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LA INDUSTRIA DE DEFENSA EN ESPAÑA 1999

España: áreas tecnológicas de interés

Carlos Martí Sempere
Analista/consultor de ISDEFE

La industria de defensa nacional es puntera en algunos campos, pero presenta claras carencias en otros, en los que debe tender a especializarse.

Disponer de capacidades militares superiores a las de un posible adversario es un requisito esencial para que las fuerzas armadas puedan cumplir con éxito sus misiones. Una forma de lograrlas es empleando medios y sistemas de armas con mejores prestaciones. Pero ello sólo se puede conseguir mediante el empleo de un conjunto de tecnologías avanzadas, únicamente al alcance de naciones con una adecuada infraestructura de investigación científica y tecnológica y un tejido industrial capaz de desarrollarlas e implementarlas.

El sector industrial de la defensa, pues, se debe caracterizar por ser capaz de ofrecer a sus clientes productos muy avanzados, máxime en un mercado como el actual, donde es esencial una oferta de alto valor tecnológico a otras naciones para consolidar esta industria.

Al tratar de identificar aquellas áreas de la industria de defensa española en las que se ha logrado, se está en vías o se debería alcanzar un elevado nivel tecnológico, de forma que esté en condiciones de suministrar componentes, equipos y productos de elevadas prestaciones, se comprueba que nuestro dominio de las tecnologías de defensa avanzadas es modesto si lo comparamos con las principales naciones industrializadas.

Ello es debido fundamentalmente a nuestra pequeña dimensión económica como nación; al reducido presupuesto para adquirir armamento y material, que impide a estas inversiones actuar como cebo para lograr el dominio de un sector específico; al secular atraso del sector industrial español en comparación con otros países punteros, y a la reducida financiación estatal, que no permite afrontar las inversiones en I+D exigidas por algunas de estas tecnologías.

Sin embargo, España, en las dos últimas décadas, ha hecho un importante esfuerzo para superar este desfase tecnológico de su industria de defensa a través de apoyos estatales a la financiación del I+D en las empresas; los apoyos a la investigación en defensa del programa europeo EUCLID; las compensaciones y la transferencia de tecnologías generadas por la compra de material en el exterior; los programas multinacionales, y el trasvase de tecnología civil, especialmente en los campos aeroespacial y electrónico.

Así, lentamente, la industria nacional ha ocupado una serie de áreas tecnológicas en las que ha conseguido ofrecer productos con un precio, calidad y prestaciones realmente competitivas.

Capacidades españolas

Si correlacionamos las áreas tecnológicas esenciales desde el punto de vista militar con los productos que empresas españolas fabrican y son capaces de exportar, a fin de delimitar aquellos nichos potenciales que garanticen una determinada cuota de mercado, podemos observar que existe un amplio conjunto de tecnologías de la defensa a las que España no tiene acceso, por lo que necesariamente tiene que adquirir en el extranjero los sistemas o componentes basados en ellas. Además, el dominio en aquellas áreas donde generan productos es limitado y sólo controlan algunas tecnologías clave de las mismas.

Identificar los suministradores que aportan la tecnología de la que España carece no es fácil, pues las consideraciones de prestigio, tipo de acuerdos o el coste que hay que pagar hacen que esta información no suela ser desvelada por las empresas. En otros casos, esta adquisición queda enmascarada cuando se realiza a través de la filial en España de una empresa multinacional.

Por áreas, en sistemas aeronáuticos, la industria española destaca por su capacidad para diseñar, producir y exportar aviones de transporte de tamaño medio. El Eurofighter ha supuesto una importante renovación tecnológica para el sector, que destaca además en la fabricación de componentes y estructuras aeronáuticas. En motores, las capacidades son todavía limitadas para desarrollar sistemas completos. La principal carencia se produce en helicópteros, en los que sólo se realiza montaje y mantenimiento. Tampoco se dominan las tecnologías de interfaz humana y estatoreactores.

En armamento y materiales enérgicos existen varias empresas con buena capacidad de producción, pero el escaso valor tecnológico de estos productos, el fácil acceso a estas tecnologías (con algunas excepciones como espoletas inteligentes o munición contra carro) y la fuerte competencia de países emergentes requieren un ajuste de capacidad en el sector a medio plazo. Los intentos de ocupar posiciones en el área de misiles, mediante programas de compensación (Roland, Aspide) o cofabricación (Trigat, MACAM) no han dado por el momento los frutos deseados.

En defensa química y biológica existe capacidad en la fabricación de sistemas de protección individual, pero no en los colectivos.

En el campo de componentes y materiales electrónicos, el potencial español es extremadamente limitado. La fabricación de circuitos integrados es un área muy sofisticada, de difícil acceso, en constante progresión y con gran riesgo de obsolescencia. En España sólo se dispone de una fábrica de circuitos integrados civiles filial de la norteamericana Lucent Technologies y alguna capacidad de diseño de las empresas de Alcatel y Telefónica. El resto de las empresas se limitan al diseño y fabricación de tarjetas de circuitos impresos.

En sistemas terrestres hay un aceptable potencial nacional (BMR, exportado con éxito, el Pizarro y la fabricación bajo licencia del carro Leopardo 2E). Esta área emplea tecnologías relativamente maduras, muchas de ellas de origen civil. En vehículos sobre ruedas también existe buena capacidad, aunque debe considerarse de un nivel tecnológico medio/bajo, no existiendo sin embargo en vetrónica.

Dentro del área de guiado, navegación, por ejemplo por GPS, y control de vehículos, tanto pilotados como autónomos (misiles) hay una aceptable capacidad nacional, aunque se carece de ella en navegación inercial y sus componentes asociados.

Dentro de los sistemas de información, hay un buen dominio de empresas españolas en el desarrollo de los de mando y control, interfaz de usuario (consolas), sistemas inteligentes, procesamiento de señal, software, y CAD/CAM/CAE/CAT civil, con amplias posibilidades de utilidad militar. En redes de datos y comunicaciones y sistemas de transmisión también hay capacidad, conseguida fundamentalmente a través de programas civiles, aunque no todos los equipos que emplean son de diseño y fabricación española. En simulación se ha conseguido una considerable especialización, especialmente en simuladores de vuelo. En guerra de información, tenemos capacidades en equipos de IFF, alertadores de amenaza radar y sistemas de contramedidas para misiles navales.

En manufactura y fabricación, los sistemas de CAD/CAM y de fabricación flexible se han introducido lentamente en la industria durante la última década, aunque su uso aún no está generalizado. Las actividades en robótica también están en sus inicios.

Dentro del área de materiales, hay capacidad en blindajes y antiblindajes. Varias empresas dominan las tecnologías de materiales de alta resistencia. Existen algunos trabajos de I+D en el área de materiales magnéticos avanzados.

En sistemas navales, España es capaz de construir e integrar grandes plataformas completas, como portaaeronaves. No obstante, muchos elementos de sus sistemas de armas se compran en el exterior. El empleo de la construcción modular integrada ha permitido un considerable ahorro de tiempo y mejora de calidad en fabricación.

En el área de sensores y láseres, España dispone de algunas capacidades en sensores electroópticos y en radares, mientras que carece de ella en control de signaturas.

Por lo que se refiere a tecnologías relacionadas con el espacio, empresas españolas desarrollan y fabrican estructuras, control térmico, antenas, y electrónica de control, de vuelo, de potencia, y procesamiento para satélites y lanzadores. El interesante programa de minisatélites ofrece posibles aplicaciones militares.

Algunos otros campos tecnológicos en los que España carece actualmente de capacidad son el estudio de efectos de las armas y contramedidas; armas no letales; sistemas de energía dirigida y cinética o sistemas avanzados de suministro de potencia eléctrica.

Áreas de futuro

Si tenemos en cuenta la demanda futura de material de defensa; aquellos componentes que requieren elevadas prestaciones; las tecnologías asociadas a esos componentes y la posible aplicación en el área civil de algunas de ellas, España debería especializarse y tomar posiciones en las siguientes áreas:

• Sistemas aeronáuticos y espaciales, cuya utilidad y demanda va a ser creciente. El desarrollo de estas áreas, duales en gran medida, es importante, por constituir referencia y ser una fuente de renovación tecnológica para otros sectores industriales.

• La defensa NBQ puede ser necesaria en el futuro en muchos teatros de operación. España debería hacer esfuerzos para mejorar sus capacidades en medios de detección, aviso e identificación.

• En sistemas terrestres, la vetrónica (buses de datos, sensores, pantallas, control digital del motor, etc.) proporcionará prestaciones superiores a los vehículos del futuro.

• Comunicaciones y sistemas de información, esenciales también para el sector civil, centran hoy la mejora de las capacidades militares al potenciar la capacidad de dirigir las operaciones y aumentar la eficacia de muchas armas; posiblemente sea el área con mayor crecimiento en un futuro inmediato. Este sector tiene además un fuerte impacto en otras áreas, al condicionar el diseño de otros sistemas. En particular, el modelado —como por ejemplo, la predicción meteorológica— o las ayudas a la ingeniería son claves. El área de software está poco desarrollada en España, observándose además una cierta dispersión de empresas en el sector con una dimensión escasa. Ello hace necesaria una concentración que ayude a generar economías de escala y permita afrontar el desarrollo de proyectos de gran dimensión y complejidad con una elevada calidad, fiabilidad y mantenibilidad.

• En manufactura y fabricación es necesaria una mayor evolución hacia técnicas de fabricación avanzada y el empleo del diseño asistido por ordenador y de máquinas de control numérico por sus beneficiosos efectos sobre la producción y la calidad. La fabricación y empleo de robots tendrá cada día mayor importancia (apertura de campos de minas, sistemas de vigilancia remota).

• Es necesario potenciar la utilización de materiales avanzados por sus múltiples aplicaciones militares y civiles.

• La capacidad de integración, fabricación avanzada y control de signaturas va a ser determinante para ocupar un nicho importante en el sector de sistemas navales.

• Se debe aumentar la capacidad en radares como tecnología fundamental de detección, sistemas de visión nocturna y láseres de baja potencia (telémetros, simulación de combate), áreas con importantes aplicaciones potenciales para el sector civil.



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