Esteban Falcionelli (Policía Nacional del Perú y
Licenciado en Seguridad)
Internet tiene su lado oscuro, y permite conseguir información sobre las nuevas
tecnologías para el terror.
Algunas de las armas de la INFO-GUERRA son:
· Virus Informáticos y Bombas Lógicas
· Armas de Pulso Electromagnético
· Medios de interceptación, decepción, interferencia y negación de la información y
la transmisión de datos
La mayoría de los usuarios de computadoras personales conocen el efecto devastador que un
virus informático causa en su equipo, y cuánto cuesta limpiar el sistema de tales
programas agresivos y furtivos.
Imaginemos ahora virus de computadora mucho más sofisticados, actuando en redes de
sistemas informáticos complejos, que han sido diseñados para actuar en puntos
neurálgicos del sistema agredido. Redes enteras de computadoras pueden ser
desarticuladas, engañadas, destruidas. Estos virus pueden tomar diversas formas y actuar
siguiendo diferentes estrategias para llevar a cabo su misión de interferir, confundir y
destruir a los programas, datos y al flujo de información. Estos virus inclusos pueden
ser diseñados para atacar y trastocar datos muy específicos o instrucciones de un
programa informático, para causar acciones bien determinadas en el mundo físico.
En cambio las armas de pulso electromagnético producen la destrucción física del
hardware, desarticulando los sistemas informáticos al eliminar los procesadores y /o
equipos periféricos. Este efecto de las ondas electromagnéticas de gran energía
liberada en tiempos muy breves, fue descubierto durante los ensayos de las armas
nucleares, las que eran capaces de destruir equipos electrónicos a gran distancia, sin
intervenir los efectos térmicos o mecánicos de la explosión atómica, usando
únicamente la energía electromagnética generada en la detonación. El pulso
electromagnético de alta energía y corta duración induce sobrecargas en los circuitos
electrónicos, carbonizándolos literalmente. Hoy es posible construir estas armas de
pulso electromagnético con una tecnología relativamente convencional. Y lo peor de todo
con componentes comerciales.
Armas de destrucción masiva como las armas nucleares, químicas y bacteriológicas
-denominadas genéricamente sistemas NBQ- no son incluidas en esta nota, pero sin duda el
conocimiento necesario para diseñarlas y construirlas es más simple de obtener, ahora,
debido a la amplia y profunda diseminación de la información en medios como la Internet.
Además la realización de tareas de inteligencia, necesarias para llevar a cabo atentados
tanto en el mundo físico o en el mundo virtual es mucho más simple debido a la masa de
información disponible electrónicamente sobre casi todos los aspectos de la
civilización contemporánea.
La fabricación de elementos ofensivos para llevar a cabo atentados explosivos o
biológicos es facilitada por la aparición de manuales electrónicos sobre tecnología de
bombas o armas químicas y bacteriológicas, (La bomba usada en el atentado de Oklahoma
fue diseñada y fabricada según "El Manual del Terrorista " de libre acceso en
Internet). Sin embargo el uso de las armas de la llamada Info-Guerra pueden brindar una
capacidad mucho mas sutil y efectiva de causar terror y paralizar a una sociedad.
El descubrimiento y análisis de los nodos de convergencia entre el mundo real y el mundo
virtual es el primer paso para determinar que tipos de actos terroristas pueden ser
realizados. Un ejemplo de uno de estos nodos, donde tenemos convergencia entre realidad y
virtualidad, es el sistema de control aéreo de un país desarrollado. Los modernos
sistemas de control del trafico de aeronaves se vuelven cada vez más dependiente de la
informatización, luego es posible atacar la estructura virtual del sistema a través de
las armas de la info-guerra, y provocar hechos físicos en el mundo real tal como la
colisión de dos grandes aeronaves sobre el espacio aéreo controlado por el sistema
infectado y perturbado.
Es simple de contabilizar cuantos otros puntos de convergencia entre el mundo virtual o
informático y el mundo real nos rodean. Ejemplos: el control de subterráneos y trenes,
sistemas de distribución de energía eléctrica y gas, sistemas de comunicación,
sistemas bancarios y financieros. Todos estos nodos son susceptibles de ser atacados y
perturbados por medio de la intrusión a las computadoras del sistema, infectándolas con
virus, bombas lógicas o troyanos, (caballo de Troya ) o simplemente cambiando
información o programas.
La otra forma de atacar la infraestructura de información es destruyendo físicamente las
computadoras por medio de las armas silenciosas, las armas de pulso electromagnético ya
descriptas. Los efectos físicos de estos ataques en el mundo virtual pueden resultar en
alto costo de vidas, y bienes, pero fundamentalmente el objetivo del atentado
cyber-terrorista será minar la confianza de los habitantes en la sociedad en que viven,
trasmitir un mensaje claro: nadie esta a salvo, y todo es posible de ser infiltrado,
trastocado, corrompido y desestabilizado.
Pronto muchas fábricas, de todo tipo serán casi totalmente robotizadas y manejadas por
computadoras, también muchos servicios públicos son manejados y soportados por redes y
sistemas informáticos de todo tipo. Los cyber-terroristas solo tendrán un problema:
¿cuál de todos los blancos atacar primero?, el control informático de una fabrica de
alimentos para bebes, cambiando la composición del producto o todo el soporte
informático de un gran hospital, anulando todos los equipos médicos que tengan un chip
de computadora dentro?.
Lamentablemente estos escenarios descriptos no son de ciencia-ficción ni de películas
como "La Red", muchos de los actos descriptos podrían llevarse a cabo hoy, pero
lo peor de todo, es que el ataque cyber-terrorista puede estar en progreso ahora mismo y
además puede ser realizado desde el otro extremo del mundo. Nadie se dará cuenta de ello
hasta que el efecto en el mundo físico sea tangible, pero entonces será tarde. Medios
tales como el correo electrónico y programas de encriptación de mensajes permitirían un
aceitado sistema de comunicación y control para organizaciones no-jerarquicas como los
grupos subversivos.
Si pensamos la estructura de seguridad e inteligencia que usaban los grupos terroristas de
la década del setenta, y la comparamos con las posibilidades que nos brinda el
cyberespacio para llevar a cabo acciones de comunicación y comando para conducir
operaciones de terrorismo, podemos afirmar que la amenaza es no es solo posible sino
concreta.
¿Quién en la sociedad Argentina esperaba el ataque a la embajada de Israel?; ¿y quien
podía suponer que luego habría otro atentado peor aun?. Si los servicios de seguridad e
inteligencia, son muchas veces impotentes contra los ataques terroristas de la era de la
sociedad industrial, ¿que podrán hacer contra los ataques de los fanáticos del terror
de la tercera ola, de los dueños del miedo en la era de la información?.
Esta nueva amenaza, ahora denominada por expertos como cyber-terrorismo, es una faceta de
una nueva forma de conducir la guerra, conocida como guerra infraestructural
(Infrastructural Warfare), la cual probablemente será la forma dominante de los
conflictos en el Siglo XXI.
Hay nuevos mercenarios en el mundo del caos del tercer milenio, se llaman Hackers de
Fortuna, y se pueden contratar desde su PC.
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