Teniente Coronel (R) Timothy L.
Thomas, Ejército de EEUU
LAS OPERACIONES de mantenimiento de la paz, el terrorismo y los conflictos de baja
intensidad presentan desafíos a gobiernos y ejércitos en todo el mundo. Una
manifestación de la inestabilidad internacional asociada con estos fenómenos, pero
muchas veces inexplorada, es la manipulación abierta y clandestina de eventos y acciones,
la cual ha sido facilitada por las tecnologías de la era de la información. Tanto
individuos como agrupaciones pueden sacar ventaja de una diversidad de factores, tales
como las técnicas y procedimientos operacionales de una organización, con el fin de
promover sus propias operaciones. Muchas veces el raciocinio o fuentes que impulsan estas
acciones clandestinas se olvidan en muy poco tiempo.
¿Quién fue el responsable del comprometimiento de fuerzas estadounidenses en Somalia: el
Presidente Bill Clinton, la Junta de Jefes de Estado Mayor, o la agencia noticiera de Ted
Turner? ¡Ninguno de éstos! El ex Presidente George Bush estuvo a cargo al comienzo de la
operación, pero una diversidad de organizaciones no gubernamentales llamó la atención,
tanto a él como a la CNN, a la situación en ese país.
Entre las víctimas inocentes de actividades de manipulación se pueden incluir aquéllos
responsables de la toma de decisiones alrededor del mundo, que se dejan persuadir por los
reportajes de prensa cuya influencia en la opinión pública provoca el clamor por que se
realice alguna acción legislativa o de asistencia. Las propias naciones también se
convierten en practicantes de técnicas de manipulación. Todo el mundo está involucrado,
en alguna medida, en este antiguo arte.
¿Qué es la Manipulación?
El término "manipulación" no se define en el Department of Defense (DOD)
Dictionary of Terms (Diccionario de términos del Departamento de Defensa), ni aparece una
definición en el Manual de Campaña del Ejército 33-1, Operaciones Sicológicas. El
diccionario American Heritage lo define de la siguiente manera: manejo astuto o mañoso,
especialmente en ventaja propia".
En el contexto del presente artículo, la manipulación se define como "el fin o
resultado deseado de un proceso que emplea trucos específicos ya sean semánticos,
técnicos, sicológicos o de comportamiento para engañar, mal informar, influir,
persuadir o controlar un objeto, que puede ser concreto (una persona, estado o acción) o
abstracto (pensamiento o percepciones), normalmente con el objetivo de ganar la
ventaja".1 ¿Quiénes son estos "nuevos persuadidores"?2 Pueden ser
expertos en la computación, especialistas en la animación o falsificación alineados con
criminales y terroristas, muestras computacionales especialmente programadas, periodistas
propensos a interpretar en lugar de informar las noticias, y múltiples personas o
entidades más.3 También pueden ser organizaciones de inteligencia equipadas con estos
instrumentos. La reducción del precio y mayor accesibilidad de las nuevas tecnologías
han facilitado la conducción de estas actividades. Los rápidos cambios tecnológicos y
renovada inestabilidad internacional les han brindado a estos nuevos persuadidores muchas
oportunidades nuevas y potencialmente peligrosas para manipular objetos, con resultados
que varían desde consecuencias tácticas de menor trascendencia hasta situaciones
estratégicas devastadoras.
La manipulación puede ser deliberada o indeliberada, trasparente u oculta. Por ejemplo,
la capacidad del técnico computacional para producir imágenes alteradas y "magia
cinemática" significa que el refrán "ver para creer", ya no viene al
caso. Una población engañada en el pasado por fotografías modificadas, ahora puede ser
fácilmente embaucada por imágenes falsas pero bien presentadas, inclusive del campo de
batalla, especialmente si el empleo de hologramas llega a constituir una de las
herramientas de las unidades de operaciones sicológicas. De ahí que hoy día sea el
momento oportuno para reconsiderar el cómo se debe entender la manipulación, cómo tales
operaciones pueden ser descubiertas y controladas y por qué aquéllos encargados de la
toma de decisiones y sus sociedades deben dedicar su atención y recursos a dichas
operaciones. El observador discriminante debe poder distinguir entre una manipulación
deliberada y un esfuerzo por persuadir o influir en sus emociones o lógica. La gravedad
de este tema se puso de relieve durante las elecciones rusas en el mes de junio de 1996.
El candidato comunista para la presidencia rusa, Gennadiy Zuganov, reclamó que los medios
de comunicación habían manipulado al electorado para que eligieran al Presidente Boris
Yeltsin, basándose primordialmente en la cantidad de horas dedicadas a programas
favorables a Yeltsin y anticomunistas en las redes estatales y privadas. Después de las
elecciones, algunos periodistas admitieron que se habían dejado manipular. Como
consecuencia, Zuganov tildó a los medios de comunicación de un "cuarto estado"
y arma de información. Recomendó que a la información se le concediera la posición de
poder autónomo, al igual que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Demandó que
se aprobaran actas legislativas para establecer "normas que prohibieran el empleo de
los medios de comunicación como arma en la conducción de una guerra de información
sicológica dentro del país".4 Recomendó que se adoptaran leyes parecidas a nivel
internacional.
La manipulación, vista desde esta perspectiva, puede considerarse un "arma de
guerra". Sin embargo, antes de analizar en forma más detenida la manipulación y su
evolución en una amenaza importante, cabe estudiar su aplicación en la práctica.
La Manipulación en Bosnia
El General canadiense Lewis MacKensie, al escribir sobre sus experiencias al mando de la
Fuerza de Protección de la ONU (UNPROFOR) en Bosnia-Herzegovina en el año 1992, observó
que "la percepción muchas veces resulta más persuasiva que la realidad".5
MacKensie enfrentó una variedad de incidentes en los cuales un partido intentaba o
lograba manipular la opinión mundial contra otro bando, muchas veces en detrimento de la
propia UNPROFOR. Su credibilidad como peacekeeper con frecuencia fue puesta en tela de
juicio, ante la percepción de parcialidad. Ambos bandos se aprovechaban de cualquier
oportunidad que se les presentara para manipular la conducta de las fuerzas de
mantenimiento de la paz en ventaja propia. En muchos casos, la fuerza bajo MacKensie no
disponía de armas, y en aquellas circunstancias cuando sí las poseía, no podía
disparar a menos que hubiera recibido fuego o amenazas de uno de los beligerantes. Los
antagonistas conocían muy bien estas reglas de empeñamiento, y se esforzaban por
emplearlas en beneficio propio mediante amenazas con recurrir a la fuerza o la toma de
rehenes.
Los combatientes manipularon el reportaje en los medios noticieros, la asistencia a
convoyes, ceses del fuego, reglas de empeñamiento y las declaraciones, acciones y
presencia de la UNPROFOR. Recurrieron a medidas de desinformación, decepción, manejo de
percepciones y operaciones sicológicas para manipular a los mediadores internacionales y
para convencer al partido adversario a realizar alguna acción y tomar alguna decisión.
Cobertura Noticiera. MacKensie acotó que en una ocasión el Alto Comisario de la ONU para
Refugiados informó la pérdida de varios camiones, los cuales finalmente llegaron unas
cuantas horas tarde, después de haber sido detenidos por obstáculos de las carreteras.
El personal que cumplía funciones en la oficina del Ministro de Defensa de Bosnia, Doko,
se valió del informe sobre los camiones ausentes y, sin haberse enterado de que los
mismos ya habían llegado, le informó al diario New York Times que los camiones habían
sido empleados para transportar a soldados serbios, lo cual significaba que éstos
disfrutaban de libertad de movimiento. Señaló que si los serbios se transportaban en
camiones protegidos por la ONU, esta situación representaba una violación del principio
de imparcialidad, por cuanto un partido había contado con el apoyo de la ONU. Cuando
MacKensie lo confrontó y le informó sobre la llegada de los camiones, Doko se disculpó,
insistiendo que había recibido información equivocada. No obstante sus reclamaciones,
los medios de comunicación y la opinión mundial ya habían sido manipulados.
MacKensie no tardó en aprender cómo utilizar los medios de comunicación en ventaja
propia. Cuando se le informó que sus tropas recibirían nutrido fuego de artillería si
no abandonaran sus posiciones, MacKensie contestó que iba a ordenarles a las posiciones y
mantenerse en los dispositivos donde se encontraban, y que tan pronto los alcanzara el
primer proyectil de artillería, él llamaría a cada estación de televisión en el mundo
para informarles que un beligerante estaba atacando a las fuerzas de la ONU.
Asistencia de convoyes Vs. depuración étnica. Se produjo un incidente en que un
observador de la ONU fue confrontado por más de 100 personas no serbias que estaban
abandonando una zona protegida por la ONU porque temían que se les diera muerte si
permanecieran en dicho lugar. Después de un esfuerzo inútil por persuadir al grupo para
quedarse, el observador los escoltó a través de un campo minado. El próximo día la
prensa croata acusó a la ONU de "ayudar a los serbios con la depuración
étnica" por haber obligado a este grupo a salir de una zona protegida y atravesar un
campo minado.
Ataques de morteros. El día 27 de mayo de 1992, mucha gente esperaba en fila para comprar
pan en el mercado de Sarajevo, así como había sido su costumbre durante varios años. De
repente se produjo un ataque de morteros en el cual 17 personas fueron muertas. El
Presidente de Bosnia insistió que los serbios tenían la responsabilidad del ataque, pero
surgieron varios hechos que desmintieron esa aseveración. Era posible que las historias e
informes hubieran sido manipulados para incriminar a un partido.
Así como observara MacKensie, "Nuestra gente nos informa que muchos elementos
sencillamente no cuadraban con las reclamaciones de Bosnia. La calle había sido cerrada
inmediatamente previo al incidente. Una vez se dejara entrar a la muchedumbre y organizar
sus filas, los medios de comunicación aparecieron pero siempre a distancia. El ataque
tuvo lugar, y la prensa inmediatamente acudió a la escena. La mayoría de las personas
muertas eran supuestamente `serbios no violentos'. ¿Quién sabe? Lo único que sí se
puede verificar a ciencia cierta es que murieron personas inocentes." Hasta hoy en
día persisten fuertes sospechas de que los bosnios fueron los responsables del ataque, al
menos indirectamente.
Ceses del fuego. Siempre que existiera la posibilidad de que un cese del fuego podría
mejorar la situación en el terreno, los partidos beligerantes lanzaron ofensivas hasta el
último momento posible, con el objetivo de ganar el máximo de terreno antes de ponerse
en vigencia el cese del fuego. Posteriormente, manipularon el cese del fuego,
utilizándolo como período para reposicionarse y reabastecerse durante el alto de
acciones bélicas.
Claramente, se recurrió a técnicas de manipulación en cada uno de estos incidentes, los
cuales representan pocos de los centenares de ejemplos. ¿Exactamente en qué consiste la
manipulación, y cómo es posible discernir entre ella y los demás conceptos de
persuasión, tales como manejo de percepciones, operaciones sicológicas, engaño y
desinformación?
La manipulación es el resultado final de un proceso que explota a personas, su modo de
pensar o sus capacidades, al afectar el prisma a través del cual se filtran sus valores,
estereotipos o intereses. Una persona o un Estado no tiene que ser el objeto inicial de la
manipulación. En la mayoría de los casos, la persona o el Estado reacciona a algo, por
ejemplo información, un incidente o algún otro estímulo externo el cual, a su vez,
afecta el proceso de toma de decisiones o las percepciones. La manipulación incluso
implica los esfuerzos de un gobierno por influir o persuadir las actitudes y opiniones de
su propia población, o bien la población y gobierno de un país aliado. Por ejemplo, se
pueden hacer esfuerzos por convencer a la población de un país aliado a verse amenazada
por un adversario mediante la diseminación de informes que lo retratan como enemigo
despiadado.
Los estadounidenses suelen hacerle caso omiso a la palabra "manipulación" en la
evaluación de su propio sistema, porque asocian este término con métodos de propaganda
empleados por países extranjeros. Sin embargo, este método prevalece en todos los
sectores de nuestra sociedad, especialmente en las publicidades, en las cuales las
diferentes compañías pretenden persuadir o manipular al público para que compre sus
productos. La manipulación también se extiende a los esfuerzos del personal empleado en
la Casa Blanca por moldear la imagen del Presidente para ganar votos o apoyo.
Hoy en día, estados y poblaciones cada vez más sofisticados pretenden explotar las
ventajas obtenidas de los avances tecnológicos, situaciones tácticas u oportunidades
resultantes de negociaciones. Eso pone de manifiesto el hecho de que la definición de
"manipulación" que aparece en el diccionario -"manejo astuto o mañoso,
especialmente en ventaja propia"- es aún verídica.
La amenaza de sujetarse a la manipulación se ha intensificado en el ambiente inestable de
la actualidad, debido en parte a los cambios de los elementos de élite que han asumido el
poder y de las misiones de las organizaciones internacionales, reclamaciones históricas y
creencias religiosas. Aprovechando al máximo esta inestabilidad, los combatientes han
manipulado los eventos y acciones en las operaciones de la ONU en Bosnia, Somalia y
Chechenia con mucho éxito. Los terroristas también han sabido utilizar esta
inestabilidad en beneficio propio.
Ingenieros del Real Ejército Británico informan a su cuartel general que han sido
detenidos por policías militares musulmanes de Bosnia, invierno de 1992-1993.
En Bosnia, los combatientes han manipulado los ceses del fuego, utilizándolos para
redesplegar y reabastecer a sus tropas. Esto no se califica de engaño, desinformación,
manejo de percepción, ni operaciones sicológicas, sino que es el resultado del empleo
sagaz del tiempo en beneficio propio y de la explotación de una oportunidad.
En otro ejemplo, los combatientes se aprovecharon de la falta de experiencia o necesidad y
transmitir información de algunos periodistas, ayudándolos a presentar informes o
versiones de un acontecimiento complicado que no reflejaban la realidad. La explosión de
una bomba en la plaza del mercado en Sarajevo en el mes de agosto de 1995 resulta
ilustrativa. Menos de una hora después del evento, un funcionario bosnio, en una
entrevista transmitida por la CNN, informó que la ONU poseía evidencias definitivas de
que los serbios fueron los responsables del acto terrorista. Este informe ejerció gran
influencia en la decisión tomada por la OTAN de realizar una misión de bombardeo contra
los serbios. Así como se mencionó anteriormente, las investigaciones posteriores
indicaron que las acciones previas a la explosión plantearon graves dudas respecto a
cuál partido la perpetrara. Los medios de comunicación, y el mundo, se dejaron influir
profundamente por la divulgación precipitada de información sobre la tragedia.
El problema que provoca la cobertura casi instantánea de eventos por parte de los medios
de prensa, es que muchas veces se elaboran análisis de los hechos antes que toda la
información haya sido considerada. La gran competencia entre las agencias noticieras
fomenta la tendencia a apresurarse por diseminar las noticias y, ya sea intencionadamente
o no, resulta en la manipulación de nuestro entendimiento de los eventos. Así como
observara recientemente un reportero del diario Washington Post, cualquier noticia que
ocurriera hace más de 12 horas resulta "inútil" y, por los propósitos de la
prensa, no vale más que un acontecimiento ocurrido hace más de tres días. Según esta
lógica, la cobertura inmediata es de vital importancia. Tal pensamiento resulta peligroso
y menosprecia el tiempo requerido para conducir una investigación cabal de los hechos. Lo
anterior implica que no sólo los medios de comunicación sino también otras
organizaciones pueden manipular los eventos en su afán de sacar conclusiones apresuradas.
Este fenómeno se demostró recientemente en la intensa cobertura negativa que recibió
Richard Jewell en lo referido a la explosión de una bomba durante la olimpíada en
Atlanta. Basándose en información recibida de la policía, la prensa inintencionadamente
le impuso tremenda presión a Jewell, producto de la intensa reacción de la sociedad. En
realidad, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) pudo haber manipulado a los medios de
comunicación, al darles de su propia versión de lo acontecido.
Un avión F-16 recibe una carga de munición para uso durante el ataque de la OTAN contra
objetivos serbios en Bosnia, agosto de 1995.
La rápida transferencia de información puede acarrear consecuencias peligrosas;
consecuencias éstas que no se consideran con la debida antelación. La experiencia de
Jewell es un ejemplo. Considérese lo que habría pasado durante la Guerra del Golfo
Pérsico si las imágenes sacadas por la prensa se hubieran difundido en forma inmediata
en tiempo real durante el ataque terrestre de la coalición, así como lo deseaban muchos
periodistas. Esto le habría concedido a Sadam Hussein, quien disponía de armas químicas
y biológicas, una visión sin precedentes de los acontecimientos en el campo de batalla,
todo ello en las transmisiones de la CNN. Al ver la rápida desintegración de sus fuerzas
ante la potencia abrumadora de la coalición y escuchar los informes sobre la completa
destrucción de sus estructuras de mando y control y la total apertura del camino hacia
Bagdad, Hussein bien podría haber llegado a sus propias conclusiones en tiempo real:
"Si ya lo he perdido todo, entonces todos van a perder conmigo." Podría haberse
ordenado el lanzamiento de misiles químicos o biológicos. Es posible afirmar que Hussein
podría haberse dejado manipular para realizar esa acción.
Trucos de Manipulación
Existen "trucos de manipulación" específicos cuyos efectos son intensificados
por la tecnología de la era de la información. Éstos incluyen trucos informacionales,
sicológicos, técnicos, semánticos, retóricos, de tiempo real y de comportamiento. M.
I. Gorbachev, un profesor y autor de un artículo publicado en la revista rusa Security,
elaboró una de las discusiones más interesantes hasta la fecha de muchos de estos
trucos. Aunque analizaba la manipulación desde una perspectiva comercial, sus
descripciones también se aplican a los ámbitos de relaciones internacionales y militar.
Fueron seleccionadas producto de las extensas investigaciones realizadas por los
soviéticos en los campos de propaganda y agitación durante la Guerra Fría, cuando se
utilizaban muchos de estos trucos.
Quisiera estudiar los tres primeros tipos de trucos.
Trucos Informacionales. Éstos se asocian con el cambio deliberado del contenido de
la información divulgada al receptor de la misma. Los métodos empleados para lograr lo
anterior incluyen:
Presentar una mentira o tergiversación deliberada con el objetivo de desinformar, o
divulgar información neutral de tal forma que el público se incline hacia una
conclusión en particular.
Dar una explicación parcial o subjetiva de un tema que se discute.
Ocultar información importante o demorar su diseminación.
Reducir información: minimizar la información difundida sobre un tema que puede ser
perjudicial para el manipulador y, al mismo tiempo, resaltar con lujo de detalles otra
información que le beneficie.
Cortar información: presentarla en forma fragmentada en beneficio al manipulador.
Presentar rumores como si fueran hechos comprobados, especialmente aquellos rumores que
parecen ser indisputables.
Reducir el grado en que la información se considera crítica, sobrecargando al receptor
con detalles.
Incluir una medida de autocrítica en informes sobre ciertos temas, con el fin de dar la
impresión de objetividad.
Comunicar información que se puede atribuir a una fuente neutral, en la cual confía el
receptor.
Divulgar información supuestamente confidencial que en realidad no lo es.
Fingir comunicar información proveniente de "fuentes confiables".
Recurrir a calumnias para envenenar la opinión del receptor.
Trucos Sicológicos. Éstos sirven para sacar ventaja de las debilidades de
carácter o bien para hacer que un individuo pierda el control. El receptor influido por
estas condiciones puede cometer errores que favorezcan al manipulador. Estos métodos
incluyen:
Citar autoridades cuyas opiniones respecto a un asunto no pueden ser convalidadas.
Hacer juramentos y promesas que posteriormente no pueden ser cumplidos.
Crear un ambiente de confianza, a pesar del hecho de que el manipulador apenas conoce al
receptor.
Disimular una unidad de pensamiento y comunidad de valores espirituales e intereses.
Desacreditar las demás influencias que pudieran afectar al receptor e interferir en los
objetivos del manipulador.
Ofrecer pésames y apoyo al receptor bajo circunstancias que, con el tiempo, puedan
beneficiar al manipulador. Por ejemplo, uno puede utilizar la vanidad y arrogancia de un
receptor para ventaja propia, mediante el uso diestro de lisonjas y respeto, e incluyendo
el aliado de uno en una conversación contra otro.
Trucos técnicos. Además de la manipulación sicológica e informacional, los
estados modernos deben concentrarse primera y principalmente en la manipulación técnica.
Los trucos técnicos se emplean en los más altos niveles y se orientan hacia
computadoras, las cuales constituyen la cuerda de salvamento de la era de la información.
Una de las manipulaciones más extrañas, y sin embargo exitosa, basada en un truco
técnico puede haber implicado a Estados Unidos, de acuerdo con Alvin Snyder, ex Director
de televisión a nivel mundial en la Organización Informacional de EEUU, durante la
presidencia de Ronald Reagan. Snyder produjo una película sobre el derribo del Vuelo 007
de la Aerolínea Coreana (KAL). La película, que se exhibió en la ONU, fue concebida con
el objetivo de demostrar al mundo la acción ilegal e insensible de los sovíeticos, los
responsables de haber derribado un avión comercial civil. Synder actualmente afirma que
se le ocultó información importante respecto a las conversaciones que tuvo el piloto con
elementos terrestres, las respuestas de los controladores en el terreno y las acciones del
piloto del avión caza.
De acuerdo con la nueva información a su disposición, Snyder asevera que el piloto
disparó fuego de advertencia y ladeó el ala dando la señal internacional para forzar al
avión a aterrizar, todo lo cual dejó de llamar la atención de la tripulación del
avión civil. Como resultado, la versión del incidente demostrada en la película de
Snyder, y basada en selectas grabaciones sonoras, fue errónea. Como acotara el mismo
Snyder, "Empleando un texto escrito en ruso y traducido al inglés, junto con una
cronología y un mapa de la ruta, la película respalda el argumento de que los
soviéticos derribaron sin motivo lo que reconocían como un avión civil, señalando que
no dispararon fuego de advertencia ni dieron señal alguna para que el avión aterrizara.
Esa película llegó a constituir un factor clave en el masivo esfuerzo de relaciones
públicas con el fin de explotar el incidente, así como lo había prometido el Secretario
de Estado George Shultz en un memorándum dirigido al Presidente Reagan. La intención fue
vincular el incidente con cuestiones de desarme nuclear. Al plantearse graves dudas
respecto a la integridad de los soviéticos, sería posible contrarrestar la campaña de
paz del Kremlin, cuyo objetivo fue el de disuadir a los estados miembros de la OTAN de
permitir que Estados Unidos emplazara armas nucleares avanzadas en terreno europeo".
La película también provocó la condena de la acción soviética en el Consejo de
Seguridad de la ONU. Snyder llegó a la conclusión de que "La película fue potente,
eficaz y equivocada. . . . Los técnicos hábiles de las múltiples formas de información
le facilitan a quien quiera hacerlo, . . . alcanzar, y confundir, en forma instantánea al
público. . . . Es posible que la tecnología pueda generar una especie de desinformación
más insidiosa que cualquier otra que se ha visto hasta el presente. El fenómeno que
reemplace el tipo de desinformación prevaleciente en la década de los años 80, hará
que éste parezca ser ingenuo cuando ambos se comparen, y la prensa tendrá que adoptar
una actitud más vigilante que nunca."
Así es que los aparatos técnicos produjeron una manipulación dramática en los niveles
internacional y estratégico. La incapacidad para identificar una manipulación al nivel
estratégico podría resultar en un desastre para cualquier nación
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