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Consideraciones sobre la Guerra de Información


Ronald J. Knecht

   
   El concepto de dependencia respecto de la información brinda el contexto adecuado para la consideración de guerra de información ofensiva y defensiva

    La dependencia no reconocida respecto de la información -y no los defectos conocidos o potenciales en las tecnologías utilizadas en las infraestructuras de comunicaciones y computación- es el desafío fundamental para las operaciones empresariales o militares en el actual mundo interconectado. En las actividades basadas en información abundan dichas dependencias no reconocidas.

Guerra basada en información

    La doctrina de combate de Estados Unidos establece que "La Campaña Conjunta debería explotar completamente el diferencial de información, es decir, el acceso y la capacidad superiores para emplear la información con efectividad en las situaciones estratégicas, operativas y tácticas que las avanzadas tecnologías estadounidenses brindan a nuestras fuerzas". Esta doctrina refleja el cambio de la guerra industrial a la guerra basada en información.

    La aplicación de esta doctrina es considerada como el generador de una Revolución de Asuntos Militares (RMA) habilitada por el matrimonio entre municiones de precisión, computadoras de gran velocidad, comunicaciones con gran capacidad y sensores remotos que brindan una "visión perfecta" del espacio de batalla. Desde la perspectiva de los defensores de la RMA, el sector estadounidense utilizará la información para operar "dentro del ciclo de información" del adversario, desorganizará los procesos de comando e inteligencia del adversario y proporcionará golpes decisivos con armas de gran posibilidad letal.

    El concepto de una RMA fluye de un concepto visionario precoz de la comunidad de investigación y desarrollo de defensa denominada Red Mundial. La Red Mundial concebía la distribución y el procesamiento agresivo de datos a nivel mundial para permitir que cualquier consumidor -civil, inteligencia o militar- se conectara con cualquier dato. Esto brindaría a Estados Unidos una ventaja estratégica y permitiría operaciones de información flexibles, expansibles, interoperables y oportunas.

    Los beneficios que prometía la Red Mundial no se limitaban a los militares. La ruta desde la Red Mundial también conducía hacia una visión de una Infraestructura de Información Nacional, o NII, inspirada en el gobierno y desarrollada por la industria. Tal como se delineó en la Agenda para la Acción de septiembre de 1993, el enfoque de la iniciativa de la NII se centraba más en beneficios económicos que en beneficios militares. Sin embargo, para ser justos, los defensores del concepto de Red Mundial esbozaron una ruta tecnológica hacia una guerra dominada por la información y hacia las brillantes promesas de la RMA.

Dependencia respecto de la información

    Sin embargo, algunos de los que entonces trabajábamos en la oficina del Viceministro de Defensa para C3I creíamos que los defensores de la Red Mundial no prestaban suficiente atención a la creciente dependencia respecto de la tecnología que resultaría de la iniciativa. Esta no era una tendencia contra la tecnología, sino una opinión de que los crecientes riesgos debían ser comprendidos y administrados. Esta preocupación fue uno de los factores principales en la decisión del Ministerio de Defensa de emitir la Directiva TS 3600.1 del Ministerio de Defensa, Guerra de Información del 21 de diciembre de 1992.

    Esta directiva establece que el papel central de la información en la guerra moderna requiere que las fuerzas estadounidenses estén preparadas para operar en un entorno de información hostil; advierte sobre no planificar para combatir de una manera que requiera más ancho de banda de información de lo que se pueda proteger; instruye a los comandantes para que comprendan lo que le sucederá a las fuerzas bajo su comando si se les niega la información con la que esperan contar; y, para tener una idea de su dependencia respecto de la información, exige a los militares que se desempeñen en entornos hostiles a la información.

Estructura del trabajo

    Las implicaciones de la dependencia respecto de la información se pueden mostrar mejor mediante el análisis del diseño del trabajo. El trabajo se define como un esfuerzo que apunta a la producción o al logro de algo. Todo trabajo, ya sea cavar una zanja, construir un automóvil, vender un producto o montar una compleja operación militar, puede ser considerado dentro de un marco organizativo u arquitectónico común.

    En el nivel superior del marco arquitectónico se encuentra un modelo comercial. El modelo comercial encapsula la respuesta a la pregunta del nivel ejecutivo "¿A qué empresa nos dedicamos?". Este modelo se puede explicitar, pero a menudo es implícito.

    La empresa, además de ser definida por el "propietario" de la empresa, está conformada por factores presentes en el ambiente en el que opera la misma. Estos factores externos incluyen las acciones de los competidores, la estructura impositiva, las leyes y reglamentaciones, y los aspectos técnicos del entorno de trabajo. Cuando el modelo comercial no se adapta a la realidad del ambiente externo, ya sea en diseño original o por falta de adaptación a los cambios en el entorno exterior, la empresa sufre y puede fracasar.

    En el nivel siguiente del marco arquitectónico se encuentra el nivel funcional de trabajo. Este nivel consiste tanto en un modelo de organización como en un modelo de información. El modelo de organización del trabajo refleja la estructura y el flujo de las actividades funcionales de una empresa (personas, proceso y procedimiento) y responde a la pregunta "¿Cómo lo hacemos?". El modelo de información asociada responde a la pregunta "¿Cómo denominamos a las cosas?". Es innecesario decir que en una empresa compleja estos modelos pueden ser muy, pero muy complejos.

    Siempre ha existido la estructura del trabajo como un modelo comercial, un modelo de trabajo y un modelo de información. La introducción de la computación en el entorno de trabajo provocó un cambio profundo.

    En la empresa asistida por computadora se inserta un nuevo "modelo de aplicación" a nivel funcional. Algunas de las normas de proceso y de trabajo de la empresa ahora están comprendidas en los programas de aplicaciones adaptados a medida para dicha empresa. Esto permitió la modificación del modelo de trabajo a fin de aprovechar el poder de la computación y, de ser deseable, el beneficio de vincularse con otras computadoras en el entorno distribuido. (La modificación de la estructura de trabajo no se debe considerar como la simple adición de una computadora. A menudo, muchos de los procesos y procedimientos del trabajo, que incluyen el papel y la conducta de las personas de la empresa, cambian notablemente con la computarización).

    La introducción del modelo de aplicación a nivel funcional requiere la adición de otro nivel inferior en el marco arquitectónico: el modelo tecnológico. El modelo tecnológico está compuesto por los programas de computación y de comunicaciones, sistemas operativos y otros programas afines, y toda aplicación de programas que fuera necesaria para soportar el modelo de aplicación de programa del nivel superior. Prácticamente en todos los casos los componentes de la tecnología consisten en computación comercial y en productos y servicios de telecomunicaciones.

    La adición del modelo de aplicación y del modelo de soporte tecnológico permitió la realización de grandes mejoras en la eficiencia del trabajo, pero también introdujo nuevas vulnerabilidades y riesgos. Debido a que la tecnología de los componentes de computación es "genérica", el conocimiento de cualquier defecto en estos componentes es ampliamente compartido. (Para ventaja del Pirata Informático y del Guerrero Cibernético. Sólo necesitan conocer qué tipo de computadoras y de programas está utilizando una empresa a fin de poder explotar todo lo que se conoce con respecto a los defectos del modelo técnico de dicha empresa específica).

    Además, una vez que se agregaron aplicaciones de programas y computadoras de soporte a una empresa, el ejecutivo renunció a gran parte del control sobre la empresa. La conducta de muchas de las tecnologías de información de respaldo es controlada por otros. Y, cuanto más distribuida esté la estructura de telecomputación utilizada, mayor será la dependencia respecto de acciones y decisiones de terceros.

Administración de la configuración

    Esta mayor dependencia respecto de las acciones de individuos ajenos a la empresa puede reducirse a un enfoque más estricto al considerar el desafío de administrar la configuración del trabajo en la empresa. Controlar la configuración de algo, realizar la "administración de la configuración", no significa estar al tanto de la configuración actual. Significa que el administrador de la configuración conoce la configuración y puede controlar cualquier cambio en la configuración.

    En el marco no computarizado descripto anteriormente, el ejecutivo a cargo posiblemente pueda conocer el estado interno actual de la empresa y tendrá un control considerable sobre la organización del trabajo y el vocabulario del trabajo realizado en la empresa.

    Por supuesto que, a medida que aumenta el tamaño y la complejidad de la empresa, se torna más difícil conocer si los procesos y flujos de trabajo están funcionando como debieran, si los individuos que trabajan dentro de la organización se comportan como corresponde, y si la empresa está obteniendo los resultados deseados -este es el desafío básico del margen de control.

    La adición de aplicaciones de programas y tecnologías de soporte para la empresa hace que la administración de la configuración de la red sea mucho más difícil. Esto puede parecer poco intuitivo debido a la facilidad con que algunos procesos computarizados se pueden controlar. Pero la realidad, a un nivel más profundo, es que es imposible conocer todos los estados lógicos posibles de las grandes y complejas aplicaciones de programas, sistemas operativos de programas, o incluso de los componentes internos de los equipos de computación. (Los programadores prueban el funcionamiento adecuado en un entorno deseado pero no tienen manera de conocer todos los estados lógicos posibles indeseables que se pueden producir y que un rival -delincuente o guerrero- puede conocer y explotar).

    Cuando se incluyen en la mezcla telecomunicaciones de Internet, encaminadas en paquetes, el desafío de la administración de la configuración es aún mayor. En esta situación, ni el ejecutivo empresarial ni el comandante militar (o su personal) tienen modo de conocer la configuración detallada minuto a minuto de la infraestructura de telecomunicaciones externa de la cual depende la empresa.

    La falta de conocimiento de la configuración y de control sobre la configuración en un entorno de computación distribuido es ampliamente demostrada por la facilidad con la que piratas informáticos y delincuentes ingresan habitualmente a muchas empresas comerciales (y militares no secretas). Aunque la aplicación de la computación y de las telecomunicaciones interconectadas a la realización del trabajo ha promovido un notable crecimiento económico, también ha conducido a un entorno de telecomputación mundial sin ley ni orden, a un estado de complejidad técnica donde se detectan muy pocas de las muchísimas irrupciones electrónicas y donde los datos que recorren las redes de comunicación mundial a menudo se ven comprometidos, y a una circunstancia muy peligrosa donde en Internet se dispone gratuitamente de herramientas de programas muy sofisticados, fáciles de usar, para irrumpir en computadoras.

    Un factor principal que contribuye a la actual explotación delictiva de las actividades de información es el índice de cambio en la tecnología de computación y de comunicaciones. La tecnología ha dejado atrás el desarrollo de salvaguardas de seguridad y la concientización de seguridad de la mayoría de los usuarios de las nuevas tecnologías -y la brecha continúa agrandándose. (Esta brecha creciente también rige para la defensa en la guerra de información).
   
Definiciones alternativas de Guerra de Información

    Los conceptos de diseño del trabajo y de dependencia respecto de la información y de sistemas de información que ya hemos descrito conducen directamente a la siguiente definición de Guerra de Información: "Los preparativos y el uso de armas físicas o lógicas para interrumpir o destruir información o sistemas de información a fin de degradar o interrumpir una o más funciones que dependen de la información o de los sistemas de información". Esto se puede redefinir como un ataque al trabajo, montado en la información o en los sistemas de información necesarios para la realización de dicho trabajo.

    Esta definición centra la información en las funciones que dependen de la información y de los sistemas de información, y no en la infraestructura de respaldo. En el aspecto defensivo esto nos permite identificar al individuo o individuos responsables por la realización de una función y de este modo responsabilizar a dicho(s) individuo(s) por la adopción de las medidas necesarias para garantizar la ejecución adecuada de la función en un entorno hostil a la información. En el aspecto ofensivo, indica al guerrero informático que dirija su atención al valor militar o político de irrumpir en una función o de anularla, lo que puede lograr por medio de su información de respaldo o de su sistema de información.

    Comparemos esto con la definición actual de guerra de información que utiliza el Ministerio de Defensa: "Medidas adoptadas para lograr superioridad de información al afectar la información del adversario, sus procesos basados en información y sus sistemas de información, en tanto que se defiende la información, los procesos basados en información y los sistemas de información propios". Esta definición se concentra en lograr un nivel no especificado de "superioridad de información" sobre un adversario.

    Para poder definir la superioridad de información se debe conocer la identidad del adversario. Unicamente si se comprende el uso de la información por parte del adversario, y los medios utilizados por dicho adversario para atacar las operaciones de información de sus enemigos, será posible determinar qué mezcla de medidas ofensivas y de defensa se debe aplicar a fin de lograr la superioridad de información sobre dicho adversario específico. Si un atacante desconocido monta un ataque de guerra de información, es imposible conocer estas condiciones.

    La definición del Ministerio de Defensa ha sufrido la profunda influencia de los conceptos de guerra de comando y control (C2), un subgrupo de la guerra de información. La guerra de comando y control es la adaptación estadounidense de un concepto de guerra desarrollado por los rusos. La teoría rusa postulaba una guerra de comando y control entre comandantes, respaldada por la fuerza. Los militares estadounidenses han postulado la aplicación decisiva de fuerza habilitada por el conocimiento del campo de combate dominante. Ambos presentan conflictos entre fuerzas opuestas.

    El hecho de que una de las partes de un conflicto dependa de actividades de información eficientes invita a un ataque de guerra de información contra dichas actividades por parte de la oposición. Sin embargo, la oposición puede no depender de procesos basados en información y puede no contar con un sistema de información que pueda ser alcanzado en un ataque de guerra de información. (Lograr operaciones de información más eficientes y efectivas que las de un adversario potencial es un objetivo sensato, pero no debe ser caracterizado como guerra de información).

    El valor de los ataques de guerra de información ofensiva está determinado por el valor de las operaciones de información del adversario. El valor de las medidas de guerra de información defensiva está determinado por el grado de dependencia que tienen los defensores respecto de sus propias operaciones de información, independientemente de la eficiencia de dichas operaciones.

Guerra de Información ofensiva

    Conforme a la primera definición que proporcionamos antes, un ataque ofensivo de guerra de información generalmente apuntaría a interrumpir una o varias funciones específicas [un ataque orientado]. Muchos suponen que, debido a que es fácil irrumpir en una computadora mediante la explotación de defectos conocidos del modelo técnico, se deduce que es fácil realizar una guerra de información significativa. Esto no es así. El conocimiento de exactamente qué se debe atacar y cuándo se lo debe atacar puede ser un proceso de inteligencia muy complejo e intenso. La orientación de la guerra de información requiere comprender la(s) función(es) del adversario que se arriesgará(n):
·            ¿Qué se está haciendo (modelo comercial)?
·            ¿Cómo y cuándo se está haciendo (modelos de trabajo y de información)?
·            ¿De qué infraestructuras de computación y comunicaciones, y de qué instalaciones de respaldo, depende la función (modelo técnico)?

    Los preparativos para un ataque importante de guerra de información requieren que, en la jerga del rediseño de procesos comerciales, el planificador de la guerra de información determine el modelo "As-Is" de la(s) función(es) del blanco. Mediante una combinación de recopilación de inteligencia y de análisis de proceso el planificador puede comprender los pasos en el flujo de trabajo de la función que será atacada. Esto permite que el planificador deduzca qué sucederá al flujo de trabajo, y de este modo la(s) función(es) interesadas, cuando elementos específicos de la información subyacente o de los sistemas de información estén sujetos a distintas formas de ataques digitales o físicos.

    El desarrollo de un modelo "As-Is" sólido en un entorno de rediseño de proceso comercial cooperativo es una tarea difícil. Intentar desarrollar a distancia un modelo "As-Is" de las funciones del enemigo utilizando las herramientas de las distintas especialidades puede ser sumamente difícil, especialmente en aquellos pasos del proceso que no dependen de soporte tecnológico sino que sólo residen en las mentes de los trabajadores. Los procesos y procedimientos humanos raras veces están delineados en la documentación de una aplicación de programa de respaldo que se pueda descargar fácilmente desde una computadora atacada.

    Un método más sencillo consiste en obtener, por medio de compra, alteración o engaño, la cooperación de uno o más individuos que trabajan o han trabajado en el proceso en cuestión. Esto puede ser muy útil cuando alguien que trabaja en el sistema puede explicar los procesos y procedimientos internos e incluso colaborar en el ataque.

    No obstante el concepto central de la primera definición proporcionada, un ataque ofensivo de guerra de información no siempre tiene que apuntar a una función específica. Se podría montar un ataque sencillamente para degradar el funcionamiento de los distintos elementos de la infraestructura de información compartida de los distintos adversarios sin saber la manera en que el ataque degradará una o más funciones específicas o sin saber si lo hará [ataque de entropía].

    Sin embargo, realizar amplios ataques de entropía es como intentar atrapar un róbalo excepcional mediante la dinamitación de lagos al azar. Pueden morir muchísimos peces sin ninguna garantía de atrapar el pez específico, marcado, necesario para ganar el concurso de pesca. A menudo los especialistas en computación proponen técnicas de ataque digital para utilizar en la ejecución de la guerra de información (por ejemplo, muchas formas de virus informáticos) que son como trofeos de pesca con dinamita -los beneficios no se pueden predecir con ningún grado de certeza. A diferencia de la violencia callejera, la guerra aplica, o amenaza aplicar, violencia -física o digital- de una manera centrada a fin de respaldar la consecución de un objetivo militar o político definido.

Comando y Control en la Guerra de Información

    La necesidad de obtener un resultado militar o político útil conduce a la consideración de aspectos de comando y control de la guerra ofensiva de información. En general, antes que un individuo con autoridad se preste a aprobar una acción militar, primero desea comprender por anticipado y con cierto grado de precisión los resultados del(los) ataque(s) propuesto(s). La autoridad a cargo de la adopción de decisiones puede querer saber muchas cosas:

·    ¿La acción propuesta concuerda con las leyes de guerra y con las obligaciones de tratados que el actor específico tiene interés en cumplir?
·    ¿Se puede controlar el alcance del ataque?
·    Si el enemigo solicita la paz, ¿se podrán detener las medidas iniciadas?
·    ¿El ataque se puede contrarrestar?
·    En algunos casos, ¿se puede detectar el ataque?
·    Si el ataque depende de la sorpresa, ¿cuál es el riesgo comprometido?
·    ¿De qué información depende el ataque? (¿Qué es lo que se debe saber?; ¿Cuándo se lo debe saber?; ¿Se puede confiar en que se obtendrá la información necesaria?)
·    ¿Cómo se evaluarán los daños?

    En resumen, ¿el objetivo del ataque y el proceso de ejecución del ataque se pueden explicar al encargado de la adopción de decisiones como una acción militar racional?

Medios de ataque

    A partir del análisis anterior del diseño del trabajo y de los mayores riesgos asociados con la computación distribuida, no supongamos que los ataques a operaciones de información (modelo de trabajo y modelo técnico) se limitan a técnicas digitales "transmitidas por el cable". La guerra de información se puede realizar mediante distintos medios y puede incluir:
·    Ataques físicos a los componentes de la infraestructura de información, por ejemplo, computadoras, dispositivos de comunicaciones, programas, cables, dispositivos de control, etc.
·    Ataques físicos a los componentes que contienen o soportan la infraestructura de información, tales como edificios, sistemas eléctricos, servicios ambientales.
·    Ataques físicos o subversión de personas (conocedoras o ignorantes) que operan elementos de la infraestructura de información.
·    Destrucción física de información (borradura o sobrescritura) sin perjudicar los componentes de la infraestructura.
·    Ataques lógicos (códigos nocivos) a los componentes de la infraestructura de información, por ejemplo computadoras, dispositivos de comunicaciones, programas, dispositivos de control, etc.
·    Ataques lógicos a componentes controlados por computadoras que soportan la infraestructura de información. Estos pueden incluir acondicionadores de aire, administradores de aire, distribución eléctrica, y agua de refrigeración.
·    Ataques a la información suministrada por medio de la infraestructura de información que es utilizada por una o más funciones específicas (por ejemplo, información falsa y engañosa introducida en la infraestructura).
·    Corrupción de información utilizando ataques lógicos o digitales sin perjudicar los componentes de la infraestructura de información. (El peor daño puede resultar de un ataque que corrompe o introduce información falsa de una manera que no puede ser detectada por los usuarios de dicha información, los que en consecuencia adoptan medidas en base a dicha información corrupta o falsa).
·    Ataques combinados donde se realizan ataques físicos y lógicos combinados contra la infraestructura de información o los elementos de soporte de la misma a fin de encubrir uno de los tipos de ataque o para obtener los beneficios de un ataque combinado.

Defensa en la Guerra de Información

    Los conceptos que esbozamos antes también rigen para el aspecto defensivo de la guerra de información. En un nivel superior, para poder defendernos de amenazas de guerra de información contra una o más funciones, debemos comprender el flujo de trabajo, los procesos y procedimientos, la información y la infraestructura de información utilizada por dichas funciones.

    A diferencia del aspecto ofensivo, el defensor, mediante la aplicación de las herramientas de captación de proceso del rediseño del proceso empresarial, puede comprender directamente las funciones y las relaciones de dependencia. (Con cierta previsión este análisis puede resultar un proceso muy económico de "dos al precio de uno". Se pueden descubrir maneras de obtener una mayor eficiencia funcional al mismo tiempo que se identifican dependencias respecto de la información en el modelo "As-Is" existente).

    Un análisis similar a BPR debería permitir que el defensor: 1) conozca las dependencias de seguridad de información de las funciones bajo su responsabilidad; 2) comprenda qué es lo que sucede con los procesos de trabajo si un adversario, un acto natural, o un error por parte de un empleado con acceso autorizado a la información y a los sistemas de información de la empresa interrumpe alguna parte del entorno de telecomputación; 3) diseñe un medio para controlar la información y los sistemas de información de una empresa para detectar intrusiones, contener ataques, y restaurar el servicio; y 4) conozca en qué aspecto capacitar y practicar ejercicios realistas de manera tal que los trabajadores de la empresa puedan reconocer un fallo en el proceso de trabajo y estén preparados para adoptar medidas correctivas adecuadas.

    Es muy fácil determinar estos pasos, pero puede resultar muy difícil aplicarlos.

Medidas de defensa

    Entonces las cuestiones de importancia consisten en cómo adaptar la empresa y el modelo empresarial, cómo diseñar los procesos y procedimientos utilizados en el modelo de flujo de trabajo, cómo aplicar la tecnología y cómo capacitar a la fuerza laboral a fin de obtener las ventajas, económicas o militares, del uso de una infraestructura de telecomunicación interconectada a nivel mundial sin sucumbir a los riesgos endémicos de realizar operaciones en este entorno interconectado. A continuación expondré un listado parcial de posibles respuestas a estos interrogantes.

Enclaves

    Un método para controlar las actividades funcionales que se deben supervisar, controlar y defender consiste en crear enclaves de información dentro de la infraestructura mundial como un medio para transmitir información segura entre los enclaves de usuarios de información protegida cuando es necesario. Se pueden utilizar firewalls, si están bien configurados, para crear enclaves y brindar cierto grado de aislamiento contra adversarios potenciales.

    La operación de enclaves más seguros -aunque nunca absolutamente seguros- en la infraestructura mundial más extensa sólo será posible si se puede controlar el acceso a los enclaves, que incluye el comportamiento de los trabajadores con acceso autorizado al enclave. Si un deseo de sinceridad en el gobierno, un deseo de obtener el menor precio posible en servicios de computación o comunicaciones, o la indiferencia ante las actividades de los trabajadores en la empresa resultaran en libre acceso al enclave por parte de cualquier habitante de la población mundial, entonces no se podrá obtener ninguna defensa significativa a ningún precio.

    Evidentemente, el medio más fácil para eliminar el riesgo asociado con la operación en una infraestructura de computación interconectada a nivel mundial consiste en simplemente desconectarse de la misma. Si la función comercial o militar no depende de la interconexión con la infraestructura de información compartida, entonces probablemente no se debería conectar, debido a que esto simplemente agrega riesgo sin ningún beneficio que lo compense.

Análisis de riesgos

    Si la ejecución de una función debe depender del uso de la infraestructura de información compartida, entonces el ejecutivo responsable por la función debe pensar en operarla con cierto grado de riesgo. En esta circunstancia, el análisis informado de riesgo-beneficio debería respaldar todas las acciones defensivas propuestas. Un factor que se debe tener en cuenta al realizar el cálculo de riesgo-beneficio es que, en tanto que los beneficios en general -económicos o militares- se multiplican de manera predecible, los riesgos pueden conducir a resultados no lineales. (Cuando un partidario del beneficio que se va a obtener al asumir o aumentar una dependencia funcional -respecto de actividades de telecomputación compartida o de actividades de computación distribuida- expone su caso, siempre preguntemos qué es lo peor que puede suceder al flujo de trabajo y al modelo empresarial como consecuencia de la acción propuesta).

Consideraciones adicionales para la defensa

    Ahora bien, la situación de gestión de riesgos no es completamente sombría. Se pueden hacer muchísimas cosas inteligentes a bajo precio para reducir el riego a nivel computación y telecomunicaciones.

    Las medidas más económicas consisten en proporcionar una cantidad suficiente de personal bien capacitado y equipos de supervisión adecuados para administrar el entorno de telecomputación en el enclave o enclaves operativos. Siempre que un sistema de administración sea tratado como un empleo parcial que se puede asignar a individuos no capacitados, la capacidad de lograr un nivel significativo de protección o de reacción ante un ataque es problemática.

    Una vez que se comprenden los procesos y procedimientos de la función, se puede establecer una capacidad para controlar su configuración. La actividad de supervisión debería ser exterior a los procesos controlados y debería estar soportada por una capacidad robusta de computación y comunicaciones. Los defensores deben tener la capacidad de realizar actividades de selección para limitar la diseminación de un ataque y para administrar la restauración de operaciones sin tener que depender de la misma estructura que están defendiendo (una lección fundamental del incidente Morris Internet).

    Una advertencia. La dependencia de actividades de defensa excesivamente centralizadas es peligrosa. Para un atacante resulta muy económico desatar una persecución costosa e inútil por parte del personal defensivo centralizado. El método preferido para diseñar una capacidad de administración de defensa de guerra de información (o seguridad de información) es un método estratificado para obtener conocimiento y control de configuración, con algunos procedimientos para la adición de conocimiento a fin de detectar patrones de actividad que no son perceptibles a niveles inferiores.

    Los responsables de supervisar el estado de la empresa y de montar la defensa deben estar al tanto de toda perturbación en la planta física que alberga los elementos de computación y comunicaciones que deben defender. Las interrupciones de servicios producidas por incendios, cortes de cables u otros daños físicos se pueden considerar "accidentes" a nivel local y, cuando son consideradas en general, pueden ser reconocidas como ataques de guerra de información.

    El diseño de sistemas inteligentes colocará programas y datos críticos en servidores que están separados física y lógicamente de aquellos utilizados para alojar programas y datos que son útiles pero que no son fundamentales para la supervivencia de la empresa. Dicha separación facilitará el proceso de reparación y acelerará la restauración de procesos fundamentales. El mantenimiento de versiones de programas "limpias", protegidas, también puede acelerar la recuperación.

    Puede ser fundamental prestar atención esmerada a la copia de respaldo de los datos para poder recuperarse de dicho ataque. Pero hacer copias de respaldo y archivos puede ser mucho más difícil que lo que algunos sospechan. Una etapa de preparación prolongada para un ataque de guerra de información puede haber alcanzado los datos almacenados o incluso puede haber arruinado el proceso utilizado para realizar las copias de respaldo y el almacenamiento de los datos.

    La duplicación de información puede ayudar al defensor. (Duplicación significa que es posible copiar la información sin cambiar la información original. La duplicación es la característica de la información que la separa del mundo de los artefactos físicos. La duplicación también es la característica que permite el robo no detectable de información debido a que, a diferencia de los bienes físicos, el guardián de la información puede conservar su copia de información, pero también lo puede hacer el ladrón y el guardián puede no estar al tanto de ello). Al colocar múltiples copias de información en servidores distribuidos se puede lograr que el adversario ignore qué servidor se está utilizando en un momento determinado para soportar una función y, de este modo, se puede eliminar la capacidad del adversario de destruir la información con un ataque en un único lugar.

    El cifrado de la información utilizada por una función, en tránsito o almacenada, es otra técnica que se puede utilizar para mejorar la defensa de la función. Sin embargo, algunos medios de cifrado proporcionan una vía rápida para un atacante que no pretende leer la información cifrada sino que simplemente desea montar un ataque para producir la interrupción del servicio. Al atacar determinados elementos de una señal o de un sistema de cifrado, el atacante puede evitar que el futuro usuario de la información pueda descifrar y leer la información.

    Se debe solicitar a programadores de sistemas y de software que diseñen software y sistemas de información que brinden conocimientos de configuración dinámica, permitan la administración de las configuraciones, y garanticen la facilidad de reparación. (En la actualidad se presta poca atención a dichas características, y no se entienden bien los métodos de diseño utilizados para el logro de dichos objetivos).

    Los fabricantes de programas y equipos para telecomputación podrían mejorar ampliamente la circunstancia de defensa (y posiblemente lo harán) si cada dispositivo o programa de software estuviera equipado para proporcionar una firma digital segura que lo identificara al ser interrogado por las herramientas de gestión del administrador del sistema (Soy la estación de trabajo con el número de serie xxxx).

    De manera similar, los dispositivos biométricos que de manera exclusiva, permanente y pasiva identifican a cada individuo participante en las actividades de telecomputación del enclave harían una gran contribución en la eliminación de la presencia de intrusos que se hacen pasar por participantes legítimos de la actividad funcional.

    Si se adoptan en conjunto, estas medidas y otras similares mejorarían notablemente el conocimiento de la configuración, aumentarían el control del entorno de telecomputación, eliminarían muchos ataques triviales (de la clase de ataques piratas) y habilitarían una defensa más robusta. Sin embargo, el uso de tecnología dividida significa que estos pasos nunca brindarán un entorno totalmente seguro para las operaciones de información.

    Del mismo modo, siempre que las personas forman parte del proceso funcional, el estado de la naturaleza humana impone una limitación superior a la perfectibilidad del conocimiento y del control de la configuración. Por lo tanto, independientemente de los beneficios de la tecnología esbozada arriba, el método recomendado para el logro de una defensa robusta en la guerra de información consiste en centrarse en el diseño de un trabajo flexible.

Diseño para un entorno de incertidumbre

    En vez de continuar buscando una bala de plata tecnológica, o de intentar vanamente lograr una conducta humana libre de errores, se debe modificar el diseño mismo de la función o del modelo comercial para permitir que la empresa se desenvuelva en un entorno de riesgo. El primer paso consiste en que el propietario de la empresa (o el comandante militar) acepte el hecho de que no se puede proteger completamente a toda empresa que opera en un entorno que incluye la rápida introducción de tecnología. Tarde o temprano sucederán cosas malas, por accidente o intencionalmente.

    El modelo comercial se debería adaptar para que abarque las vulnerabilidades intrínsecas, desconocidas, que acompañan al uso beneficioso de las tecnologías de telecomputación. Con este fin, el flujo de trabajo se debe entender con suficiente detalle para que sea posible describir y medir límites aceptables de la producción de cada proceso o procedimiento en el flujo de trabajo, que incluye el comportamiento de los trabajadores en la empresa. (Este método de diseño permitiría que el administrador o el comandante encaren mejor la amenaza interna. Si hubiera existido un proceso de administración de configuración bien administrado, alguien se habría visto obligado a preguntar: "Sr. Ames, por qué está obteniendo datos de ese lugar si no lo necesita para su tarea?").

    Cuando la supervisión detecta que se han alcanzado los límites aceptables de la producción de trabajo intermedio, los procesos de trabajo automático y los trabajadores de la empresa deberían "conocer" a qué modo de trabajo alternativo pueden cambiar hasta que las medidas correctivas permitan regresar al estado preferido. Esta capacidad de cambiar entre procesos para evitar fallos es la esencia del trabajo flexible. Si no puede responder con rapidez, la empresa puede sucumbir a un fallo fatal, no lineal.

    Por otra parte, todavía no comprendemos bien el proceso mismo de diseño de trabajo para poder supervisar su configuración, las herramientas necesarias para asistir en la administración y control de los procesos de trabajo y los medios para cambiar dinámicamente entre distintos procesos de trabajo.

Disuasión

    El ejecutivo y el comandante militar exitosos del siglo XXI que operen en un entorno de guerra de información comprenderán lo que pueden conocer sobre la empresa de la cual son responsables. También comprenderán lo que no pueden conocer debido a la tecnología utilizada. Con este conocimiento, el ejecutivo estará preparado para administrar cualquier cambio no deseado en el proceso de trabajo -ya fuera provocado por fallos, errores o ataques al sistema. Ese ejecutivo garantizará que existan medios robustos para detectar un cambio en el entorno de trabajo antes de que sea suficientemente grande como para no poder ser controlado y produzca un fallo en la empresa. La obtención de este grado de comprensión de las características operativas y las dependencias de la empresa respecto de la información constituyen la mayor disuasión posible para un ataque exitoso contra la información de la empresa.



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