secular atraso del
sector industrial español en comparación con otros países punteros, y a la reducida
financiación estatal, que no permite afrontar las inversiones en I+D exigidas por algunas
de estas tecnologías.
Sin embargo, España, en las dos últimas décadas, ha hecho un importante esfuerzo para
superar este desfase tecnológico de su industria de defensa a través de apoyos estatales
a la financiación del I+D en las empresas; los apoyos a la investigación en defensa del
programa europeo EUCLID; las compensaciones y la transferencia de tecnologías generadas
por la compra de material en el exterior; los programas multinacionales, y el trasvase de
tecnología civil, especialmente en los campos aeroespacial y electrónico.
Así, lentamente, la industria nacional ha ocupado una serie de áreas tecnológicas en
las que ha conseguido ofrecer productos con un precio, calidad y prestaciones realmente
competitivas.
Capacidades españolas
Si correlacionamos las áreas tecnológicas esenciales desde el punto de vista militar con
los productos que empresas españolas fabrican y son capaces de exportar, a fin de
delimitar aquellos nichos potenciales que garanticen una determinada cuota de mercado,
podemos observar que existe un amplio conjunto de tecnologías de la defensa a las que
España no tiene acceso, por lo que necesariamente tiene que adquirir en el extranjero los
sistemas o componentes basados en ellas. Además, el dominio en aquellas áreas donde
generan productos es limitado y sólo controlan algunas tecnologías clave de las mismas.
Identificar los suministradores que aportan la tecnología de la que España carece no es
fácil, pues las consideraciones de prestigio, tipo de acuerdos o el coste que hay que
pagar hacen que esta información no suela ser desvelada por las empresas. En otros casos,
esta adquisición queda enmascarada cuando se realiza a través de la filial en España de
una empresa multinacional.
Por áreas, en sistemas aeronáuticos, la industria española destaca por su capacidad
para diseñar, producir y exportar aviones de transporte de tamaño medio. El Eurofighter
ha supuesto una importante renovación tecnológica para el sector, que destaca además en
la fabricación de componentes y estructuras aeronáuticas. En motores, las capacidades
son todavía limitadas para desarrollar sistemas completos. La principal carencia se
produce en helicópteros, en los que sólo se realiza montaje y mantenimiento. Tampoco se
dominan las tecnologías de interfaz humana y estatoreactores.
En armamento y materiales enérgicos existen varias empresas con buena capacidad de
producción, pero el escaso valor tecnológico de estos productos, el fácil acceso a
estas tecnologías (con algunas excepciones como espoletas inteligentes o munición contra
carro) y la fuerte competencia de países emergentes requieren un ajuste de capacidad en
el sector a medio plazo. Los intentos de ocupar posiciones en el área de misiles,
mediante programas de compensación (Roland, Aspide) o cofabricación (Trigat, MACAM) no
han dado por el momento los frutos deseados.
En defensa química y biológica existe capacidad en la fabricación de sistemas de
protección individual, pero no en los colectivos.
En el campo de componentes y materiales electrónicos, el potencial español es
extremadamente limitado. La fabricación de circuitos integrados es un área muy
sofisticada, de difícil acceso, en constante progresión y con gran riesgo de
obsolescencia. En España sólo se dispone de una fábrica de circuitos integrados civiles
filial de la norteamericana Lucent Technologies y alguna capacidad de diseño de las
empresas de Alcatel y Telefónica. El resto de las empresas se limitan al diseño y
fabricación de tarjetas de circuitos impresos.
En sistemas terrestres hay un aceptable potencial nacional (BMR, exportado con éxito, el
Pizarro y la fabricación bajo licencia del carro Leopardo 2E). Esta área emplea
tecnologías relativamente maduras, muchas de ellas de origen civil. En vehículos sobre
ruedas también existe buena capacidad, aunque debe considerarse de un nivel tecnológico
medio/bajo, no existiendo sin embargo en vetrónica.
Dentro del área de guiado, navegación, por ejemplo por GPS, y control de vehículos,
tanto pilotados como autónomos (misiles) hay una aceptable capacidad nacional, aunque se
carece de ella en navegación inercial y sus componentes asociados.
Dentro de los sistemas de información, hay un buen dominio de empresas españolas en el
desarrollo de los de mando y control, interfaz de usuario (consolas), sistemas
inteligentes, procesamiento de señal, software, y CAD/CAM/CAE/CAT civil, con amplias
posibilidades de utilidad militar. En redes de datos y comunicaciones y sistemas de
transmisión también hay capacidad, conseguida fundamentalmente a través de programas
civiles, aunque no todos los equipos que emplean son de diseño y fabricación española.
En simulación se ha conseguido una considerable especialización, especialmente en
simuladores de vuelo. En guerra de información, tenemos capacidades en equipos de IFF,
alertadores de amenaza radar y sistemas de contramedidas para misiles navales.
En manufactura y fabricación, los sistemas de CAD/CAM y de fabricación flexible se han
introducido lentamente en la industria durante la última década, aunque su uso aún no
está generalizado. Las actividades en robótica también están en sus inicios.
Dentro del área de materiales, hay capacidad en blindajes y antiblindajes. Varias
empresas dominan las tecnologías de materiales de alta resistencia. Existen algunos
trabajos de I+D en el área de materiales magnéticos avanzados.
En sistemas navales, España es capaz de construir e integrar grandes plataformas
completas, como portaaeronaves. No obstante, muchos elementos de sus sistemas de armas se
compran en el exterior. El empleo de la construcción modular integrada ha permitido un
considerable ahorro de tiempo y mejora de calidad en fabricación.
En el área de sensores y láseres, España dispone de algunas capacidades en sensores
electroópticos y en radares, mientras que carece de ella en control de signaturas.
Por lo que se refiere a tecnologías relacionadas con el espacio, empresas españolas
desarrollan y fabrican estructuras, control térmico, antenas, y electrónica de control,
de vuelo, de potencia, y procesamiento para satélites y lanzadores. El interesante
programa de minisatélites ofrece posibles aplicaciones militares.
Algunos otros campos tecnológicos en los que España carece actualmente de capacidad son
el estudio de efectos de las armas y contramedidas; armas no letales; sistemas de energía
dirigida y cinética o sistemas avanzados de suministro de potencia eléctrica.
Áreas de futuro
Si tenemos en cuenta la demanda futura de material de defensa; aquellos componentes que
requieren elevadas prestaciones; las tecnologías asociadas a esos componentes y la
posible aplicación en el área civil de algunas de ellas, España debería especializarse
y tomar posiciones en las siguientes áreas:
Sistemas aeronáuticos y espaciales, cuya utilidad y demanda va a ser creciente. El
desarrollo de estas áreas, duales en gran medida, es importante, por constituir
referencia y ser una fuente de renovación tecnológica para otros sectores industriales.
La defensa NBQ puede ser necesaria en el futuro en muchos teatros de operación.
España debería hacer esfuerzos para mejorar sus capacidades en medios de detección,
aviso e identificación.
En sistemas terrestres, la vetrónica (buses de datos, sensores, pantallas, control
digital del motor, etc.) proporcionará prestaciones superiores a los vehículos del
futuro.
Comunicaciones y sistemas de información, esenciales también para el sector
civil, centran hoy la mejora de las capacidades militares al potenciar la capacidad de
dirigir las operaciones y aumentar la eficacia de muchas armas; posiblemente sea el área
con mayor crecimiento en un futuro inmediato. Este sector tiene además un fuerte impacto
en otras áreas, al condicionar el diseño de otros sistemas. En particular, el modelado
como por ejemplo, la predicción meteorológica o las ayudas a la ingeniería
son claves. El área de software está poco desarrollada en España, observándose además
una cierta dispersión de empresas en el sector con una dimensión escasa. Ello hace
necesaria una concentración que ayude a generar economías de escala y permita afrontar
el desarrollo de proyectos de gran dimensión y complejidad con una elevada calidad,
fiabilidad y mantenibilidad.
En manufactura y fabricación es necesaria una mayor evolución hacia técnicas de
fabricación avanzada y el empleo del diseño asistido por ordenador y de máquinas de
control numérico por sus beneficiosos efectos sobre la producción y la calidad. La
fabricación y empleo de robots tendrá cada día mayor importancia (apertura de campos de
minas, sistemas de vigilancia remota).
Es necesario potenciar la utilización de materiales avanzados por sus múltiples
aplicaciones militares y civiles.
La capacidad de integración, fabricación avanzada y control de signaturas va a
ser determinante para ocupar un nicho importante en el sector de sistemas navales.
Se debe aumentar la capacidad en radares como tecnología fundamental de
detección, sistemas de visión nocturna y láseres de baja potencia (telémetros,
simulación de combate), áreas con importantes aplicaciones potenciales para el sector
civil.
|