La
"revolución" de la tecnología de la información está creando un nuevo
entorno internacional, en el cual se acelera la tendencia hacia la globalización y el
"estado-nación" es menos crucial como unidad básica del sistema internacional.
El surgimiento de nuevos actores internacionales ha puesto fin al monopolio de estados que
dirigen el sistema internacional. Las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs), el sector
privado, e incluso los individuos tienen diferentes intereses internacionales; y con el
surgimiento de tecnologías nuevas y fáciles de usar, estos intereses pueden extenderse
más allá de las fronteras nacionales.
Canadá es particularmente vulnerable a las tendencias globales.
Nuestras fronteras están abiertas a tendencias y acontecimientos humanos, económicos y
ambientales que afectan nuestra seguridad, incluyendo los desplazamientos ilegales de
personas, la influencia de las tendencias globales en materia de calentamiento y la
polución. Entre las naciones desarrolladas, Canadá es la más dependiente en las
exportaciones. Más del 40 por ciento del producto bruto nacional de Canadá proviene de
las exportaciones, un incremento a partir del 26% de 1992. Como una potencia de rango
medio, Canadá más que la mayoría de los países deriva su influencia para definir el
sistema internacional en nuestra capacidad para situarse como un modelo atractivo para
otros, como así también en nuestra capacidad para ser un actor internacional bien
informado.
Este contexto internacional emergente ha tenido -y seguirá teniendo-
una influencia profunda sobre la conducta de la diplomacia canadiense. El Gobierno debe
comprometer a los actores no estaduales de una manera más significativa. La sociedad
civil influye cada vez más en las agendas de los gobiernos. Una mayor presencia de ONGs
es un desafío para el gobierno. Pero, como el proceso hacia la Prohibición de Minas
Terrestres destinadas a causar bajas lo indica, cuando la sociedad civil y el gobierno
actúan conjuntamente, pueden tener una considerable influencia en el orden internacional.
La diplomacia pública ha asumido una mayor importancia en los asuntos
internacionales. Es particularmente beneficioso para la nación fortalecer nuestra
capacidad para proyectar los valores canadienses al escenario mundial, fortalecer la
comprensión internacional de Canadá y los canadienses, e influenciar al público en
general para que sea más favorable para los intereses, los valores y el bienestar
económico de Canadá. Los sondeos de opinión pública indican que los europeos
continúan sosteniendo estereotipos tradicionales sobre Canadá como un país con una
economía basada en los recursos, mientras que para 1995, sólo el 18% de nuestras
exportaciones fueron principalmente productos. La incapacidad de Canadá para contar su
historia económica en forma eficaz fue uno de los factores que provocaron que el valor
del dolar canadiense bajara como consecuencia de la crisis financiera de Asia.
La tecnología de la información, a través de los sitios web y las
conexiones de correo electrónico con las comunidades comerciales y las ONGs, es una de
las principales herramientas para mejorar la diplomacia pública canadiense. Durante los
últimos cinco años, la naturaleza del servicio exterior canadiense ha cambiado por la
introducción de las tecnologías de la información.
Las misiones canadienses en el exterior están conectadas a las
oficinas centrales a través de la plataforma de tecnología del departamento (Signet), y
su sistema mundial integrado de telecomunicaciones (Mitnet), lo que no sólo permite a los
funcionarios llamar desde la oficina sino que nos permite un acceso remoto a nuestras
cuentas signet. Desde su introducción, Signet se ha perfeccionado y ahora permite un
acceso fácil al correo electrónico a otros departamentos gubernamentales, e incluso a
otros gobiernos y organismos. Los teléfonos celulares de posicionamiento satelital
mantienen a los funcionarios en contacto, incluso en lugares remotos de Rusia y China,
donde "remoto" puede significar un viaje de dos o tres días para llegar a las
líneas terrestres de larga distancia más cercanas. Existe también una Intranet que
ofrece a los miembros del personal acceso a los archivos, boletines operativos y
circulares del Ministerio, como así también a los discursos, comunicados de prensa y
vínculos de Internet. Recientemente, nuestro acceso a la información fue otra vez
perfeccionado a través de la introducción del servicio de Signet CD/WinFrame, una
colección de CDs almacenada en la biblioteca del ministerio, que brinda a los
funcionarios 24 horas de acceso a publicaciones tales como los Informes Económicos de la
Unidad de Inteligencia y los Atlas del Comercio Mundial.
Estas tecnologías se han integrado a nuestras operaciones de tal
manera que es difícil creer que, sólo cinco años atrás los mensajes todavía se
enviaban a través de un sistema basado en el telex y los funcionarios tenían que llevar
sus mensajes a un empleado de comunicaciones para su transmisión. Puede decirse que las
nuevas tecnologías han dado a los funcionarios del servicio exterior un mayor sentido de
la responsabilidad personal por su trabajo. Ciertamente, ha incrementado nuestra
oportunidad para ser reconocidos dentro del Ministerio, ya que no somos más los
acrónimos de división sin rostro ni nombre que solíamos ser. La jerarquía, a menudo
resentida por los funcionarios de rango menor, es bastante menos rígida que hace cinco
años.
Internet
Tal vez ningún cambio tecnológico haya tenido un impacto tan profundo
como el surgimiento de Internet, a través de la cual los funcionarios pueden estar al
corriente de los últimos acontecimientos y análisis. Pueden revisar las publicaciones, y
los recientes comunicados de prensa de las Naciones Unidas y hojear la conferencia de
prensa semanal del Departamento de Estado de Estados Unidos. Incluso en la época anterior
a los recortes de fondos, nunca estuvimos tan bien informados sobre los acontecimientos
internacionales.
Internet se ha convertido en uno de los lugares del Ministerio para
consulta con los canadienses sobre asuntos internacionales. El Ministerio invitó a los
ciudadanos canadienses a ofrecer sugerencias para su estrategia de desarrollo sostenible,
nuestra política hacia Haití, y las iniciativas canadienses de paz. Conjuntamente con
otros ministerios gubernamentales, ha aprovechado Internet para ofrecer mejoras de
servicios a las empresas canadienses, especialmente a través del sitio ExportSource, una
herramienta electrónica de exportación que combina la experiencia de todo el gobierno
federal. El sitio web del ministerio ofrece a los canadienses asesoría turística
actualizada e información sobre la política exterior canadiense y las actividades
desarrolladas.
A medida que la tecnología cambia, surgen problemas
El diálogo entre el gobierno y el público a través de Internet ha
tenido un impacto positivo en la diplomacia canadiense. Los comentaristas han especulado,
sin embargo, que la política exterior podría ser influída por la opinión pública y la
sociedad civil. Los responsables de la formulación de la política exterior tienen acceso
a información confidencial que no puede ser compartida con el público, y también deben
considerar las implicancias a largo plazo de la política exterior de Canadá. El logro de
ciertas cuestiones especialmente sensibles de la política no puede obtenerse en foros
públicos.
Si bien la tecnología ha sido beneficiosa para la eficiencia del
servicio exterior, ha creado el potencial para nuevos problemas. Dichos problemas, sin
embargo, no son exclusivos de Canadá o de su servicio exterior. Se dispone de tanta
información que es una lucha mantenerse al día: la proverbial sobrecarga de
información. Además, como las fuentes de Internet no tienen filtro, la información
tiene que ser analizada con mucho más cuidado que antes. El surgimiento de sistemas tales
como Signet cambia los procesos en juego en las organizaciones, y también ha creado o
exacerbado varias áreas de vulnerabilidad. Por ejemplo, la posibilidad del personal de
transmitir correspondencia oficial en forma automática crea el potencial para el fraude.
Además, cuando dichos sistemas permiten al personal trabajar con información
clasificada, existe la posibilidad de que las personas excedidas de trabajo o poco
cuidadosas abusen de dicha información. La nueva tecnología también posibilita la
corrupción de los archivos históricos. Anteriormente, los centros de comunicaciones eran
responsables de garantizar que los mensajes oficiales fueran adecuadamente transmitidos a
los archivos; con menos capacidades formales de correo electrónico, es probable que el
personal descuide esta responsabilidad.
Las nuevas tecnologías han cambiado la conducta de la política
exterior canadiense. Un reciente ejemplo ilustra cómo se emplearon los sistemas de
información y comunicaciones durante la época de actividad intensa y cómo cambió la
manera en que se lleva adelante la política exterior: el despliegue de la fuerza
multinacional a Zaire en 1996.
La crisis de Grandes Lagos: Preparando la escena.
La gran guerra civil de 1994 en Rwanda ha impulsado a un número de
refugiados a huir a través de la frontera. Esto condujo a la creación de grandes e
inmanejables campos de refugiados en Zaire, principalmente en los alrededores de Goma
cerca del Lago Kivu. Los organismos humanitarios intentaron brindar asistencia contra un
telón de fondo de violencia en los campos, un microcosmo de la guerra entre los Tutsis y
los Hutus en Rwanda. Cuando fue evidente que ya no podía brindarse más asistencia, los
organismos solicitaron asistencia militar internacional. (También existieron grandes
concentraciones de refugiados en Tanzania al sur del Lago Victoria, pero allí no se
requirió asistencia militar).
Canadá respondió y presionó a otros para que participaran en el
establecimiento de una Fuerza Multinacional, o MNF. Las Naciones Unidas estuvieron de
acuerdo, y otros países, incluyendo a Estados Unidos, eventualmente contribuyeron con
dicho esfuerzo. El mandato de esta misión fue el de garantizar la prestación de
asistencia a los refugiados, pero la creación de la MNF y la llegada de las primeras
tropas cambiaron profundamente la situación en el terreno. Como resultado, miles de
personas emprendieron el regreso hacia sus hogares. Los organismos de beneficencia
tuvieron un mayor acceso para localizar y asistir a los refugiados.
La tecnología y el equipo virtual canadiense.
Para que la tecnología de la información sea más eficaz, tiene que
ser aceptada como una parte integral de las operaciones diarias. Los miembros del personal
deben ser usuarios corrientes. En tiempos de crisis, las personas tienden a recurrir a
métodos "probados y exactos". El hecho de que la nueva tecnología y los nuevos
procesos hayan sido empleados -y empleados bien- durante la crisis de los Grandes Lagos
fue una demostración de lo bien que se integró la tecnología dentro del Ministerio.
La crisis de los Grandes Lagos puso a prueba las nuevas tecnologías en
materia de comunicaciones e información disponibles para los diplomáticos canadienses.
En el caso de Zaire, tres organismos gubernamentales canadienses participaron en el manejo
de la Crisis: El Ministerio de Defensa Nacional (DND), el Ministerio de Relaciones
Exteriores y Comercio Internacional (DFAIT), y el Organismo Canadiense de Desarrollo
Internacional. Además, nuestras Misiones Permanentes para las Naciones Unidas en Nueva
York y Ginebra desempeñaron importantes roles, como también lo hicieron nuestras
misiones en el campo.
Las circunstancias especiales del campo exigieron soluciones
especiales. El Embajador Chrétien, quien dirigió el esfuerzo diplomático durante la
crisis, estuvo frecuentemente en el campo. Sus actualizaciones fueron suministradas en
tiempo real, aprovechando la tecnología en materia de comunicaciones satelitales. Pudo
discutir la situación en el campo directamente con el Primer Ministro, como así también
con otros altos funcionarios gubernamentales.
Las tecnologías de información del Ministerio permitieron el
establecimiento de "equipos virtuales" en las diferentes divisiones del DFAIT,
como así también en forma interministerial. Es interesante mencionar que la jerarquía
ministerial no influyó en esta "fuerza de trabajo virtual". Los funcionarios de
rango comparativamente bajo trabajaron con -y no para- los directores de división, los
directores generales y viceministros. Fuimos menos eficaces en extender dichos equipos a
nuestras misiones en el campo, obstaculizadas tanto por una falta de instalaciones de
comunicaciones fáciles de usar como por los desafíos de establecer un equipo de trabajo
en siete zonas horarias.
Canadá no fue el único actor que aprovechó las nuevas tecnologías.
El Ministerio de Asistencia Humanitaria de las Naciones Unidas fue muy eficaz en el uso de
las tecnologías de Internet y fax para trabajar con las ONGs, los gobiernos y los
militares. Las operaciones relacionadas con el despliegue de equipo y asistencia se
hicieron más eficientes a través de la tecnología.
Ciberespacio o Hiper-ritmo: Información en "tiempo real".
La crisis de los Grandes Lagos fue uno de los primeros casos que
demostró la influencia de las tecnologías de la información en el manejo de una
emergencia internacional compleja. Canadá tuvo que adaptarse a un nuevo contexto mundial
en el cual se disponía de información en "tiempo real" y a una amplia gama de
usuarios a través de Internet. La información de las ONGs en el campo, que podía
obtenerse fácilmente a través de Internet y en los medios, consistía a menudo en datos
no analizados o pruebas anecdóticas, incluyendo relatos personales de testigos oculares.
La calidad de esta información era desigual, pero esto no fue fácilmente evaluado por
los periodistas, los grupos de interés y los miembros del público. Esta situación
condujo inevitablemente a historias imprecisas y contradictorias.
El entorno creado por Internet tenía poca paciencia para las demoras.
El volumen de información y la velocidad en la cual cambiaba se tornó, en algunos
momentos, insoportable. Teníamos la presión de responder tan rápido como recibíamos la
información. Incluso dentro de nuestra propia burocracia, a menudo debíamos proporcionar
una respuesta instantánea. Internet agregó otro componente intrigante al rompecabezas:
creó un "lugar de encuentro virtual" en donde las personas interesadas de todo
el mundo podían discutir la crisis. Si bien esto no tuvo un rol significativo en la toma
de decisiones del gobierno, como el caso de las minas terrestres lo demostrará, la
capacidad de Internet de crear "municipios" virtuales se está convirtiendo en
una importante fuerza política.
La crisis de los Grandes Lagos ha sido denominada una "guerra de
estadísticas". En ningún lugar fue esto tan drásticamente -y públicamente-
demostrado como en la cuestión de la cantidad de refugiados que regresaron de Zaire a
Rwanda. La información proveniente de fuentes externas, incluyendo la proveniente de
otros países, era frecuentemente contradictoria y, al evaluarla, debían considerarse las
opiniones y los intereses políticos. Los funcionarios gubernamentales canadienses
accedían al sitio-web del Departamento de Asistencia Humanitaria de las Naciones Unidas,
ReliefWeb, diariamente y ésta se convirtió en otra fuente de información que se tuvo en
cuenta en las evaluaciones. A pesar de todo, creemos que nuestro análisis del número de
refugiados fue bastante preciso.
¿Qué sucederá mañana? Tecnología de la información y estabilidad duradera.
El futuro de la región sigue siendo incierto. Una paz duradera
dependerá de muchos factores, incluyendo el deseo de resolver las divisiones étnicas y
la transición posterior o Mobutu. Cuando se establezcan las precondiciones, las
tecnologías de la información pueden ser factores valiosos para el establecimiento de
una paz sólida.
El acceso a la tecnología de la información es esencial para el
desarrollo de los países más pobres del mundo. Algunos sostienen que pueden ayudar a los
países en desarrollo a saltar las etapas del proceso de desarrollo. Si bien la teoría
del salto es motivo de debates, algunos países como Zaire y Rwanda tienen pocas
bibliotecas y poco acceso a la clase de información que podría, por ejemplo, ofrecer
información sobre métodos más sostenidos de agricultura, localizar potenciales mercados
para los productos locales, crear redes de ONGs para compartir información y brindar
asesoramiento sobre el fortalecimiento de la sociedad civil, y permitir que los
funcionarios locales de la salud transmitan a las autoridades mundiales de la salud
información sobre enfermedades contagiosas en forma más eficiente.
Las tecnologías de la información pueden facultar a los países para
que encuentren sus propias soluciones. Los países africanos han aprovechado estas
tecnologías a través de la Iniciativa de la Sociedad Africana de Información. El Centro
Internacional de Investigación para el Desarrollo (IDRC) está trabajando en varias
iniciativas nuevas y creativas para respaldar la capacidad africana es este ámbito. En
1993, la Organización de la Unidad Africana estableció un "Mecanismo para la
Prevención, el Manejo y la Resolución de Conflictos". Si bien el mecanismo se
centraba fundamentalmente en la advertencia temprana y la diplomacia preventiva, existen
signos alentadores con respecto a que puede llegar a tener un rol más importante en el
establecimiento de la paz luego de conflictos. Los países occidentales respaldaron este
esfuerzo (Canadá aporta $2,5 millones), principalmente para la creación de
instituciones, incluyendo el acceso a las tecnologías de la información.
Los organismos internacionales de desarrollo han reconocido el vínculo
entre las tecnologías de la información y el desarrollo. El Banco Mundial y Canadá en
forma conjunta organizaron una conferencia en junio de 1997 en Toronto, titulada
"Conocimientos para el Desarrollo en la Era de la Información: la Primera
Conferencia de la Sociedad de Conocimiento Global." La conferencia hizo hincapié en
la necesidad de que las asociaciones compartan los conocimientos y mejoren el acceso a la
investigación para el desarrollo global. Instó a una mayor atención por parte de las
Instituciones Financieras Internacionales para el desarrollo de la infraestructura de las
comunicaciones en el mundo en desarrollo.
Prohibición de las minas terrestres contra tropas
Si la crisis de los Grandes Lagos demostró la utilidad de la
tecnología de la información en el manejo de la intervención de Canadá en una
cuestión regional compleja y su capacidad de promover "equipos virtuales" a
través de la burocracia, el proceso que condujo a la Prohibición de las Minas Terrestres
fue el primer ejemplo de la creación en Internet de un "equipo virtual" entre
los funcionarios gubernamentales y la sociedad civil. A través de esta asociación,
Canadá, los gobiernos animados por los mismos sentimientos, y la Comisión Internacional
para Prohibir las Minas Terrestres trabajaron en forma conjunta para obtener el respaldo
de otros gobiernos a los fines de la celebración de un tratado para prohibir la
producción, transferencia y uso de minas contra tropas.
El desafío
En diciembre de 1997, Canadá organizó una conferencia internacional
para anunciar la exitosa conclusión de la prohibición de las minas terrestres contra
tropas y exponer el tratado para su firma. La ceremonia de apertura fue transmitida en
vivo por CNN International. Tal vez, no haya habido ningún grupo tan orgulloso de los
logros de Canadá como los canadienses que viven en el exterior. Este fue un gran logro,
que se debe tanto a las tecnologías de la información como a la creatividad y el vigor
de los funcionarios y las ONGs internacionales que participaron en lo que se dio a conocer
como el "Proceso de Ottawa".
El drama comenzó en octubre de 1966, en una reunión internacional
celebrada en Ottawa para presentar una prohibición global sobre minas terrestres contra
tropas. El Ministro de Relaciones Exteriores, Lloyd Axworthy, exhortó a la comunidad
internacional a regresar a Ottawa en 14 meses para firmar un tratado sobre minas
terrestres. Fue un gran riesgo, tanto para la credibilidad personal del Ministro como para
el Ministerio de Relaciones Exteriores. Si bien las ONGs pueden haberse alegrado, varios
aliados tradicionales de Canadá, incluyendo a los Estados Unidos y Gran Bretaña, fueron
muy críticos y escépticos con respecto a nuestras posibilidades de éxito. Sin el
respaldo de los principales aliados, uno enfrenta una ardua tarea.
Diplomacia
Se requirió de 25 años para lograr la firma del Tratado de
Prohibición de Pruebas con armas nucleares (CTBT), a pesar de las manifestaciones para
prohibir la bomba de las décadas del 60' y del 70' y de las numerosas encuestas de
opinión pública que demostraban el miedo de la gente a la guerra nuclear. A pesar de los
méritos del CTBT, se demoró tanto tiempo debido a que la atmósfera internacional en la
época de la Guerra Fría no era propicia. Las negociaciones internacionales,
particularmente las negociaciones en materia de control de armas y desarme, han sido
tradicionalmente procesos lentos y tediosos de pruebas y concesiones recíprocas. De
acuerdo con los principales funcionarios que participaron en el Proceso de Ottawa, sin los
avances de la tecnología de la información, el tratado sobre minas terrestres no hubiera
finalizado en 14 meses y no hubiera logrado 122 firmas en los primeros dos días.
La tecnología fue beneficiosa para esta iniciativa ya que hizo posible
que las oficinas centrales y las misiones pudieran transmitirse un mayor volumen de
información, a través de Signet, Mitnet y la información del sitio web del ministerio.
Mensajes que tenían de seis a ocho vínculos en tres idiomas eran enviados a las
misiones; un total de miles de "páginas virtuales". Los facsímiles y los
empleados de comunicaciones de nuestro pasado reciente no hubieran podido manejar este
volumen de trabajo. Un resultado hubiera sido una reducción de la información enviada a
las misiones en el exterior. Con sólo 14 meses para convencer a los gobiernos reticentes
para que firmen un tratado, los funcionarios en misiones en el exterior debían
convertirse en expertos en esas cuestiones. Debían ser capaces de rebatir los argumentos
que explicaban que las minas terrestres contra tropas eran un arma defensiva útil.
Debían convencer a los gobiernos de que los costos sociales y económicos de las minas
contra tropas eran reales y calculables.
Otra característica de la nueva tecnología en materia de
telecomunicaciones fue que los principales responsables de la adopción de decisiones y
asesores de Canadá podían ser contactados en todo momento en caso de necesidad. Con los
teléfonos celulares satelitales, incluso el Ministro no estaba más lejos que el
teléfono más cercano. (En una oportunidad, un funcionario clave fue contactado cuando se
encontraba en un avión volando sobre el Mar Andaman). El Ministro era frecuentemente
actualizado y estaba en condiciones de tomar decisiones en cuanto surgía una cuestión o
un problema.
Campaña internacional para prohibir las minas terrestres: tiempo real y global.
El éxito de la Comisión Internacional para Prohibir las Minas
Terrestres (ICBL) se debió en gran medida al éxito de la Comisión en el hecho de tomar
una extraña arma táctica y "llenarla de significado". A través de la
tecnología, una simple definición de minas terrestres contra tropas fue diseminada
alrededor del mundo. Básicamente, la ICBL definió a las minas terrestres como asesinas
de mujeres y niños. Imágenes crudas de niños mutilados y peligros ocultos debajo de los
campos crearon entre el público internacional una profunda oposición a las minas contra
tropas. El argumento de que "cada veinte segundos" alguien es asesinado o herido
por una mina terrestre fue muy eficaz. Los militares, que generalmente apoyaron la
utilidad de las minas contra tropas, no pudieron moverse en forma rápida o eficaz para
contrarrestar el impacto de estas imágenes.
La campaña de la ICBL en contra de las minas terrestres contra tropas
fue la primer campaña internacional de la opinión pública. Fue una campaña que se
difundió rápidamente entre los diferentes países; la movilización de la opinión
pública en los Estados Unidos tuvo lugar al mismo tiempo que en Mozambique o Bangladesh.
Logró esto como una "oficina virtual," con su sede tanto en la estancia de
Vermont del organizador de la prohibición de las minas terrestres, Jodi Williams, como en
su oficina tradicional de Washington. La ICBL formó una red internacional de individuos,
organizaciones y representantes gubernamentales, incluyendo a Canadá. Sin Internet, la
comunicación rápida, en tiempo real entre los miembros de la red no hubiera sido
posible.
La asociación ONG-Gobierno.
Los esfuerzos del gobierno canadiense para prohibir las minas contra
tropas no hubieran sido tan eficaces sin la asociación ONG-gobierno de la ICBL. A través
de las nuevas tecnologías, especialmente Internet, fue posible contactar diariamente al
residente competente en la comunidad de la ONG. La asociación con la ICBL proporcionó a
Canadá un acceso a la información que, de lo contrario, no hubiera tenido. Por ejemplo,
los miembros de la ICBL revisaban sus medios locales para obtener las declaraciones de
prensa de los responsables de la adopción de decisiones. Sin su ayuda, los funcionarios
canadienses hubieran sido incapaces de supervisar los medios internacionales tan
eficazmente como lo hicieron.
Un aspecto de la diplomacia canadiense que se enseña a todos los
funcionarios del servicio exterior al principio de la carrera es que los que están mejor
preparados a menudo pueden establecer los términos de las discusiones. Las oficinas
centrales debían asegurarse de que nuestras misiones estuvieran actualizadas. En las
diferentes sesiones de negociación celebradas alrededor del mundo, los diplomáticos
canadienses intentaron (aunque frecuentemente fracasaron) proporcionar a las misiones
actualizaciones diarias sobre las negociaciones. Sin embargo, la ICBL enviaba por correo
los acontecimientos del día en tiempo prácticamente real. A través del sitio web de
ICBL, las misiones podían estar tan bien informadas como sus homólogos del ministerio
exterior.
El aspecto más importante de nuestra asociación con la ICBL fue, tal
vez, la posibilidad del gobierno de planificar estrategias con las ONGs con respecto a
cuestiones tales como lograr que Australia respalde la prohibición. El sitio Internet fue
el lugar donde tanto el gobierno como las ONGs trabajaron conjuntamente. Establecimos dos
canales en nuestros esfuerzos para negociar el tratado: el canal diplomático formal, y el
canal gobierno-ONGs.
Conclusión
Las tecnologías de la información han transformado por completo el
contexto internacional que afecta los intereses canadienses y el comportamiento de su
política exterior. También han conducido a cambios revolucionarios en las operaciones
del Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional. Sin duda, estas
tecnologías están influyendo -o influirán- en el ejercicio de la diplomacia por parte
de otras naciones.
Como indican los estudios realizados, el ministerio ha aprovechado las
nuevas tecnologías en el ejercicio de la diplomacia canadiense. Pero también indican que
las influencias externas gobiernan cada vez más nuestra agenda internacional, tanto a
través de los medios como de las eficaces campañas de las ONGs. ¿Canadá podría
convertirse en una víctima de su propio éxito en la cuestión de las minas terrestres,
si no puede responder con la misma eficacia a otras cuestiones importantes para los
canadienses? En el futuro, ¿cómo definiremos e implementaremos nuestra política
exterior? ¿Cómo trabajaremos con otros? ¿Puede Canadá fortalecer nuestra posición
internacional a través de Internet, o nuestros mensajes se perderán en el cúmulo de
información que se envía a través de la web?
Un corolario de la influencia de la tecnología de la información en
el entorno internacional ha sido su impacto en la forma en que el Ministerio de Relaciones
Exteriores y Comercio Internacional lleva a cabo sus operaciones. El servicio exterior es
más eficiente, los funcionarios tienen un mayor acceso a las fuentes de información, y
tienen un mayor sentido de responsabilidad por la conducción de sus cuestiones. Aquí,
también, existen algunas preguntas. La tecnología ha nivelado la jerarquía, pero
¿continuará esta tendencia? ¿Estamos confiando demasiado en la tecnología de nuestras
misiones en el exterior? Cuando el Ministro de Comercio Internacional anunció que los
miembros de la comisión de comercio serían enviados a misiones en el exterior y que, en
tres años, el 70 por ciento de los funcionarios de comercio canadienses estarían en el
exterior, estaba enviando una clara señal de que la tecnología no reemplaza
necesariamente a los diplomáticos calificados. Pero estas tecnologías pueden ampliar el
alcance y el impacto diplomático de Canadá.
Las tecnologías de la información están cambiando tan rápidamente
que es difícil evaluar a ciencia cierta su futuro impacto en la práctica de la
diplomacia. Sin embargo, dos cosas parecen ciertas: la influencia del público en la
política exterior continuará (en realidad, es probable que sea mayor); y el éxito de un
país en el ámbito internacional dependerá en parte de qué tan bien pueda
"vender" sus valores y opiniones, tanto a otros gobiernos como a un público
internacional más amplio.
Para Canadá, el uso de las tecnologías será un componente clave del
éxito o fracaso de su política exterior. El Ministerio de Relaciones Exteriores y
Comercio Internacional está intentando responder a algunas de las preguntas espinosas
planteadas por las nuevas tecnologías y preparar una estrategia para aprovechar la
"revolución" de la información para asegurar su tradicional influencia a
través de medios no tradicionales.
Este ensayo no refleja necesariamente las opiniones del Ministerio
Canadiense de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional. La versión original fue
presentada en la conferencia sobre "Política Exterior y de Seguridad en la Era de la
Información" patrocinada por el Centro de Estudios sobre Política Exterior de la
Universidad Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, en enero de 1998.
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