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Hacia la sociedad del conocimiento

 

Epifanio Blanco


Cuánto ha cambiado y cuánto puede cambiar aún nuestro escenario de telecomunicaciones; la curva de crecimiento sigue siendo muy fuerte”, señaló el ex-secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar.

En diálogo con F1 On Line, Aguiar subrayó que “es interesante ver que hoy día una nación, una organización, una persona, se definen por su capacidad de comunicación, su capacidad de utilizar inteligentemente la información que reciben a través de esa comunicación. Vamos hacia una sociedad del conocimiento -de la sabiduría es otra historia; eso es el conocimiento más la ética-. Una sociedad del conocimiento donde la riqueza de las naciones no se define por sus riquezas naturales sino por la capacidad de su gente.

Y allí está la apuesta fuerte que se ha hecho. El primer año que pasó el gobierno fue el de la desregulación de las telecomunicaciones. Abrió sus puertas de modo que los contenidos intelectuales del mundo puedan llegar a la Argentina, para que aquí los podamos procesar y sacarlos de nuevo para afuera.

Primero abrió las puertas: la Argentina antes tenía -para dar un ejemplo- como un hilito, una cascadita que la comunicaba con el mundo y eso ha crecido aproximadamente 10.000 veces su ancho en estos dos últimos años.

La salida internacional de la Argentina para comunicaciones de Internet tenía un ancho de medio giga -lo que bastaba para que fueran todas las comunicaciones de voz por teléfono, alguna película y la paupérrima Internet que teníamos-.
Ahora, en vez de medio giga estamos ya con 5.000 Gb -es decir el ancho de banda ha crecido diez mil veces-. Ya está la conectividad y la otra cosa que se necesita la tenemos: la gente.

Esto lo digo como profesor universitario (dicta las cátedras de Derecho y Comunicación Social, en la Universidad de Belgrano), advirtiendo que mis alumnos son tantísimo más inteligentes que los docentes.

Son muy capaces y se enchufan desde dos puntos de vista: con excelencia, con exigencia, con ganas de aprender y no con la mediocridad ni con el “zafemos”. Se enchufan desde allí con el conocimiento y las bibliotecas de Internet, de modo de bajar de ellas el saber y ponerse en paralelo con el pensamiento de los demás, y se dan unos resultados bárbaros.

Eso que veo en mis clases me lo confirman los ingenieros, los químicos, los físicos: tenemos un material humano impresionante en la Argentina.

Enorme capacidad humana, sobre todo en las altas tecnologías y donde se nota claramente es en la creación intelectual. Y la Argentina es líder en varios campos en América latina.

Tenemos un promedio de universitarios por habitante 50% por encima de cualquier país de América latina y 30% por encima de cualquiera que nos siga.

De modo que tenemos la gente, tenemos tradición académica universitaria, tenemos capacidad, tenemos conectividad; es la hora de generar una salida, una política específica, para que los ingenieros, físicos, químicos y gente especializada en electrónica y software no tengan que irse a consulados. Es la hora de trazar una política para que esas especialidades encuentren un terreno fértil en la Argentina. Ese es el sentido de la segunda etapa que ya empezamos.

Periodista: Recientemente el gobierno le encomendó desarrollar los campos de Internet, informática y comercio electrónico. ¿Cómo las llevará adelante?

Henoch Aguiar: Hemos estado analizando a algunos países que en esos campos tienen una enorme dimensión. Pensamos en Inglaterra, EE.UU., Canadá, etc. Pero hay otros países parecidos al nuestro que estaban en una situación buena pero no lideraban. Básicamente estamos hablando de las tres I: Israel, India e Irlanda, más los casos de Malasia, Tailandia, Singapur, Hong Kong. Países que se dieron cuenta de que debían incentivar muy especialmente algunas nuevas actividades, formando capital humano y, en muy poco tiempo, en diez años -una década puede ser mucho para la coyuntura, pero para un país no es nada-, consiguieron cosas extraordinarias.

Por ejemplo, Irlanda pudo pasar en 12 años de 14,5% de desocupación a ahora algo más de 3,5%; pasó así a tener unas curvas de crecimiento del producto bruto... gracias a tareas con altísimo valor intelectual añadido. Esa es la política que tenemos que hacer en este momento como segunda etapa de las desregulaciones.

P.: ¿Y el sector privado acompaña esta iniciativa?
H.A.: Sí, totalmente. Vemos casos como el de la gente de Motorola, invirtiendo en la planta de fabricación de software que se está instalando en Córdoba. Hace muy poquito la gente de NEC -miren qué lindo ejemplo-, empresa japonesa, con filiales en todo el mundo y también en la Argentina, nos elige. Y ello ocurre porque de todas ellas, la filial argentina es la única que le cobra royalties a Japón porque aquí se han desarrollado softwares que están en su catálogo mundial.

Días atrás estuvo en la Argentina el líder mundial de NEC, Hajime Sasaki, para inaugurar una planta de fabricación de software, en la localidad de Florida. Uno dice una planta y tiene la impresión de que hay máquinas e inversiones en equipos; no, no, son mesas, computadoras que, como están todas conectadas, saldrán cinco “lucas” cada una y van a invertir cien millones de dólares ¿Dónde están los u$s 100 millones? Están en los chicos que están ahí sentados; esos chicos de 22 a 25 años -quizá el mayor tenga 32 años-, porque por cada uno de ellos, por la gente que se trae, por la gente que los forma, se invierte más de medio millón de dólares en la capacitación de cada uno de esos ingenieros.

Entonces uno dice: invertir cien millones de dólares, ¿qué es? Es comprar algunas máquinas por medio millón de dólares o por un millón y destinar los otros 99 millones a capacitar lo que hay entre ceja y pelo de la gente.

Esto es generar valor añadido. Cada uno de estos ingenieros puede enseñar luego en cualquiera de las facultades de los alrededores en temas de informática y desarrollos tecnológicos.
Conseguir inversiones que no vayan a la tierra, que no vayan a máquinas, sino que vayan al cerebro argentino; eso es el desarrollo.

Y esta gente de NEC, ¿por qué hizo esa inversión? Porque ha pensado, luego de estar desde hace largo tiempo en la Argentina, que nuestros ingenieros son muy buenos y que vale la pena ponerle a la neurona argentina, per cápita, un poco más de medio palo verde. Es una linda noticia.

Esperando el prometido futuro digital

Asimismo, Henoch Aguiar dijo en recientes declaraciones públicas que en los próximos seis meses se define si acaso la Argentina tendrá destino digital alguno. La Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) acaba de acercar una propuesta consensuada en pos de ese futuro, y la sociedad espera una respuesta y una guía hacia ese destino. La propuesta de la CESSI sugiere tomar caminos tales como:

1. Una reconversión de la estructura tecnológica del país.

2. Una expansión de las posibilidades de crecimiento y competitividad de la industria.

3. Una apertura más competitiva de la industria hacia el mercado internacional.

4. Una reconversión del sector público, con la consabida reducción de su costo.

5. Una oportunidad para anclar a los recursos humanos en el país.

6. Una mayor adecuación de la sociedad a la economía digital.

Y la sociedad argentina espera una señal de su clase dirigente; una señal que no sólo diga: «Tiene que pagar más impuestos». La sociedad argentina necesita señales que recuerden al conjunto social íntegro, como las que dieron India, Irlanda y más cerca Brasil y Chile, que hoy construyen ese futuro. Una señal que le hable de que la refinanciación de la deuda no es sólo para cumplir con las deudas externas.

Una señal que diga: «Se destinará a promover las industrias nacionales, se dará crédito a las PyMEs y se saldrá a promoverlas en sus ventas al exterior». La Argentina cuenta con un gran capital humano, de características socioeconómicas y culturales similares a las de los países más desarrollados. Esto, hoy día, es un activo que no muchos países pueden considerar, subraya la CESSI. Las naciones aludidas han preparado listas de tecnologías clave que actuarán como motores de la riqueza y la prosperidad. A modo de ejemplo, la lista compilada por el Ministerio de Comercio Internacional e Industria de Japón toma en cuenta la Microelectrónica; Nanotecnología; Biotecnología; Nuevos materiales; Infraestructura de telecomunicaciones; Fabricación de aeronaves; Robótica y computadoras.

Otro ejemplo, deviene de la Operación Conocimiento implementada por el gobierno de la India, al reconocer que la tecnología de la información es un área de frontera del conocimiento y es una herramienta habilitadora para la asimilación, procesamiento y productividad en otras esferas del conocimiento. Hoy la India es referente en la industria mundial de software. Israel e Irlanda también fijaron claras políticas de promoción y son asiento de industrias IT.

Consideraciones

Entrevistas realizadas por CESSI a directivos de las empresas radicadas en Irlanda sugieren que los factores de atracción estuvieron en las acciones llevadas a cabo por la Agencia para el Desarrollo Industrial (IDA) para atraer la inversión extranjera, en un impuesto a las ganancias de las empresas de 10%, en la educación y la capacitación de los recursos humanos y su productividad, en la calidad de las telecomunicaciones y de la infraestructura de transporte. Todo ello en el marco de la estabilidad política, un marco macroeconómico adecuado y un gobierno que impulsaba el desarrollo de la competencia. Algo similar ocurre en el caso de Singapur. Las empresas se instalaron para abastecer desde allí al mercado europeo (Irlanda) y del Asia-Pacífico (Singapur) que se expandían aceleradamente.

La CESSI observa que en nuestro caso la desregulación de las telecomunicaciones funciona como generador de una diferencia o ventaja comparativa o competitiva de la Argentina: “Los futuros mercados están siendo sometidos a pruebas de validación del modelo aquí y ahora”. Vale decir, las empresas están interesadas por varias razones en operar aquí, no sólo como mercado de ganancias sino porque la calidad de los recursos ha permitido desplegar esas últimas tecnologías y es escuela de aprendizaje mundial que debe ser fomentada. Se requieren para ello medidas sobre el mercado laboral, créditos a las PyMEs, desgravación de actividades que impulsan al mercado IT, todo un conjunto que la CESSI detalla acabadamente en su propuesta (ver www. cessi.org.ar).

La proyección laboral y social que surgirá de impulsar el destino digital argentino puede verse en este ejemplo que llega de EE.UU. Allí, el flujo de valor en la economía en general como país productor y exportador de tecnología puede ser visto desde distintos aspectos: Mano de obra empleada por industria en 1998 - Industria de informática y telecomunicaciones 43%; Servicios, 32%; Industria manufactura tradicional, 17% y Agroindustria, 4%. Vale decir, en ese país, la sociedad del conocimiento ocupa el lugar más encumbrado de la industria, productor de bienes, ocupación y por lo tanto: futuro (epifanio@f1online.com.ar).




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