El crecimiento de las
telecomunicaciones y el comercio electrónico ha provocado un gran y creciente mercado
comercial para las tecnologías de codificación digital. El comercio necesita una
codificación para protegerse contra el espionaje por parte de los competidores y los
gobiernos extranjeros, y para establecer vínculos seguros con sus socios, abastecedores y
clientes. Los bancos la necesitan para garantizar el carácter confidencial de las
transacciones financieras. Las autoridades encargadas de la aplicación de las leyes la
necesitan para impedir que aquéllos que están siendo investigados intercepten las
comunicaciones de la policía y obstruyan las investigaciones. Los individuos la necesitan
para proteger sus comunicaciones privadas y datos confidenciales. La codificación es
decisiva para construir una infraestructura de información segura y confiable para las
comunicaciones y el comercio electrónico.
Al mismo tiempo, la codificación les da a los delincuentes y terroristas una herramienta
poderosa para ocultar sus actividades. El culto Aum Shinri Kyo (Verdad Suprema),
responsable del ataque con gas letal al subte de Tokio en 1995, codificó los archivos de
computadoras sobre sus intenciones de despliegue de armas de destrucción masiva en Japón
y Estados Unidos.
El crimen organizado en Holanda cuenta con una división de guerra de información que
trabaja para cualquiera que les pague. Trabajan en estructuras de células difíciles de
identificar.
El delito organizado en Holanda utiliza la codificación para evadir el cumplimiento de
las leyes. Tienen apoyo técnico de un grupo de hackers capacitados que utilizan PGP
(Pretty Good Privacy) y PGPfone para codificar sus comunicaciones. Los hackers en una
época suministraban a los gángsters computadoras en las que instalaban un dispositivo de
seguridad, un producto de software holandés para codificar datos en el Algorismo de
Codificación Internacional de Datos (IDEA).
En 1997, realizamos un estudio sobre el crimen organizado y el uso de la codificación por
el terrorismo. El estudio fue realizado a pedido del Centro Nacional de Información de
Estrategias.
Nuestra conclusión final es que los criminales y terroristas utilizan cada vez más la
codificación y otras tecnologías avanzadas para ocultar sus actividades. Aunque la
codificación no logró detener la mayoría de las investigaciones, algunos casos fueron
obstaculizados a través de la misma.
La amenaza de la codificación
La amenaza planteada por la codificación con respecto a la seguridad pública y la
seguridad nacional puede dividirse en cuatro componentes:
Insuficiencia de pruebas necesarias para obtener una condena. La codificación
puede hacer imposible la obtención de las pruebas necesarias para una condena. En algunos
casos, los individuos pueden ser igualmente condenados, pero no por los crímenes que la
codificación trató de ocultar.
En 1997, el Director del FBI testificó que no pudo resolver cinco pedidos de
decodificación de interceptaciones de comunicaciones de 199 y 12 de 1996. Las escuchas
telefónicas pueden ser muy valiosas ya que captan las propias palabras de los individuos
y revelan sus planes e intenciones. Han proporcionado pruebas fundamentales en casos
relacionados con el crimen organizado, drogas, fraude, corrupción pública, homicidios y
otros delitos.
Insuficiencia de información de inteligencia fundamental para las investigaciones
criminales. La codificación puede frustrar las interceptaciones de comunicaciones que
proporcionan información valiosa con respecto a las intenciones, los planes y los
miembros de las conspiraciones criminales, y para el suministro de pistas en las
investigaciones criminales. Los carteles y las organizaciones de drogas se basan en gran
medida en las redes de comunicación; el control de estas redes ha sido de gran
importancia para identificar los procedimientos ilegales de estas organizaciones.
La codificación puede ocultar pruebas de crímenes que pueden ser más graves que los que
conducen a una investigación. Puede ocultar información con respecto a las víctimas de
los crímenes. En casos de pedofilia, la imposibilidad de descifrar diarios personales,
agendas, etc. puede hacer imposible la identificación de las posibles víctimas que
necesitan asesoramiento psicológico.
Imposibilidad de evitar ataques catastróficos. Una gran cantidad de actos
terroristas y homicidios se ha podido evitar a través del uso eficaz de la vigilancia
electrónica, incluyendo el bombardeo de un consulado extranjero, el ataque de un avión
de línea comercial con un sistema de armas militares que había sido robado. Si las
comunicaciones en estos casos hubieran sido codificadas, las catástrofes planificadas no
podrían haber sido evitadas.
Imposibilidad de obtener información exterior de inteligencia fundamental para la
seguridad nacional. Las interceptaciones de comunicaciones realizadas como parte de
las operaciones de inteligencia exterior ofrecen información fundamental para la
seguridad nacional, incluyendo información sobre operaciones militares, información
sobre potencias hostiles hacia Estados Unidos, particularmente las potencias con armas de
destrucción masiva e inteligencia sobre amenazas transnacionales para la seguridad
nacional, incluyendo la proliferación de armas, el terrorismo, el tráfico de armas, el
crimen organizado, las prácticas comerciales ilícitas y las cuestiones ambientales.
En 1994, el departamento de crimen organizado del FBI informó que todas las
investigaciones sobre el crimen organizado realizadas por el FBI se basaron en la
vigilancia electrónica. Los efectos potenciales incluyen una mayor incidencia del crimen
organizado y el terrorismo, pérdida de vidas humanas, perjuicios económicos a la
actividad comercial, la industria, los sindicatos y la sociedad en general; una mayor
corrupción en prácticas empresariales y sindicales; mayor disponibilidad de drogas
ilegales, corrupción pública no detectada ni juzgada, fraudes contra el gobierno y actos
terroristas no juzgados y casos criminales de todo tipo.
Todos los consultados por nosotros coinciden en que en la mayoría de los casos criminales
relacionados con la codificación de archivos y discos, las autoridades pudieron
decodificar los datos. Han obtenido la clave con consentimiento, la han encontrado en un
disco o han desarticulado el sistema de alguna manera, por ejemplo, adivinando la clave de
acceso o aprovechando alguna debilidad del sistema general.
La prueba codificada es sólo una parte del caso. En algunos casos, la información
almacenada en un archivo codificado puede ser encontrada en la misma máquina o en la del
conspirador.
Aunque la codificación no detiene una investigación, puede afectar un caso de varias
maneras:
Demora en las investigaciones. La codificación ha demorado las investigaciones
durante meses o años mientras los analistas forenses de sistemas determinan los sistemas
utilizados, los archivos a ser decodificados y las herramientas disponibles en materia de
venta. Los problemas se agravan cuando todo el disco se encuentra codificado de manera que
incluso el software empleado está oculto. En algunos casos los archivos codificados no
pueden decodificarse durante uno o dos años.
Mayores costos. La codificación puede aumentar los costos de la investigación. Un
caso costó medio millón de dólares para obtener la clave. En otro caso, se invirtieron
cientos de miles de dólares para decodificar los archivos codificados por el hacker Kevin
Poulson. Estos casos, sin embargo, representan una situación extrema. En muchos casos,
las autoridades responsables de la aplicación de las leyes pueden utilizar herramientas
de decodificación a un precio razonable o métodos o prácticas más simples. Pero aún
en ese caso, el hecho de utilizar la codificación se suma a los costos de personal y
viáticos de una investigación. Dado que la cantidad de casos relacionados con
computadoras y codificación va en aumento, los recursos de personal y de computación
exigidos para el cumplimiento de las leyes en materia de codificación incrementará en la
misma medida.
Mayor peligro e invasión de la privacidad. Si los investigadores se enfrentan a
una codificación indescifrable un una cita, podrán recurrir a otros métodos de
vigilancia, incluyendo micrófonos ocultos, cámaras y otros sensores instalados en los
lugares habitados por el individuo. Las operaciones encubiertas constituyen otra
alternativa. Estos métodos son por lo general más peligrosos en lo referido al
cumplimiento de las leyes, más invasivos de la privacidad individual y ocasionan más
costos.
Para determinar el alcance de la codificación en los casos forenses relacionados con la
computación, solicitamos la asistencia del CART (Equipo de Análisis y Respuesta de
Computación del FBI). Ellos contabilizaron la cantidad de casos de codificación
manejados en sus oficinas y calcularon la cantidad de casos manejados por el FBI. El CART
estimó que en 1996 la codificación representaba el 5-6% de 2000 casos forenses de
computación, es decir, más de 100 casos. Utilizando la cifra del 5% y un cálculo de la
cantidad de casos forenses de computación en Estados Unidos y en todo el mundo,
calculamos que la cantidad total de casos forenses de computación relacionados con la
codificación era de aproximadamente 250-500 en Estados Unidos y 500-1000 en el mundo.
Estos son casos de datos almacenados, incluyendo mensajes de carpetas de e-mail. También
calculamos una tasa de crecimiento anual de 50-100%. No pudimos calcular la frecuencia con
la cual se encuentra la codificación en las interceptaciones de comunicaciones del
Título III porque esa información no ha sido recolectada.
La mayor parte de los investigadores con los que hablamos señaló que aún no se había
detectado una utilización sustancial de la codificación por parte de los grandes grupos
criminales organizados. Esto puede atribuirse a diversos factores, incluyendo la
dificultad y los gastos de la codificación (especialmente el tiempo del personal) y una
sensación generalizada de que sus ambientes se encuentran razonablemente aislados y
protegidos de la aplicación de las leyes.
Tendencias del Mercado e Impacto
El mercado de la codificación está en explosión en respuesta al creciente uso de
Internet e Intranets para las comunicaciones sensibles y para el comercio electrónico. A
continuación se resumen algunas de las tendencias del mercado.
Proliferación mundial. Desde septiembre de 1997, los Sistemas de Información de
Glenwood, Maryland, identificaron 1601 productos de codificación en todo el mundo
producidos y distribuidos por 941 empresas en por lo menos 68 países. De éstos, 948
(59%) son producidos en Estados Unidos. Los restantes 653(41%) son producidos en 29
países diferentes. El software de codificación también está proliferando en Internet.
El uso difundido del PGP se debe en parte a su disponibilidad para el archivo de Internet
y para los servidores de la web de todo el mundo.
Fácil de utilizar, disponible e inviolable. La codificación se está integrando a
las aplicaciones comerciales y protocolos de red donde será de fácil utilización,
frecuentemente automática. El procesamiento de word, spreadsheet, database, correo
electrónico, web browsing, telefonía de Internet y otras aplicaciones de software
ofrecerán a los usuarios métodos de codificación que utilizan claves de 128 kit ODBT
más. Será imposible desmontarlos por la fuerza. Firewalls y otros servicios de red
utilizarán una codificación inviolable para implementar redes seguras. El resultado de
esta tendencia es que las aplicaciones comerciales que podían ser evitadas por la
aplicación de las leyes podrían dejar de serlo. Si bien Estados Unidos y la mayoría de
los otros países restringen las exportaciones de codificación, esto no ha impedido su
disponibilidad en todo el mundo. En algunos casos, las empresas extranjeras están
exportando codificación con claves que pueden resultar inviolables. Por ejemplo, Siemens
Nixdorf está exportando una codificación de 128 bits para los servidores de la Web.
Los esfuerzos para decodificar datos para organismos encargados de la aplicación de las
leyes o empresas que necesiten recuperar datos a partir de claves perdidas han sido
exitosos debido a las debilidades en el sistema como un todo. Se informó un 80-85% de
porcentaje de recuperación con aplicaciones de software de productos comerciales de gran
escala. También advirtió que el 90% de los sistemas sufría desperfectos ajenos al nivel
de codificación, por ejemplo, en la forma en que los datos son preprocesados. Es probable
que ese índice de éxito descienda, sin embargo, a medida que los vendedores integren una
codificación más fuerte a sus productos o mejoren el tema de la seguridad. No es posible
romper criptosistemas bien diseñados que utilicen extensiones clave superiores a 56 bits.
No se trata solamente de pagar el dinero suficiente ni de conseguir gente de Internet que
colabore. Los recursos simplemente no existen, en ningún lado.
Métodos múltiples. Muchos productos de codificación dan apoyo a una variedad de
métodos de codificación, incluyendo métodos basados en normas abiertas.La
interoperabilidad entre productos es obtenida no por adopción universal de un método
único sino por protocolos que negocian para encontrar el método más fuerte que tienen
en común. Dado que no hay una norma única, la aplicación de las leyes debe ser
preparada para manejar una cantidad de métodos diferentes.
Interoperabilidad mundial. A través de normas abiertas, los productos internos de
alto grado de un país pueden ser diseñados para interoperar con los de otro. Esto
permite una interoperabilidad mundial con un elevado nivel de seguridad aún cuando los
productos que suministran dicha seguridad no sean fácilmente exportados. Además, en
algunos casos, la extensión criptográfica de un producto exportable puede ser llevada al
nivel de un producto interno a través de una conexión de seguridad del exterior. Esta
tendencia tiende a anular el efecto de los controles a la exportación.
Recuperación de claves. Las tendencias precedentes ayudarán por lo general a los
usuarios a proteger sus activos de información, mientras suman dificultades a las
investigaciones criminales. Una tendencia que probablemente facilite las investigaciones
es la adopción de sistemas de recuperación de claves. Un sistema de recuperación de
claves es un sistema de backup para claves de codificación. El objetivo es asegurar que
los datos codificados sean descifrables aún cuando las copias principales de las claves
sean inaccesibles o se hubieran destruído accidentalmente o intencionalmente. Los
elementos de backup pueden ser utilizados por las personas y organizaciones que recurren a
la codificación (auto-recuperación) o por una empresa independiente (recuperación por
parte de un tercero). El propósito principal de la recuperación de claves es proteger a
las personas y organizaciones que utilizan códigos contra la pérdida de acceso a datos
valiosos que se encuentran almacenados en forma codificada, incluyendo documentos y
mensajes por e-mail. Sin embargo, la adopción de la recuperación de claves sería
beneficiosa para la aplicación de la ley.
La aplicación de las leyes plantea dos intereses en juego. El primero es la
decodificación de los archivos almacenados y los mensajes de e-mail en casos relacionados
con las órdenes de embargo y secuestro de bienes de computación. El segundo es la
decodificación de comunicaciones, en tiempo real y sin conocimiento de las partes
interesadas en casos relacionados con escuchas telefónicas ordenadas judicialmente.
Además, si bien una organización puede preferir utilizar sus propios servicios de
recuperación de claves para mantener el control de sus claves, en el caso de la
aplicación de las leyes puede preferirse la recuperación de claves por parte de
terceros, al menos cuando realizan escuchas telefónicas contra una organización
criminal. Si los grupos criminales organizados utilizan sus propios servicios de
recuperación de claves, los investigadores tendrían más dificultades porque la
codificación sería más sólida, casi imposible de descifrar, los criminales no
cooperarían con las autoridades. Además, en el caso de las escuchas telefónicas, que
deben ser realizadas subrepticiamente para ser eficaces, los investigadores no pueden
recurrir a las personas y pedirles claves para interceptar las comunicaciones. Los
sistemas de recuperación de claves también pueden fomentar el uso de la codificación en
el crimen organizado para proteger los archivos electrónicos, ya que las organizaciones
criminales no necesitan preocuparse por la pérdida de claves.
La Administración Clinton ha adoptado una política de codificación basada en la
recuperación de claves inicialmente denominada "key escrow". Esta política
incluye el desarrollo de normas federales para la recuperación de claves y la adopción
de sistemas de recuperación de claves dentro del gobierno federal. También incluye la
liberalización de los controles sobre las exportaciones para los productos que ofrecen
recuperación de claves.
La política seguida por la Administración ha sido la de recuperación voluntaria de
claves. Por el contrario, la recuperación obligatoria de claves presenta algunas
desventajas, incluyendo los costos y riesgos. Establecer un régimen de licencias
obligatorias para todas las formas de codificación sería muy costoso y elevaría el
costo de los productos de codificación, especialmente cuando no hay una demanda de
mercado para la recuperación de claves. El desarrollo de sistemas seguros es
extremadamente difícil como lo evidencia la serie de debilidades de los productos
comerciales, incluyendo los productos de codificación. La codificación obligatoria
podría forzar a los usuarios a correr riesgos que pueden considerar inaceptables,
particularmente con respecto a sus comunicaciones, cuando en realidad no necesitarían una
recuperación de claves.
Usuarios capacitados. Cada vez más estudiantes se gradúan con la capacitación
necesaria para utilizar, evaluar y desarrollar sistemas de codificación. Incluso fuera de
la comunidad académica, el nivel de capacitación está aumentando gracias a Internet.
Para algunos usuarios de Internet la codificación puede ser de rutina. Entre este grupo
creciente de expertos en codificación se encuentran las personas que participan de la
actividad criminal o que desean vender sus conocimientos a los grupos del crimen
organizado. En el futuro, los grupos del crimen organizado tendrán un fácil acceso a los
conocimientos sobre codificación y otras tecnologías de la información.
En la mayoría de los casos de pedofilia y hackers de computadora, los individuos tenían
los conocimientos técnicos para instalar y utilizar Pretty Good Privacy, que utiliza
claves de 128 bits. El PGP puede ser bajado en forma gratuita desde los sitios de Internet
de todo el mundo.
Aún cuando la recuperación de claves sea obligatoria, los criminales sofisticados
encontrarán la manera de evadirla. Ellos la bajarán de Internet o crearán sus propias
claves. Muchos criminales se limitarán a utilizar esta codificación en lugar de tomarse
el trabajo de instalar productos especiales más difíciles de utilizar o con una
interoperabilidad limitada.
Otras tecnologías como herramientas del delito
La codificación no es la única tecnología que desafía el cumplimiento de las leyes.
Dado que la población ha adquirido mayores conocimientos de computación, también ha
crecido la cantidad de casos relacionados con embargos y secuestros de computadoras,
haciendo que los investigadores desarrollen nuevos métodos para reunir y preservar
pruebas. En 1996, en la sede central del Equipo de Respuesta de Análisis de Computación
del FBI se manejaron aproximadamente 500 casos forenses de computación. Esto representa
un incremento del 140% con respecto a los 350 casos de 1994.
Uno de los desafíos que enfrentan los investigadores es el manejo de discos con gigabytes
de información. Los problemas de codificación aumentan si los archivos están
codificados con diferentes productos o bajo distintas claves. Tampoco resulta claro si
vale la pena acceder a los archivos. Otro desafío es el de manejar información
diseminada en redes locales e Intranets. En algunos casos, los investigadores han tenido
que secuestrar redes enteras. Un tercer desafío es el referido al manejo de las nuevas
tecnologías de comunicación. Aún si pudiera controlarse la tecnología de
codificación, el delincuente de la actualidad tiene acceso a una variedad de herramientas
para ocultar información.
Protección de password. Los delincuentes, al igual que los ciudadanos que cumplen
las leyes, muchas veces utilizan un password para proteger a sus máquinas de la
intromisión de terceros. En una operación de juego con conexiones con las familias
Gambino, Genovese y Colombo, un password protegía a una computadora utilizada para hacer
apuestas de $65 millones por año. Al descubrir que el password era el nombre de la madre
de uno de los secuaces, la policía descubrió 10.000 apuestas digitales por un valor de
$10 millones. Los passwords también son utilizados para controlar el acceso a los datos
almacenados en las cintas de backup.
Compresión digital. La compresión digital es normalmente utilizada para reducir
la dimensión de un archivo o comunicación sin perder el contenido de la información o
al menos un contenido significativo. La compresión puede beneficiar al criminal que trata
de esconder información de dos maneras. Primero, dificulta a la policía que realiza una
interceptación telefónica la tarea de identificar y acceder a la información. Segundo,
cuando se utiliza antes de la codificación, puede dificultar el descifrado. Esto sucede
porque los datos comprimidos son en apariencia más variables que los datos originales, y
menos susceptibles a técnicas que explotan la redundancia en lenguajes y formatos
multimedia.
Esteganografía. La esteganografía se refiere a métodos de ocultar datos secretos
en otra información de modo que se oculta incluso su existencia. Una clase de métodos
oculta los datos secretos en las posiciones de imagen, sonido o archivos de video de pocos
bits. Existen varias herramientas para hacer esto en forma gratuita desde Internet.
Algunos optarán por codificar los datos antes de ocultarlos para mayor seguridad. Nos
informaron sobre el caso de un hacker que reemplazó los botones de la página Web de otra
persona con nuevas imágenes que ocultaban los números de tarjetas de crédito robadas.
Reenvío anónimo de mails. Utilizando un mail anónimo se puede enviar un mensaje
electrónico sin que el receptor sepa la identidad del remitente. El que reenvía el
mensaje puede conservar información suficiente sobre el remitente para permitir que el
receptor responda el mensaje a través de quien lo reenvía. En algunos casos, este
método ofrece servicios de codificación , generalmente a través del PGP, de manera que
los mensajes enviados y recibidos por este intermediario puedan ser codificados. De esta
forma, las personas que realizan actividades criminales pueden ocultar sus identidades.
Efectivo digital anónimo. El efectivo digital permite a los usuarios comprar y
vender bienes y servicios de información. Es particularmente útil en el caso de
transacciones de poco monto, siendo utilizado como moneda fuerte. Algunos métodos
permiten a los usuarios realizar transacciones de forma completamente anónima; otros
permiten su detección en circunstancias especiales, por ejemplo, una orden judicial. El
anonimato total les posibilitaría a los delincuentes lavar dinero y participar en otras
actividades ilegales eludiendo el cumplimiento de la ley.
Almacenamiento remoto. Los delincuentes pueden ocultar información almacenándola
en "hosts" remotos, por ejemplo, un server de archivos de su proveedor de
servicios de Internet (ISP). En algunos casos, se oculta información criminal en los
discos no locales, frecuentemente en ubicaciones ISP y a veces en los sistemas de terceros
inocentes con escasa seguridad, lo que permite intrusiones y el consiguiente abuso.
Discos flexibles. Los delincuentes pueden ocultar datos en discos flexibles que son
conservados en forma separada de las computadoras principales. A medida que las técnicas
de almacenamiento permitan utilizar menos espacio, los delincuentes tendrán más opciones
para ocultar datos. Llegará el momento en que puedan almacenar datos en diminutos
"microdots" que puedan ser ocultados en cualquier lugar.
Teléfonos Celulares y clonación. Los miembros de carteles de drogas, los
gángsters y otros delincuentes utilizan regularmente teléfonos celulares para evadir a
la policía. Por lo general, compran los teléfonos en grandes cantidades y se deshacen de
los mismos luego de utilizarlos. Un miembro importante del cartel de Cali podría utilizar
hasta 35 teléfonos celulares distintos por día. En un caso relacionado con el cartel de
Colombia, oficiales de la DEA descubrieron una cantidad inusual de llamados a Colombia en
las facturas de sus teléfonos. ¡Se descubrió que agentes del cartel habían clonado el
número de la DEA! Algunos teléfonos clonados retienen hasta 99 números robados. Los
nuevos números pueden ser programados en el teléfono desde un teclado numérico,
permitiendo al usuario que utilice un número clonado diferente para cada llamada que
realice. Con la clonación, el hecho de que las comunicaciones celulares estén
codificadas puede tener un impacto menor sobre la aplicación de la ley ya que las
autoridades ni siquiera saben que números interceptar.
Tarjetas de Teléfonos Celulares. Con las tarjetas de teléfonos celulares ocurre
algo similar. Estas tarjetas prepagas, que se insertan en un teléfono celular,
especifican un número telefónico y la cantidad de tiempo. En Suecia, las tarjetas
telefónicas pueden comprarse en forma anónima, lo que ha imposibilitado las
interceptaciones telefónicas. La policía de narcóticos ha solicitado que los
compradores sean obligados a registrarse en una base de datos que esté a disposición de
la policía. En Francia se utiliza una tarjeta similar. Sin embargo, los compradores deben
mostrar una tarjeta de identificación en el momento de efectuar la compra. En Italia, las
tarjetas prepagas deben estar ligadas a una identidad, la que, a su vez, debe estar ligada
a un propietario.
El surgimiento de las comunicaciones de teléfonos celulares digitales es potencialmente
un beneficio tanto para los usuarios como para la aplicación de la ley. La ventaja para
los usuarios es que pueden proteger sus comunicaciones locales por aire incluso cuando las
personas con las cuales están conversando utilizan teléfonos sin codificación o con
métodos de codificación incompatibles. El beneficio para la aplicación de la ley es que
el texto puede ser interceptado en las estaciones o en las centrales.
Herramientas para Realizar Interceptaciones Telefónicas. Las organizaciones del
crimen organizado en Holanda han interceptado las comunicaciones de la policía. La
codificación puede proteger a los organismos responsables de la aplicación de la ley
contra dichas amenazas. A mediados de la década del 80', las autoridades de Texas y
Florida descubrieron instalaciones equipadas con equipos de control de señales,
incluyendo scanners y receptores múltiples. Las frecuencias a las que se apuntaba
incluían a los organismos de aplicación de la ley locales y federales. El propósito
aparente era el de proporcionar indicaciones y advertencias sobre las actividades
anti-narcóticos, incluyendo la detección de operaciones de drogas.
Scanners ESN/MIN. El proceso de producción de teléfonos celulares clonados
comienza con la interceptación del Número Electrónico de Serie (ESN) y el Número de
Identificación Móvil (MIN) de los teléfonos legítimos cuando están siendo utilizados.
Estos números son captados a partir de las ondas de aire con scanners especiales y luego
se programan en los teléfonos. Algunos de estos dispositivos codifican los pares ESN/MIN
interceptados antes de guardarlos en la memoria. Esto dificulta aún más a las
autoridades la tarea de probar que el dispositivo fue utilizado para guardar los pares
ESN/MIN comprometidos.
Rastreadores. Los rastreadores se utilizan frecuentemente para obtener los nombres
de usuario y las claves transmitidas a través de las redes de computación. En muchos
casos, el rastreador se instala en una máquina que ha sido hackeada por el propietario
del rastreador. En dichos casos, el rastreador puede guardar las claves en un archivo
oculto para evitar la detección.Periódicamente, el contenido del archivo es reenviado
por mail al hacker. Los investigadores han descubierto rastreadores que codificaban las
claves las envíaban a través de un reenviador anónimo para evitar el rastreo.
Otras herramientas de hacking. Estas incluyen los scanners de redes, los
descifradores de claves y otros programas de ataque a los sistemas de información.Todas
estas herramientas pueden bajarse desde numerosos sitios de hacking de la web.
Herramientas de seguridad de la información. La codificación, los sistemas de
protección de claves, los scanners de redes y otras tecnologías de seguridad son
herramientas útiles contra los delincuentes. También son útiles para los delincuentes.
Pueden mantener alejados a los delincuentes haciendo entradas subrepticias o captando
información de la computadora. La codificación es sólo una tecnología de seguridad que
favorece y obstaculiza el cumplimiento de las leyes.
Conclusiones
El impacto de la codificación con respecto al delito se encuentra en sus inicios. La
actividad comercial necesita una importante protección de la información y el mercado
está respondiendo con una variedad de productos y servicios de codificación. Es
imperativo que controlemos la situación para que las decisiones políticas se tomen
correctamente. Necesitamos saber cómo impacta la codificación en los distintos casos: si
es violada o evitada, si los casos son investigados exitosamente y juzgados a pesar de la
codificación y los costos para los investigadores. También es necesario saber si los
métodos propuestos para tratar la amenaza con respecto a la aplicación de las leyes a
través de sistemas de recuperación de claves cumplen su objetivo o son excesivamente
costos y riesgosos.
La codificación es un tema internacional decisivo con un gran impacto sobre la actividad
comercial y el orden. La política nacional no sólo debe reconocer la amenaza con
respecto a la aplicación de las leyes y operaciones de inteligencia sino también la
necesidad de proteger la competitividad económica de la industria promoviendo la
exportación y utilización de la codificación por parte de las empresas de Estados
Unidos. Las empresas deben tener un fácil acceso a la codificación para proteger su
propiedad intelectual. La política de codificación también debe respetar las
necesidades del consumidor con respecto a la codificación y los derechos humanos básico,
incluyendo privacidad y libertad de expresión. Esto representa un enorme desafío y
deberán tomarse compromisos inevitables. Las propuestas tendientes a limitar la
tecnología de codificación deben ser cuidadosamente valoradas en términos de costos,
riesgos y efectividad.
|