Fuente: WASHINGTON (Reuters)
Mientras luchan en Afganistán con bombas y fusiles, los militares estadounidenses
se preparan para utilizar computadoras y códigos como armas potencialmente decisivas en
las próximas fases de su campaña.
El objetivo sería inhabilitar los sistemas de defensa aérea, destruir la logística del
enemigo y tal vez infectar su software con tácticas diseñadas por una fuerza de tarea
conjunta establecida en 1999 bajo el mando del Comando Espacial de Estados Unidos, con
sede en Colorado Springs, Colorado.
Los militares estadounidenses están trabajando en herramientas que podrían causar una
devastación electrónica en países acusados de cobijar a terroristas.
Las mismas herramientas deberían defender a las redes mundiales de un ataque
cibernético.
"La transformación no puede esperar", dijo la semana pasada el secretario de
Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, al llamar a las fuerzas estadounidenses a
enfrentar los desafíos del siglo XXI y a dotarse de suficiente capacidad de alta
tecnología.
"Debemos actuar ahora para prepararnos para la próxima guerra, inclusive mientras
libramos la actual guerra contra el terrorismo", escribió Rumsfeld en una columna en
el diario Washington Post.
Después de los ataques del 11 de septiembre, en los que aviones comerciales fueron
utilizados como misiles, matando a unas 4.800 personas, Estados Unidos debe hacer planes
para enfrentar a nuevos enemigos que utilizan "sorpresa, engaño y armas
asimétricas" o pretenden superar al poderío estadounidense en armas convencionales,
dijo Rumsfeld.
"Para luchar contra esas sorpresas del futuro, debemos movernos rápidamente ahora y
mejorar nuestra capacidad de proteger los sistemas de información de Estados Unidos y
asegurar una vigilancia permanente, el seguimiento y el ataque rápido a las fuerzas y
capacidades de un adversario", añadió.
ARMAS CIBERNETICAS EN ARSENAL ESTADOUNIDENSE
El Departamento de Defensa se ha estado preparando para lograr que sistemas de
destrucción de las redes de computación enemigas sean una herramienta estándar de
guerra, dijo a principios de año el general de la fuerza aérea Richard Myers, actual
jefe del Estado mayor Conjunto, cuando dejaba su cargo de responsable del Comando
Espacial.
El general del ejército Henry Shelton, antecesor de Myers como máximo jefe militar
estadounidense, confirmó que Estados Unidos penetró en las redes de computación de
Serbia durante la campaña de bombardeo de 78 días realizada por la Organización del
Tratado del Atlántico norte en Kosovo, en 1999.
"Utilizamos nuestra capacidad en un grado muy limitado", dijo Shelton el 7 de
octubre de 1999.
Al mismo tiempo, países hostiles no identificados han escudriñado las redes
estadounidenses de computación en busca de vías para provocar un caos en tiempos de
guerra, dijo en junio Richard Clarke, coordinador de seguridad, protección de
infraestructura y antiterrorismo del Consejo Nacional de Seguridad, de la Casa Blanca.
"Esto no es teórico. Es real", afirmó Clarke.
El funcionario fue designado el 16 de octubre por el presidente George W. Bush para
encabezar un equipo asesor de alto nivel sobre protección de infraestructura crítica, en
otras palabras, los vitales sistemas nacionales de comunicaciones, transporte,
alimentación y salud.
Los juegos de guerra de la CIA y el Pentágono ya incluyen personajes que utilizan bits y
bytes, no bombas ni misiles balísticos, para atacar instituciones financieras, centros de
comunicaciones y satélites espías estadounidenses.
FUERA DEL Y2K
Si Afganistán no fuese uno de los países con menos penetración de computadoras en el
mundo, las fuerzas estadounidenses habrían utilizado las herramientas cibernéticas para
interrumpir los centros de comando y control del movimiento Talibán como parte de los
ataques iniciados el 7 de octubre.
Un ataque cibernético habría tenido mínimo impacto en Afganistán, que es uno de los
pocos países que nunca se preocupó por tomar medidas, guiadas por Naciones Unidas, para
enfrentar la amenaza de graves fallas de computación por el cambio de milenio, Y2K, al
iniciarse el año 2000.
"Simplemente no están conectados", dijo el estratega de seguridad de
información Bruce McConnell, quien trató infructuosamente de incluir al Talibán en el
Centro Internacional de Cooperación Y2K que él dirigió bajo mandato de Naciones Unidas.
Desde el comienzo de la actual campaña encabezada por Estados Unidos contra los
protectores afganos del sospechoso terrorista Osama bin Laden, "no hemos visto
absolutamente ninguna señal de ataques terroristas vía el ciberespacio", dijo el
portavoz del Comando Espacial, Barry Venable.
Pero las fuerzas guerrilleras se encaminan a adoptar las armas cibernéticas para sus
batallas en un mundo futuro cada vez más conectado, del mismo modo que activistas
políticos han usado los llamados ataques de negación de servicio y de desfiguración de
páginas de la Internet para difundir sus mensajes.
"Mientras reforzamos la protección de nuestros puentes, aeropuertos y otra
infraestructura, los terroristas están buscando senderos de menor resistencia", dijo
Steven Roberts, experto en seguridad de computadoras de la Universidad de Georgetown.
"Eso significa que ellos probablemente adoptarán herramientas de guerra de
información como virus, caballos de troya y robos de contraseñas", afirmó.
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