CREACION DE UNA NACION
INTELIGENTE: estrategia de
información, inteligencia virtual, y guerra de información
Robert D. Steele
INTRODUCCION: un desequilibrio en la estrategia
La seguridad de nuestra nación está en riesgo debido a que nuestro
gobernantes intentan manejar amenazas del siglo XXI con conceptos del siglo XIX, y no
existe una estrategia adecuada para nuestras necesidades. El cimiento actual de la
seguridad nacional es la información -información como el elemento crítico del poderío
militar y de la vulnerabilidad militar, e información como el elemento crítico de la
atracción nacional de inversiones económicas internacionales.
Cuando el Director de la Central de Inteligencia, el funcionario de
inteligencia de más alto rango y miembro competente del Gabinete, declara públicamente
que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue creada para realizar espionaje (antes que
la verdadera misión de su mandato: el análisis estratégico), y luego declara ante el
Congreso que "las fuentes de inteligencia sólo han identificado un puñado de
países que han instituido programas formales de guerra de información", es
indudable que nuestro líder de la comunidad de inteligencia nacional está confundido
sobre su misión y sobre la amenaza -un "puñado" son cinco; yo cuento no menos
de 21 amenazas activas de guerra de información (IW).
Al mismo tiempo, en el Ministerio de Defensa, las mismas capacidades
críticas de la Agencia de Sistemas de Información sobre Defensa (DISA) carecen de
recursos, que están aprobados por el Ministro de Defensa, pero que son retenidas por los
Servicios. Múltiples programas de servicios improductivos en la guerra de información,
un esfuerzo excesivo para mantener dichos programas en la clandestinidad como una manera
de disimular sus costos, y una falta general de liderazgo por parte del Viceministro de
Defensa, han demorado gravemente el progreso de nuestra nación en el tratamiento de la
amenaza de guerra de información como una nación y, en el mejor de los casos, han
minimizado la contribución del Ministerio de Defensa para la defensa doméstica
electrónica y la seguridad de la información del sector civil.
Finalmente, desde el punto de vista civil de nuestro gobierno, tanto en
el Gobierno como en la Legislatura, tenemos un enfoque de los temas de información que
está fragmentado y -al estilo estadounidense- más obsesionado con los ataques a la
tecnología y a la negación de servicios que con los contenidos y la integridad de los
datos.
En este contexto es donde debemos examinar la necesidad urgente de una
estrategia de información nacional que proporcione a nuestro país una comunidad de
inteligencia virtual, y una defensa nacional robusta contra la guerra de información, en
todas sus formas. Una premisa clave consiste en que, en la era de la información, la
guerra de nformación depende más del mantenimiento de una capacidad de información
robusta y en la defensa doméstica electrónica, que en poder negar capacidades
electrónicas a enemigos con distintos niveles de sofisticación. El "mantenimiento
de la paz informática" -mi propia expresión- así como también los "comunes
informáticos" robustos son los elementos más importantes de la seguridad nacional y
de la competitividad nacional.
Otras grandes naciones entienden esto, y existen pruebas de que
también otros actores que no son estados se están centrando en las inmensas ventajas que
pueden obtener de la creación de estrategias de información que optimicen el papel de la
información en la consecución de objetivos políticos, militares, económicos y
culturales. Estamos en un estado que no es de guerra ni de paz, y nuestros actuales
gobiernos no pueden satisfacer nuestras necesidades de la manera en que están
estructurados y definidos; para poder ingresar en el Siglo XXI a salvo, necesitamos con
urgencia una Estrategia de Información Nacional.
DIAGNOSTICO: cuatro clases de guerreros
Nuestro diagnóstico de las condiciones que enfrentamos al ingresar al
Siglo XXI se debe centrar en dos áreas que tienen implicaciones muy profundas para la
seguridad y la competitividad nacional. La primer área es la de las amenazas, y la
segunda es la de la naturaleza de la guerra y la paz en el Siglo XXI. Consideremos la
primer área, la de las amenazas.
El Bruto con Tecnología Avanzada es la amenaza "tradicional"
contra la que se han organizado nuestras comunidades de defensa nacional y de inteligencia
nacional. Virtualmente toda su financiación se asigna a capacidades de tecnología
avanzada para guerras unilaterales contra fuerzas armadas estratégicas nucleares y
convencionales. Nosotros, Estados Unidos, somos brutos con tecnología avanzada, con
sistemas de armas muy costosos y complejos que requieren grandes y complejos trenes
logísticos, así como también datos de precisión sobre objetivos, que no están
disponibles. Como veremos, esto torna a nuestras capacidades en inaplicables con respecto
a las otras tres clases y, al mismo tiempo, nos torna sumamente vulnerables al ataque
anónimo de individuos, clanes, bandas y naciones "rebeldes" del Tercer Mundo
que alguna vez no se hubieran atrevido a actuar más allá de sus propias fronteras.
La categoría de Bruto sin Tecnología Avanzada está compuesta por
Delincuentes y Terroristas, y algunas veces es difícil distinguir entre los mismos -y,
por supuesto, algunas veces éstos forman alianzas, como por ejemplo cuando los
delincuentes obtienen armas y otros tipos de equipos para los terroristas. Lo que es más
importante sobre este objetivo es que no está amenazado por nuestros caprichosos sistemas
de armas. Representa lo que conocemos como un problema de ataque de "carta única
lenta y baja", para el cual no existen sistemas de signaturas y de sensores de
inteligencia. También es importante destacar, al igual que con las dos clases de
guerreros siguientes, que estamos sordos y ciegos con respecto a esta amenaza, debido que
no estamos capacitados ni equipados, y a que tampoco hemos organizado nuestra comunidad de
inteligencia para estos tres tipos de amenazas.
La amenaza clase Vidente sin Tecnología Avanzada está compuesta por
fanáticos, mafiosos y refugiados, así como también por las culturas más sofisticadas y
coherentes del Tercer Mundo y del Mundo Oriental, que nunca llegaron a ser comprendidas
por las comunidades de información de occidente. Vale la pena destacar que las fuentes y
los métodos de información asociados con "indicaciones y advertencias" (I8W)
inevitablemente contienen inmensas suposiciones culturales sobre las motivaciones y las
expectativas del partido opositor. Las mismas suposiciones culturales a nivel de política
hacen difícil anticipar con precisión, evaluar y responder a las amenazas de esta clase
de guerreros.
Vidente con Tecnología Avanzada está representada por Piratas
Informáticos individuales, y por la Guerra Económica que se realiza a nivel
nación-estado. Esta clase de guerreros es especialmente interesante debido a que el campo
de batalla está en el sector civil, las armas son la información y la informática, y en
la mayoría de los países los militares no se han dado cuenta que deben ser capaces de
librar combate "con otros medios", o de ver notablemente reducido su papel de
defensa nacional en "La Era de la Información". Lo que es más preocupante, las
autoridades civiles parecen ignorar la característica urgente de esta amenaza.
Al terminar esta sección de diagnóstico, es necesario proporcionar
una ilustración más, una con tres matices -desde la guerra a la paz, desde aquí hasta
allá, desde períodos cortos a largos. Tradicionalmente -y con pocos cambios en la
actualidad- la defensa nacional estadounidense y la información nacional se han centrado
en la "guerra" más allá de las fronteras de la nación, "allá". En
la medida en que existieron amenazas internas al orden "aquí", en el país, se
han dejado en manos del poder de policía. Ahora, sin embargo, estamos descubriendo que la
guerra "por otros medios" está "aquí" dentro de las fronteras, en el
sector civil, y se produce en condiciones de "paz" nominal.
También he agregado una tercera dimensión a esta matriz -el concepto
de tiempo- debido a que una de las principales debilidades de nuestras actuales
comunidades de inteligencia y de defensa consiste en que en general durante largos
períodos de tiempo se dieron el lujo de desarrollar capacidades, de identificar amenazas,
y de realizar operaciones. Sin embargo, actualmente, el enemigo puede ser anónimo, puede
emplear capacidades no convencionales, tales como ataques electromagnéticos o
electrónicos contra comunicaciones esenciales y nodos informáticos, y puede hacer esto
de la noche a la mañana, sin advertencia previa. Para las comunidades de defensa y de
inteligencia el mayor desafío del siglo XXI va a ser este elemento de tiempo: ¿Cómo se
capacita, equipa y organiza una capacidad que pueda tratar con "amenazas en tiempo
real"?
Permítanme destacar esto, porque es muy importante: al tratar con el
"caos", las amenazas surgen "espontáneamente" y a menudo de manera
imprevisible, y la habilidad para crear capacidades "justo a tiempo", para
reaccionar de manera decisiva "justo a tiempo", va a ser el único aspecto más
critico de una defensa y una información exitosas en el siglo XXI. En la comunidad de
inteligencia será imposible mantener organizaciones de "inteligencia central"
que reúnan todo -como si fueran aspiradoras- "por las dudas". En cambio, tanto
inteligencia como defensa deberán ser totalmente reestructuradas para hacer una
recopilación "justo a tiempo" y para adoptar medidas "justo a
tiempo". En lo que resta de este artículo trataré nuestros desequilibrios
estructurales actuales, las nuevas formas de violencia que presentarán desafíos a
inteligencia, la necesidad de nuevas fuentes y métodos de alerta anticipada, y la
solución nacional para prevención o acción: estrategias de información nacional,
comunidades de inteligencia virtual, guerra de información integrada civil y militar y
programas de mantenimiento de la paz en la información.
DESEQUILIBRIO ESTRUCTURAL: Inteligencia sin pensamiento
Al tratar cuestiones de desequilibrio estructural me baso en más de
veinte años de experiencia con la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos. Aunque
para mi ha sido un privilegio poder trabajar con catorce comunidades de inteligencia
distintas en todo el mundo durante los últimos cuatro años, y veo muchas experiencias
paralelas a la mía, no quiero hacer generalizaciones. Mis comentarios reflejan la
experiencia estadounidense.
El reemplazo de la tecnología por el pensamiento, de los cuerpos por
las máquinas, ha sido sumamente perturbador -y típicamente estadounidense. Dos ejemplos
serán suficientes. Un ejemplo simple: la dependencia en el detector de mentiras
finalmente ha resultado en la destrucción del campo del contraespionaje. Dos de mis
compañeros del servicio clandestino fueron filmados haciendo escuchas falsas debido a que
todos los agentes cubanos habían sido duplicados; y todos habían pasado la prueba del
detector de mentiras de la CIA.
Un ejemplo más complejo es la tecnología satelital. Aunque sigo
teniendo un gran respeto por la tecnología de la información, y un gran respeto por la
tecnología de transmisión de imágenes, se han producido resultados negativos en la
obsesión estadounidense con los satélites como la fuente principal de información
"confiable".
En primer lugar, el desarrollo de satélites resultó en la generación
de grandes burocracias con intereses creados en la financiación extraordinariamente
amplia de estos programas, y estas burocracias crearon "tuberías" más
estrechas para inteligencia "CRIPTOGRAMA" de máximo secreto. En esencia, la
comunidad de información de Estados Unidos se fragmentó, y para los responsables de la
política fue mucho más difícil recibir un producto de inteligencia integrado con un
nivel de secreto sumamente bajo que permitiera la transmisión y el análisis útiles y
oportunos.
En segundo lugar, el secreto que rodea a la tecnología satelital -un
secreto que limita compartirla incluso con nuestros aliados más importantes tales como
Francia obstaculizó gravemente la cooperación transnacional y la información compartida
entre enemigos recíprocos. Esto también condujo a un gran desperdicio de recursos
financieros cuando Estados Unidos quiso mantener una capacidad satelital secreta
unilateral, y eventualmente obligó a los europeos y a otros a crear sus propias
tecnologías duplicadas, a un gran costo.
En tercer lugar, el secreto que rodeaba a la tecnología satelital
finalmente impregnó todos los aspectos de información, y resultó en el aislamiento de
tacto de la comunidad de inteligencia del resto de los medios de información (todos los
demás centros de inteligencia no secreta existentes en el país y a nivel internacional,
por ejemplo, escuelas, universidades, bibliotecas, empresas, proveedores de información e
investigadores privados, periodistas, oficinas comunes del gobierno, departamentos de
defensa, y las demás comunidades de inteligencia). Es instructivo que, en tanto que los
estadounidenses cuentan con una buena cantidad de acuerdos para compartir cargas secretas,
no tengan ninguna disposición para compartir una inteligencia enciclopédica no secreta
con sus pares de otros gobiernos, y que tengan capacidades muy limitadas para brindar a
sus analistas acceso directo a fuentes abiertas de información.
En cuarto lugar, incluso más destructivo, estuvo el impacto de los
costos satelitales en la financiación de expertos analistas humanos. Los satélites han
dominado el presupuesto de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos y en
consecuencia no han existido fondos para contratar a verdaderos expertos con diez o veinte
años de experiencia en el sector privado. Como observara públicamente el Subdirector de
Información de la CIA recientemente jubilado, Doug McEachin: "Es difícil hacer un
buen análisis con un puñado de jóvenes de 19 años en rotaciones de dos años".
Este es un comentario devastador sobre la manera en que la comunidad de inteligencia
estadounidense ha sacrificado el pensamiento para tener tecnología.
La realidad es que la comunidad de inteligencia estadounidense está
optimizada para los secretos, y considera que su misión consiste más en producir
secretos que en informar sobre políticas. Este es el motivo por el cual me veo obligado a
decir que "¡el problema con los espías es que sólo conocen secretos!".
Recientemente Francia observó que muchos espías estadounidenses estaban pagando a sus
agentes nominales, en la actualidad bajo el control del espionaje francés, por
información que revestía carácter público. Aunque esta es una táctica común cuando
recién se está formando a un agente, la realidad es que los espías estadounidenses no
cuentan con la educación, capacidad de idioma, tiempo o incentivos para verificar lo que
está disponible en el dominio público, y por lo tanto están destinados a desperdiciar
constantemente recursos valiosos para reunir información que no es secreta, y que no
debería serlo.
Las comunidades de inteligencia no deberían participar en la actividad
de recopilar fuentes abiertas; pero si no se pueden consolidar firmemente en una base de
información enciclopédica de fuentes abiertas, disponible en el sector privado, entonces
considero que el 75% de lo que hacen en el campo de lo secreto, en el mejor de los casos
es improcedente y, en el peor de los casos, es un desperdicio y resulta contraproductivo
para la política. En esencia, las fuentes abiertas proporcionan el contexto critico para
el análisis de inteligencia; sin dicho contexto, la información secreta es engañosa y
por lo tanto es peligrosa para el responsable de la política.
Me gustaría hablar sobre otros dos desequilibrios estructurales: la
falta de atención a las copias impresas no secretas en idioma extranjero como fuente
principal de inteligencia bruta, y la falta de un modelo coherente de análisis de
inteligencia que distinga entre los niveles de análisis y las esferas geográfica, civil
y militar y que luego garantice su integración. En este último desequilibrio se
encuentra implícita la cuestión de si el objetivo de inteligencia consiste en transmitir
información genérica o en proporcionar "respaldo de decisiones" adaptado para
clientes específicos.
Cuando me invitan a revisar planes actuales para "modernizar"
las comunicaciones militares todavía me sorprendo al ver que todo el mundo está muy
orgulloso de su planificación de sistemas digitales para "multimedios". Dejan
de sonreír cuando les indico que el 80% de la información que el comandante necesita no
se ha digitalizado, está impresa en papel, en general no ha sido recabada por la
comunidad de inteligencia, y en la mayoría de los casos está en idioma extranjero. Por
supuesto que ellos no han planeado la recopilación, traducción y digitalización.
Además, el 80% de sus pares civiles en su propio país y de sus pares militares en otros
países -con quienes deben realizar operaciones de coalición- no se pueden comunicar por
medio de esta caprichosa tecnología. La realidad es que "inteligencia" debe
depender en gran parte de "verdades terrenas" que no han sido digitalizadas, y
las operaciones "justo a tiempo" deben depender de la mezcla de capacidades
civiles y militares a través de todas las fronteras políticas, de manera tal que
"las copia impresas" realmente se conviertan en el único denominador común
aceptable para las comunicaciones. Las comunidades de inteligencia deben contar con
capacidades generales para identificar, reunir, traducir, analizar, digitalizar y
reproducir rápidamente copias impresas en idioma extranjero.
El segundo desequilibrio es más sutil. Cuando ayudé a establecer el
Centro de Información del Cuerpo de Marines en 1988, realicé una evaluación personal de
toda la inteligencia existente producida por la Agencia Central de Inteligencia y la
Agencia de Inteligencia para la Defensa. Llegué a dos conclusiones: primero, no pude
encontrar un sólo producto que respaldara ninguna decisión específica -todo era de
carácter genérico; segundo, encontré que ninguno de los productos se basaba en un
modelo analítico, más bien eran como periodismo clasificado.
Con respecto al primer elemento, ofrezco tres definiciones que
distinguen entre datos, información, e inteligencia. En mi opinión, datos es la
impresión, señal, o imagen en bruto que se reúne; información son los datos que se han
cotejado como de interés genérico; e inteligencia es información que ha sido adaptada
para respaldar una decisión específica por parte de una persona específica en un
momento específico. Los periódicos son información genérica -para mi sorpresa,
descubrí que, en efecto, toda la producción de inteligencia que había revisado no era
nada más que información secreta. Tenemos un largo camino por delante para cambiar la
relación cotidiana entre los consumidores de inteligencia y los productores de
inteligencia y sus capacidades, si es que en realidad vamos a comenzar a producir
habitualmente inteligencia que sea útil para los responsables de la política - es decir,
inteligencia que pueda respaldar decisiones en una base cotidiana y no en situaciones
excepcionales.
Mi segunda conclusión -la ausencia de un modelo de análisis- me
llevó a desarrollar el modelo que describo más adelante para nuestros analistas - y lo
hice por un motivo muy importante: la amenaza cambia conforme al nivel de análisis.
En la actualidad el defecto más fundamental tanto en inteligencia como
en información es la falta de determinación, en cada cuestión (es decir, requisito),
del nivel de análisis deseado. Existen cuatro niveles de análisis: estratégico,
operativo, táctico y técnico. A su vez, estos son influenciados por los tres contextos
principales de investigación: civil, militar y geográfico. A nivel estratégico, los
aliados civiles, la ubicación geográfica, y el crecimiento militar son fundamentales. A
nivel operativo, la inestabilidad civil, los recursos geográficos, y la disponibilidad
militar son importantes. A nivel táctico, la psicología civil, el terreno geográfico, y
la confiabilidad militar determinan los resultados. A nivel técnico, la infraestructura
civil, la atmósfera geográfica y la efectividad letal militar son las bases para la
planificación y el empleo.
Un simple ejemplo desde la esfera militar ilustrará la importancia de
este tema. Al examinar la capacidad de un país de Oriente Medio específico en la región
de la misión de guerra con tanques, se descubrió que, en tanto que la evaluación de la
amenaza inicial (realizada por alguien que no estaba familiarizado con los niveles de
método de análisis) era muy alta debido a que este país tenía muchos tanques modernos;
de hecho la amenaza variaba notablemente según el nivel de análisis. La amenaza sólo
era grande a nivel técnico (efectividad letal). A nivel táctico (confiabilidad) la
amenaza era bastante poca, debido a que las tripulaciones no estaban capacitadas, su
espíritu de equipo era pobre, y los tanques estaban guardados y carecían de
mantenimiento. A nivel operativo (disponibilidad) la amenaza crecía a mediana debido a
que siempre había una gran cantidad de tanques distribuidos en todo el país. A nivel
estratégico (crecimiento) la amenaza bajaba nuevamente, debido a que sería casi
imposible para este país realizar extensas operaciones de guerra con tanques, incluso en
su propio terreno.
Lo anterior sólo analiza la amenaza desde el punto de vista de
capacidad militar. Cuando se lo integra con factores civiles (tales como carga de puentes
y espacio de túneles) y con factores geográficos (tales como movilidad en todo el país
y distancia de línea de mira), la amenaza cambia drásticamente, según el área de
operaciones específica y el escenario. Por esto ningún producto de inteligencia se puede
considerar verdaderamente útil a menos que refleje tanto la evaluación del modelo de
análisis como el escenario específico y las decisiones que enfrentan los consumidores
específicos. Este método se puede aplicar, y se debe aplicar, a cada cuestión para la
que se va a proporcionar inteligencia -información a medida.
Nuestro desafío consiste en integrar completamente la inteligencia
secreta, las fuentes públicas del sector privado, y la información con que cuentan los
responsables políticos, y hacer esto de una manera que reconozca que debemos proporcionar
respaldo de decisiones a niveles múltiples de análisis. La disponibilidad de
inteligencia sobre amenazas, y los planes e intenciones de los enemigos, son aspectos
mucho más importantes de la guerra de información que el aspecto que ahora está de
moda: es decir, la capacidad de interferir con el rendimiento electrónico de sistemas de
armas selectos, la mayoría de los cuales no serán utilizados por nuestros adversarios
más probables.
NUEVAS FORMAS DE VIOLENCIA: desafíos para inteligencia
Existen cuatro formas nuevas de violencia principales: Parias
Socioculturales; Terrorismo de Información; Delito de Información; y Competencia
Económica - y la comunidad de inteligencia actual no está capacitada, equipada, ni
organizada para detectar y controlar estas amenazas.
El hecho de haber creado una inmensa y compleja esfera tecnológica que
es vulnerable al ataque anónimo de individuos que están dispuestos a recurrir al
terrorismo de la información o al delito de la información es especialmente inquietante.
Al mismo tiempo, esta esfera tecnológica es vulnerable a la penetración, distorsión, y
destrucción por parte de aquellos que optan por recurrir a métodos de competencia
económica, que muchos podrían considerar ilegal o inmoral.
El artículo reciente del Profesor Samuel Huntington sobre "E1
Choque de las Civilizaciones" es admirable, pero yo sostengo que, en tanto que muchas
civilizaciones pueden chocar en términos épicos, los choques comunes actuales son entre
personas que se manifiestan por medio de organizaciones. Hoy en día, como diría Trotsky,
no tenemos ni guerra ni paz, y tenemos, en las civilizaciones y también entre las
civilizaciones, choques entre formas de organizaciones humanas. El Estado, la empresa, y
la banda están compitiendo por el control de recursos, y es preocupante -y una misión
legítima para que comprenda la comunidad de inteligencia- que las actuales bandas
transnacionales tengan más poder, dinero y computadoras que la mayoría de las empresas,
y que la mayoría de las empresas tengan más poder, dinero y computadoras que muchos
estados, especialmente en su área de predominio elegido. Esto está aumentando el caos
debido a que fragmenta el campo de batalla, y agrava las economías externas que alguna
vez fueron tratadas marginalmente por el estado.
Además, me impresionó un material que está surgiendo sobre la
"atracción nacional", y me he persuadido de que las naciones no compiten -pero
las organizaciones si lo hacen. El papel de las naciones consiste en proporcionar el mejor
ambiente posible para el desarrollo y la protección del capital intelectual. El Ministro
de Trabajo Robert Reich, al presentar su concepto del Lugar de Trabajo Estadounidense,
define al "ciudadano estadounidense" como toda persona u organización,
independientemente de su nacionalidad, que da empleo a personas dentro de las fronteras de
Estados Unidos, y/o que paga impuestos estadounidenses. Esto es importante. Significa que
la nación "compite" al ser atractiva, y no al comprometerse en campañas de
espionaje económico, o al subsidiar a sus industrias "nacionales". En esencia,
las naciones dentro de una economía mundial deberían estar luchando para atraer a las
personas más talentosas y a las ideas más originales, con el resultado de producir la
"nacionalización virtual" del capital intelectual extranjero. Yo encuentro que
este es un concepto intrigante, y considero que una de las misiones de la comunidad de
inteligencia consistirá en identificar los talentos emergentes y las oportunidades
emergentes, y también en identificar los incentivos necesarios que harían que ese
talento y esas oportunidades opten por Estados Unidos -o muchas otras naciones- como su
hogar.
ALERTA TEMPRANA: Comunidades de inteligencia virtual
He destacado los aspectos descriptivos fundamentales del diagnóstico y
del desequilibrio estructural, debido a que la parte más difícil de prepararnos para el
siglo XXI consiste en admitir nuestras deficiencias. Existen demasiados apologistas del
actual sistema de inteligencia estadounidense que persisten en creer que todo está bien,
y que con apenas unos ajustes mínimos las capacidades existentes podrán enfrentar
cualquier amenaza. Sospecho que la mayoría de los países sufren una obsesión similar
con su status quo.
Quiero hacer cuatro indicaciones con respecto a la creación de
capacidades de alerta temprana en el siglo XXI.
En primer lugar, si aceptamos que "inteligencia central" es
un oxymoron en la era de la información distribuida, entonces se deduce que en definitiva
la Comunidad de Inteligencia en el Siglo XXI, la comunidad de inteligencia más efectiva,
será una que movilice a cada ciudadano, a cada empleado, para crear una Comunidad de
Inteligencia Virtual. Si surgen amenazas de caos y se deben enfrentar en "tiempo
real", entonces sólo una movilización total de todos los ciudadanos como sensores
civiles voluntarios, permitirá que la comunidad de inteligencia nacional reciba
advertencias y desarrolle estimaciones a tiempo para responder de manera adecuada y con
precisión. Y destaco, voluntarios.
En segundo lugar, si los sensores ciudadanos voluntarios van a ser
efectivos como parte de una comunidad de inteligencia virtual, entonces es fundamental que
el estado no conserve el carácter secreto de la amenaza. En Estados Unidos, hemos
ocultado al público los terribles riesgos para nuestras infraestructuras financieras, de
generación de energía y de telecomunicaciones. Esto aumenta notablemente nuestra
vulnerabilidad y reduce la posibilidad de que aquellos que no son conscientes de la
necesidad de una mayor seguridad nos comuniquen soluciones innovadoras. En áreas más
tradicionales, tales como el delito, la proliferación, el terrorismo y el narcotráfico
internacionales, es necesario contar con una mayor apertura por parte del estado con
respecto a sus intereses y limitaciones.
En tercer lugar, como corolario del primer punto: al mismo tiempo que
movilicemos sensores-ciudadanos, también debemos fortalecer la inteligencia distribuida
de la nación. Es imposible que un gobierno -o una empresa en todo caso- mantenga un
cuadro de expertos sobre cada tema, especialmente cuando los temas de interés cambian
día tras día. Unicamente mediante la organización de una comunidad de inteligencia que
pueda recurrir con rapidez y confianza a expertos universitarios, expertos comerciales,
expertos en medios, y otros, podremos crear una Comunidad de Inteligencia Virtual que sea
verdaderamente abarcativa en su entendimiento y en su capacidad para analizar amenazas y
también oportunidades en tiempo real. En la actualidad, la Comunidad de Inteligencia de
Estados Unidos sufre limitaciones difíciles de manejar y sumamente imprácticas, así
como también disposiciones de adquisición que no permiten que los analistas individuales
tengan trato directo y frecuente con expertos en el "mundo real". Esto debe
cambiar.
En cuarto y último lugar, deseo destacar lo que percibo como un cambio
crítico en la naturaleza de la defensa y del poder de policía a medida que la guerra
general con brutos con tecnología avanzada se aleja, y nos enfrentamos con amenazas mucho
más penetrantes, y relativamente anónimas, de delincuentes, terroristas, ideólogos y
piratas informáticos despiadados y fanáticos. Considero que debemos reconstruir nuestra
defensa nacional para que se produzca una integración invisible de opciones de defensa
que vayan desde las calles de Nueva York hasta el centro de la oscuridad en Burundi. Ya no
es posible aislar la aplicación de la ley "local" del espionaje nacional, y las
capacidades generales de política de las paramilitares, de operaciones especiales, y de
capacidades de fuerzas convencionales. Al mismo tiempo, se deben integrar los elementos de
inteligencia de las comunidades policiales, de defensa y de política civil, debido a que
existe una gran superposición. Al llevar a esta idea a su conclusión lógica, y teniendo
en cuenta que en siglo XXI la mayoría de los conflictos se producirán entre estados que
actúan en coalición contra actores que no son estados, tales como bandas delictivas
transnacionales o bandas rebeldes del Tercer Mundo, sugiero que debemos crear una
Comunidad de Inteligencia Virtual de naturaleza transnacional que utilice inteligencia de
fuentes abiertas como base general de integración.
ESTRATEGIAS DE INFORMACION NACIONAL: Prevención y acción
Sin una Estrategia de Información Nacional no es posible crear una
Comunidad de Inteligencia Virtual, ni proveer a la defensa y a la prosperidad de la
Nación. Es imperativo que reconozcamos que el centro de gravedad de la guerra de la
información se encuentra en el sector civil; y que la "inteligencia virtual" y
la "defensa doméstica electrónica" son los elementos fundamentales y poco
apreciados de la supervivencia en la era de la información y de la guerra de
información.
Los cuatro elementos fundamentales de toda Estrategia de Información
Nacional son: Conectividad, Contenido, Coordinación y Seguridad de Comunicaciones y de
Computación.
En mi opinión, los actuales esfuerzos nacionales para brindar
Conectividad (de los cuales las iniciativas Infraestructura de Información Mundial [GII]
e Infraestructura Nacional de Información [NB] son ejemplos) son buenos esfuerzos, pero
están muy limitados, debido a que se centran más en herramientas que en contenidos. La
conectividad sin contenido no es nada más que ruido digital.
En la actualidad las organizaciones no tienen incentivos (y si
disuasiones) para compartir con otros el Contenido único que han desarrollado para sus
propios programas. Tomemos las universidades como ejemplo: permitir que el público acceda
a las bases de datos universitarias cuesta dinero, y aumenta el riesgo de tener archivos
dañados por piratas informáticos y otros que desean jugar y que pueden causar daños por
descuido -o bien con deliberación.
Por lo tanto, opino que el gobierno deberla proporcionar incentivos
para que todos los elementos del continuo de la información (K-12, universidades,
bibliotecas, empresas, agentes de información, medios, gobierno, defensa e inteligencia)
pongan sus contenidos en línea. Una inversión de un billón de dólares podría producir
una inmensa productividad y beneficios de competitividad en el sector privado de cualquier
país. En el gobierno es necesario acelerar radicalmente la estructuración y
digitalización de la información que está en poder del gobierno, pero que no está a
disposición del público. Los incentivos serán muy económicos debido a que sólo deben
tratar el costo marginal del acceso adicional, no todo el costo de crear y mantener un
grupo de expertos y sus datos. Este costo es sufragado por la institución de origen.
Existen dos maneras de ahorrar billones cada año por medio de la
Coordinación. La primer manera se relaciona con los requisitos funcionales de la
informática, y la normalización de aplicaciones en organizaciones, en industrias y en la
Nación. Distintas organizaciones desperdician miles de millones de dólares al construir
variaciones de exactamente la misma estación de trabajo. En los gobiernos, cada
departamento, y en los departamentos, cada oficina, invierten millones en capacidades
informáticas distintas o duplicadas. La falta de coordinación es más grave aún si se
tiene en consideración la ausencia de normas de seguridad para las comunicaciones y la
computación.
En la actualidad no es seguro trabajar y jugar en el espacio
cibernético. Una importante organización del gobierno estadounidense analizó durante un
año todos los equipos y programas que llegaban a sus instalaciones y encontró más de
500 virus informáticos distintos en productos envasados al vacío que venían
directamente de fábrica. Esto es inaceptable. En la actualidad, la industria de la
comunicación y de la computación no tienen responsabilidades penales, sólo porque no
existe un cuerpo legal que les exija producir productos y servicios seguros. Se pueden
lograr importantes ahorros de costos y mejoras de productividad por medio de normas y
pruebas, y de laboratorios de certificación que garanticen al público y a los
consumidores empresariales que se están cumpliendo las normas de seguridad de
comunicaciones y de computación.
Finalmente, el cuarto elemento: Seguridad de Comunicaciones y de
Computación. Nuestra infraestructura nacional de telecomunicaciones es demasiado
vulnerable a la interrupción de servicios así como también a la destrucción,
degradación y robo de datos. Los expertos predicen que veremos ataques electrónicos
terriblemente costosos contra nuestras principales organizaciones financieras e
industriales, que generalmente serán realizados por individuos que están listos para
beneficiarse financieramente de un funcionamiento degradado o interrumpido.
La generación actual de ingenieros de sistemas no creció en un
entorno donde la seguridad era un elemento de diseño necesario. En cada nivel, en cada
nodo, estamos totalmente abiertos; y en un entorno conectado en red, una casa abierta
contamina a la siguiente. Por este motivo, una iniciativa importante debe ser legislación
con normas de "diligencia debida" que exijan que la industria de las
comunicaciones y de la computación respeten las normas (muchas de las cuales no se han
establecido y se deben establecer rápidamente). Al mismo tiempo, los administradores de
las empresas deben ser los responsables de garantizar una seguridad adecuada para la
información propietaria almacenada en sistemas electrónicos; información de la que
dependen los beneficios de la empresas. Puedo prever una oleada de juicios en los
próximos cinco años, a medida que los accionistas se den cuenta de que los
administradores no están protegiendo su información electrónica, y que los
administradores comprendan que la industria no les brinda productos y servicios
"seguros".
Estos cuatro elementos, al igual que los cuatro pilares de un edificio,
se deben desarrollar y mantener en conjunto, o la Estrategia de Información Nacional no
tendrá éxito. Dicho programa integrado se podría establecer utilizando recursos
existentes. El ahorro de costos derivado de la eliminación de inversiones redundantes y
contraproductivas en la recopilación de información y en la informática entre los
distintos departamentos del gobierno y en el sector privado también puede representar una
diferencia sustantiva contra el déficit del presupuesto federal.
Cuánta de dicha estrategia se implementa y cuáles organizaciones o
cargos específicos se crean o modifican, es menos importante que el hecho de contar con
una estrategia que puede servir como un paraguas para la coordinación de recursos y
capacidades existentes.
En la actualidad la información del gobierno, que incluye la
"inteligencia" del gobierno (información confidencial) está fuera de control.
De hecho, un Funcionario Principal de Información (CIO) sería útil, incluso
autoritario, si fuera designado como Subdirector de Información en la Oficina de
Administración y Presupuesto. Sin embargo, dicha persona no debería hacer nada más que
coordinar esfuerzos para evitar inversiones no productivas. El cargo actual de Director de
Inteligencia Central se debería convertir en el de Director de Inteligencia Nacional
(DNI), asistido por un Director de Inteligencia Clasificada (DCI) y un Director de
Información Pública (DPI), todos comprometidos con la más amplia explotación de
fuentes abiertas en nombre de los encargados de las políticas y del público. El DPI
también debería tener el cargo de Director de una Base Nacional de Inteligencia. Esto
podría completar la perspectiva del Presidente y -como ha indicado a menudo el
Vicepresidente -"fortalecería la inteligencia distribuida de la Nación".
CONCLUSION: Pueblos inteligentes + Naciones tontas = Mal
negocio
En la actualidad, en Estados Unidos, somos un pueblo inteligente pero
una Nación tonta, lo que da como resultado un mal negocio. Nuestra seguridad nacional y
nuestro atractivo nacional como el lugar para la inversión internacional, que permiten
que nuestros ciudadanos prosperen, están en riesgo. No tenemos más alternativa que
redefinir el papel del gobierno y destacar su responsabilidad por la alimentación de
"comunes de información nacional". Debemos redefinir la inteligencia nacional y
crear una Comunidad de Inteligencia Virtual en la cual cada ciudadano sea un recopilador,
productor y consumidor. Al mismo tiempo debemos crear los incentivos para asegurar que
nuestra "defensa doméstica electrónica" sea robusta, y que nuestro sector
civil -la primera línea en todas las guerras de información- esté capacitado, equipado
y organizado para la batalla en el Siglo XXI.
Para poder sobrevivir en el amanecer del Siglo XXI, debemos contar con
una Estrategia de Información Nacional.