La Guerra de Información (IW) es una expresión en todos sus aspectos, sin embargo
varían las definiciones y aún no pueden comprenderse cabalmente las consecuencias de
llevar adelante una modalidad poco familiar de guerra. El Departamento de Defensa de
Estados Unidos cuenta con presupuestos de billones para permitir que nuestros ejércitos
libren guerras de "conocimiento". Los servicios militares han creado
organizaciones de IW, y se encuentran muy ocupados en la formación de doctrina que
permita a Estados Unidos ejercer su voluntad "superando intelectualmente" a sus
adversarios antes que "arrasando" con ellos. Sin embargo, como observara un
comentarista de la Universidad Air, "en tanto no sepamos exactamente lo que tenemos,
todos los servicios concuerdan en que la Guerra de Información es realmente
importante".
La IW augura cambios radicales y desafíos con profundas consecuencias
para las personas y las empresas así como también para la seguridad nacional. Sin
embargo, sólo evaluaciones muy crudas se han realizado sobre los riesgos y beneficios de
este nuevo modo de competencia mundial. No existe consenso con respecto a qué organismo
gubernamental debe ocuparse de la IW -que tiene consecuencias morales, legales y éticas,
así como también militares, sin precedentes. Además, sólo se cuenta con algunas claves
de orientación de mayor jerarquía que debe conducir este cambio sin precedentes de la
política de seguridad nacional. (ver SIGNAL, julio de 1995).
¿Es la IW el precursor de la primera revolución en cuestiones
militares puesto que se aleja a las tropas de la guerra, o es nada más que otro modo de
denominar a la "guerra electrónica"? Quizás la IW es sencillamente el
redescubrimiento y la reafirmación de la frase del sabio chino de hace 2500 años Sun
Tzu: "La mayor excelencia consiste en destruir la resistencia del enemigo sin
luchar". O ¿son los expertos quienes se preocupan por los persistentes espías de
Internet que justifican su preocupación al decir que están dando un paso gigante en una
superautopista que conduce a un "Pearl Harbor Digital"?
Tome Ud. su decisión. Pero, concienzudamente, ya que cuestiones
personales, económicas y de seguridad nacional fundamentales dependen de lo que Estados
Unidos hace o deja de hacer para prevalecer en un conflicto en la era de la información:
una era en la que nuestro santuario de la seguridad nacional puede ser violado de manera
instantánea, anónima y con impunidad.
De manera amplia, la IW utiliza información para alcanzar los
objetivos de seguridad nacional manipulando las percepciones, y alterando los sistemas de
valor y creencias de los adversarios, y obteniendo de esta manera un cambio en su
conducta. De acuerdo con el profesor Frederick Cohen, la IW es una forma de conflicto
"en el cual la tecnología de la información (IT) es el arma, el blanco, el objetivo
o el método". El académico y escritor militar, Comodoro de la Fuerza Aérea Richard
Szafranski denomina a esta guerra de palabras y voluntades "Guerra
Epistológica" que se basa en la íntima comprensión de culturas extranjeras- no
tradicional de Estados Unidos. Además, posiblemente no exista ningún rol para este
militar en esta definición.
Por otra parte, de manera más circunscripta, la IW se refiere a
prestar mayor atención al rol de las comunicaciones en cada guerra. Esta definición
simplista se traduce en gastar unos pocos dólares más en redes digitales para relacionar
todos los guerreros en el campo de batalla; instalar "firewalls" (software para
evitar acceso no autorizado) para mantener alejados a los "hackers" de las
redes; y realizando modestas inversiones en investigación y desarrollo de software
defensivo dirigido a que la remota posibilidad de que Tom Clancy y Chris Davis predigan el
futuro con sus terroríficos cuentos sobre villanos, virus, caballos de Troya y
Armageddon.
El Estado Mayor Conjunto se ha quedado entre ambos extremos, y ha
adoptado la frase Guerra de Control y Comando (C2W) como el "componente militar
legítimo de la IW". El concepto del Estado Mayor Conjunto explotaría la tecnología
de la información para alcanzar un conocimiento dominante del campo de batalla de manera
tal que una fuerza militar mucho menor pudiera descargar su poderío de manera más
intensa, precisa y rápida. Esta definición artificialmente circunscripta de la IW es una
respuesta moralmente práctica y físicamente realista para una nación cansada de
costosas y sangrientas guerras y que desea que las fuerzas armadas vuelvan a tener el
mismo presupuesto que en el año 1930.
Sin embargo, mientras C2W es aparentemente un término muy adecuado
para describir el uso de la información a nivel táctico y operativo -es decir, fuerza de
equilibrio en el campo de batalla- en un documento titulado "Importancia de la Guerra
de Información", la Fuerza Aérea discute que C2W ignora el nivel estratégico del
conflicto armado: (el punto fuerte de la fuerza aérea)- como "cuando entraron al
centro de Bagdad"- o golpear simultáneamente en lo que el Comodoro John Warden
denomina "centros de gravedad". La Fuerza Aérea prefiere la expresión
"Guerra de la Era de la Información" para connotar el apoyo directo a las
operaciones de combate, donde la IW es -al menos en la definición de la Fuerza Aérea de
Estados Unidos- "un reino distinto, armas potentes y un blanco lucrativo".
La Escuela de Guerra y Estrategia de la Información de la Universidad
Nacional de Defensa prefiere la denominación Guerra basada en la Información para
incluir el nivel estratégico del conflicto, y un informe de la Corporación RAND -que
observaba un "área de preocupación creciente de rápida evolución y, hasta ahora,
de imprecisa definición"- lo denomina Guerra de Información Estratégica; y
concluye que la IW "inevitablemente incluye un aspecto estratégico".
De todos modos, todas estas denominaciones se refieren a las
infraestructuras militar, física, económica, política y social que usualmente están
muy distantes del campo de batalla táctico: blancos que por primera vez en la historia
militar, se encuentran dentro del alcance en tiempo real de las armas de inteligencia y
precisión.
En tanto las interpretaciones de la IW son bastante diferentes, todos
comparten un tema en común, una absoluta dependencia en el libre flujo de información
hacia " nuestro" lado y la negación del mismo hacia el "suyo". Sin
embargo, la capacidad de dominación en el ciberespacio implica una dosis de teología
más fácil de interpretar que explicar. El control del ciberespacio puede resultar ser
una frase negligentemente concebida en la ignorancia y arrogancia.
El siguiente análisis, que emplea los términos dependencia,
vulnerabilidad e institucionalización, pueden ayudar a sortear la confusión.
EL PASADO: Información en las Guerras
La información siempre ha sido un elemento importante (con frecuencia
vital) en los conflictos. Pero su rol era casual y su producto no era oportuno, predecible
ni confiable. En consecuencia, la dependencia en la información era mínima, la
vulnerabilidad de los sistemas de comunicaciones por lo tanto no constituía una cuestión
de importancia, y la explotación de la información nunca se institucionalizaba -es
decir, no se creaba ninguna estructura ni proceso formal que dispusiera su uso en la
planificación o ejecución de las operaciones militares. Las guerras se libraban con o
sin información. En realidad, la sólida estrategia militar presuponía la existencia de
un vacío de información. Es cierto que se interceptaban los mensajes, cortaban cables,
elevaban e incendiaban globos e interceptaban e interferían transmisiones por radio. Sin
embargo existe poca evidencia de que algún comandante llevara adelante una campaña
presuponiendo una inteligencia superior.
"Información en las Guerras" describe con precisión a la
información como un agregado secundario del combate físico. Las Batallas de Midway y del
Atlántico Norte constituyen casos en que el resultado de compromisos específicos se
convirtieron en fuerzas superiores: fuerzas que instantáneamente se magnificaron debido a
que contaban con mejor información obtenida por mensajes interceptados que fueron
interpretados fortuitamente.
De este modo podemos descartar prudentemente analogías con "los
viejos tiempos y maneras". Sea prudente o no, Estados Unidos ya se está armando con
armas y tácticas que exigen -y hasta demandan- algo más que el flujo casual y la
explotación accidental de la información. En realidad, como lo adoptara el Ejército de
Estados Unidos -y más tarde la Fuerza Aérea- la denominación "Operaciones de
Información" ya no es sólo un exceso de marketing y de arrogancia militar.
EL PRESENTE: Guerra de Comando y Control
La guerra basada en la información (guerra basada en el conocimiento o
C2W) llegó con la Guerra del Golfo Pérsico. Funcionaron como una ayuda vital de la
violencia física mediante ataques a los sistemas de información (radares, centros de
control, redes energéticas, telecomunicaciones, etc.); estos golpes en los sistemas de
información apuntaban a equilibrar la eficacia de las armas, a aumentar el conflicto
físico y quizás a llevar a Hussein a una guerra de superficie -es decir a aplicar el
efecto "multiplicador de fuerzas".
Los blancos de C2W son los sistemas de información, diferenciados del
contenido de la información, el objetivo es el de interrumpir el flujo de datos dentro de
dichos sistemas, de manera tal de que sea menos útil para el oponente. En C2W ha tenido
lugar la institucionalización, pero hasta ahora sólo para incluir los "cinco
pilares" (herramientas tradicionales del combate electrónico, engaños, seguridad de
las operaciones, operaciones de inteligencia y psicológicas), y adaptarlas de una manera
mucho más estructurada a la destrucción física. Esto se alcanza mediante células de
especialistas de C2W en los puestos de comando, y la formación de equipos desplegados en
apoyo de los comandos en jefe conjuntos. Además, aún esta definición nos deja sin una
Revolución en Cuestiones Militares. Como escribiera Martin Libicki, "la guerra de
información como técnica distinta de iniciar un camino, no existe". En
consecuencia, debemos buscar más allá del C2W y en el futuro.
EL FUTURO: Guerra de Información (Guerra de redes, Guerra cibernética)
Guerra de Información: en una interpretación más amplia, fusiona los
milagros de la tecnología moderna de la información con una antigua estrategia de
victoria sin violencia. En este caso la información es el arma y el blanco mismo: no
sólo para magnificar las fuerzas físicas dedicadas a la guerra tradicional, legal. Los
blancos son las estructuras políticas, sociales y económicas de los enemigos
-presentando cuestiones legales, éticas y morales que antes no se habían enfrentado. En
este contexto, el blanco de la IW es el contenido de un sistema de información: es decir
utilizar la tecnología para alterar el mensaje, no necesariamente los medios. El objetivo
es cambiar el comportamiento de los líderes utilizando tecnología de la información
para alterar las percepciones de la realidad, y de esta manera las creencias de las
personas y su voluntad para apoyar a sus líderes.
Esta forma esotérica de IW, mediante técnicas "no letales",
no necesariamente exige una declaración de guerra -al menos en el sentido histórico y
legal de dicho término. En realidad, una implementación inteligente de IW probablemente
no sea detectable, o cuando fuera detectado, puede ser anónima. Además, puede ser
utilizada en contra nuestro por personas que operan desde la reserva de una nación
amigable o aliada. Algunos sostienen que la IW no es una actividad continua, en tiempos de
paz, crisis y guerra. En dicho sentido se incluye en una brecha entre la diplomacia y la
guerra.
La IW debe institucionalizarse y controlarse firme y continuamente
desde el mayor nivel de autoridad política, porque no existen interpretaciones legales o
éticas para guiar a una nación que repudia "entrometerse en asuntos
extranjeros". El bajo costo de la tecnología permite que cualquiera participe; los
practicantes pueden ser naciones o bandas de bribones, delincuentes o sólo personas
curiosas. Nadie tiene un sistema de advertencia o alarma táctica para este tipo de
amenaza, y es más, el grado de dependencia de Estados Unidos en la información nos hace
especialmente vulnerables a dichos ataques. Citando el antes mencionado documento de la
Fuerza Aérea de Estados Unidos: "Defensas sofisticadas, robustas y de muchos niveles
para nuestras funciones de información militar bien pueden ser lo que nos distancia de la
penosa serie de errores militares". Se podría sustituir fácilmente el término
"nación" por "sector militar" en dicha frase.
Los resultados de una campaña de IW no pueden predecirse, ni tampoco
existe ninguna manera de pronosticar efectos retroactivos adversos -daño inadvertido a
nuestros propios sistemas o a nuestros objetivos. Generalmente, la IW seguramente
utilizará activos de otros organismos gubernamentales, muchos de los cuales han revelado
-en recientes ejercicios nacionales de alto nivel (1995)- que nunca han pensado en
convertirse en instrumentos de guerra.
SELECCION DE TERMINOLOGIA
La selección de las distintas interpretaciones y consecuencias de la
IW puede simplificarse si sometemos las distintas interpretaciones a estos tests:
- ¿Es la información un complemento (multiplicador de fuerzas) o una
alternativa a los conflictos armados?
- ¿Cuán dependiente es la empresa (de ambos lados) con respecto a las
funciones que no pueden realizarse sin un flujo continuo de información precisa?
- ¿Qué es vulnerable en las organizaciones, sistemas y procesos que
llevan, manipulan o almacenan información?
- ¿Conocemos realmente, o mejor dicho, sabemos qué no sabemos-
con respecto a cómo alguno de los procesos de información (nuestros o de ellos)
funcionarán bajo las presiones que pueden ejercer enemigos capacitados y con recursos?
- ¿Se han institucionalizado las necesarias respuestas defensivas a
amenazas previstas y no previstas? ¿Existe un proceso de indicaciones y de advertencia, y
alguien a cargo? ¿Saben ellos y nosotros qué medidas deben tomarse cuando se detectan
presiones en nuestros sistemas o procesos?
¿Qué nos dicen las evaluaciones antes mencionadas?
- En primer lugar, no se trata del "padrenuestro". Las normas
para participar en la IW aún deben escribirse; cualquiera puede participar; la
tecnología está a disposición de todos, y no favorece a ninguno; "los tribunales
domésticos" constituyen una desventaja; finalmente una guerra de información se
librará en un solo evento -el público norteamericano probablemente no tolere un
desquite.
- En segundo lugar, los militares ya tienen suficiente con su C2W. Sus
iniciativas tienen bases sólidas en tanto se esfuerzan por equilibrar la información con
el arsenal de armas que aumentarán en los próximos 20 años. Los programas para mejorar
C2W -y todas las ampliaciones estratégicas legítimas- ya no serán acribillados por el
público con controvertidas opciones estratégicas que no tienen precedentes legales ni
sólidas bases legales.
- En tercer lugar, en el futuro previsible, la mejor (quizás la única)
ofensiva de IW es una sólida defensa. Quizás deban cambiarse las prioridades de gastos.
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