Epifanio Blanco
San Pablo, Brasil - Giga, Tera y Peta no son nombres de mascotas sino grados de incremento
exponencial que el tráfico de datos adquiere en la región y que lleva a OptiGlobe, una
novel compañía americana a destinar u$s 1.500 millones para construir -en dos años-
media docena de grandes almacenes de datos en América latina. El lenguaje IT los denomina
Internet Data Center (IDC), búnkeres de cemento, fibra y silicio, donde los datos
engordan los discos de almacenamiento. Una buena PC tiene hoy un disco duro que alberga 30
gigabytes; un proveedor de servicios de Internet habla ya de terabytes y estos Data Center
alojan a todos ellos y mucho más, en sus dispositivos de petabytes.
OptiGlobe acaba de inaugurar un Data Center en los cada vez más expandidos suburbios de
San Pablo y puso allí lo último en materia de tecnologías de almacenamiento,
conectividad y seguridad. Destinó para ello una inversión inicial de u$s 100 millones,
que podrá duplicarse en los próximos dos años, según comenta su responsable, el danés
Rance Hesketh, al mostrar las instalaciones a un ruedo de periodistas.
Con unos 15.000 m² de construcción en apenas ocho meses, está ya en la etapa de
cristales relucientes y flores en el jardín. Una palabra repetida es seguridad y
significa, entre otras cosas, que los recursos de resguardo prevén instalaciones
monitoreadas por más de cien cámaras de video, amén del equipo de expertos matavirus y
cazahackers. Otra es: redundancia, y su elocuencia habla de cientos de baterías que
atienden el Data Center hasta que arranquen las tres centrales eléctricas capaces de dar
luz a toda una ciudad por varias horas. Una tercera palabra constante es conectividad y
hasta este IDC convergen catorce carriers que estos días operan en el mercado paulista,
tanto sea en telefonía fija, inalámbrica, de radio y hasta satelital.
Estas compañías -con nombres familiares como IMPSAT, MetroRed, Telefónica, Telecom,
AT&T, Embratel- comunican a millones y también tienen ocasión de interconectarse
entre sí en el nodo que crea este centro de datos. En la Argentina, un equivalente de
ello es el nodo que administra CABASE, donde se interconectan los carriers de la región.
Apertura en la Argentina
OptiGlobe también tiene en construcción en la Argentina -en Pacheco- un centro similar,
explica el ingeniero Alejandro Raffaele, quien tiene a cargo la tarea de marketing de esta
sede. La inauguración se prevé para comienzos del año próximo y también para esta
sede está en curso una inversión de cien millones de dólares, igualmente en el plazo de
ocho meses en que, se afirma, se construirá la planta. Otras seis plantas se construirán
en Brasil y también en México y en Chile. Aunque impulsor del concepto de Data Center,
Raffaele señala que en el caso de OptiGlobe deberían ir precedidas de los vocablos
Mission Critical, ya que ése es el cuadro que más refleja las cualidades de estas
plantas.
Las tecnologías con que trabajan están en la cima misma de los desarrollos y ciertamente
es difícil encontrar personal experto. De pronto, contar con el mejor administrador de
base de datos implica toda una labor de espionaje industrial para saber en cuál
compañía está esa rara avis y otro tanto ubicar un administrador en la aun más
empinada BGP, el protocolo de intercambio de conectividad que usan los grandes carriers.
Serán esos hombres los que estarán en las torres de control del futuro cercano, cuando
por el amplio cielo de banda ancha que se avizora comiencen a pedir pista las ASP del
campo de la salud, la educación y las finanzas que recalen en estos IDC.
Cuando uno de estos personajes entra en la compañía, el conjunto los cuida hasta en los
picados de fútbol, no sea que el Maradona de los bytes se lesione en una práctica de
potrero. Las compañías high tech han aprendido a resguardar celosamente estos talentos y
la encargada de recursos humanos de la filial argentina, María Paula Veronelli, confiesa
que ocupa gran parte de su tiempo diseñando políticas de motivación creativas, que
vayan más allá de los bonus que premian a sus activos intangibles. El objetivo es que el
hombre diga: ésta es mi compañía y de aquí no me muevo.
Entre los miembros de este seleccionado también figuran los más encumbrados hackers y
otros dedicados a la seguridad IT, dispuestos a jugar en simultáneas y tiempo real con el
siempre activo equipo de los rompeclaves y robadatos, que suele visitar tanto la recoleta
nocturnidad del Pentágono como el solemne banco de la City. Sus habilidades harán que
OptiGlobe pueda garantizar a sus clientes que ningún virus o crackeador se infiltrará en
sus datos. En suma, un team de talentos cuyos intangibles son tan primorosamente cuidados
que parecen escapar al común destino de intemperie ciudadana de América latina. En este
acto inaugural en la barriada paulista de Interlagos, un gigante de dos metros de
estatura, sonrisa franca y constante mirada a los ojos de su interlocutor saludaba a cada
hombre por su nombre y destinaba un par de párrafos a continuar una conversación
emprendida meses atrás, como casi al azar. Pero el team de OptiGlobe indica que la
política de la casa matriz destina a este hombre, el psicólogo John Czernick, la
responsabilidad de mantener en alto y auscultada la moral de cada miembro.
La sede de esta compañía, un start up en el campo de la tecnología, está en
Washington, en un área donde se acumula otra especie de Silicon Valley del este
norteamericano. Fue fundada por Scott Puritz, todo un experto en hacer buenos negocios en
el campo de las telecomunicaciones. Y de ése y otros ámbitos IT fue reclutando su
directorio. Los capitales provienen de inversores tales como Merrill Lynch, Banco
Santander Central Hispano, BankBoston Capital, Norwest Venture Partners, EMC, Nortel,
entre otros. Han cerrado alianzas estratégicas con Sun, Hewlett-Packard, Liebert, entre
los principales proveedores de equipos.
Los principales competidores de OptiGlobe son Exodus e Intel. Aunque ambas no están en el
mercado IDC latinoamericano, descuento que los hombres de OptiGlobe verían con
preocupación que ambas compraran a la hoy en dificultades PSINet, el gigante ISP
norteamericano, que acaba de reconocer pérdidas superiores a mil millones de dólares, en
una performance que obligó a retirarse al CEO de la compañía. No obstante que PSINet
pueda estar en dificultades frente a sus accionistas que esperaban mejores resultados, los
activos son fuertes a lo largo de toda América latina. PSINet compró una serie de ISP
del continente y edificó sobre ellos una poderosa red, incluso con la construcción de
sus propios IDC, en la Argentina y Brasil.
Exodus es la pionera de las IDC de EE.UU. y desde sus cuarteles centrales en San Francisco
se expandió hasta ser hoy una prestadora de servicios globales. Importantes compañías
del mundo tradicional y también de la naciente economía digital tienen instalados en
Exodus sus servidores -DeRemate.com y Certifica.com, entre estas últimas en nuestra
vecindad-. Incluso se han hecho fama de caros pero buenos, según la frase que
Grundig popularizó otrora en esta región. Intel, por su lado, declaró su intención de
dedicar un foco especial de sus negocios futuros para transformarse en un mayorista de
servicios de Internet. Si alguno de ambos jugadores comprara PSINet tendría una base de
operaciones lista para largarse al ruedo de la competencia, con toda la inercia que
imponen sus marcas y asociaciones estratégicas.
Otros jugadores importantes en IDC son Digex y Verio, aunque ninguno de ellos son
carriers, una condición que sí ostentan otros constructores de IDC que están iniciando
ya sus actividades en esta región, como Diveo, la compañía de transmisión de datos por
radiofrecuencia, e IMPSAT, de igual cometido en el campo satelital. Todos ellos esperan
que al salir al mercado, los nuevos jugadores de la economía digital como DeRemate y
Certifica no tendrán necesidad de alojar sus servidores en Estados Unidos, con los costos
que implica el servicio y el periódico viajar de su gente de IT. En todas sus sedes,
tanto del Brasil como de la Argentina, México, Chile y otros países, la gente de
OptiGlobe ofrece básicamente dos tipos de servicios: 1) traigan sus servidores
-colocation- y nosotros se los monitoreamos o 2) usen nuestros equipos y servicios
específicos, en la variedad de mix que impone el cliente.
Si bien la economía envía sus productos en átomos de la más variada clase, tamaño,
belleza, olor y precios, cada vez es mayor el mundo virtual que construyen los electrones.
Y este creciente universo de bits & bytes obliga a que las superautopistas de datos
sean más anchas. La condición es que por ellas se circule sin ripios y eso lo brinda la
fibra óptica. Tal es su incremento de uso que está vendida ya toda la producción de
fibra óptica hasta el 2002 en toda la región. Los grandes consumidores de esta fibra son
desde Global Crossing hasta IMPSAT, pasando por toda la gama de telcos y cables,
proveedores de servicios fijos y móviles y la empresa de la vuelta de la esquina, que
también utiliza fibra en sus tendidos. Indefectiblemente, unos y otros deberán pasar sus
bits & bytes por los Data Centers.
Ciertamente que el tráfico de datos no depende sólo del ancho de la autopista sino de la
calidad de los contenidos que transporta y éste es el gran desafío y oportunidad para la
región. Esos contenidos estarán en sitios cuya actividad se desenvuelva en el campo de
los servicios de salud, finanzas, educación y entretenimiento. Un capítulo especial
corresponderá a la actividad gubernamental, en la medida en que ésta se nutra de las
disponibilidades de Internet, para trámites que van desde el pago de impuestos hasta la
emisión del voto. Entretanto, Latinoamérica asiste a la era de nuevas
superconstrucciones, los IDC (epifanio@f1online.com.ar).
|